Seguidores

viernes, septiembre 27

Eugenio de Jesús Marcano Fondeur por Luisa Navarro

Profesor Eugenio de Jesús Marcano
Luisa Navarro
 ·

EUGENIO DE JESÚS MARCANO FONDEUR


En el sótano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD se podía pasar por un cuarto con escasa luz y menos ventilación, donde un señor atrapaba a los mozalbetes 011 que íbamos a los laboratorios de biología a hacer prácticas, para enseñarnos arañitas y hormiguitas que aparecían en el campus, y con el tiempo nos acostumbramos a llevarle cada bicho raro que encontrábamos, porque para nosotros no significan nada, para él una celebración.
La profe Ydalia Acevedo se quedaba a conversar con él l entre el montón de hojas y raíces acumuladas, que a ojos de ignorantes no servían para ninguna cosa.
Al decir del cronista de las Ciencias de la Naturaleza de la República Dominicana Félix Servio Doucodray, MARCANO es ese eterno "maestro nato y auténtico, de esos que cada vez son más escasos, que no solo tienen alumnos sino discípulos" .
Si escribo una lista de las disciplinas científicas desarrolladas por el profesor MARCANO, desconocidas, para el común de las personas habría que concluir que es uno de nuestros más grandes. Desarrolló la Entomología, la Malacología, la Geología y la Paleontología. En botánica fue gran precursor de estudios de la flora apícola y de la toxicología en las plantas.
La profesora Ydalia Acevedo agrega un valioso dato para estas generaciones: "Un número importante de especies nuevas vegetales y animales, incluyendo algunos fósiles, han sido nombradas en honor al Doctor Marcano.
Entre éstas cabe mencionar: los insectos Tabanus marcanoi, Orthobelus marcanoi, Polycentropus marcanoi y Diabrotica marcanoi; una especie de lagarto de Ocoa, Anolis marcanoi; un lagarto del Valle de Bao, Celestus marcanoi; el alacrán Centruroides marcanoi; la araña Selenops marcanoi; el molusco terrestre del área de Cambita, Proserpina marcanoi; el molusco fósil de la Formación Baitoa, Cymia marcanoi; un insectívoro fósil, Antillogale marcanoi; la orquídea Lepanthes marcanoi y, la más reciente, el cactus Pereskia marcanoi."
Entonces es el profesor MARCANO ese gran desconocido por las nuevas generaciones de dominicanos menores de cincuenta años, sin embargo es una marca país.
En el día del biólogo, nuestros científicos merecen nuestro reconocimiento.
Saludos y felicitaciones a mis grandes amigos Josefina Gómez Mena, Lorenzo Vargas y Renato Rimoli, el paleontólogo que el país debe conocer.

jueves, agosto 15

Palabras pronunciadas por el Lic. José Chez Checo en la toma de posesión de la Junta Directiva 2019-2022 de la Academia Dominicana de la Historia, el 14 de agosto de 2019, Santo Domingo, República Dominicana.

Lic. José Chez Checo, Presidente de la Academia Dominicana de la Historia

     Señoras y señores:

     Dentro de pocos días, el país conmemorará el 156 aniversario del inicio de la Guerra Restauradora, trascendental hito del proceso de intelección de la idea nacional (1821-1873) como acertadamente lo llamó el insigne escritor, intelectual y miembro de número de esta Academia,  Pedro Henríquez Ureña, en carta que escribió en 1909 desde México a Federico García Godoy, autor de la novela Rufinito y que en ese entonces residía en la ciudad de La Vega.
     ¡Loor a los héroes de la Restauración! A todos: a los grandes políticos y  adalides militares y a los integrantes del pueblo llano y sencillo,  los llamados por ciertas corrientes historiográficas “gente sin historia”. Todos ellos, con su entrega y sacrificio hicieron lo que demandaban aquellos tiempos  para que lo acontecido el 27 de Febrero de 1844 no se disolviera irremediablemente y volviéramos a llamarnos “dominicanos” como lo planteó Juan Pablo Duarte en el juramento de la fundación de la Trinitaria. Con ellos tenemos una deuda permanente de gratitud por legarnos una patria.
     Esta noche me siento muy honrado de tomar posesión como presidente de la Junta Directiva de la Academia Dominicana de la Historia para el período 2019-2022, en este acto protocolar tradicional que  se celebra en la Casa de las Academias donde tiene su sede oficial dicha institución, según lo establece el artículo 1 de sus Estatutos contenidos en el Decreto presidencial 42-14 del 10 de febrero del 2014.
     Agradezco de todo corazón al 90.91% de los Miembros de Número de la Academia por elegirme y haber confiado en mí para realizar una labor que redunde en su engrandecimiento y fortalecimiento institucional. Me considero su “primus inter pares” (el primero entre iguales), como ocurrió cuando ocupé la presidencia de la Academia en el período 2004-2007, y espero no defraudar esa confianza y que posteriormente se sientan orgullosos de la labor académica realizada.
     Otro hecho histórico a resaltar en este momento es que dentro de 2 días, el 16 de agosto, la Academia Dominicana de la Historia cumplirá 88 años  de fundada. En el país no deben existir  muchas sociedades u organizaciones que puedan celebrar tan longevo aniversario sin nunca haber interrumpido su labor.  Eso nos obliga, emulando a los que nos han precedido en el tiempo, a realizar un arduo trabajo para que nuestra institución alcance cada día altos niveles de calidad y excelencia como lo espera la sociedad dominicana a la que se debe.
     Preciso es recordar que aquel 1931 integraron la Academia, en calidad de fundadores, diez personalidades,  intelectuales y escritores de la talla de Federico Henríquez y Carvajal, Mons. Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla, Max Adolfo Henríquez Ureña, Emilio Prud Homme Maduro, Manuel Ubaldo Gómez Moya, Cayetano Armando Rodríguez Aybar, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Emilio Tejera Bonetti, Ramón Emilio Jiménez y  Arturo Logroño Cohén. Realmente  eran 13, pero 3 no aceptaron la designación que hacía el Presidente de la República de entonces argumentando justas y valederas razones. Como establecía el  Decreto núm. 186 del 23 de julio de aquel año fundacional  “la Academia de la Historia tendrá por objeto hacer investigaciones y estudios sobre la historia dominicana, buscar, ordenar y clasificar los datos y documentos relativos a nuestro pasado; estimular la producción de trabajos sobre la materia y emitir voto consultivo cada vez que oficialmente sea solicitada su opinión o su informe”.
     Con toda seguridad pretendían, partiendo del sentido primigenio que dio Platón a la Academia y que posteriormente enriquecieron Cicerón y el Renacimiento italiano, conformar una “sociedad de maestros, eruditos o doctos”.
     En 88 años de existencia esta Academia ha tenido 64 miembros de número: 41 ya han fallecido y 23 conforman  la actual membresía. Es bueno recordar, como un reconocimiento y homenaje a sus memorias,  a quienes han viajado a otro mundo y en su tiempo honraron  nuestra institución, además de sus fundadores,  en el orden en que ingresaron a partir del año 1932: Pedro Henríquez Ureña, Félix Evaristo Mejía, Emilio Rodríguez Demorizi, Andrés Julio Aybar Delgado, Carlos Larrazábal Blanco, fray Cipriano de Utrera, Manuel Arturo Peña Batlle, Manuel Antonio Amiama, Julio Ortega Frier, Virgilio Díaz Ordóñez, Vetilio Alfau Durán, Joaquín Balaguer Ricardo, Pedro Troncoso Sánchez, Víctor Garrido Puello, Elpidio Francisco Beras, Emile de Boyre de Moya, César A. Herrera Cabral, Joaquín Marino Incháustegui, Vicente Tolentino Rojas, Mons. Hugo E. Polanco Brito, Federico C. Álvarez Perelló, Julio Genaro Campillo Pérez, Manuel de Js. Mañón Arredondo, Manuel de Jesús Goico Castro, Carlos Dobal Márquez, María Ugarte, Francisco A. Henríquez Vásquez, Emilio Cordero Michel, Ciriaco Landolfi, Guido Despradel y Batista, designado póstumamente,  y Danilo de los Santos.
     Me parece que ustedes no me dejarán mentir si afirmo que en esa pléyade de escritores o intelectuales sobresalían la ilustración, la sabiduría y la erudición. Fueron dominicanos que en sus vidas y en sus valiosas obras escritas dejaron a su manera, según las circunstancias que les tocó vivir, un compromiso de buscar la verdad histórica, resaltar y defender la dominicanidad y servir al pueblo dominicano. Además, cada uno de ellos realizó grandes aportes para el crecimiento y desarrollo de la Academia. Mención especial merecen Emilio Rodríguez Demorizi y  el siempre recordado Dr. Julio Genaro Campillo Pérez que ocupó la presidencia en los períodos 1995-1998 y 1998-2001 e inició el moderno proceso de apertura de la Academia en las postrimerías del pasado siglo.
      Los actuales Miembros de Número, desde el decano Dr. Frank Moya Pons, que ingresó hace 41 años, el 25 de abril de 1978, hasta los de más reciente ingreso han realizado también sus aportes para que esta institución se desarrolle en el tiempo, destacándose el Dr. Roberto Cassá en cuya presidencia, del 2001 al 2004,  la Academia empezó a alcanzar  altos  niveles de institucionalidad.
     El gran historiador francés ya fallecido, Pierre Vilar, en una pequeña, pero trascendente obra, titulada “Pensar históricamente” expone  que el que se dedica al oficio de historiar, máxime si es una institución como la nuestra, tiene que proceder de esa manera para poder hablar, escribir  y actuar “históricamente”, es decir,  estar en capacidad de responder  las siete grandes interrogantes que plantea cualquier asunto de carácter histórico: qué, quién, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué, a fin de no quedarse en el simple planteamiento de las asuntos sino poder ofrecer su explicación causal y su finalidad.  Procediendo de esa manera se evitaría tratar los asuntos históricos con ligereza, superficialidad o emotividad.
       Tomando en cuenta esos planteamientos epistemológicos, la nueva administración que pronto iniciará su período ha delineado un amplio programa que, con el correr de los días,  será enriquecido con nuevos aportes y sugerencias. Siguiendo el contenido del ya referido Decreto núm. 24, del 10 de febrero del 2014 nos proponemos realizar, entre otras acciones cuyo número no es exhaustivo, las siguientes:
      1. Conformación con los Miembros de Número y Correspondientes Nacionales  de las comisiones estatutarias: revista Clío, Programa Editorial, Investigaciones, Jurídica, y Biblioteca y Archivo, así como de las comisiones complementarias: Becas, Historia Local,  Enseñanza de la Historia y  Medios de Comunicación Social. Todas esas estructuras, además de equipos de trabajo sobre temas específicos que serán creados, han de convertirse en eficaces órganos operacionales cuyas valiosas decisiones serán tomadas muy en cuenta por la Junta Directiva.
       2. Creación, al tenor del artículo 1 de los Estatutos, de las Delegaciones Provinciales que estarán presididas por Miembros de Número o Correspondientes Nacionales residentes en los respectivos municipios cabeceras. Con la designación de las Delegaciones Provinciales, por el momento, de Santiago, Puerto Plata, La Vega, Duarte, Valverde, San Pedro de Macorís y Peravia la Academia tendrá una connotación más nacional y de su labor ha de beneficiarse un mayor número de dominicanos.
     3. Ejecución de  investigaciones, siguiendo el método científico en sus diferentes fases, que contribuyan al desarrollo de capacidades intelectuales y al enriquecimiento de la bibliografía histórica  dominicana. Dedicaremos  especial atención a aquellos temas de historia económica, social, política y cultural que tradicionalmente no han merecido gran atención.
      4. Enriquecimiento de la biblioteca especializada de la institución con la adquisición o donación de nuevas publicaciones, impresos y otros materiales que sean útiles al estudio e investigación de la historia dominicana, así como la ampliación de su proceso de tecnificación, iniciado en la administración 2013-2016.

     5. Contribución al mejoramiento de la enseñanza de la historia de nuestro sistema educativo tomando en cuenta los diferentes elementos de la misma: Currícula, programas, libros de texto y formación y capacitación de docentes. Para ello la Academia establecerá relaciones con los organismos estatales correspondientes y con instituciones privadas.

     6. Estimular, entre otras acciones, el estudio de la historia nacional a través de actividades docentes y culturales, otorgamiento de becas, realización de concursos y  premiaciones a crear como “El historiador del año” y “El libro histórico del año”.

     7. La tarea de divulgación o difusión de  la historia nacional será realizada por medio de:
                  a-Revista Clío, órgano de la Academia, la cual intentaremos convertir en una revista científica similar a la que existen en otras latitudes. Para ello se darán los primeros pasos que se requieren como son la conformación  de un Comité Científico, la búsqueda de “pares” o revisores, el establecimiento con rigor de su fecha de salida, entre otros,  de manera que después de un proceso, que puede ser corto o largo, nuestra revista pueda ser indexada en sitios como Latindex y Web of Science.
              b-Publicación de obras que preferentemente sean estudios académicos para que sirvan de referencias o modelos a las nuevas generaciones de historiadores profesionales, y dejar a otras instituciones como el Archivo General de la Nación que privilegia en su catálogo la edición de fuentes históricas, y la Sociedad Dominicana de Bibliófilos que reedita obras ya agotadas. La política de privilegiar la publicación de estudios académicos sobre nuestra historia dio importantes frutos en la administración 2010-2013 cuando se planificaron y publicaron valiosas tesis doctorales de académicos de Estados Unidos y de España. Sobre esas obras se organizarán paneles de discusión.
                 c-En relación con el importante proyecto de la Historia General del Pueblo Dominicano se elaborará un programa de divulgación de ese esfuerzo institucional en Estados Unidos, América Latina, Europa y Asia. Es muy probable que dicho programa empiece en ciudad México con la participación en la Feria Internacional del Libro Caribeño a realizarse en el próximo mes de noviembre.
                 d-Organización de conferencias, disertaciones, coloquios y tertulias a cargo de personas con probada calidad académica o intelectual cuando tengan algo novedoso que aportar, hacer algún planteamiento de interés, exponer hallazgos de investigaciones, mostrar nuevas fuentes históricas o sugerir  el uso de  importantes teorías y métodos históricos. En ese contexto se pondrá en ejecución el programa “El historiador y su obra”.
                  e-Celebración de seminarios y congresos donde se planteen hallazgos novedosos o se diluciden asuntos controversiales de interés y  donde primen el diálogo, el análisis y la discusión y no que se conviertan exclusivamente en un mero ejercicio de pronunciar exposiciones ante un público pasivo.
                  f-Ofrecimiento de cursos, talleres y paneles con un carácter básicamente formativo y que versen sobre los diferentes aspectos de la historia dominicana.
                  g-Estimular que los escritos sobre temas históricos en la prensa nacional sean reflexiones producto de  formación universitaria, lecturas selectas y dilatados conocimientos intelectuales, y no el  resultado del copy-paste tan común en la era actual de la Internet. Ejemplo de lo primero es la columna semanal “Pasado y presente” que escribe un académico nuestro en el Listín Diario donde   generalmente se aclaran confusiones y se ofrece una amplia agenda de nuevos temas que ameritarían ser estudiados o investigados.
                  h-Amplio uso de los medios de comunicación social tradicionales (prensa escrita, radio y televisión)  y, de manera especial, de los modernos instrumentos digitales teniendo como objetivo llegar  a los sectores juveniles que manejan esa tecnología.
     8. Asesoramiento al Gobierno dominicano en  asuntos históricos, emitiendo opiniones en aquellos casos que lo soliciten dicha autoridad y sus instituciones como es el tema reciente de Ley núm. 193-19, del 21 de junio de este año, que “dispone que las imágenes de los patricios Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella sean colocadas en todas las instituciones pública del país” y cuyo artículo 5 encomienda a la Academia Dominicana de la Historia y a la Comisión Permanente de Efemérides Patrias “la selección y declaración como oficiales las imágenes de Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella que serán utilizadas en los fines de esta ley, tomando como referencia los retratos conocidos de los patricios, respetando sus rasgos básicos y manteniendo su fidelidad”. Igual encomienda en relación con la efigie de  Juan Pablo Duarte  se dio al Instituto Duartiano. Por otra parte, la Ley núm. 210-19, que “regula el uso de los símbolos patrios de la República Dominicana”, en su artículo 47 encomienda a las dependencias del Estado, a la Academia Dominicana de la Historia, al Instituto Duartiano y a la Comisión Permanente de Efemérides Patrias “organizar y ejecutar campañas educativas orientadas al buen uso de los símbolos patrios”.

     9. Afianzamiento de lazos estratégicos con el sector público y privado, especialmente con los miembros protectores  para la difusión y divulgación de la Historia a través de publicaciones, proyectos tradicionales, otros de índole paradigmática y algunos que nos lleven a nuevos horizontes y espacios tendentes a los nuevos tiempos, como el entorno tecnológico y la biblioteca digital.

     10. Establecimiento de relaciones formales de  cooperación y conformación de un programa conjunto de trabajo con el Archivo General de la Nación, institución clave y esencial para el avance del estudio e investigación de la historia dominicana y que en los últimos años ha experimentado una especie de “revolución archivística”, liderada por el destacado historiador Dr. Roberto Cassá, miembro de número  y pasado presidente de nuestra Academia, conjuntamente con un valioso equipo técnico de trabajo.

     11. Reanudación y fortalecimiento de relaciones institucionales,  a través de encuentros académicos, con las integrantes de la Asociación de Academias Iberoamericanas de Historia. Ese programa empezará en el próximo año con la Academia Puertorriqueña de la Historia y la Academia Cubana de la Historia.

      12. Establecimiento de vínculos de cooperación con instituciones académicas de Europa bajo la coordinación del  Delegado de la Academia en la Península Ibérica, el historiador dominicano Dr. Genaro Rodríguez Morel, designado hace ya algunos años.

      13. Incremento del número de Protectores de la Academia cuyos aportes pasarán a enriquecer su Fondo Patrimonial, creado en el año 2003.

     14. Diligenciar ante el Ministerio de Cultura que el “Premio Anual de Historia José Gabriel García” vuelva a contemplar las tres categorías que una vez existieron: investigación, documentos y testimonio. Asimismo que las obras a concursar no sean inéditas, como actualmente está consignado, sino  publicadas en el año del concurso de manera que los historiadores y el público interesado las conozcan de antemano y puedan evaluar su calidad y si justicieramente han merecido dicho premio.

    15. Reanudación del “Galardón Clío”, creado para reconocer a personas o instituciones destacadas en el campo de la historia. Es una pequeña estatuilla en bronce, obra del escultor dominicano José Ramón  Rotellini que se entregó a María Ugarte y a Empresas León Jimenes en el 2006 con motivo del 75 aniversario de la fundación de la Academia. Ese galardón, que será entregado cada tres años, solo ha sido otorgado en esa ocasión.

    16. Reconocimiento a notables historiadores ya fallecidos diligenciando con los organismos competentes que se designen con sus nombres calles y sitios dignos de su memoria.

     17. Selección de los “100 libros icónicos de la historiografía dominicana” que sirva de referencia a las personas interesadas en el conocimiento del pasado dominicano y a las nuevas generaciones que deseen dedicarse a su estudio e investigación.

     18.  Elaboración de un programa dirigido especialmente a los jóvenes y niños que contemple, entre otras actividades, la publicación de libros, opúsculos, material didáctico y celebración de talleres especializados.

     19. Diligenciar ante los organismos competentes la designación del “Día del historiador” y la creación de la “Condecoración José Gabriel García” que se otorgue a historiadores o instituciones que se hayan destacado en los diferentes campos del quehacer historiográfico.

     20. Asimismo, nuestra  Academia, como institución al servicio de la sociedad dominicana,  estará en disposición de responder al público en general   las consultas académicas que se le soliciten sobre asuntos históricos de interés nacional.
     En la ejecución de ese programa, parafraseando al presidente John F. Kennedy, para los que asumimos la responsabilidad de dirigir la Academia esta no será convertida en un pedestal para  el lucimiento o satisfacción  personal sino  en  ara  para la búsqueda y divulgación de la verdad histórica y el  desarrollo institucional que es lo más trascendente y  lo que permanecerá  en el tiempo cuando ya no estemos físicamente. En esa tarea esperamos contar con la colaboración  de  todos los académicos,  de nuestras familias, de  ustedes y de otros amigos que no han podido estar hoy presentes.
     Y para terminar, quiero traer a este acto, como un permanente reconocimiento a su memoria, la figura excelsa, amable e intelectualmente generosa de un académico de número que entregó 32 años de su vida al engrandecimiento de esta Academia desde el 1954, cuando ingresó a ella, hasta la fecha de su partida  física en 1986. Me refiero al siempre recordado doctor Vetilio Alfau Durán que, desde que lo conocí en 1967 hace ya 52 años, siempre ha estado presente porque sigue inspirándonos con el ejemplo de su vida modesta y sencilla,  su quehacer como historiador honesto y  su muy valiosa obra escrita. En homenaje a él vale la pena tomar  como filosofía de vida –y convertirlos como decía el padre del Existencialismo, Soren Kierkegaard, en ideas por las cuales vivir y morir- aquellos principios de don Vetilio que  guiaron su existencia  cuando expresó: "Amo la verdad, la busco con empeño y donde la encuentro le tributo reverente culto. Así pienso y así obro para satisfacción de mi espíritu, para edificación de mi conciencia y para que Dios me bendiga".
     Muchas gracias.

José Chez Checo






martes, mayo 28

Circula Antología Poética VII SEMANA INTERNACINAL DE LA POESÍA, Homenaje a los independientes del 40, a Delia Weber y al Grupo Los Nuevos

Anoche, 27 de mayo, a las 7 de la noche, yen Casa de Teatro, tal como fue anunciado, se efectuó la Lectura poética para una cultura de paz dando inicio a los encuentros pre-inaugurales que culminarán en la octava Semana Internacional de la poesía, planificada para comenzar el 17 de octubre de este año 2019. En esta ocasión, será dedicada a los poetas de la GENERACIÓN DEL 48: JUAN SÁNCHEZ LAMOUTH, CARMEN NATALIA Y RAMÓN FRANCISCO.

El Comité organizador de la Semana Internacional de la Poesía, está formado por el propio Mateo Morrison, Ángela Hernández, Basilio Belliard (quien fue anunciado como presidente en su octava versión); José Mármol, José Enrique Delmonte, Soledad Álvarez, Plinio Chahín, Denisse Español, Jochy Herrera y Jesús Losada.

Denisse Español

Ángela Hernández

Pedro Pablo Fernández

Alexis Gómez

Samuel Gregoire

Rafael Nino Féliz

Leibi Ng

Lectura poética para una cultura de paz y puesta en circulación de Antología poética

Mateo Morrison

Anoche, 27 de mayo, a las 7 de la noche, yen Casa de Teatro, tal como fue anunciado, se efectuó la Lectura poética para una cultura de paz dando inicio a los encuentros pre-inaugurales que culminarán en la octava Semana Internacional de la poesía, planificada para comenzar el 17 de octubre de este año 2019. En esta ocasión, será dedicada a los poetas de la GENERACIÓN DEL 48: JUAN SÁNCHEZ LAMOUTH, CARMEN NATALIA Y RAMÓN FRANCISCO.

El Comité organizador de la Semana Internacional de la Poesía, está formado por el propio Mateo Morrison, Ángela Hernández, Basilio Belliard (quien fue anunciado como presidente en su octava versión); José Mármol, José Enrique Delmonte, Soledad Álvarez, Plinio Chahín, Denisse Español, Jochy Herrera y Jesús Losada.

Basilio Belliard


Ángela Hernández

Nan Chevalier

Juan Freddy Armando




Yky Tejada

Persio Pérez

Ramón Antonio Jiménez

Juan Freddy Armando

Elsa Báez

Orlando Cordero

María Farazdel (Palitachi)

Jesús Losada
J

Plinio Chahín

Basilio Belliard

José Enrique Delmonte




jueves, mayo 23

Silvia Guerra, poesía


Ojo de agua

En el campo tranquilo duerme el alba
está tu nombre ahí merodeando la sombra
como eco rozando con la vara los metálicos
mimbres que en ramalazos traen estrías de
luz en el rielar quietísimo del agua recostada
en las hojas de los álamos dulces. Llega hasta
aquí como la misma sombra y el músculo
enaltece sin nombrarlo, otro golpe en el pulso,
finísimo ramaje enardecido, algún pájaro canta
o gorjea, lejos —avisando— agorero. En algún sitio
empieza la lluvia, deliciosa.
Y cuando el blanco del albor tiña las líneas
y suene entre las hojas el aire del estanque
es Alma, estremecida pronunciando
mi amor la sola línea. Sin pájaro
Tu nombre.

©Silvia Guerra
PULSO
AMARGORD
ediciones


***-***


Poemas de Silvia Guerra



Presentamos en http://www.vallejoandcompany.com/, algunos poemas de la escritora uruguaya Silvia Guerra.  Link a la primera parte de una entrevista en video a Silvia Guerra por Reynaldo Jiménez:  

Por: Silvia Guerra*


Poemas


1-

Venía obstruyendo desde atrás en demasía adentrando ese tiempo que se agolpa

en lo blando de las articulaciones. Y así por el camino en bicicleta entre los ceibos,

así en el empedrado y la mañana. 

Estaba un poco más allá la fuente el surtidor, los topacios guardados de la fragua del viento, los anillos que quedan de cualquier extorsión. Sin embargo hay un hilo que la busca, un tiento debajo de las lonjas apiladas y que la luz transmite. 

Quedan las piras, una sobre otra, el alto pelo para la tarde próxima. Esta mañana la luz filtra en las hojas y la tarde modifica sus tallos. Una granada presa en grutas toscas muda  la materia reciente en una gloria verde  atiborrada entre la clorofila. 

Es mejor el resguardo de esa hora que confunde en las sienes. Recogerse.

El silencio es mejor. Vale la noche, vale el crepúsculo doliente, vale el pasar reiteradamente en las ventanas removidas y ser en ese instante luz en la pared

siguiente. Contra la nuca todo lo que resta:  los posibles espasmos en las hojas

el halo que desprende la emoción. 

Asciende entre las pausas y los hiatos en sombra de ascensor ahogando estridencia y

Mediodía poniendo trapos a los celos proyectando las demás cabelleras esparcidas

y espasmos, pero el rumor persiste, crea un submundo, o un Aire, crece apenas. Un espacio en que moverse desde el pálido papel hasta el sitio en que la carnadura de la voz va al recinto del asma y un todavía puede insinuarse, Aún, rozando el bazo enroscando en un humo como si fuera de cacao a otros anfibios que caen en la maraña de la noche, liban de ahí, entre el olor y el sueño. 


2-

No quedaba tan claro como viene. Si es del anudamiento o es del pasmo,

Nunca sabrá el olvido lo que cubre. Balanceándose como un vestido de

verano en la azotea  insinuaba opulencia en el verde, advenimiento

de lo casto produciéndose, océano desde sí más a la espuma. Recorría la costa

alta la luz  buscando entre  las rocas veletas animales del plancton partículas de

seres que la noche ilumina. Hasta ahí, el canto era otra cosa.

Después la oscuridad pone su marcha y en la pregunta aplasta

lo que emerge. El mar como un fondo o apego

algo que llama. Siempre a llorar por esas mismas partes de cielo,

esos recortes de la costa en las desembocaduras.  Hay  un borde en

el que  crecen pinos insignes con piñones oscuros que perfuman el viento.

Una superposición de mareas, una alborada saca polvo del astro: debería

el tiempo respetar esas cosas y las líneas dibujarse en otra dimensión.


Cables  trenzados, rayas que no cesan. Las mujeres se agolpan. Los vestidos

se achatan, quién quiere remontar esa subida, si son los monos famélicos que

desde la cima tiran piedras. El traje en la ventana se ventila y guarda, entre las

fibras, las temperaturas de la brisa.

Puede ser que la muerte se introduzca esta tarde.


Puede ser que se anime o que no le convenga. Como esas rutas

que atraviesan los campos es el mismo campo compungido que

atraviesa la estepa aunque a esa altura ya haya surtidores, agua en

baldes de lata, remansos en la sombra. Lo que queda de ahí es viento

amable que a veces trae perfume de fruta, de hojas de limonero, de

árboles de duraznos agrupados. Así la medianera, así el silencio de

la distracción y la distancia.


Pasa una nueva altura sobre sandalias libres que lleva de otro modo la minucia.

Y se desprende la blusa en la frescura del color violeta. Pasa la luz ahora y filtra

lo que el sol dejó en la fruta, más perfume viscoso, el tiempo apremia. Sólo el alrededor que queda en los cordófonos cuando pica la tarde entre las aves.

Arma la rama que dice sólo ahora. Los vegetales se deletrean entre los dedos.

Las yemas que apaciguan al tacto del socaire. A la textura de su crecimiento.

Y mira desde atrás de una ventana sobre la faz del mundo: unos carros que giran,

unas norias atadas. También hay otras cosas, embarcaderos, marcos en plata repujada

y el tornasol erróneo e imperfecto de esa agua que pasa contra el cielo.


3-

Caerse de la cuna. De sí caerse. Darse cuenta de ahí como el color asciende. Se mezcla con los otros más rubor y menos tolerancia. Cero. La copa que se llena al revés sobre el ras es que agota la línea del absurdo. Comba. La edad, comba. El cielo, comba. La noche inmensa recoge en la negrura un poco húmeda, cóncava, los bichos de la luz, las borboletas, los escarabajos diminutos del verano. Hay una estridencia pequeña en la negrura última de ese terciopelo que responde. Se hunde ahí, en la noche. Avanza en la concavidad. Mas la cuna. Mas la cuna de la que se cae, eso es de día. Un día para caerse de las cosas terrenas, atrás el estrellado cielo que se comba, atrás la humedad de la noche que se acerca con los pies del relente. Atrás el estupor. Que resta. Resta, resta. En el conglomerado las avispas doradas clavan el aguijón. Son alfileres. Son avispas. En el calor del día las avispas. Angosta el paso la evidencia que cae. La menudencia de las migas. Pierde peso. El peso, pierde. La gravedad trasunta las horas las redes diminutas  de las células. Enjambres otoño abejas. Sólo el sueño proyecta con su sombra las palabras que nombran a las cosas, las extiende, las guarda. O las resguarda. Ahí. Donde escuece extiende cuela existe extiende. Ahí. Contra todo lo que pueda preverse. Duele dura distinto por completo: otro, Otra. 


4-

                                                           Para mi hija Amparo, por lingüista, por hija


Una joven venada, una potranca el agua arracimada donde la horqueta

Del sauce la predijo. Los hilos que parecen paralelos se adelgazan apenas

y nadie se despide del ojo único que brama allá en la roca. Son instancia

gemidos abluciones. Intentos. Son intentos. A veces una convergencia

natural, un cierto aire de familia, y la navegación con boya del hasta

dónde las marcas del incendio, del abismo, de la obsesión, del rito. Un

paso más cualquier navegación encalla, una palabra, y el cuerpo cae, traslúcido

del alba sobre un pasto mojado. Una verde pradera humedecida y el espectro

que apenas se vislumbra ahí, boqueando. Son figuras que casi no pueden percibirse.

La contundencia, es, entonces, implacable. Trae la boca abierta y crece maúlla

arrastra entre las bolsas una especie de dicha de constancia y de dicha, en bolsas

de plástico calado que dejan entrever esos lingotes. Y todo más allá se ordena

clasificado, externo, encastrado, muchas veces perfecto sobre una mesa larga

con ruedas que pueden servir para alcanzar un libro cuando alguien se despierta

en mitad de la noche o para disecar cualquier ser vivo en caso que la duda asalte.

Y si la noche cae, aquél espectro que apenas balbuceaba olvidado a unos centímetros

del pasto, puede resplandecer plateado, fino, helado como escarcha fulgurante, puede

oírse sonar en láminas metálicas delgadas y hasta verse la combustión de turba en las

partículas del asma. Se agitan de manera horizontal las pequeñas hojas de las tipas

antiguas a punto de arrancarse designadas con rayas a amarillas. Contra el espejo

musitó una boca que decía de dios en las vocales, que dios estaba ahí, en las vocales que dejaban sitio, que eran las que daba el aire,  que el respiro era dios, que el alma el soplo.

La chata superficie del espejo apenas conteniendo el hálito, apenas empañada devolvía

semejanza, daba letra, volvía legible el plomo, renacía.


Silvia Guerra. Uruguay

* Silvia Guerra nació en Maldonado, Uruguay, en 1961. Sus libros publicados son
*De la arena nace el agua (Montevideo, 1987),
*Idea de la aventura (Montevideo, 1990),
*Replicantes astrales (Montevideo, 1993),
*La sombra de la azucena (New York, 2000),
*Nada de nadie (Buenos Aires, 2001),
*Estampas de un tapiz (New York, 2006),
*Fuera del relato. Una biografía aproximada de Lautreámont (Vitoria-Gasteiz, 2008),
*Pulso (Madrid, 2011).

Con Verónica Zondek es la editora de dos volúmenes de investigación:
*El ojo atravesado I. Correspondencia entre Gabriela Mistral y escritores uruguayos (Chile, 2005) y *El ojo atravesado II. Gabriela Mistral entre los uruguayos(Chile, 2007).

Con Mariela Dreyfus es responsable de la edición y prólogo de
*Poesía completa de Juan Parra del Riego (Sevilla, 2013).

Ha sido coorganizadora del
*Primer Festival Hispano Americano de Poesía en Uruguay (1993) y de la
*Primera Bienal Metropolitana de Poesía en Uruguay (2006) y cofundó el sello editorial
*La Flauta Mágica.

También es coautora de un libro de reportajes,
*Conversaciones oblicuas / Diálogos entre la cultura y el poder (Montevideo, 2002)

miércoles, mayo 8

“LA MUERTE EN CUATRO” O EL INCENDIO DEL PENSAMIENTO por Pedro Ovalles


Natacha Batlle, Hato Mayor, 1984. Licenciada en publicidad, artista plástica y maestra. Egresada de la Universidad APEC y de la Escuela Nacional de Bellas Artes. fue miembro del círculo literario El Viento Frío. Es editora y creadora de Colecciones Colibrí, donde ha publicado las antologías Vetas de Fuego y Germinar sobre el asfalto.
Ganadora de varios premios en los géneros de cuento y poesía a nivel regional en 2013 y 2016, y Premio Joven de Poesía de la Feria Internacional del Libro 2017 con Inerte sobre la gota. Su primer libro, Bajo la piel de la aguja, fue publicado en 2013. Sus textos se recogen en diversas antologías nacionales e internacionales y en otros medios.

Pedro Ovalles Pérez. Fundador y co-fundador de los liceos Monte de la Jagua y Moca. Director del colegio Porfirio Morales, de Moca. Director en Liceos Vespertino y Nocturno del Distrito Municipal Monte de la Jagua. Profesor y Escritor. Trabajó en Escuela Andrés Bello. Estudió Maestría y Especialidad en Gestión y Administración de Centros Educativos en Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Estudió Gestor Educativo en Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Jurado de los Premios Funglode.


Natacha Batlle y Alexis Gómez Rosa

Es innegable que la buena literatura siempre provoca extrañeza como bien lo expresa Harold Bloom en el "Canon Occidental". Como arte, la literatura explora la condición humana y pone a prueba los signos y los símbolos de la época, por lo que el lenguaje literario se vuelve un abanico de posibilidades interpretativas, permitiéndole al sujeto lector reencontrarse con su condición primordial: su libertad y sus otras condiciones diversas, análogas y contradictorias a la vez.
Leer un texto literario de incuestionable calidad artística, con un lenguaje novedoso, impactante, es como tener en las manos un trofeo: el valor se triplica en la medida que es natural que el texto nos traiga a la memoria otras creaciones consagradas como textos permanentes a través de los tiempos cuya novedad sigue y seguirá siendo nueva, parodiando a Ezra Pound.
El texto valor subyuga al lector, le escarba su pensamiento, le despierta su condición humana. En la lectura, su ser se vuelve un hervidero y un viajero perpetuo de sí mismo y, al viajar a su centro, al mismo centro de sus tragedias y sus triunfos, se incendia su reflexibilidad y se dispone alzar alas y avanzar, para en esa búsqueda encontrarse y reencontrarse a cada instante con lo que él es y no es a la vez. Es ahí que cada instante se torna una eternidad: nos creemos eternos porque sentimos la plenitud de lo creado para luego sabernos mortales en medio de angustias y sueños truncos.
La buena literatura nos recrea y nos hace ser el otro que soñamos, a la vez que nos reconstruye el mundo a partir de ese otro que llevamos por dentro. Esa provocación, ese arrebato, esa arremetida que le hacemos al lenguaje, no es más que la respuesta que le damos a él mismo al desnudarnos de arriba a abajo para sentirnos atiborrados de infinitas posibilidades de intuir el mundo y sus cosas, los fenómenos y a nosotros mismos cuando nos autopercibimos como se sienten los dioses: plenos de poderes y lúcidos de horizontes, en un decir y en un disentir permanentes.
Todo lo anterior se ha expresado para poder abordar el texto que hoy nos reúne aquí: "La muerte en cuatro" -otra vez la muerte-, autora Natacha Batlle. Lo primero que hay que decir es que estamos ante un texto-valor, quizás el poemario más importante escrito en los últimos tiempos en nuestro país. Por lo que debo hacer algunas confesiones antes de emitir otros juicios. La primera es que antes de ponerme en contacto con los otros dos jurados, sentí la necesidad de leerlo y de releerlo varias veces. La segunda es que cuando de forma individual hice el cruce de los poemarios que teníamos seleccionados, "La muerte en cuatro" -otra vez la muerte-, los tres lo habíamos seleccionado y dos lo teníamos de primera, quiere decir que ponernos de acuerdo en ese sentido fue fácil. Y lo tercero es que el poemario duró en mi cabecera varias semanas, porque lo fui releyendo muy lentamente poema por poema y hasta de madrugada tenía que volver a tomar el poemario.

Pedro Ovalles y Natacha Batlle

Innegablemente, impacta desde el principio. Expresé desde el inicio de esta exposición que todo texto de calidad incuestionable nos trae a la memoria otros textos cánones. Pues desde el comienzo me pasó eso. Los siguientes versos, después de leérselos, les diré qué poemario me vino a la memoria. Cito: "Yo nací un lunes/el mundo resacado/a la hora más recia/todos eran sombra/de vísceras adornando la acera...". "Nací un día/en que las mujeres pintaban sus labios por deporte/mi madre cruzó medio oeste y parió un punto negro en el océano./Así nací/como un arcoiris trillado en el ocaso./Ella cuenta que mis cabellos eran tan largos/que las olas se perdían entre mis bucles/fui tormenta de arenas...". (Fragmento del poema: "Biografía").
Si continuamos leyendo todo ese poema que le da apertura al poemario, a todo lo largo del mismo nos trae a la memoria a Yelidá de Tomás Hernández Franco. El poema termina con estos cinco versos: "...nací un día en que Piyiya/recibía más pan/que yo palabras./La verdad es que se siente extraño salir de mí/y arrojar lo que queda en la llovizna". Esa epicidad con que la autora le da comienzo a al poemario en cuestión, se configura a través de un lenguaje que presenta unas características especiales y comunes a los grandes poemas de la historia literaria universal.

Oigamos esas características, comunes, repito, a todos los grandes poemas universales, según mi humilde opinión: 1) Cohesión semántica. 2) Vuelo lírico-reflexivo invariable a todo lo largo del texto. 3) Densidad poética. 4) Intuición bien acertada. 5) Sensación de término o de completud de cada parte o del poemario en su totalidad. 6) Imágenes novedosas. 7) Sintaxis también novedosa que denota un lenguaje inusual.
El siguiente breve poema que leeré a continuación es una muestra fehaciente de lo anterior expresado. Oigamos: "Con la mano llena de pájaros/la piel es el borde del vaso que se rompe/desde la rueda que nos rueda/hasta el abismo que es tu ojo cargado de mares/desde la roca que muere el vientre/hasta los fantasmas que pueblan los labios/desde la hoja que habita la gota/hasta la nariz que inunda las nubes/con la magia calcinada./Con la mano llena de pájaros/vuela la mirada revuelta en los muertos/que no se ha ido".
A todo lo largo del poemario encontramos poemas y versos que dejan una aguda extrañeza, un nivel de artisticidad sorprendente, imágenes hermosísimas. Oigamos algunas: 1)"Se me ha metido un adiós en el ojo/y mi párpado agita sus entrañas/para hacer ondear el mar". 2)"...la vida cabe en un puño/y se estrella tras la puerta/cuando la vida se vuelve puñal/y se adentra en la piel a liberar a la muerte". 3) Se me ha metido un adiós en el ojo/un adiós que sólo sabe de ruinas/y deja su voz estridente dibujar surcos de penas/que van a humedecerte los labios".
A la vez de ser todo el poemario un solo clamor, producto de un especial desamparo ontológico, es un grito de impotencia. Es una imprecación contra un orden, circunstancias o instantes quemantes ante un barullo de sensaciones que desembocan en el mencionado desamparo ontológico: crisis del ser en el mismo centro de una fuerte e impostergable voluntad de ser. La autora declara insuficientes las palabras. Su voz se doblega ante los enigmas del entorno y de su propia condición de mortal, ineludiblemente expuesta al horrible azar.
Este mundo, su hábitat es un hervidero de incógnitas, y ante esa desarmonía, entre sus sueños y su mundo, cruda realidad, indomable a veces, la autora grita, grita a través de un silencio muy decidor, mudez poética que estalla en exploraciones intuitivas que hablan con las miradas y rompen con la voz las barreras de lo arcano: se abre caminos en las sombras para proclamar la luz, configuración de su universo, expresión ineludible de su ser inconforme con el mundo objetivo y a la vez con sus múltiples valencias y contradicciones. Los siguientes versos lo dicen todo: "Creo que he errado/con las anteriores palabras/porque debo subrayar/que todo un mundo se me ha metido en el ojo/y para ello/sobran las palabras" (Final del poema: "Abarrotado").
Continuamos diciendo que el poemario es un dolor de ser en la impotencia de no ser lo deseado. Sugiere el regreso al origen, a su primigenio otro dolor, definitivamente no ser, vacuidad del Todo y anhelo de volver al Uno para no seguir deambulando hasta perder los colores. Ay sí, "Una vida que se vuelva vientre...", "Luego de ser pisada por el mundo ", para decirlo con las propias palabras de la autora. Los siguientes versos son muy enfáticos con relación a lo expresado anteriormente: "Búscate una vida/Una amarillenta/que juegue al sacrificio/y abandone tus ramas en otoño/que deambule en el viento hasta perder sus colores". La autora sigue su curso por su extrañeza y al reiterar su dolor, su inconformidad en la misma senda en búsqueda de encontrar respuestas a su calvario intuitivo, lo hace con un lenguaje poético que causa escozor en el pensamiento al reflexionar en medio de la intuición y el arcano a desentrañar. Asimismo manifiesta la alternativa que le queda y se hace a sí misma un llamado ferviente y dice: "Búscate una vida/Bibuja sus bordes en un charco de lluvia./Piensa sus cabellos de yegua viajera".
Todo el poemario presenta una densidad poética de dimensión erótica. De ahí que el misterio del significado del título ("La muerte en cuatro" -otra vez la muerte-), se explica exactamente por esa condición erótica que tiene todo el texto. Los poemas titulados: “Monedas”, "Taciturno", "Las sombras se han bebido mis palabras", entre otros más, nos dan la clave. "Taciturno" es uno de los poemas más hermosos que tiene el libro, el cual he leído varias veces y no me canso de seguirlo releyendo. Uno de los textos poéticos más logrados en lo artístico y en lo lingüístico que he leído en las últimas décadas.
En conclusión, si alguien me preguntara sobre el argumento que tuve para seleccionar en mi caso particular "La muerte en cuatro" -otra vez la muerte-, de una vez le diría lo siguiente:

Las razones son: Posee un lenguaje visiblemente innovador, el cual estructura un universo poético compacto a través de un ritmo sólido y estable, dulce y sugestionador, configurado con novedosas imágenes que exorcizan la intuición, llevando y regresando al lector a una extrañeza única. Desde el inicio hasta el final, mantiene un vuelo poético que no decae en ningún momento, dando una sensación de placer, de plenitud y de singularidad lingüística que en cada lectura que se le dé invita a más lecturas. De ahí que desata un arrebato sensorio-conceptual que provoca los sentidos y el pensamiento. Su densidad poética, aunada a la pericia en el uso de la lengua, hace posible la multivocidad en una permanente y delirante contradicción indefinida del sentido, engendrando una emocionante dialéctica lectural que termina conmocionando la lengua-cultura del sujeto lector.

MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN
MOCA, 03 DE MAYO DE 2019

Los poetas Edwin Solano Reyes, Natacha Batlle, Silvia y Leibi


Eugenio de Jesús Marcano Fondeur por Luisa Navarro

Profesor Eugenio de Jesús Marcano Luisa Navarro  · EUGENIO DE JESÚS MARCANO FONDEUR En el sótano de la Facultad de Ciencias de la ...