LO QUE NO SE ME HA PERDIDO
"Estamos ciegos", y se sentó a escribir el Ensayo sobre la ceguera para recordar a quien lo leyera que usamos perversamente la razón cuando humillamos la vida, que la dignidad del ser humano es insultada todos los días por los poderosos de nuestro mundo, que la mentira universal ocupó el lugar de las verdades plurales, que el hombre dejó de respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto que debía a su semejante. Saramago
lunes, junio 10
viernes, mayo 31
sábado, mayo 25
A pesar de sus jefes. Una reflexión de Luis Carvajal Núñez sobre un Ministerio y su capital humano.
En
el Ministerio de Medio Ambiente trabajan los mejores técnicos del país en temas
ambientales. Su preparación, su compromiso y su honestidad establecen su
idoneidad para las funciones que ejercen.
En
el Ministerio de Medio Ambiente, como en todos los ministerios, abundan
personas contratadas por su militancia política o por relaciones primarias con
la burocracia que regentea, como botín propio, a esta entidad.
Me
consta que la mayoría de los técnicos y especialistas pertenecientes al partido
en el poder ejercen su trabajo con responsabilidad, decoro y seriedad.
Consta
también que algunos, amparados en su militancia, son prepotentes y deshonestos,
persecutores de la disidencia e incapaces e inadaptados.
El
cuerpo técnico del Ministerio hizo exactamente lo que hizo el PNUD:
1.-
Señaló una por una las deficiencias del Informe Ambiental de Falcondo- Xstrata
Nickel.
2.
Ponderó, con levantamientos propios, las condiciones de base de Loma Miranda y
de La Manaclita, incluyendo la verificación de los inventarios de biodiversidad
y las tendencias y ecodinámicas del lugar.
4.-
Crítico la superficialidad y la falta de soporte del levantamiento hidrológico.
5.-
Cuestionó la inconsistencia de la proyección de beneficios con relación a las
reservas anunciadas en el contexto geográfico indefinido.
6.-
Demostró la subvaluación de variables y parámetros básicos y sensibles a los
fines de ocultar impactos y elevar de manera artificiosa la viabilidad técnica
del proyecto.
7.-
Evidenció las limitaciones de las medidas de mitigación contenidas en el Plan
de Manejo y Adecuación Ambiental (PMA).
8.-
Propuso ampliar los Términos de Referencia (TDR) a los fines de suplir
información faltante.
Los
técnicos de Ministerio hicieron su trabajo como corresponde.
Lo
hicieron bien, muy bien, a pesar de las limitaciones y precariedades, de su
bajo salario y de la falta de reconocimiento y respeto de sus jefes.
Dijeron
antes, donde correspondía decirlo y a quienes tenían la obligación institucional
de decidir lo mismo que ha dicho el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD).
Los
técnicos del PNUD tuvieron que utilizar las informaciones y enfoques de los
técnicos dominicanos, sobre todo los informes y reportes del Ministerio Ambiente.
Se
demuestra que esos técnicos no estaban parcializados o carecían de idoneidad
como afirmó el Ministro.
Hicieron
lo que tenían que hacer, con la seriedad, la calidad y la pertinencia con que
siempre trabajan.
Son
sus jefes quienes se han equivocado.
La
vergüenza que significa para el Ministerio Ambiente el informe del PNUD
reivindica a los profesionales que trabajan en la institución y desenmascara a
la burocracia que la dirige.
Esa
burocracia debe hacerse una autocrítica pública, un haraquiri privado o ambas
penas a la vez.
Reivindico
y saludo al personal de base del Ministerio Ambiente.
Amor
por el trabajo, capacidad técnica, compromiso con la defensa del ambiente y con
el carácter patrimonial de los recursos naturales.
A
pesar de sus jefes.
®Luis Carvajal
viernes, mayo 24
Feria del Libro, Una aventura para todas las edades: La literatura infantil incursiona en los temas "de grandes"
Amores no correspondidos,
protagonistas freaks o que no encajan dentro de una supuesta normalidad, padres
superados por hijos que son más inteligentes que los adultos, hijos tironeados
por padres que no tuvieron un divorcio amistoso, finales no siempre felices e
historias bien narradas no sólo desde el texto, sino sobre todo desde la imagen
forman parte de una nueva literatura infantojuvenil que vive desde hace ya
varios años un boom a nivel mundial y, especialmente, local.
De la mano de autores que
entienden que escriben para un lector que crece y se desarrolla al ritmo de
Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías, además de ser
destinatarios de una infinidad de canales con programación exclusiva, los
libros para chicos han evolucionado hasta convertirse en verdaderos objetos de
deseo para los más pequeños, que incluso tienen y manifiestan preferencias por
uno u otro autor.
La argentina Isol Misenta (
www.isol-isol.com.ar ), que acaba de llegar de Estocolmo (donde recibió el
premio Astrid Lindgrens, una especie de Nobel de Literatura infantil), es una
de las preferidas del público sub 12. Su mirada aguda, algo irónica y
desenfadada sobre la vida cotidiana es uno de los secretos de su éxito. El
otro, sus ilustraciones, que cuentan en clave de humor y por sí mismas las
historias desprejuiciadas de los personajes. En ella la imagen no acompaña el
texto, sino que a partir de que ella lo crea y recrea.
Secreto de familia , Vida de
perros y El globo , editados por el Fondo de Cultura Económica, son algunos de
sus títulos más leídos.
"Isol crea libros con
imágenes desde las perspectivas de los niños que vibran con energía y emociones
explosivas -declaró el jurado que la eligió-. Con facilidad y un humor
liberador evoca también las páginas negras de la existencia."
Otro autor amado por los más
pequeños es Fernando de Vedia ( www.fernandodevedia.com ), que tiene más de 45
libros publicados. Su gran creación, Las increíbles historias de Morton Fosa
(Editorial Atlántida), es furor entre los pequeños amantes de la literatura de
terror. Otro de sus títulos, Maldito MP3 , también tiene cuentos que asustan.
Pero De Vedia escribió muchas otras historias que no están relacionadas con el
terror y que cosechan varios pequeños admiradores, como sus Cuentos de hadas y
princesas y Supersu cio, un superhéroe repugnante y asqueroso de gran corazón.
"La llamada «nueva
literatura infantil», que no es tan nueva, es hija de María Elena Walsh. Fue
ella la que, en la década del 60, rompió con una mirada acartonada de la niñez,
alejándose de los arquetipos, con un nuevo modo de narración y variedad
temática, ocupada más por escribir bien que por dejar un mensaje pleno de
valores y virtudes -dice De Vedia-. Estas características influyeron en una generación
de creadores, hoy escritores consagrados, que mantienen viva esta literatura
inteligente, que prioriza el desarrollo del pensamiento crítico. A ellos se
suman una gran cantidad de ilustradores que, como nunca antes, enriquecen el
relato y muchas veces lo completan."
UN NUEVO BOOM
Lo realmente nuevo en la
literatura infantil es el boom del "libro álbum", donde la
ilustración es tan importante como la historia. "Hay un auge de estos
libros -opinan en el stand del Fondo de Cultura Económica en la Feria del
Libro, donde la imagen de Isol, la gran estrella, se multiplica en carteles y
folletos-. La ilustración y el texto son igualmente importantes. Y a veces en
la ilustración se descubre algo no dicho en el texto. Del diálogo entre
escritor e ilustrador surge una obra acabada. En muchos casos, el autor es
también el ilustrador, lo que hace que ese diálogo sea uno."
Ganarse el corazón de los más
chicos no es nada fácil, por supuesto. Hoy, los niños están en contacto con
temas que antes eran considerados tabú, como la muerte, el sexo, la violencia
-física y verbal- y la discriminación, por nombrar sólo algunos. Entonces el
desafío es hablarles de todo eso desde un lugar y un lenguaje adecuados para su
edad. Sin tapujos. Pero sobre todo sin subestimarlos.
"A los nativos digitales,
que nacieron en una época dominada por la imagen e Internet; que leen más que
nunca, pero de manera fragmentada y no necesariamente libros; que escriben más
que nunca, pero con los pulgares; que están acostumbrados a ver programación
que no es para su edad o, como mínimo, avisos de películas o series que no son
para su edad, ¿cómo no hablarles de la muerte, del cuerpo, de sexo, de lo
escatológico o de finales no necesariamente felices?", se pregunta De
Vedia.
María Fernanda Maquieira, gerente
de literatura infantil-juvenil de Editorial Alfaguara, que tiene entre sus
autores infantiles de cabecera a Luis María Pescetti, Elsa Borneman y Ricardo
Mariño, dice que hoy el ojo está puesto en las temáticas realistas. "Hace
un tiempo hubo un auge del fantasy , pero hoy predominan los temas más
realistas, como chicos que no encajan en su grupo de pertenencia o la historia
de la ruptura con el primer amor." ¿Dos libros sobre estos temas? Las
ventajas de ser invisible , de Stephen Chbosky, que fue llevado al cine, y Y
por eso rompimos , de Daniel Handler, ambos para un público adolescente.
sábado, mayo 11
La poesía sensualista de Martha Rivera-Garrido, por Plinio Chahín
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| Martha Rivera-Garrido |
Voy a ponerme sentimental. Se unen dos razones: la primera es el muy
viejo afecto que le guardo a mi querida amiga Martha Rivera y a su familia, y
la segunda —menos relevante— no ser más el joven a quien la lectura de
“Geometría del vértigo” desconcertó hace más de 15 años.
De haber tenido entonces una mayor experiencia de la poesía actual en
castellano habría, quizás, apreciado aún más la originalidad, el tan distintivo
talante de sus versos breves, la lenta combustión emocional que los anima y el
sabio desgarrón que los impregna. Desde entonces vengo leyendo la poesía de
Martha Rivera (compañera y amiga de las altas horas, e imposibles noches
caribeñas), y aún siento que nada en su poesía es convencional ni fácil, sino
exigente y osado, pero no para distinguirse de nadie, sino para precisarse ella
misma. Paul Valéry alguna vez descalificó el valor de la originalidad
recordando que un león no es, acaso, sino cordero digerido. Si la originalidad
es la habilidad para transformarse uno mismo contra el rasero de los otros,
aquilatarla sólo es posible a partir de
los códigos de lo convencional y lo fácil. Estas ideas recogen el sentir
generacional ochentista, de la cual espero Martha Rivera sea consciente y compromisaria
del riesgoso destino que se juega y asume con ello.
La poesía de Martha Rivera se ha ido creando desde hace décadas, aunque
hasta la fecha sólo haya publicado tres breves poemarios: “Twenty Century (aún
sin título en español) y otros poemas”, 1985; “Transparencia de mi espejo”,
1985; “Geometría del vértigo”, 1995, y “He olvidado tu nombre”, Premio
Internacional de Novela de Casa de Teatro, en 1997.
En tal sentido, decía, pues, que la poesía de Martha Rivera se ha ido
creando sobre las mismas constantes y el mismo emblema, a pesar de que cada uno
de sus libros se sostiene en su originalidad, curiosamente, no por lo novedoso,
sino por la fidelidad que guardan a esa vida paralela que habita en su poesía.
Con la publicación de este nuevo libro, “Enma, la noche, el mar y su
maithuna” (Editora El Nuevo Diario, 2013), la originalidad se afirma en el
cúmulo de contradicciones que poseen los mismos terrenos tópicos y líricos de antes, pero con un poderío
fabulosamente renovado. Martha Rivera es una poeta original hasta con relación
a sí misma, un logro que no es menor. Como su admirada Alejandra Pizarnik,
Martha Rivera vive vicariamente en un personaje que puede vivir, relatar y
cuestionar simultáneamente su historia. Pruebas al canto: estos
alucinados versos que prefiguran algunas
reflexiones en torno al desamor y la vida, la soledad y la muerte, la infancia
y el sueño, la locura y el miedo, el azar y el suicidio, a través de una
imaginaria Enma, que nocturnamente se derrama
en la página en blanco, con lacerados placeres y angustias.
En este libro, Enma parece escapar de la poesía para vivir como
personaje narrativo. Un personaje cuya complejidad espiritual, cuyo feroz
anti-romanticismo, desciende de Sylvia Plath, con algo de Antonin Artaud y
mucho de Alejandra Pizarnik, la fascinante poeta argentina, que hace más de
cuarenta años se suicidó una hermosa
mañana del año 1972, de rabia e incomprensión, apoyada en el oído cómplice de su amiga y compatriota, la
gran poeta Olga Orozco.
Si Martha Rivera en la poesía suele estar de regreso, con un enriquecido
inventario de emociones consumadas, con este libro linda casi en la maestría. “Enma, la noche, el mar y su maithuna” no
sólo es una voz y una conciencia poéticas, sino el itinerario de una mujer que
recapitula sobre los hechos de su existencia con una sensualidad expresiva
equivalente a un dual sentido de derrota: “Anoche estuve peleando conmigo mismo
y perdí. Soy más fuerte que yo”. Una punzante, urgente necesidad interior la
empuja a imbricarse en la forma de sus poemas breves como su vida, sus frases
netas y negras, sus palabras cinceladas. El poeta es fantástico como “clown”
que no se hubiese maquillado sino la cara y que gesticulase afuera, en una
noche tropical, completamente desnudo al borde del abismo. Sin embargo, cosa
rara, esta fantasía barroca deliberadamente patética, se manifiesta con un
despojamiento extremado, como si el peligro la obligara.
Se vuelve perpetuamente el combate encarnizado con las palabras y su
significado, que la palabra inhallable, y perpetuamente a esa soledad absoluta
a partir de la cual Martha Rivera se habla sin lograr decirse. A veces, en dos
líneas, ella circunda, comprueba la imposibilidad de expresarse, de encontrar.
Se diría que el secreto se esconde en las palabras, el secreto de la vida, y
que es allí, y en ninguna otra parte, donde habría una oportunidad de descubrir
el misterio, de conocer la paz, de ver surgir un dios.
Pero el peligro está siempre ahí, al acecho, presto a saltar. Sin cesar
participamos en la guerra exacerbada que se libra con las palabras para
alcanzar la palabra, y escuchamos el silencio que otorga a cada palabra un
rostro preciso.
Estos relatos, poemas en prosa, “textos”, están llenos de personajes
prodigiosos, eventos delicadamente anodinos o rotundos como un sueño, con
“vocablos de llanto”, de viaje al final de la noche, donde todo es real, y a la
vez, irreal. Estos poemas se cargan con un sentido de amor desengañado, lo
mismo que con tragedias gravosas, todos impregnados de pensamientos
quebradizos, una imaginación suntuosa y alegre, con un fondo exacerbado. Y todo
apunta hacia una actitud de vida marcada por un lúcido escepticismo, un curioso
sentido de la grandeza en el infortunio, un heroico patetismo, una resignación
tristona y a la vez entusiasta ante la perenne voluntad, o la inercia fatídica,
de tener que actuar, de tener que afanarse en la imperativa necesidad de
transformarlo todo para nada.
La retahíla de visiones, deseos y sueños, así como el sufrimiento
sumergen a nuestra poeta en el delirio, en cuyo centro atisba algunos momentos
en los que sintió que vivir, paradójicamente, tenía sentido. Oigamos lo que
ella misma dice: “Mi sangre es el poema”, porque yo “soy feliz en todo lo que sufre”.
Este libro no oculta el acto sexual o la “consumación de la carne” y por
eso, aunque de adioses, es también un libro de enamoramientos, rupturas y
desencuentros. Perderse en la melaza psicológica de los “alter egos” o en la
teórica de la poeta y su “personae”, sería perder el tiempo: Martha Rivera vive
en Enma y se vive en ella convertida en hecho literario, en un acto donde fluye
el otro como errancia del deseo.
Más allá de la felicidad o la infelicidad, aunque sea las dos cosas,
como ha dicho Paz, “el amor es intensidad;
no nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se
entreabren las puertas del tiempo y el espacio: aquí es allá y ahora es
siempre”. En el amor, o mejor dicho, en
el erotismo, el cuerpo del otro se
fragmenta y transfigura. Mil pedazos vuelan hacia el reino de la imaginación y
la tragedia. El nudo entre la libertad y destino —el gran misterio de la
tragedia griega y de los autos sacramentales hispánicos— es el eje en torno al
cual giran todos los enamorados de la historia.
Trátese del amor a Dios o del amor a Isolda, “el amor es un misterio en
el que libertad y predestinación se enlazan”. Pero la paradoja de la libertad
se despliega también en el subsuelo psíquico: las vegetaciones venenosas de las
infidelidades, las traiciones, los abandonos, los olvidos, los celos. El
misterio de la libertad amorosa y su flora alternativamente radiante y fúnebre
asume en Martha Rivera un importante papel. El amor en ella no es deseo de
hermosura: es ansia de “completud” e infinito.
miércoles, mayo 8
TRAMPA
Hay todo tipo de trampa; las que capturan, las que
atrapan, las que alteran, las que ocultan, las que esconden, las que confunden,
las que desvían, las que disimulan, las que seducen y hasta las que liberan. El
escritor estadounidense, John Steinbeck, dijo que “el hombre es el único zorro
que instala una trampa, le pone una carnada y luego mete la pata”. Jugando con
este concepto y usando perspectivas inconfundibles, estos cuatro artistas,
Adela Dore, Gustavo Fermín, Jesús Jiménez y Leudy Jiménez, identifican, le dan
forma y entran a su propia ‘trampa’ y nos invitan a todos a acompañarlos. Todos
siendo egresados de La Escuela de Diseño de Altos de Chavón y todos viviendo en
el extranjero en tres continentes diferentes, se unen con un cuerpo de obras
que cumple con la primera trampa auto impuesta por ellos mismos de elaborar
todas las piezas sobre papel dándole una fuerza a la exhibición que viene de la
delicadeza y fragilidad de los materiales.
Ya sea reconociendo la naturaleza de uno mismo,
cuestionando la selección natural de la vida, evaluando los códigos que manejan
nuestros organismos u observando que necesitamos del uno al otro para poder
existir, esta muestra de trampas ha servido para iluminar reflexiones y
contemplar diversas suposiciones.
Por medio de su sensualidad, los dibujos de Adela
hablan del proceso de descubrimiento de la identidad. Sus imágenes provocativas
nos enfrentan con la sinceridad que solo puede venir de una auténtica confesión
de intimidad que como trampa, pide pasar por un rito de paso incómodo que a la
vez llega a ser liberadora.
Con sus líneas inquietas y agitadas que describen
un mundo de descomposición y regeneración, Leudy logra crear una atmósfera de
desespero y de energía en búsqueda de alguna respuesta que aclare el misterio
con que nos deja la gran trampa; para vivir hay que morir.
En su formato de cuadrícula y síntesis y su proceso
matemático y orgánico, Jesús nos lleva por un laberinto de enigmas disfrazados
de lógica. Dependiendo de la distancia que uno tenga a su obra, las risas
pueden sentirse expuestas igual que escondidas. Las imágenes de las neuronas
forman una pausa o interruptor que hacen cuestionar el tipo de risa o el origen
de la risa. ¿Se ríen con uno o de uno? ¿Es genuina o falsa? ¿Todas se ríen de
lo mismo en unísono o cada cual se ríe por su cuenta? ¿La trampa radica de la
misma risa o está escondida detrás de la risa?
En el universo azul y eléctrico que Gustavo ha
creado para Laika, ella es héroe de la humanidad y víctima de nuestras
ambiciones. Antes de cualquier ser humano, ella fue disparada al espacio y pudo
observar la tierra desde el cosmos y admirar el infinito, pero condenada a la
trampa de su cápsula. Excavando y grabando la historia tallada meticulosamente
sobre el papel plateado cubierto con el azul del firmamento, Gustavo nos
transporta a esa nave para acompañar a Laika en su último viaje.
Por medio de unos ricos y variados lenguajes
misteriosos, sensuales, cerebrales y emotivos, la función de estas trampas no
es de atrapar ni de engañar, al contrario, despiertan la curiosidad a querer
leer y descifrar sus mensajes a través de los códigos elegidos por cada artista
y en fin logran liberar la imaginación.
Raúl Miyar
Jefe del departamento de Bellas Artes/Ilustración
La Escuela de Diseño de Altos de Chavón
sábado, mayo 4
“EN TORNO A LA LITERATURA DOMINICANA” O LA FRUCTIFICACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN, EL DEBER Y LA PASIÓN*
Por: Ángela Hernández Núñez
Escritora dominicana
Miguel Collado empezó en el mundo cultural con la poesía y por más de
diez años se mantuvo en ella. Cuatro libros publicó en este género, del que
nunca se desligaría por completo. Pero si algo ha caracterizado a este escritor
nacido en la llamativa sierra dominicana, concretamente en Jánico, es el
continuo ensanchamiento de sus horizontes de erudición; incentivado por sus
emociones humanísticas, el amor a los libros y el compromiso, latente en cuanto
hace, de aportar a su país, al Caribe y América. Compromiso que brilló como
sustancia, ética y vida en las figuras con las que el autor de “En torno a la
literatura dominicana” se ha identificado y seguido con fervor reverencial:
Eugenio María de Hostos, Pedro Henríquez Ureña, la familia completa Henríquez
Ureña y Juan Bosch.
A los 22 años, Miguel Collado publicó su primer libro (“Pesada
atmósfera”, poesía, 1976) y desde entonces hasta acá no ha dejado de trabajar
con arduidad en el escenario cultural. En este trayecto, su inclinación a
interesarse por la suerte de la literatura dominicana y por los autores y
autoras constituye su más acentuada marca. Y ello, aunque la incluya, no nace
de la generosidad sino de una mirada perspicaz, realista y conmovida sobre el
panorama de los libros y la investigación bibliográfica en la República
Dominicana. Entonces se interesa por la historia en general y por la historia
en pequeño, que tanto dice de lo que somos y cómo nos formamos; se interesa por
la historia de los libros y sus autores y autoras; se interesa por la edición,
por las fuentes. Más aún, se revela enamorado de la creación y los talentos de
otros; les publica y les promueve.
Seguirá haciendo su propia obra, pero de todo será de su entusiasmo, el vuelco de sus energías, de
gran parte de su tiempo, a la bibliografía dominicana lo que lo situará en un
lugar prominente del mundo cultural dominicano.
Es increíble que promediando los veinte años de edad ya Miguel Collado
se percatara tan claramente del estado de la bibliografía dominicana y las
dificultades, a veces casi invencibles, con la que se topaba toda persona
decidida a investigar algún área de la misma, advirtió los vacíos, la
disgregación de fuentes, la apatía prevaleciente en torno al valor de las
mismas, como acerbo del país, vital para conocernos en cuanto pueblo y cultura.
Por entonces, escribía cuentos y poemas, pero decidió ser bibliófilo, dedicarse
a ello, a organizar las fuentes, haciendo de este tributo un alto deber
ciudadano. Se propuso hacerlo con elevados
estándares. Y para ello se preparó, buscando y logrando la asesoría de los
maestros en estas lides: Rodríguez Demorizi, Vitilio Alfau y Ramón
Fondeur. Él no les defraudaría. En 1993
Miguel Collado gana el “Premio Casa del Escritor Dominicano” con su ensayo
“Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana”. Hoy día, es uno de los
intelectuales más solicitados en numerosos temas y uno de las personas más
empeñadas en la estimación y esparcimiento del pensamiento hostosiano.
Miguel Collado produce selecciones, compilaciones, antologías,
ediciones, ensayos, conferencias, artículos en una fructífera carrera que se
despliega no solo en RD, sino en Puerto Rico, Nueva York y otras muchas
ciudades, en las que ha establecido relaciones estables con académicos y
escritores. Decenas de títulos han visto la luz en las dos últimas décadas
gracias a la labor de este infatigable bibliógrafo llamado Miguel Collado, un
hombre, por si fuera poco, que se adscribe a los valores de los maestros
queridos
Hoy, somos testigos y partícipes del nacimiento de otra obra de Miguel
Collado: “En torno a la literatura dominicana (Apuntes literarios,
bibliográficos y culturales)”, esta vez publicado por el Banco Central, cuya
colección ha ganado un envidiable prestigio por la calidad formal y el riguroso
proceso de selección, merito del Departamento Cultural de esta institución.
Este libro comprende doce años de intensa y creciente actividad
intelectual de Miguel Collado. Retrata las líneas de interés en sus
investigaciones bibliográficas y, como suele ocurrir con el poema y la ficción,
por alguna suerte de misterio, retrata también a su autor; sus inspiraciones,
sus motivaciones vitales, sus exploraciones, desafíos y aciertos.
Este libro es un curso casi completo sobre el acerbo bibliográfico de
la República Dominicana, con sus núcleos lucientes y sus ricas vetas de
conocimiento. La aguda mirada del autor ha viajado por un vasto paisaje,
ejerciendo su entusiasmo, haciendo rectificaciones, planteando sus tesis,
compartiendo sus hallazgos, y en el camino, queda plasmada su actitud e
intención de rebasar fronteras para retomar, ratificado, el espíritu
antillanista y latinoamericanista, el mismo que animó a nuestros héroes y
heroínas de las letras y la acción (Luperón, Hostos, Salomé, Bosch…). Arroja
luz en rincones penumbrosos u olvidados (como su escrito sobre el primogénito
de Salomé Ureña y Francisco Henríquez y Carvajal) o acentúa elementos a los que
no se dado la debida relevancia. De hecho, la Sección 1 del libro -más los
apéndices- está dedicada a los Henríquez Ureña, en tanto la Sección 2 se centra
en Eugenio María de Hostos y la Sección 3 en Juan Bosch.
En ocasiones, el autor introduce un dato curioso, por ejemplo: la muerte, durante el asalto de
Francis Drake a la ciudad de Santo Domingo, del primer poeta nacido en la isla
La Española”; en otras, aclara, por ejemplo, “Nicolás Heredia era dominicano,
no cubano”, y en distintos artículos arroja luz sobre pioneros en distintas
facetas culturales: “Ulises Heureaux, hijo: primer dramaturgo sanjuanero”,
“Manuela Rodríguez, primera escritora sanjuanera” ―nótese el interés en
reivindicar las raíces en la geografía de provincia―. “José Núñez de Cáceres,
uno de los primeros fabulistas de Hispanoamérica”. En estos detalles late el
deseo de alimentar la autoestima nacional.
Es común en nuestro país el hablar de oídas y descubrir de continuo la pólvora,
desconociendo la tradición elaborada y el trabajo de los otros. El libro de
Miguel Collado se inscribe en el serio esfuerzo de contrarrestar la
superficialidad de opinión y el vicio de minimizar o exagerar nuestro acerbo.
Esta obra reúne notoria cantidad de informaciones y numerosísimas pistas
importantes para quienes se proponen estudiar aspectos específicos, autores,
autoras, hechos de nuestra cultura, con el rigor y la sustentación
documental. (Que por cierto, dicho sea
de paso, la Biblioteca del Banco Central, con la digitalización de periódicos y
las reservas bibliográficas que tiene se constituye en un atractivo para
investigadores y universitarios).
En nuestro país -es una de las posibles conclusiones al leer esta
obra- se ha publicado relativamente mucho, con variable calidad. Y de lo
producido, es considerable y relevante lo que permanece en el olvido, ignorado
en el presente, incluso por las academias y no se diga de los estudiantes de
Historia, Letras y disciplinas afines.
Un conjunto de los trabajos comprendidos en el libro que hoy se
presenta tienen una función bibliográfica panorámica, que refuerza lo ya dicho
de esta obra en cuanto a proveer conocimiento sobre el acerbo literario
nacional. El autor ofrece 272 títulos como “obras recomendadas de la literatura
dominicana”, lista que elabora a partir de sus indagaciones y sus criterios
estéticos. Además: una “bibliografía cronológica de la
literatura infantil dominicana”, cronologías bioliterarias de Enriquillo
Sánchez, Rafael Abreu Mejía y Livia Veloz.
Miguel Collado, confiere a la seriedad una categoría de emblema
personal. Transita el camino de la erudición, pero no pierde el calor de lo
concreto y nutritivo de lo vivo. Por ello honra la amistad y mantiene en alto
sus lazos con Jánico. Venera a sus maestro y una de las formas en que lo hace
es cultivando vínculos primarios con parientes de los humanistas estudiados y
con los autores vivos; ganándose aprecio y confianza. Nos dice que un bibliófilo “es un ordenador,
un transferidor de datos e informaciones; en otras palabras, es un creador de
fuentes de consulta”. Él mismo se
describe en esta definición. Y En torno a la literatura dominicana es una
fehaciente demostración de la
curiosidad, la efusión y la entrega con las que su autor ejerce su
elegida ocupación de bibliófilo.
Enhorabuena, Miguel, en este momento, tus maestros celebran y tus
amigas y amigos del hoy también celebran, este fruto de tu energía, tu labor
sostenida e intensa y la profunda identificación con las loables tareas a las
que dedicas tu vida.
________
*Discurso de presentación del
libro “En torno a la literatura dominicana” (Ensayos literarios), de Miguel
Collado, la noche del martes 30 de abril de 2013 en la Biblioteca Juan Pablo
Duarte del Banco Central de la República Dominicana.
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Ángela Hernández
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martes, abril 30
domingo, abril 28
sábado, abril 27
Diana Serenne Borja Cerda ¡estupenda!
| En pocos minutos, la actriz hace un recorrido por la historia de la Literatura Infantil ecuatoriana . Véala en la Zona Infantil de la XVI Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2013 |
Diana Serenne Borja Cerda
37
años
1713005864
Telf.0998528171
Actriz
ecuatoriana de teatro, radio, cine y tv.
Directora
de teatro, y guionista de teatro, radio e insumos educativos escénicos.
- Licenciada en Artes Escénicas
especialidad ACTUACIÓN. Facultad de Artes. Universidad Central del Ecuador,
1997.
- Diplomado Superior en Artes Escénicas
– Dirección Teatral- Universidad Central del Ecuador 2007
-Profesora de Voz y Radio de la Facultad de Artes de la Universidad Central
del Ecuador. 2004-2011
Actualmente
es Directora escénica de Zonacuario Cía Ltda. Y
con ellos desarrolla varios productos comunicativos, educacionales
y de divertimento en las áreas de
teatro, video, radio, y activaciones escénicas.
Teatro:
1997 UBÙ
REY de Alfred Jarry. Dir. Víctor Hugo Gallegos.
1998 Chancho
Agridulce de Patricio Guzmán Dir. Freddy Zamora
2000 Sueños
de un seductor de Woody Allen Dir.
Guido Navarro.
2001
Trama, dama y chocolate. Con Santiago Naranjo y Eduardo.“Mosquito
Mosquera.
2002
Un hombre muerto a puntapiés de Pablo Palacio Dir. Jorge Mateus.
2003-2007 “DEBORA EL FIN” monólogo de Diana Borja. Dirección de Patricio Estrella Ganadora del premio al Mejor Espectáculo Artes Escénicas 2003 “La noche boca arriba” de Pablo Salgado
2003-2007 “DEBORA EL FIN” monólogo de Diana Borja. Dirección de Patricio Estrella Ganadora del premio al Mejor Espectáculo Artes Escénicas 2003 “La noche boca arriba” de Pablo Salgado
2004-2005 “Espaguetis”.
Dir. Juan Carlos Terán .Teatro Socavón de la Cámara.
2004 Opera
Juan Y Rita Dirigida por Javier Andrade y estrenada en el Teatro Nacional
Sucre
2006
Hasta Nunca Clase Media. Dirección y Dramaturgia de Peky
Andino.
2006-2012
Actuación y manejo de títeres serie de tv “Aventureros y Enlazados con Babau” INNFA y MIES INFA.
2008 Asistencia de Dirección.” No te suicides amor” de Juan
Carlos Terán.
2008 Lecturas
Dramáticas.
Historias de radio teatro en vivo: Historias Urbanas, Cuentos de la revista elé
, Justine del Marqués de Sade, Amores
patológicos de Nuria Barros, cuentos de Charles Bukovsky,etc.
2008 Dirección de” La calle de las Artes”
y “El gran libro de las Artes” Ministerio de Cultura y Zonacuario. Feria del Libro
2009 “La extraordinaria muerte de Ada
Maldonado”
con Irina Gamayúnova. Dirección Pedro Saad Vargas Grupo Mascaró.
2009 Dirección del grupo de radio
teatro AKAVOCE.
2009 Dirección del Montaje “La revolución en las tablas”
FONSAL
2009 Dirección del montaje educativo “Cuando
Gutemberg llegó a quito” Feria del libro Quito Ecuador 2009 Zonacuario-
Ministerio de Cultura
2009-2010 Dirección Obra Proyecto 33 Monólogo de
Pablo Tatés y fundadora de teatro en Casa.
2011 Locutora y productora del programa de
radio “Las estrellas o ellas tres” en Radio Pública de Quito 102.9 FM
2010-2012 Directora y guionista “El tren más
divertido del mundo”. Propuesta llevada a la feria del libro en Bogota
Colombia 2010 y Feria del libro quito
ecuador 2011
2010-2013 Actuación Monólogo Bárbara Babilón.
Presentaciones Nacionales e Internacionales. Participación en el Festival
Mujeres en escena 2012.
2010- 2012. Dirección de la propuesta histórica y
educativa “La Feria
del Bicentenario 1 y 2” Fonsal, Municipio de Quito y Museo de la Ciudad.
2012 Dirección de la obra de Teatro -
Suspenso Celda 4 con el grupo D- Kanté.
2012. Directora escénica del squech de la
campaña ”Habla serio sexualidad sin misterios” Zonacuario y Ministerio de
Salud.
2012.
Directora de la radionovela “Esperanza” En contra del trabajo infantil. Ministerio de relaciones
Laborables- Zonacuario. Y de la obra teatral para los mercados de Quito sobre el
mismo tema.
2012 Guión y dirección de actores
videos campaña contra el bullyng
Zonacuario- Ministerio de Educación
2012 Dirección escénica de los spots “LOS
TIVOS” Zonacuario. Ministerio de Educación.
2013 Actuación en la serie “Don CEPITO”
Oreja de Pez Ministerio de Economía y Finanzas.
2013 Guión y Dirección escénica obra teatral “Don Talento” CIUDARTE-
Ministerio Coordinador del talento humano.
2012 -2013 Voz en off del programa de TV “Ecuador ama la vida “ Activatv.
Directora de radio
novelas como: “Manuela vuelve” Secretaria de los pueblos. “Entre botas asfalto
y rock and roll” y “El toque mágico” Colectivo
de derechos humanos PRODH.
Locutora y actriz de radionovelas dirigidas por Loly
Zambrano para la Radio Publica del
Ecuador y La Radio de la Asamblea Nacional.
1993-2013
Locutora y actriz
para serie de cuentos para Radio Municipal de Quito. Dir. Pancho Ordoñez.2011
Locutora y actriz para www. Radialistas.net Dirigido por José Ignacio López Vigil. 2000-2012
Locutora de marcas
comerciales como CYZONE, BANCO PROCREDIT,
ALMACENES LA GANGA ,
ARTEFACTA , PINGÜINO CARTEDOR, voz personaje YAKUTIN Municipio de Quito, entre
otros.
miércoles, abril 10
UNA SOMBRA DORMIDA EN LA BACHATA
Las calles se acuestan a soñar otros tiempos
mientras la gente pasa,
se orina en las esquinas,
le lanza una botella vacía de cerveza,
escupe sobre un charco de sol en el cemento;
comenta una tragedia, un número en la loto,
el último merengue, el precio de una sombra.
Sin respetar si sueña, dormita, medita o se recrea
los autos roncan, chillan, trepidan, se marean.
Ya vomitan hollín sobre el asfalto;
ya ensucian los pañales que cuelgan en ventanas;
ya miran entrepiernas bajo las minifaldas;
Ya proclaman bachatas y humillan las aceras.
Marionetas u hormigas,
postalitas pegadas al vaivén de pinceles que dibujan la nada
en su prisa sin prisa van mil extras que pasan
sin saber que es la calle la que pasa cansada
en su lecho de asfalto, de contenes y plazas.
Desdentadas aceras ven pasar uniformes
con mochilas, sotanas,
corbatines y estrellas.
Las macanas vigilan las pisadas, las huellas
y el semáforo pauta el trajín que no cesa.
Venduteros, asombros,
y palabras, palabras.
La bachata resuena
en contenes y plazas,
comenta una tragedia
bajo la minifalda.
Hormigas, marionetas
son mil extras: la nada,
en la calle que sueña
mientras la gente pasa.
En el tiempo una sombra
se ha quedado acostada
en su lecho de asfalto,
de contenes y plazas.
© Luis Carvajal
martes, abril 9
Mis días con Adrián Javier, por Leon Félix Batista
![]() |
Adrián Javier con Bernardo Silfa Bor en el Taller Literario Juan Sánchez Lamouth
|
Poco después de mediodía del sábado 11 de mayo de 1985, después de
visitar a Evan Lewis en su oficina del hoy desaparecido periódico El Sol, en la
zona de Honduras, me dirigí a pies hacia mi casa de Villa Consuelo. Llevaba el
invaluable tesoro de mis poemas publicados en el suplemento “Pasos de
Literatura”, que dirigía Evan. Era la segunda vez que yo publicaba. Tenía 20
años.
Hice una parada “técnica” obligatoria e intermedia en la Biblioteca
Nacional, a leer gratuitamente los diarios del día y a refrescarme con uno de
aquellos baratísimos y sabrosos jugos de tamarindo que servían en su cafetería.
Sorbiendo el delicioso zumo, iba releyendo incrédulo mis propios poemas en el
diario. Al lado mío sentía una mirada insistente, metiéndose en mi periódico,
leyendo sobre mi hombro. Era un muchacho alto, delgado, de ojos enormes, que no
pudo resistirse más, y me abordó con estas palabras, interrumpiendo mi bebida y
mi lectura: “¿tú eres poeta? ¡yo también!” Así conocí a Adrián Javier…
Nos fuimos entonces andando hasta los bancos que estaban (¿o están
aún?) bordeando el lago artificial (casi siempre seco) en la zona verde entre
la Cinemateca y el paraboloide. Allí, a horcajadas en un banco, frente a
frente, hablamos hasta por los codos de poesía, de poemas, de poetas, con esa
intensa pasión, agudeza y lucidez que caracterizaba a Adrián desde siempre. Y
luego nos fuimos a mi casa, a seguir hablando mil veces de lo mismo. Me di
cuenta de inmediato que no era más que poeta, que nunca sería otra cosa que
poeta, pues la poesía le corría por las médulas.
Y para hablar de lo mismo siempre, pero de manera distinta, Adrián
siguió yendo a mi casa: cuando menos lo esperaba, estaba frente a mi puerta.
Había salido hacía poco “Utopía de los vínculos”, de Cayo Claudio espinal, y
ambos estábamos fascinados con ese libro; tanto, que me lancé a escribir un
ensayo sobre él, y mi nuevo amigo Adrián me dio el título: “vincular las
utopías”. Eso nos hizo amigos: la poesía, en momentos de terrible indefinición
y afianzamiento para ambos, a pesar de que soy 3 años mayor. Yo estaba entonces
con la fiebre del Taller Literario César Vallejo, y Adrián involucrado con un
grupo de poetas de la zona oriental, tan importantes como Médar Serrata y el
propio Evan. Muy pronto Adrián, Médar, José Alejandro Peña… demostrarían
contundentemente con su obra la falsa afirmación de que lo mejor de la poesía
de los 80s provenía del César Vallejo.
Ocurrieron entonces cosas, eventos de esos que espacian las amistades
más sólidas: a fines de ese año me casé, y al año siguiente me fui a Nueva
York, para sólo volver casi 20 años después… En mis viajes no lo veía (nunca
supe su lugar de residencia natal), hasta que leo la grata noticia de que
Adrián, a sus 21 años, obtuvo el Premio de Poesía de Casa de Teatro, con un
jurado presidido nada más y nada menos que por Don Pedro Mir. Y así nos
reencontramos en una doble coincidencia: publicaríamos ambos nuestros primeros
libros en 1989, con cercanía titular: el suyo “El oscuro rito de la luz”, el
mío “El oscuro semejante”, a cuya presentación, recuerdo, fue Adrián (tengo
fotos inéditas suyas allí). También estuvieron Zapata, Aquiles Julián, Mateo,
Plinio, Dionisio, Eloy Tejera, Modesto Acevedo y Víctor Bidó y José Alejandro,
mis presentadores. Adrián me había enviado su libro con Angela Hernández a
Nueva York.
20 años después, Adrián me propuso en mi oficina de la Editora nacional
-a donde iba con frecuencia-, que hiciéramos alguna actividad en conjunto para
conmemorar aquella doble coincidencia. Le respondí, encantado, que publicáramos
ambos libros en un solo tomo, bajo el nombre burlón de “Doble Negro” (remedando
el doble blanco de las fichas de dominó, a la vez que hacía ligera referencia a
la palabra “oscuro” en nuestros libros), y que hiciéramos gira de lectura.
Riéndose, me dijo que lo iba a pensar, porque si ya ser negro en este país es
complicado, imagínate que uno se llame a sí mismo negro ¡nada menos que en un
libro! Allí murió la idea. Así era Adrián.
En el ínterin, antes de mi regreso al país, sabía de sus andanzas, iba
a visitarlo a la biblioteca de la Galería de Arte Moderno. Nuestra amistad,
como casi todas, fluctuaba, sin un sí, sin un no. También empezaron a
distanciarse nuestras visiones de la poesía: Adrián se mostró vanguardista en
su primer libro, pero fue derivando a una poesía más cristalina, digerible,
aunque siempre extraordinaria. Mientras, yo me radicalizaba, descontento con mi
primer libro demasiado “ochentista”, y buscaba mi propia voz desesperadamente,
aunque me fuera la vida en ello. Adrián ganaba premios con su poesía clara. Yo
también los ganaba, con estupor, pese a mi poesía oscura. Supongo que es afán
de cada uno ser sí mismo. Hasta que en 2005, a raíz de un ensayo sobre poesía
dominicana contemporánea que publiqué en México, ocurrió nuestro primer
desencuentro serio. Allí yo escribí que el imperativo erótico característico de
la poesía ochentista derivaba a veces en “eros light, de la sintaxis de las
superficies, como el que exhibe Adrián Javier”. 8 años después, sigo viendo eso
mismo en su poesía, sin que llegue eso a significar que no es una poesía fuera
de serie. Adrián es un gran poeta, y una de las pocas voces singularísimas que
tiene mi generación y nuestro país. Siempre lo dije y lo demostré,
antologándolo y hasta lo hice traducir al italiano. Pero él me recriminó el
adjetivo “ligth”…
Dicho sea de paso, ese ensayo mío me generó también el enfado de
Zapata, de quien yo lamentaba que, pese a su formación en psicología y
psicoanálisis, no aprovechara el caudal de este último para verterlo a su
poesía, como bien habían hecho Hinostroza, Luis Hernández y Osvaldo
Lamborghini. Mi gran amigo Plinio Chahín, aunque de modo menos virulento,
también me reclamó que dijera que él “eyacula poco a poco su sintaxis renal,
algo quebrada”. Vale decir en mi defensa que nunca hubo tentativa de reducir la
poética de nadie. Todo lo contrario: mi idea era estremecerlos, hacerlos arder
un poco (en el caso de Plinio creí, lo juro, que lo estaba elogiando). El
problema, que no vi, es que somos de la misma generación, y nunca se entiende
bien un análisis con escalpelo si lo hace el tipo que está al lado tuyo.
Resultado: me arrepentí, no de haber escrito lo que escribí, sino de escribir
sobre mis compañeros de generación. Consecuencia: no pienso escribir jamás.
Pero todo quedó allí, y seguimos siendo amigos todos, desde la conciencia de
que estamos procurando levantar edificios particulares de la lengua poética.
Las diferencias se dan entre hermanos, cómo no iban a darse entre
amigos. No significa que no se quieran o no se respeten. Y a veces se dicen
cosas, se escriben cosas que responden al sentir de momento. Aunque los
ochentistas tenemos fama de practicar canibalismo entre nosotros, no se crean
ese cuento: todos nos queremos mucho (salvo contadísimas excepciones: cuando ha
habido difamaciones personales, por ejemplo) y lo hemos demostrado en momentos
extremos, cuando alguno necesita a otro. La muerte de Adrián, cuya noticia
recibí a las 7 de la mañana del sábado, me duele, profundamente, por muchas
razones: por nuestra historia adolescente, porque era un gran poeta en plena
producción, porque admiro su deslumbrante poesía, porque persistía en el oficio
de escribir a pesar de las tantísimas tentaciones de esta sociedad para que uno
se dedique a otras cosas más productivas, porque era un poeta de mi generación
y porque es el primero de nosotros que muere, muy a temprana edad, justo a
pocos días de que uno de nosotros, Mármol, obtuviera el Premio Nacional de
Literatura. Nadie debe morirse antes de tiempo. Mucho menos un poeta.
No fui su amigo íntimo ni su mejor amigo, pero su amigo sí. Y alguna
vez tuvimos el sueño común de ser grandes poetas. Tal vez mantuvimos un poco de
sana rivalidad literaria, natural entre poetas de una misma generación. Yo a
Adrián lo quise y lo respeté, y sé que él a mí también. Y eso me basta para
honrar su memoria. Que algún resentido escritor frustrado pretenda hoy cebarse
sobre el cadáver todavía tibio del poeta, no va a borrar esa realidad. Allá el
mediocre que irrespeta su memoria, porque nunca vivió una “fiesta poética
innombrable” como la que hemos vivido nosotros los poetas, los que creemos de
verdad en la literatura. Allá él, que no puede dar un testimonio suyo con
Adrián Javier como lo he dado yo. Allá ése. El tiempo, que no yo, lo pondrá en
su justo lugar, el reservado a los cobardes y manipuladores.
Mientras a ti, Adrián, poeta, amigo, buen viaje. Cuando emprenda el
viaje yo, seguiremos del otro lado como siempre, como antes: hablando de poesía
hasta el cansancio.
![]() |
| León Félix Batista |
miércoles, abril 3
Auténtica Bruni: Presentación del libro "No puedo tocar el piano",...
Auténtica Bruni: Presentación del libro "No puedo tocar el piano",...: Darihanna Mesa Florentino autora de "No puedo tocar el piano". La vida es poesía en sí misma, y con inocencia se expresa po...
martes, abril 2
Un brindis por la vida. TODOS A BELLAS ARTES hoy a las 8:00
Luis Anibal Tejeda Selman, de 10 años de edad,
padece de displasia cortical de nacimiento en el lóbulo izquierdo del cerebro,
lo cual provoca la epilepsia intratable con medicamentos. Estas zonas
afectadas, continuarán dañando las zonas sanas y eventualmente irá perdiendo
todas sus funciones, a menos que sea intervenido quirúrgicamente.
Los procedimientos se estiman en aproximadamente
US$300,000
(Tres
cientos mil dólares).
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