lunes, noviembre 16

BLAS JIMÉNEZ, ¡PRESENTE!


¡Qué empeño el de la muerte con golpear de repente!
¡Su terquedad de siglos me tiene desquiciada!
Jugando a desmontarnos las más bellas sonrisas
echa baldes de agua a las voces más cálidas.
Este hombre que ves bajo un sombrero blanco, no se va.
Está presente en todos los mulatos que al sol suben sus brazos
en toda piel quemada proveniente del África.
Poro a poro su tez se extiende en los tambores,
en yagrumos, balsiés, tarántulas y azogues
Fluye como rio de alquitrán su sombra
e invade los bohíos con Lemba por los montes.
Negro bajo el sombrero
Negro rezando amores
Negro como la vida
Negro como la noche.
El Gran Debate empieza.
¡Blas Jiménes, presente!

© Leibi Ng



Homenaje a Blás Jiménez
Hoja de Vida de Blás Jiménez
Su poesía y ensayos han aparecido en revistas especializadas de la República Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos de America, Costa Rica, Brazil, Colombia y Uruguay. En 1998 ganó el Premio Internacional de la Diáspora Africana ¨Ethel L. Paine¨ a la excelencia periodística. Fue profesor meritorio -2004- de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en donde enseño los cursos de ¨Cultura Dominicana y Caribeña¨ y ¨Herencia Africana¨. Productor y conductor del programa televisivo, de comentarios y entrevistas, ¨Página Abierta¨ también produjo y participó ¨La mañana en Antena¨, ambos en Santo Domingo.
Blás dedico su labor poética a describir la realidad racial dominicana en lo referente a la historia, ideología, economía y política en la República Dominicana. Entre sus libros cabe mencionar: Aquí otro español, Caribe
Africano en Despertar, Exigencias de un Cimarrón y El Nativo. Copilador junto a Silvio Torres-Sallaint del libro Desde la orilla: hacia una nacionalidad sin desalojos.
Del año 2000 al 2003, el profesor Blás Jiménez, fue Secretario General de la Comisión Nacional Dominicana para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, la Cultura y la Comunicación (UNESCO).
Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua y Miembro destacado del Ateneo Insular y del Movimiento Interiorista.
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Muestra de su obra de ensayos
Fragmento
Afrodominicano por elección y negro por nacimiento
Hoy tengo la oportunidad de meditar sobre la más noble de todas las actividades de todo ser humano, ya que como dicen los textos de ciencia pura (las ciencias no sociales) -los humanos estamos aquí para tratar de entender por qué estamos aquí-, axioma válido cuando reflexionamos de nosotros y nada más que de nosotros.
En esta isla, cuna del contexto latinoamericano tradicionalmente decidido desde el imaginario euro céntrico Como Sociedad Occidental, la realidad existencial de la gente de ascendencia africana tiende a ser fragmentada, dividida, rota, cascada, como el velo que cubre nuestra conciencia de ser.
En este código unipolar/euro céntrico, va mi identidad divergente obligándome a vivir en la doblez de ser una cosa hoy que no quiero ser mañana, como fui ayer lo que ya no quiero ser hoy. Como afro/dominicano/negro vivo mundos diferentes y me debato, continuamente, entre un querer ser mi historia; y un rechazar lo que me dicen que fue esa historia; entre estar orgulloso de la cosmogonía heredada de mis ancestros, en un mundo de imágenes atrapadas en sueños y un querer ser la negación de lo que refleja el espejo.
Veo que con la aceptación de la otredad, como la define el ser filosófico tradicional de occidente, llevando el rostro público cubierto por diferentes mascaras para ocultarme de las identidades ancestrales y sus ataduras, sigo esclavizado... olvidando esas cosas que hacían los antepasados y solo reconociéndome en actos folclóricos y carnavalescos.
Pero comprendo que si es cierto que nacemos en la historia morimos fuera de ella. Reconozco que voy haciendo historia al vivir, lo que vivo es mi historia. El sentido de la historia es el que le damos, cada uno de nosotros desde la vida. Somos nosotros y nosotras quienes forjando historias individuales damos sentido a la historia colectiva.
He decidido escribirme afro/dominicano, reconociendo que hago mi historia. No de manera antojadiza ni bajo circunstancias elegidas por mi sino bajo esta realidad de haber nacido y existir dentro del código cultural dominicano. Voy llevando las tradiciones de las generaciones muertas y estas van oprimiendo, como pesadilla, mi cerebro. Me persiguen los abuelos y los abuelos de mis abuelos y puedo escuchar, en la lejanía, el sonido del fuete negrero. (Fuete en dominicano significa látigo)
Cuando pienso en africano/negro/dominicano recuerdo al abuelo Fello, su confianza en el valor de la palabra y en su realidad existencial que le distanciaba de aquellas cosas ajenas a su entorno inmediato. Aquella vida plena caracterizada por la pobreza material y la riqueza espiritual que le permitía vivir el ocio.
Las tradiciones Yoruba/Mandé, heredadas por él, venían de culturas ágrafas en las cuales las palabras eran manifestaciones vivas del espíritu y no podían ser atrapadas o encerradas en la memoria. En este mundo, una vez expresadas, las palabras cobraban vida. Eran, más que palabras, acciones corporales unidas a gestos, miradas y movimientos. Formando en su simplicidad un lenguaje natural (como dicen muchos, hablaba con la mirada y cuando se expresaba, esculpía el aire con las palabras).
No quiero hacerles pensar que estoy idolatrando la llamada simplicidad de los analfabetos, pero me gustaría recordarles que una gran parte de la población sigue viviendo en culturas ágrafas y que, hasta hace un par de siglos, leer y escribir no tenía la importancia que tuvo con el desarrollo de la cultura cinética... Hoy vivimos los códigos científicos y sus verdades.
Aún, de vez en cuando, pienso que las ágrafas eran culturas en las cuales era imposible mentir. En el código cultural del viejo Fello la vida después de la muerte era una realidad. En el panteón familiar era imposible morir. La tradición te daba eternidad al unir generaciones presentes con generaciones que habían pasado de la existencia material a la espiritual, como cuando Fello nos despertaba para rezar por las almas de los fieles difuntos cada madrugada.
Para leer el libro digital completo favor abrir la página: http://books.google.com.do/


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