viernes, octubre 1

Efraim Castillo sobre Manuel del Cabral

Octubre 1°, 2010.



Escarbando entre mi biblioteca —y posiblemente buscando alguna respuesta al clima de odio y dolor que estamos viviendo— encontré un ejemplar deCompadre Mon, del eterno Manuel del Cabral. Al leerlo, me detuve en elPoema 1 y, de repente, se me aclararon las dudas que tenía acerca de la teoría de Ortega y Gasset sobre la metáfora (compendiado en Ensayo de estética a manera de prólogo, que escribió para el libro de poemas El pasajero, de J. Moreno Villa, en 1914). Comprendí leyendo el Poema 1 de Compadre Mon —y apoyándome en Ortega—, que la metáfora produce, anexada a los efectos y goces estéticos, enormes estallidos cognoscitivos que golpean la realidad y, en una medida u otra, la enriquecen o la desmienten.

Cuando Manuel del Cabral publicó el poema —Santiago, 1940, y luego Buenos Aires, en 1943—, el país estaba gobernado por Rafael Leónidas Trujillo, quien en sólo diez años había domesticado a sangre y fuego lo que parecía ser un instinto de agresividad nacional. Sin embargo, en Compadre Mon del Cabral —en el Poema 1— enuncia que:

La tierra por aquí cuando madruga,
siempre despierta con las amapolas
que nacen de repente en las pistolas.

Es decir, la metáfora expresada en las amapolas conduce hacia la entropía subyacente en el aparente orden establecido por Trujillo, reafirmando el poeta a través de otros tropos (macho, catedral, cinto, dentadura) que la paz del país no era más que ornamento y estafa:
En esta tierra es caballero el crimen...
En esta pequeñita geografía,
en donde siempre la palabra macho
es una catedral desde muchacho.
Aquí, donde la voz está en el cinto,
entre la dentadura de las balas,
entre la dentadura del instinto.
Lo épico-trascendente del Poema 1 de Compadre Mon, sin embargo, no pudo ser plenamente asimilado en el país porque en aquel decenio transformador de los 40’s, los dilemas interpretativos de los lectores u oidores se reducían a muy pocos, ya que habría que investigar a cuántos compradores llegaron los ejemplares de la reducida edición nacional (1940) y cuáles medios realizaron críticas, comentarios y crónicas del poema. Para esa época el Listín Diarioestaba cerrado y el diario El Caribe salió en 1948, por lo que la edición del poema (si hubo alguna nota de prensa) sólo fue servida en el país a través de los diarios La Nación (de Ciudad Trujillo) y La Información (de Santiago), cuyas ediciones no eran abundantes.
Ojalá que, como en mí, este fragmento vital de Compadre Mon, de Manuel del Cabral, produzca esa realidad paralela, donde se cuecen los contextos aberrantes, fantásticos y eufóricos que nos niega la vida.


POEMA 1
La tierra por aquí cuando madruga,
siempre despierta con las amapolas
que nacen de repente en las pistolas.
Aquí, donde las balas se redimen.
Donde un dedo de Mon es una historia.
En esta tierra es caballero el crimen...
En esta pequeñita geografía,
en donde siempre la palabra macho
es una catedral desde muchacho.
Aquí, donde la voz está en el cinto,
entre la dentadura de las balas,
entre la dentadura del instinto.
Aquí el crimen no tiene olor a plata.
El hombre aquí, para matar es niño,
porque también para ser niño mata.
Aquí mi tierra, la que en la cintura
lleva un cuchillo, porque siempre tiene
el corazón entre la mano dura.

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