viernes, septiembre 24

Me declaro perdedora

Creo que fue en los 80´s cuando conocí a Louise Hay a través de una revista. Recomendaba mirarse en el espejo y encarar lo que veíamos con una verdad aplastante: Uno es responsable de todo lo que le pasa. Esta mujer que dio a conocer los libros de autoayuda poniendo su propia vida como ejemplo, también expresa que la prosperidad es algo que podemos atraer de acuerdo a nuestras actitudes. Y yo la he leído y cogido/dejado lo que me pareció. Es por eso que me he quedado pensando en lo de la Teología de la prosperidad, pues hace tiempo que pienso que las religiones sirven para aplacar la conciencia de la gente dándoles permisos para obrar de determinadas formas.

Una vez tuve la oportunidad de vender algo donde me ganaba un 300% y me di náuseas. No está en mi naturaleza. Quiero respetar al "mal siervo" de la parábola de los talentos, que entierra el jodido talento y se lo devuelve al AMO tal como se lo entregara para que éste lo castigara. ¿Y si a él no le daba la gana de INVERTIR? ¿Es que no hay respeto por la libertad del individuo?

No me vengan con religiones que dan apoyo a la acumulación. Los sinónimos para este verbo llevan al monopolio. almacenar - amontonar - amontonarse - apelotonar - apelotonarse -apeñuscar - apeñuscarse - capitalizar - recargar - recargarse -recoger - recogerse - recolectar - copar - disgregar - hacinar -monopolizar - Es absolutamente asqueroso que acumulemos más de lo que podemos consumir. Que cada día tiremos la comida que sobra o que se pudre en la nevera. Es absolutamente inaceptable que no nos conformemos con una vida digna y limpia. Tenemos que obstentar frente a nuestros vecinos y parientes que tenemos muebles de época, obras de arte, perfumes de miles de pesos, etc.

El gustazo que me doy es la indiferencia hacia lo poquito que tengo. Valoro las emociones que me transmiten los regalos que me han hecho. Las cosas que me he comprado a plazos o en un momento de suerte. Soy feliz con mi café, mis fritos verdes vacíos y un rico vaso de agua (que casi no tomo). Quiero efectivamente llevar a cabo lo dicho por el santo: "Necesito poco para vivir. Y ese poco, lo necesito poco".

Me declaro perdedora en una sociedad que rinde tributo al consumo. Aunque tenga que decir como Patxi Andión: los burmanos son eso que yo no puedo ser con la salvedad de que YO NO QUIERO SER ÉSO.

No hay comentarios:

EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica