jueves, junio 2

Releyendo a Jonathan Swift

Jonathan Swift por Charles Jervas.
http://www.museumsyndicate.com/item.php?item=42575

Sobre la sociedad dominicana ya no flamea ningún trapo sagrado
Escrito por: ANDRÉS L. MATEO
La gente dice que de alguna manera todos llevamos un “trujillito” por dentro, y si las palabras deben ser usadas para comprender y explicar, no para controlar y oprimir,  ese “trujillito” por dentro es una advertencia respecto de una historia  de azarosas  complacencias opresivas. Es suficiente con enunciar las vejaciones, la ceguera siempre posible del lambón que susurra la conveniencia de continuar en el poder, el amargo de retama del mesianismo; para darnos cuenta de que   el poder tiene una capacidad  transformadora  de voluntades y principios.  La escueta definición de nuestra historia queda clavada, sin ninguna dudas, en  esa desgracia recurrente de políticos e intelectuales dominicanos que  terminan siendo, en la práctica, lo contrario de lo que dijeron ser.
Mi artículo de la semana pasada, titulado “Danilo y la tradición autoritaria”, no le gustó a un renombrado Ministro, y me envió una carta (escrita a la  antigua, a manos) en la que me acusa de “panfletario”, algo que, según él,  no debería ser por “el nivel que has alcanzado en las letras dominicanas”. A ese Ministro me liga un viejísimo afecto, y por eso en vez de enojarme corrí a leer algunas notas de Jonathan Swift, un tipo encojonadísimo, verdadero panfletista de la historia de la literatura, que se burló sin piedad de la sociedad inglesa de su época.
Jonathan Swift, al que ahora leemos como un autor de textos infantiles, era, en realidad, un soberbio. Tan iracundo fue que escribió, de su puño y letra, el epitafio que él quería que pusieran en su tumba: “Se ha ido donde la fiera indignación no podrá lacerar más su corazón”.  Pero ahora lo recordamos por libros como “Los viajes de Gulliver”, que se lee como un libro infantil o para adolescente, pero que en realidad fue una diatriba furiosa contra la hipocresía de la sociedad inglesa. La traición creativa que ejerce el tiempo sobre las obras literarias, es lo que ha hecho que podamos leer como un divertimento infantil, lo que  él escribió como un aldabonazo. A fin de cuentas, Jonathan Swift quedó en las letras universales más por el vuelo fantástico que dio a su ira contra la sociedad inglesa, por su mordacidad sin fronteras, que por lo que intentó combatir con sus escritos repletos de una filosofía pesimista y amarga.
No es la primera vez que un Ministro me dice “panfletario”, ni tampoco la primera vez que recurro a Jonathan Swift; pero como el inglés sí era un panfletario que lo asumía, a mí siempre me ha parecido esto una lección, cuyos resultados, si pudiéramos revivirlo, el propio Jonathan Swift rechazaría. Porque si sus obras coléricas son hoy leídas por niños como joyas de la literatura infantil, el Ministro debería estar equivocado  al decirme panfletario y mandarme a escribir de literatura, usando la idea liquidacionista de que el panfleto se opone al arte.
Yo creo que el Ministro cultiva su propio jardín. Sobre la sociedad dominicana ya no flamea ningún trapo sagrado. Ese “trujillito por dentro” es ahora  un mundo espiritual estéril  que se reduce dramáticamente ante nuestros ojos.  Todo está al alcance del valor de cambio del dinero, cuyo poder puede transformar el mundo en una máscara. El amigo Ministro debería volver a leer a Jonathan Swift, debería perdonarme por recurrir al panfleto, debería respetar aquellos viejos aspavientos sobre los que nos empinábamos discutiendo en la Biblioteca Froilán Tavárez, cuando éramos  jóvenes y ardíamos en sueños de redención;  debería repugnarle que hoy sea la arboladura de gran señor del dinero la que subyuga como un vehemente Dios de los mortales.
Hay que estar alerta contra el autoritarismo subliminal. Exhibiendo sus penachos altivos, los dictadores, los autoritarios, los corruptos, son los grandes triunfadores de nuestros espacios en la vida republicana. No es “amargura”, no es “pesimismo”. Trujillo sabía que la apropiación del mundo era deslumbrante, y sus noches eran, por lo tanto, inocentes y reparadoras. ¿Qué podemos hacer quienes apenas tenemos la palabra?
Quizás escribir panfletos, que de seguro no conmoverán a nadie. O invocar a Jonathan Swift, un tipo encojonadísimo que ahora únicamente leen los niños

Serie especial: Trujillo se apoyó en temible poder militar

Acotaciones del Arq. Emilio José Brea

LA PODEROSA MAQUINARIA MILITAR ERA SUPERIOR A LA QUE EN ESOS MOMENTOS NECESITABA EL PAÍS Y POR TANTO ERA INSOSTENIBLE EN TÉRMINOS ECONÓMICOS
En este trabajo, bueno desde una optica tubular y selectiva, las Fuerzas Armadas parecen ser víctimas y no herramienta; mas sin embargo es la omisión de su involucramiento actual en el narcotráfico lo que mas nos ha llamado la atención. 
El autor (Ramón Urbáez, periodista profesional, se basa en datos e informaciones de historiadores militares (Soto Jimenez y Ramiro Matos) o, mejor dicho, estudiosos de la historia militar dominicana (y quizás mundial). Por ello subrayamos, en rojo intenso, el inicio del 5to. párrafo en donde se escribe que ellos conocen esa historia desde sus inicios hasta el presente, pero obvian, disimuladamente, referirse a la podredumbre de las filas uniformadas al asociarse -sectores de éstas-, en el negocio ílicito del narcotráfico. 
El sesgo de eludible evidencia empieza a manifestarse cuando abordan apenas tangencialmente el tema del 1965 donde solo hubo un protagonista y éste fue las fraccionadas FF AA que actuaron como lo hicieron de uno y otro bando, porque quedó al desnudo el cisma abismal que las dividía internamente, pues mientras un sector hacía esfuerzos por liberarse del fantasma trujillista, el otro se aferraba a esa vida de corrupción y fatuo bochornoso vivido por 31 años. (Sigue al final).
  • Brigadier. Trujillo al lado del presidente Estrella Ureña
Ramón Urbáez
Santo Domingo
Las Fuerzas Armadas Dominicanas (FFAA), cuya sucesión de mandos se ha mantenido incólume desde el descabezamiento de la dictadura de Rafael L. Trujillo Molina, en 1961, han logrado grandes avances en su formación y entrenamiento durante las últimas décadas, aunque hoy son un conjunto de cuerpos castrenses burocráticos y supernumerarios, donde los más viejos añoran aún, como un discreto encanto, el poderío militar y la disciplina de aquellos tiempos.
Pese a los avatares y la gran división que provocó la guerra patria de 1965, tras el derrocamiento del gobierno democrático de Juan Bosch, las FFAA lograron reunificarse y recomponerse bajo el influjo de la última intervención militar norteamericana, que se produjo el 28 abril de 1965, y de inmediato puestas al servicio de la lucha anticomunista que patrocinó el gobierno de Estados Unidos en América Latina durante la llamada Guerra Fría.
Aunque han pasado 50 años del ajusticiamiento del tirano, en los estamentos militares prevalece una especie de sustrato trujillista, que al decir del ex ministro de las Fuerzas Armadas, mayor general retirado José Miguel Soto Jiménez, se diluye poco a poco con la nueva formación de los oficiales y las escuelas militares que resaltan el nuevo rol de los ejércitos del continente de “instrumentos de la gobernabilidad democrática”.
Sin lugar a dudas que la historia de las Fuerzas Armadas dominicanas no podría escribirse separada de la historia de Trujillo y de los acontecimientos políticos externos de la década de los 50 que le dieron origen.
Esta historia militar, desde sus comienzos hasta hoy, la conocen al dedillo Soto Jiménez y el también ex ministro de las Fuerzas Armadas, mayor general retirado Ramiro Matos González, mentor durante un buen tiempo del general Soto y formado en la academia militar de Trujillo, pero que transformó su pensamiento con el advenimiento de la democracia. De sus voces y sus escritos nos hemos valido para hacer este trabajo.
Poderío militar
Durante las dos primeras décadas de su régimen Trujillo logró mantener un poder hegemónico sobre la sociedad dominicana y el control absoluto de toda actividad social y política, de modo tal que para 1948 no se había producido otro levantamiento popular de importancia desde las insurrecciones de Cirilo Bencosme, en 1930, y de Piro Estrella en la Loma de los Amaseyes, y más adelante la de Desiderio Arias, en 1931, recuerda Soto Jiménez.
Desde el principio de su golpe de Estado contra el presidente Horacio Vásquez, el 28 de febrero de 1930, Trujillo logró pacificar la nación y para ello utilizó la Policía Nacional Dominicana, una especie de cuerpo de gendarmería creado en el país por los norteamericanos durante la invasión de 1916 y que tenía funciones propiamente policiales y no militares, pero que luego Trujillo convirtió en Ejército Nacional (Guardia de Trujillo).
En todos los países del hemisterio ocupados por Estados Unidos, sus fuerzas militares crearon un ejército con funciones también de policía, y todos desaparecieron con el tiempo, pero la Policía Nacional Dominicana sobrevivió gracias a los cambios introducidos por Trujillo.
Amenazas externas
Para protegerse de las amenazas externas, que se iniciaron con la expedición de Luperón en 1949, Trujillo creó un extraordinario aparato militar, con un poderoso arsenal bélico, “probablemente el más poderoso del área del Caribe, con capacidad para proyectar una gran fuerza, porque tenía más de 200 aviones de combate, desde bombarderos, aviones de caza, caza bombarderos y transporte”, al decir del general Soto Jiménez.
Todo este poder bélico estaba concentrado no en el Ejército Nacional como fuerza de combate terrestre, que seguía siendo utilizado por Trujillo para mantener el control interno, sino en la Aviación Militar Dominicana (actual Fuerza Aérea Dominicana, FAD), creada en 1954, donde además se habían instalado las unidades de artillería y las fuerzas paracaidistas, que aquí se mantienen en la FAD pero en todas las naciones son fuerzas del Ejército de tierra, explicó Soto Jiménez.
Trujillo, aterrado por las amenazas externas y otras que sucedieron a la del 1949, fortaleció la Marina de Guerra, que era una fuerza muy débil, dotándola de unos 70 buques de combate, algunos de los cuales utilizan aún los marineros.
Para manejar este poderoso arsenal militar Trujillo creó el Centro de Enseñanza, cuyos oficiales tenían una de las mejores artillerías del área del Caribe, pero este centro y este poder militar no eran del Ejército, sino también de la Aviación Militar, recuerda Soto Jiménez.
“Por eso cuando matan a Trujillo, el país tiene unas fuerzas armadas poderosas, siendo su principal virtud la disciplina, eran unas fuerzas armadas donde había resquicio, una especie de coto cerrado de Rafael L. Trujillo”, precisa. Aquí quizás hay una omisión y debieron poner "...donde NO había resquicio..."
Sin embargo, esa maquinaria tenía una parte vulnerable, porque se hizo tan grande que no tenía en los rangos superiores verdaderos operarios de los mandos. “Si se le quisiera poner algún rango a los oficiales que entonces estaban preparados para esa gran estructura militar, sólo se encontraría el rango de capitán, porque entonces no habían otros rangos mayores preparados para dirigir ese poderío”, añade.
“Aunque había coroneles y generales con rango, pero con la formación de gendarmeria y de Concho Primo, no con la capacidad militar para dirigir esas fuerzas operativas expansivas y modernas”, explica Soto Jiménez.
Desaparecido Trujillo, esa maquinaria militar no se podía mantener, porque la democracia no tiene los recursos para mantener ese armamento.
“La dictadura se descabezó, pero se quedaron los mandos, los militares formados por Trujillo se quedaron dirigiendo las Fuerzas Armadas. En ese sentido, la transición de la dictadura a la democracia fue imperfecta, porque los oficiales formados en el segundo y tercer escalón pasaron a los mandos de más arriba”, plantea.
DESPUÉS DE LOS CAMBIOS DE 1965
“Esa maquinaria era insostenible en términos económicos, porque un país debe tener las fuerzas armadas que necesita y que pueda mantener”, dice Soto Jiménez. “Porque no sólo es tener aviones de combates y buques de guerra, sino mantenerlos y eso cuesta mucho dinero”.

Después de los cambios de 1965, los norteamericanos aprovecharon la maquinaria militar para enfrentar la famosa amenaza comunista internacional, y empezaron, además, un incremento descomunal de la Policía para enfrentar la amenaza comunista internamente, y para evitar un golpe de Estado de factura trujillista.

“En todos los países donde habían amenazas comunistas se dieron golpes de Estado, por un principio básico de militarismo y es que si tú tienes que defender el Estado la mejor forma es ocuparlo”, dice el general Soto.

Pero en el país los norteamericanos le echaron esa lucha a la Policía y no a las Fuerzas Armadas, que solo era utilizada en los casos de invasión y acciones guerrilleras. En esta misma época se profundizó el descalabro de las FFAA, ya que en la diversificación de las fuerzas se trató de pasar gente de la FAD al Ejército y entonces se perdieron muchos oficiales que costó mucho dinero formarlos.

“No se ha invertido en la renovacion de los equipos, que debieran ser mejorados los más esenciales, a la par con una reforma militar, porque las FFAA parecen seguir organizadas para defender una dictadura que pasó hace 50 años”, concluyó Soto Jiménez. 
Probablemente este trabajo no concluya en este punto y su autor aborde libre y posteriormente, la fase de estos últimos 45 años mas, transcurridos entre 1965 y 2010. 
Es en ellos donde hay un real deterioro de esos cuerpos, puesto que por toda herencia secular trujillista, además de criminales, venían de manejar el negocio del contrabando legalizado al través de las Cantinas Militares en la época inmediata tras el aniquilamiento de Trujillo. Esa corrupción fue combatida hasta públicamente por sectores progresistas y civilistas (y comerciales) dominicanos que dieron al traste con las manipulaciones de sus hereditarios mentores (Belisario Peguero y compartes). Pero ya estas artimañas habían servido para consolidar, en contubernio, un mercado del contrabando privado con empresarios mayormente cibaeños (Julían Suardí y otros de Santiago y Puerto Plata) y se dice que unidos a otros de la plaza capitaleña (Bordas y otros). 
Las denuncias políticas de una oposición sectorizada, que intentaba sacar ventaja de su antagonismo con Joaquín Balaguer, se ahogaban en medio de la represión impuesta. 
El aparente fortalecimiento de las FF AA -en ese período- lo facilitó el combate a las guerrillas urbanas (1966-1978) y a la de Caamaño (1973), pero en lo adelante un parasitismo invadió los cuerpos castrense y si bien es cierto que empezó una profilaxis que permitió la preparación de nuevos hombres y mujeres en los menesteres militares, con vocación profesional exracurricular (abogados, médicos, ingenieros, etc.) no menos cierto es que fue entonces cuando quedaron dadas las condiciones económicas del sector (bajos salarios), y empezaron las tentaciones de opulencia a manifestarse tras ser permeadas las mismas con el involucramiento de "ovejas negras" que se sirven del uniforme para proteger a los narcotraficantes. 
Estos por demás, dependen mucho del poder político de los ascendentes dirigentes de Partidos que provienen de las clases bajas y han escalado los sectores de mando en los mismos, desplazando a la tradicionalidad herediatria de clases medias y medias altas que lo fueron hasta finales de los años '80 y principios de los '90. 
Muy probablemente donde no hayan tenido participación las FF AA es en el negocio del lavado de activos sin embargo está por verse si las cuantiosas fortunas que  poseen determinados ex militares, no sean, además, productos de favores a estos sectores de blanqueadores de los que hasta ellos mismo podrían haber pasado a formar parte dada la prestancia económica adquirida.
Ahora falta, por último, conocer el grado de complicidad de quienes en las las FF AA se han beneficiado de las onerosas compras (abultadas y generosamente comisionadas) de los equipos y armamentos comprados en los años recientes (helicopteros, pertrechos y aviones Tucanos), todo realizado al amparo de la nueva visión modernizante del actual gobierno.
NOTA: Recuerdese qeu hasta se "perdieron" unas turbinas en años recientes y de esto no se ha vuelto a saber nada...

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...