martes, enero 27

El largo proceso de la independencia nacional

Por  Dantes Ortiz Núñez

Primera parte

El acontecimiento histórico de la fundación de la República Dominicana alcanzó el 27 de febrero de 1844 su cresta más elevada, sin embargo, en modo alguno la dominicanidad nació en esa fecha, pues la proclama del nacimiento y todos los actos jurídicos, diplomáticos e institucionales que le siguieron fueron el fruto de un largo proceso histórico de acumulación de factores antropológicos (étnicos, culturales y políticos) que pernearon la época colonial desde el siglo XVI hasta la  victoria de los trinitarios.

Lo primero fue la constitución del colectivo nacional como expresión de las relaciones interétnicas que se gestaron bajo el régimen esclavista basada en la trata negrera y la explotación en las plantaciones azucareras. Cuando la industria del azúcar entró en crisis y desapareció, surgió el contrabando de pieles de reses como actividad económico-comercial principal, y esa transformación material supuso un acercamiento de los distintos grupos sociales y raciales para ir a los montes a cazar reses. Siguió existiendo la esclavitud pero perdió su carácter intensivo e hizo posible que  blancos y negros tuviesen mayores niveles de intercambios socio-culturales y afectivos.

De esos acercamientos surgió la mulatería, que da cuenta de las uniones raciales, productivas y de supervivencias que hicieron factibles el surgimiento del pueblo dominicano, hecho que se expresa en el carácter sincrético de la mayoría de nuestras manifestaciones culturales: ritos, bailes, arte culinario, poesía, décimas, cuentos populares, culto a los muertos, medicina popular, santería, etc.

El predominio del elemento mulato al interior del colectivo dominicano fue resultado del mismo proceso que permitió la gestación de una cultura nacional diferenciada de las culturas europeas y africanas de donde procedían los españoles y las distintas etnias negras que se fusionaron entre los siglos XVI, XVII y XVIII.


Al tiempo que se daba la constitución del colectivo nacional se gestaba el proceso de autorreconocimiento que abarcó más de doscientos años desde que surgió el nombre de “dominicano” en la Rebelión del Valle de Guaba en 1604 como respuesta popular a las pretensiones de las autoridades coloniales de devastar las villas de la Banda Norte por donde se efectuaba el contrabando como actividad de estrategia de supervivencia frente a la crisis de abastecimiento del imperio español. Aunque el gentilicio no fue asumido por todos, fue ganando espacio hasta hacerse genérico a finales del siglo XVIII y llegó a ser emblemático a principios del siglo XIX, especialmente entre 1795 y 1809.

El carácter y la identidad nacionales se formaron frente a múltiples vicisitudes: invasiones extranjeras, pobreza generalizada del país, militarización de la vida social, temblores de tierras, ciclones, tsunami, crisis productiva y comercial, desarticulación del aparato productivo y, sobre todo, resistencia popular expresada en las cimarronadas y  luchas anticolonialistas frente a las pretensiones francesas e inglesas en los siglos XVII, XVIII y  XIX de apoderarse de nuestro territorio, de donde resulta que somos el pueblo que más ha luchado por su supervivencia como nación frente a los poderes imperiales. La derrota que infringimos al imperio británico en 1665 es una de nuestras glorias épicas mayores, y, más de cien años de resistencia a la penetración de nuestro territorio por el imperio francés nos templaron en la defensa del territorio frente a enemigos blancos.

Como parte de los conflictos inter burgueses en Europa y dado que los radicales jacobinos guillotinaron a Luis XVI, el rey más poderoso y mejor relacionado política y familiarmente durante la Revolución Francesa, Francia se enfrascó en guerra contra Europa de lo cual España resultó invadida dos veces.  La primera vez el ministro Godoy, negoció la Paz que culminó con la firma del segundo Tratado de Basilea en 1795.  De ese tratado nuestro territorio fue cedido a Francia sin ningún tipo de consulta al pueblo de Santo Domingo, que reaccionó emigrando a Cuba, Puerto Rico y Venezuela.


Los acontecimientos políticos en la colonia francesa de Saint Domingue habían colocado a Toussaint como líder del proceso emancipador de los esclavos y como tal, sabiéndose ciudadano francés ocupo la parte Este en 1801, desatando un cruento enfrentamiento entre los habitantes de ambas partes.

Contra Toussaint organizó Napoleón una formidable expedición militar en 1802 capitaneada por Víctor Enmanuel Leclerc, quien atracó en Samaná, Monte Cristi y Ciudad del Cabo, para luego ocupar toda la geografía y someter a ambos pueblos. De los enfrentamientos de los ex esclavos contra los franceses saldría la República de Haití en 1804 y la parte Este paso a ser gobernada por los franceses hasta 1808, cuando el Brigadier Juan Sánchez Ramírez derrotó lo que había quedado del ejército francés en la célebre epopeya de Palo Hincado.

En los primeros veinte años del Siglo XIX, comenzó a expresarse políticamente la conciencia nacional en medio de la dilatada crisis del régimen colonial español. Para 1808 la resistencia nacional anti-francesa fue encabezada por Ciriaco Ramírez, Cristóbal Húber y Salvador Félix, no obstante, antes de la batalla de Palo Hincado en la Sabana de Guabático fue capitalizada por Juan Sánchez Ramírez, quien era apoyado por la iglesia y planteaban el retorno a la condición de colonia española. Luego de la Batalla de Palo Hincado se convocó la Junta de Bondillo, en diciembre de 1808, como órgano consultivo dominado por la clase esclavista hatera que procedió a dispersar las fuerzas proto-nacionalistas y retornamos a ser colonia de España, estando ésta ocupada por Francia.

Dado el predominio político-militar de los grupos hateros en la Junta de Bondillo, los nacionalistas fueron derrotados y encarcelados. Además, en medio del conflicto con los remanentes de las tropas francesas que se resistían a capitular, los ingleses invadieron a   favor de los españoles, sus aliados europeos del momento. Así concluyó el interregno llamado La Era de Francia en Santo Domingo de 1802-09 y volvimos a ser incorporados a España, estando ésta en profunda crisis estructural por la segunda ocupación francesa que esta  vez duraría hasta 1814. De ahí que el lapso histórico de 1809 a 1821 de nuestra historia y de otros países hispanoamericanos se llame período de la España Boba.

Durante la España Boba se profundizó la  crisis económica, fue necesario recurrir al situado de nuevo, esta vez procedente de Puerto Rico, los criollos se lanzaron a luchar contra los peninsulares reivindicando los derechos que le acordaba la Constitución de Cádiz de 1812, los esclavos protagonizaron insurrecciones por su libertad y la miseria se acentúo y en ese contexto se agudizo la lucha política.

En su labor conspirativa Ciriaco se apoyó en los sectores medios de la sociedad, los tabaqueros, comerciantes de Azua, peones y gente del pueblo. Está documentado que recibió apoyo logístico del presidente haitiano de la parte sur de Haití, Alexander Petion, quien entendía que la condición de colonia de una potencia europea del territorio de la parte Este amenazaba la soberanía haitiana y por tanto era conveniente apoyar la causa autonomista de Ciriaco. El apoyo de Petion no era aislado, hay pruebas documentales del envío de agitadores a Puerto Rico y otras colonias caribeñas para subvertir el estatuto colonial  y  liberar a los esclavos de esos lares.

Ciriaco Ramírez fue encarcelado tras la Junta de Bondillo y desde la Torre del Homenaje fraguó otros movimientos anticolonialistas. Al establecerse que estaba vinculado a la conspiración de 1810, conocida como de los italianos, a  pesar de solo identificarse un  participante de esa nacionalidad, fue sacado de prisión y embarcado a Puerto Rico, más tarde llevado al África (a Ceuta) que era posesión española, donde falleció.

 El lapso de la España Boba registró grandes convulsiones políticas y sociales: en 1812 rebelión de Mojarra y Mendoza, en 1814 rebelión anti esclavista en la zona de Chavón, entre 1820 y 1821 protestas y rebeliones en la frontera y labores sediciosas de parte de los generales Arrié y Dalmasí  para que  los pueblos se pronunciaran a favor de la unidad con Haití.

Además de crisis política y social en ese período hubo una significativa crisis económica que subsumía al pueblo en calamitosa situación de supervivencia y cuya responsabilidad recaía en la burocracia colonial y los grupos dirigentes, por los que la única salida era romper el orden colonial y transitar la autonomía tal cual ocurría en Suramérica donde se desafiaba a la metrópoli con las armas en los campos de batallas.

Segunda parte

Aunque con motivaciones diferentes de las de Ciriaco Ramírez, en 1821 se produjo la fundación del Estado Independiente Haití-español por José Núñez de Cáceres que duró alrededor de nueve semanas por no contar con apoyo popular al no poder abolir la esclavitud y mantener en vigencia los postulados de la Constitución de Cádiz de 1812, que establecía para América tres tipos de clases sociales: ciudadanos (únicos con derechos políticos y civiles), libres y esclavos, manteniendo el status excluyente de la época colonial para los mulatos y esclavos, entre otros factores. Núñez de Cáceres envió a Boyer una propuesta de paz y amistad entre ambas naciones que el presidente haitiano  desestimó, pues pretendía invadir la parte Este y no era dable, ni conveniente, firmar acuerdo alguno.

El gobierno de las élites  que encabezó Núñez de Cáceres se mantuvo aislado del pueblo, justo cuando crecían los factores políticos que posibilitaban los planes de quienes veían la unión con Haití como solución a la crisis, pues habían obtemperado a los llamados de Boyer desde 1820, cuando reunificó las partes norte y sur de su país que permanecían separadas desde la muerte de Dessalines en 1806, época en que se propuso resolver la escasez de tierras fértiles ocupando la parte oriental, propósito que Dessalines ya había expresado a finales de 1804, conminando a los dominicanos a que se les unieran.

En febrero de 1822 el presidente haitiano Juan Pedro Boyer ocupó la parte Este de la isla y unificó bajo su gobierno todo el territorio derrotando el  proyecto de Núñez de Cáceres, a pesar de las advertencias de éste de que tal unión no era posible por las diferencias culturales entre ambos pueblos.

Alberto Bass. Colección AGN

La dominación de que fue objeto el colectivo nacional dominicano por 22 años como minoría nacional oprimida por el Estado haitiano lo llevaría a tomar conciencia de nuestras diferencias culturales respecto a los haitianos, de la misma manera como hizo frente a la dominación española y francesa. Durante ese lapso crecieron las bases materiales que potenciaron las posibilidades de las ideas separatistas e independentistas, al ampliarse las actividades mercantiles y surgir grupos sociales capaces de sustentar ideas emancipadoras  articularlas en proyecto nacional viable.

Boyer tomó un conjunto de medidas sociales, político-administrativas y jurídicas que impulsaron las actividades productivas y comerciales que se reflejaron en la dinamización de grupos económicos ligados al tabaco, los cortes de madera, la exportación de frutos menores y la ampliación relativa del mercado interno. Esas medidas permitieron el surgimiento de una “burguesía consignataria” y la consolidación de la pequeña burguesía que venía gestándose  desde  mediados del siglo XVIII.

Al entrar en crisis el modelo económico de Boyer por efecto de la parálisis del comercio en 1936-37 con Estados Unidos y lo oneroso del pago de la deuda a Francia, para que reconociera la independencia haitiana, también el sistema político colapsó por la crisis en el congreso haitiano. En la Parte Este la burguesía, que colaboró con los ocupantes haitianos, asumió posiciones anexionistas, conservadoras y antipopulares; en tanto que un sector de la pequeña burguesía se constituyó en portador de la conciencia nacional, bajo el literato del nacionalismo radical de Juan Pablo Duarte, estratega de la independencia nacional, cuyo ejemplo y prédica aún tiene, en lo esencial, plena vigencia.

La pequeña burguesía asumió la ideología revolucionaria del momento que no era otra que el republicanismo y  el constitucionalismo, sinterizados como liberalismo político. Así, la idea de una república civil, representativa y democrática expresaba el liberalismo y las posturas anti-colonialistas daban cuentas del nacionalismo de los trinitarios, organización que devino en  vanguardia política del pueblo y contó con la Dramática, la Filantrópica y Las Comunicadas (mujeres comprometidas con la causa) como organismos de masas, entidades operativas del ideario independentista.

Para 1843 los trinitarios captaron la crisis del sistema político haitiano y se aliaron a los reformistas que complotaban contra Boyer para desplazarlo del poder. El olfato político de Duarte lo llevó a persistir en esa alianza táctica hasta que la misma fraguó. Pero los conservadores, anexionistas y orcopolitas también aprovecharon la coyuntura para articular un proyecto proteccionista con el cónsul francés para cercenar la neonata república mediante el Plan Báez-Levasseur.

Los acontecimientos entre abril de 1843 y febrero de 1844, validaron la organización, la táctica y la estrategia organizativa de Duarte, pues la persecución que padeció lo sacó del escenario político, sin embargo el proyecto no se detuvo, antes al contrario, prendió en el seno de las masas bajo la dirección certera de Francisco Sánchez y Vicente Celestino Duarte.

En términos políticos Duarte encarnaba los postulados más claros y firmes, además, demostró ser un estratega que no descuidó los movimientos tácticos haciendo alianzas y ejecutando el primer golpe de Estado contra la facción anexionista que se apoderó de la  primera Junta Central Gubernativa luego de proclamada la república y cuyo objetivo era impedir el surgimiento del Estado nacional aplicando el Plan Báez-Levasseur.

Importa consignar que la victoria del 27 de febrero de 1844 supuso la creación de la vanguardia revolucionaria en 1838, gran labor de agitación y educación, alianza con los anti-boyeristas haitianos (apoyo particular a la Revolución de la Reforma en 1843 que derrocó a Boyer) infiltrar los regimientos haitianos 31 y 32  en la parte Este, aliarse a los hateros encabezados por Pedro Santana, reestructuración de La Trinitaria, participar en las elecciones para elegir diputados y regidores y conformación del Estado nacional dominicano.

Como puede apreciarse el 27 de febrero de 1844 fue la culminación de un proceso de profundas raíces históricas donde los sectores medios y populares jugaron los roles principales y aunque el proceso se coronó con la victoria, el balance final se saldó negativamente puesto que los grupos con los que se aliaron los trinitarios tenían mayor poder económico y peso social, además del apoyo de la iglesia que recelaba de Duarte por Masón, capitalizaron para sus intereses esos factores eliminando a los patriotas trinitarios.  A pesar de ello se logró la independencia.

Alberto Bass. Colección AGN


domingo, enero 25

La identidad dominicana en construcción



Roberto Cassá (Revista Vetas)
Roberto Cassá historiador, director del Archivo General de la Nación

Todo ser humano se pregunta quién es, cuál es su identidad, y elabora respuestas que tienen que ver con su constitución psicológica personal, su horizonte familiar y de vecindad pasado y presente, sus ideas, la época histórica y el contexto en que le ha tocado vivir, y su pertenencia a un determinado conglomerado nacional, social, religioso o profesional. Una de las virtudes principales del conocimiento de la historia radica en que ayuda a los individuos y grupos humanos a tomar conciencia histórica más aguda, lo que contribuye a perfilar con más claridad sus nociones de la identidad individual y colectiva.

Al hablarse de identidad, se debe partir de que existe una conexión obligatoria entre la que crea cada individuo y la que existe dentro de un determinado grupo humano al cual él pertenece. La identidad individual no sale de la nada o de la conciencia solitaria de cada quien, sino que se modela, por la interacción de la persona con sus familiares, amigos y relacionados. La identidad colectiva proviene de la convivencia que establecen los seres humanos en torno a algo que les hace reconocerse como pertenecientes a una comunidad.

Esta identidad colectiva, por consiguiente, puede ser familiar (soy del grupo de los Ramírez, para decir algo), social (soy un campesino, además de ser Ramírez o soy de los Ramírez pobres), espacial (soy de los Ramírez de San Juan de la Maguana, pero del grupo que proviene de Bánica, o simplemente me reconozco como un santiaguero o cotuisano), religiosa (pertenezco a los integrantes de la cofradía) o étnico o racial (estoy dentro del grupo de los Ramírez prietos), demográfica (soy mujer o niño o anciano) y así sucesivamente. A menudo la autoafirmación de una cualidad se formula más genéricamente en relación con creencias o actitudes: el individuo se considera de los “buenos” porque tiene ideas democráticas o radicales, para poner otro ejemplo.

A menudo la pregunta sobre la identidad se formula de manera equivocada, al presuponerse que en un colectivo hay solo una identidad. En realidad, en el interior de un conglomerado humano, coexisten múltiples identidades, interrelacionadas de diversas maneras, como puede ser de armonía entre ellas o de conflictos. Y es que la identidad, sea individual o colectiva, no se relaciona con un solo objeto. Hay tantas posibilidades de identidad como aspectos que dan sentido a la existencia de un individuo o grupo de individuos.

Todavía es necesario hacer algunas aclaraciones para que la indagación acerca de la identidad no desemboque en un plano ahistórico y metafísico. Primero, la identidad no es algo homogéneo y delimitado, ni siquiera en la persona individual, sino abierto a variaciones, negaciones, ampliaciones e innovaciones.

Segundo, el individuo o el conjunto de individuos no tiene solo una identidad, sino varias, unas más importantes que otras, según el peso que tenga el objeto que lleva a la definición en su existencia. Se puede ser, al mismo tiempo, mujer, dominicana, antillana, cocola, macorisana, negra, profesora de escuela, madre soltera, sentimental y muchas cosas más.

Tercero, la identidad no es una noción estática, sino que está en movimiento, junto a la historia, pues las nociones de identidad de los grupos humanos cambian a medida en que las condiciones en que se desenvuelven van evolucionando.

Cuarto, la identidad no se recibe únicamente de manera pasiva, sino también es producto de la construcción consciente y deliberada, conforme a elecciones ante las disyuntivas de la vida. El individuo recibe de los colectivos, pero también índice en ellos. El individuo y los colectivos van perfilándose en sentidos distintos de manera consciente, pues toda identidad implica un acto de toma de conciencia y decisiones acerca de lo que se quiere ser.

Estas notas pueden ayudar a que se comprendan mejor algunos puntos relativos a la identidad dominicana. Se han emitido muchas hipótesis respecto a ella que carecen de verdaderos fundamentos históricos. Se ha pretendido hacer definiciones en una sola noción que abarque a todos los dominicanos de todas las épocas y condiciones, lo cual es absurdo y anti histórico. Lo que se dirá a continuación no pasa de una reflexión inicial que no pretende validez general, sino ser un material para la reflexión y el debate.
Embarcadero, Puerto Tortuguero, Bahía de Ocoa
Durante largo tiempo no pudo haber en el país ningún plano de identidad que abarcara a todos los habitantes. A lo largo de décadas, por ejemplo, los indígenas se definían primordialmente por la pertenencia a su conglomerado étnico, al igual que los africanos y los españoles. Con el tiempo se hizo mayoritario el sector que descendía de esos tres conglomerados étnico-raciales, el de los “naturales”, “pardos”, “mulatos” u otras denominaciones. Pero todavía subsistían situaciones de separación social abrupta que impedían el surgimiento de elementos de una identidad compartida, particularmente como resultado de la esclavitud, pues el esclavo estaba incluso desprovisto del estatuto de humanidad.

El acercamiento entre la generalidad de habitantes de la isla, a causa de varios factores, fue con el tiempo generando elementos de identidad que trascendían los orígenes étnico-raciales y sociales. Lo más determinante en facilitar este reconocimiento común fue la pobreza generalizada, que acercó a negros y blancos, a esclavos y libres, disminuyó el peso de la esclavitud, facilitó matrimonios entre personas de condiciones distintas y contribuyó a que se gestaran nociones de comunidad. Durante siglos los dominicanos se identificaron a sí mismos con la condición de la pobreza. A medida que perdió peso la esclavitud, los dominicanos se fueron identificando de igual manera como libres, por oposición a la situación de países cercanos, en donde predominaba la esclavitud dura de la plantación de exportación. Entre nosotros, la esclavitud fue menos perjudicial, porque el esclavo trabajaba generalmente en un hato ganadero, con bastante independencia del amo o en relación directa con él.
Todavía podían quedar muchos planos que impedían fórmulas de identidad común, como por ejemplo, el resultado de la separación entre las regiones del país en épocas en que las comunicaciones interiores eran en extremo difíciles. Cada región definía perfiles separados por oposición a las restantes.
Cuando se completaron procesos de integración de todos los habitantes del territorio, o de una gran mayoría de ellos, puede decirse que comenzó a surgir una identidad dominicana, proceso que arrancó a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Entonces hubo otras situaciones —además de las arriba descritas— que acentuaron esa toma de conciencia. Una fue la lejanía de la metrópoli, de forma que, al madurar como colectivo, los dominicanos fueron tomando conciencia de que no eran españoles, de que eran otra cosa. Lo mismo aconteció respecto a los habitantes del vecino país, reconocido como otros —fuese como franceses o haitianos— con atributos que comparados contribuían a afirmar los propios.

J. R. Beard (John Relly), 1800-1876

Con la conformación del pueblo dominicano, corrieron parejas nociones de identidad diferenciada que prepararon las condiciones para que se planteara la aspiración a la autonomía nacional. De manera progresiva, se fue tomando conciencia de la clase media urbana. La aspiración a la libertad de nuevo delimitó planos de identidad con otros colectivos nacionales, solo que esta vez no alrededor de componentes étnicos o raciales, sino políticos. El plano común, que cubrió grandes franjas de la población, alcanzó dimensión nacional en la medida en que se partió del reconocimiento de pertenencia a un colectivo que aspiraba a la libertad, por oposición a los que pretendían esclavizarlo de nuevo, fueran haitianos, españoles o norteamericanos.

Por supuesto, mucho se podía hablar de las evoluciones de las identidades de los dominicanos a lo largo del tiempo hasta el presente. Las identidades en el país han experimentado variaciones muy sensibles en las últimas décadas, a medida que los “tiempos históricos” se han acelerado y el país, antes muy aislado, se ha insertado de más en más en corrientes internacionales. En cosa de décadas se ha pasado de una identidad rural mayoritaria a una urbana, se ha evolucionado de manera casi atropellada del burro al motor. Los prototipos de autorreconocimiento “raciales” han experimentado en idéntica medida variaciones sustanciales. Durante siglos muchos dominicanos formularon mecanismos de identidad colectiva para afianzar la creencia de pertenencia a la condición de blancos. Las nociones de “indios” o “blancos de la tierra”, entre otras, si bien comportaron un componente desvirtuado respecto a la realidad, al mismo tiempo operaron como un medio de afirmación de la condición de la diferencia. Al denominarse así los dominicanos tomaban conciencia de que no eran blancos, aunque aspiraban a la condición digna que se reconocía en ellos.

Dominicanos en Estados Unidos
El contacto con el exterior, sea por la residencia de centenares de miles de dominicanos en Estados Unidos y otros países, por la llegada de turistas o por el impacto de los medios masivos de comunicación, ha replanteado tales miradas en otra dirección, y ha acentuado la toma de conciencia acerca de lo que define como diferente al país. Ya la noción de pobreza o modestia, consustancial con los parámetros seculares de vida, ha variado al surgir, por efecto de la urbanización y el crecimiento económico, una amplia clase media y abrirse las oportunidades a muchos otros. El quid importante de la problemática de la identidad dominicana estriba hoy en el reto de que se construyan de manera consciente nuevas nociones de pertenencia e identidad colectivas, que contribuyan a definir en torno a ellas proyectos de cambio que den lugar a una comunidad pautada por la equidad social, la democracia, el desarrollo cultural y la realización colectiva. Este sujeto social alternativo debería ser producto de la articulación de identidades múltiples existentes en franjas del pueblo. Sería el medio de enfrentar los problemas consuetudinarios de la comunidad dominicana así como los nuevos, algunos de los cuales son todavía más difíciles de resolver.

Publicado en la revista del AGN Memorias de Quisqueya.

http://issuu.com/revista_mdeq/docs/revista_m_de_q__2

sábado, enero 24

Una breve anécdota de ALTA GRACIA.


Iris Viviana Pérez Romero de Laboratorio Evolutivo de Arte

Los artistas participantes en la muestra Alta Gracia surgieron de forma muy gradual entre conversaciones informales o alguien que llegaba a la mente y sentía que su obra tenia que ser parte de la exhibición, pienso que la ultima artista invitada a participar fue Elsa Núñez, luego de su marido el también artista Ángel Hache. Elsa; una mujer de mil batallas de una nobleza increíble. A los pocos días de confirmarme su participación me llama y me dice apenada que tenía un problema en una mano y el médico le prohibió pintar por lo que no podía participar, luego a la mañana siguiente bien temprano me vuelve a llamar y me dice: "Hoy amanecí con las pilas y me puse unos guantes (lo que me comenta, nunca hace) y si, voy a participar en la muestra dedicada a la virgen". Así ha sigo Elsa Núñez desde el primer instante en que tuve la dicha de conocerla personalmente, así ha sido en su vida como artista, dominicana, esposa y maestra, una mujer decidida, fiel a sus convicciones, y entregada a su labor para la que vino a este mundo. Estoy muy feliz por el reconocimiento que le hace el país, aunque Elsa no necesite ningún premio para continuar siendo como es, no lo necesitamos ninguno de los que estamos claro de la importancia que tiene en nuestra vida la posibilidad de sentir y vivir un proceso creativo. Pero si se le está reconociendo, a brindar con ella, para que continúe su estadía aquí, a pesar de los pesares, más feliz y con mucha salud para que podamos ver a la maestra Elsa Núñez para rato. I.P. 


martes, enero 20

Premio 2010 del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española en Estados Unidos


Portada de la novela de Víctor Manuel Ramos.

"Novela que mereció el premio unánime del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española en Estados Unidos. Retrato realista de una familia enfrascada en la lucha por la vida. Pobreza, migración, emigración, lucha, ambición, amores, esperanza. Los Espinal -el conjunto de personajes que protagonizan las vueltas de este texto- son una familia de clase trabajadora enfrascada en la lucha por la vida. La experiencia migratoria es la última prueba en esa lucha existencial, donde unos sucumbirán, otros alcanzarán alguna medida de éxito y todos sabrán que fuerzas mayores tienen la última palabra".

Opiniones de los jueces del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española sobre "La vida pasajera":


"Tanto el aspecto formal como la caracterización de personajes de "La vida pasajera" convencen al lector. La novela merece más de una lectura". Rolando Hinojosa-Smith, novelista, ensayisa y poeta, profesor de la Universidad de Texas en Austin.

"La vida pasajera" "es una excelente novela, con una sólida estructura y un estilo lleno de madurez literaria... Entre las varias virtudes que me llevaron a escogerla como ganadora se encuentran su hermosa narrativa poética y la virtual de hacer que el lector se inmiscuya en la trama desde el principio... "La vida pasajera" es una joyita literaria que merece ser premiada y ante todo leída". Mariela Gutiérrez, directora y profesora del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Waterloo, Ontario, Canadá.

"Es digno de admirar en "La vida pasajera", el lenguaje del autor que tan bien sabe combinar la objetividad en la descripción de lugares y costumbres, tanto en el lugar de origen como en el de la inmigración, con la subjetividad creadora que potencia poéticamente sus descripciones. "El autor penetra con sutileza y agudeza en los motivos psicológicos de los personajes, captando ese ritmo propio e irregular de la vida que novela y que con tanto sentido de verdad se palpa en esta ficción novelesca". Víctor Fuentes, profesor emérito de la Universidad de California en Santa Bárbara, crítico literario y novelista.


Víctor Manuel Ramos

Sobre el autor


Víctor Manuel Ramos es un escritor y periodista bilingüe de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, y radicado en Nueva York, Estados Unidos. Ha escrito tanto en español como en inglés para medios reconocidos de la prensa escrita en Estados Unidos. Aparte de su carrera periodística, se ha desarrollado como autor de cuento y novela. Su ficción combina multiplicidad de voces, de personajes que se desenvuelven entre el Caribe inverosímil y la apabullante gran urbe americana. La vida pasajera es su primera novela.
Más sobre el autor:
http://www.piederecho.com/2011/05/17/la-vida-pasajera/

http://www.anle.us/312/2011-4-El-escritor-dominicano-Victor-Manuel-Ramo.html

Con Nana en el corazón, la madre de Luis Carvajal, Doña Julia Núñez






Hace ya algunos años mi mamá fue sometida a una complicada cirugía para amputarle la única pierna que le quedaba. Los médicos advertían que por su avanzada edad y el deterioro físico provocado por una gangrena expandida había muy pocas posibilidades de que ella sobreviviera. Nana despertó de la anestesia sonriente y cantando, haciendo chistes sobre su nueva situación.
-Tengo que agradecer a Dios y a la Virgen de la Altagracia.- me dijo.
-He ofrecido una novena y quiero hacer un viaje a Higüey en enero con todos mis hijos.
El último día de la novena me llamó a su habitación, me pidió cerrar la puerta y me dijo:
-Quiero hacer unas décimas para agradecer a la Virgen, a la comunidad de catecúmenos, a mis nuevos y a mis viejos vecinos, a mis hijos e hijas, a mis nueras y nueros, a mis amigos, a mis médicos.
Acto seguido me dictó unos versos que leí, a su solicitud, al terminar la novena ese mismo día.
En su homenaje y en agradecimiento a todas las personas que nos han acompañado, manifestado sus condolencias, expresado su solidaridad y amistad a través del abrazo, la llamada, el mensaje escrito o virtual, a quienes han alivianado nuestro sufrimiento con un gesto fraterno quiero dedicarles estas décimas dictadas por mi mamá.
A ustedes, Gracias Por la gracia.

Luis Carvajal.

GRACIAS TE DOY MADRE MÍA

¡Oh Virgen de La Altagracia!
mediadora ante tu hijo,
poniendo como testigo
a todo el pueblo de Dios
mi comunidad y yo,
mis familiares y amigos,
viejos y nuevos vecinos,
los frutos de mis entrañas
y hasta personas extrañas
hermanados en tu amor.

Después de sufrir dolor
y la amenaza de muerte.
Después de dejar mi suerte
a tu santa voluntad
y de implorar tu piedad
y tu alta gracia divina.
Después de alcanzar la cima,
Donde lleva la oración
de pedir y dar perdón: 
de alabarte, Madre mía.

De entregarme cada día
a tu divina prudencia,
de ayudarme con la ciencia
y abrazarme a la palabra,
de saber que si soy salva
es por tu bondad divina.
Virgen; mi madre, madrina,
mi hermana, amiga, comadre
que a la derecha del padre
junto a tu hijo me cuidas.

Gracias te doy, por la vida.
Gracias por los sentimientos.
Gracias por el sufrimiento,
por la cura, por la espera.
Gracias por la verdadera
hermandad de los hermanos.
Gracias te doy por las manos
que confortaron las mías.
Gracias te doy, Madre mía.
Gracias te doy por la gracia.

¡Oh Virgen de La Altagracia,
sagrada Virgen María!
Gracias te doy, Madre mía.
¡Gracias te doy por la gracia!

Julia Núñez

lunes, enero 12

Puesta en Circulación y Presentación de las Bases Concurso de Cuentos RADIO SANTA MARIA

En ese libro hay tres cuentos ganadores de los miembros de Jueves Literarios de Sosúa: Omar Messón, primer lugar, Ramón Gil, segundo lugar y Oscar Zazo, cuarto lugar. (Esto si es verdad que no es paja de coco). OM

Autor: Omar Messon


Por Junior Marte


Puesta en Circulación y Presentación de las Bases Concurso de CuentosREDACCION

Siete cuentos fueron reconocidos el año pasado durante el vigésimo primer certamen, puesto en circulación junto con la presentación de las bases del concurso de 2015.

Escritores asociados e independientes asistieron a la presentación de las bases de la vigésima segunda versión del Concurso de Cuentos de Radio Santa María, que organiza la empresa mediática y de carácter social junto a Fundación Eduardo León Jimenes y Centro León con los auspicios de Cervecería Nacional Dominicana y Cooperativa La Altagracia.

Representantes de las instituciones organizadoras y miembros del jurado de premiación enumeraron los elementos puntuales que caracterizaron la versión llevada a cabo en 2014, que cerró con la entrega de cuatro premios y tres menciones de honor. El director general de Radio Santa María, sacerdote jesuita José Victoriano, ofreció las palabras de bienvenida donde explicó que el compromiso de este medio de comunicación aboga por expandir las posibilidades de inclusión social.

“Estas actividades editoriales, las escuelas radiofónicas y los demás proyectos que desarrollamos evidencian que Radio Santa María es más que radio. Con todas estas iniciativas, se promueve la ecuación de que innovación es crear espacios para la inclusión de los diversos sectores de la sociedad”, dijo el catedrático y presidente de la Conferencia de Provinciales en América Latina.

Las bases del vigésimo segundo Concurso de Cuentos de Radio Santa María fueron presentadas por Carlos Fernández Roca y Emelda Ramos, presidente y miembro del jurado, respectivamente, quienes pusieron en circulación el compendio de cuentos que resultaron ganadores y distinguidos en el certamen de este año.

La publicación Vigésimo Primer Concurso de Cuentos de Radio Santa María aglomera los cuentos: El triciclo averiado de Omar Mezón (Primer lugar), Proyecciones de Ramón Gil (Segundo lugar), Debajo del signo de Géminis de Edwin Ricardo Castillo Frías (Tercer lugar), El flow de Óscar Zazo (Cuarto lugar), Mátala de Aracelis Mireles (Primera mención de honor), Huésped de Geury Calderón Castro (Segunda mención de honor) y La última crónica del infierno (Tercera mención de honor).

El Concurso de Cuentos de Radio Santa María es una iniciativa creada en 1993, que actualmente cuenta con los auspicios de Cervecería Nacional Dominicana y Cooperativa La Altagracia, en coordinación con Fundación Eduardo León Jimenes y Centro León.

Jueves, 20 Noviembre 2014 19:37
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Publicaciones


Radio Santa María publica libro de cuentos premiados 2014


Cuentos. El concurso de Radio Santa María galadorna cada año a escritores dominicanos y extranjeros.

Por Saiury Calcaño

Santo Domingo

El vigésimo primer Concurso de Cuentos de Radio Santa María publicó los Cuentos Premiados del 2014 en una obra que recopila la creatividad y la chispa de los autores laureados. 

Tras recibir dos centenas de narraciones escritas por ciento un escritores, los cuentos premiados fueron: en primer lugar “El Triciclo Averiado”, bajo el seudónimo de El Anacoreta, escrito por Omar Messón; segundo lugar “Proyecciones” de Alí Babá, del autor Ramón Gil; tercer premio bajo el seudónimo de Kafta para Edwin Castillo con “Debajo del signo de Géminis” y en cuarto lugar “El Flow”, con el seudónimo  Perro Andaluz, para Oscar Zazo. 

También recibieron mención especial  los cuentos: “Mátala”, de Aracelis Mireles; “Huésped”, de Geury Calderón y “La última crónica del infierno”, de Rodolfo Báez. 

Con la consigna “cada escrito es un legado que se deja a los que vienen detrás”, la emisora Radio Santa María cada año realiza el concurso de cuentos con el que galardona a los escritores dominicanos y extranjeros. 

“El Concurso de Cuentos Radio Santa María se propone mantenerse fiel al espacio geográfico de nuestras letras”, expresa en las salutaciones de la obra  Eduardo García Tamayo, director de la entidad. 

Mientras, María Amalia León, directora de la Fundación Eduardo León Jimenes, explica por qué el concurso reconoce el género cuento: “El cuento tiene hoy más actualidad que nunca. En un mundo de lo espontáneo, de lo efímero, de lo breve, el cuento está más cerca de nuestra juventud y de sus formas cognitivas para el entendimiento”.

http://www.listindiario.com/ventana/2014/11/29/347292/Radio-Santa-Maria-publica-libro-de-cuentos-premiados-2014

sábado, enero 10

"A pesar de la catástrofe, hay salvación" Ernesto Sábato, Antes del fin

Ernesto Sabato, antes del fin 



(Sabato falleció en 2011 a los 99 años)

BLANCA BERASÁTEGUI

Ni siquiera ahora se concede una tregua. Ochenta y siete años, y su ánimo continúa erguido y furioso. Ernesto Sabato lleva diez puliendo su testamento desgarrado y triste. “Antes del fín” se llama, y el título ya ilustra bien el sentir y la zozobra enhiesta del escritor, que se irá de la vida, dice, con el auxilio de la fuerza pública, pero que confiesa sentir nostalgia de casi todo y padecer crisis aguda de trascendencia.

Estos días, sin embargo, lo que le tiene postrado es una ciática brava que le impide morir de éxito, públicamente al menos. Su “Antes del fin” se lee en todos los santos lugares de Argentina y a partir del lunes se pondrá a la venta en España. Sabato ha escrito su memoria, que es selectiva, inteligente y trágica. Con diversas palabras, desde distintos tiempos y situaciones, Ernesto Sabato llega siempre al mismo punto: al fracaso del hombre. “Todo esto es una catástrofe, comenta, pero hay salvación”.

La salvación está en la utopía, dice grave y rotundo Ernesto Sabato. Luego, al menos, hay salvación...
-Sí. Ahora creo que hay salvación. Yo confío en la gente joven, y no es una frase de compromiso. Por eso me dirijo a ellos al final del libro. Tengo fe en ellos. Respecto a las utopías le aseguro que sí, que siempre las habrá. Puede haber crisis de ideologías, pero no de ideales.

-¿La escritura de “Antes del fin” le ha servido de bálsamo a esa furia tan suya, o, por el contrario, le ha llevado a hurgar en el drama, también tan frecuentado por usted?
-No ha sido bálsamo, no. Ha surgido de la necesidad profunda de expresar lo que se me revela, a esta edad tan avanzada, como el sentido profundo de la vida, la trama en la que quedan narrados los hechos decisivos, aquellos que construyen nuestro destino. Hace años que lo vengo escribiendo, quizá como ocho o nueve, pero fue en los tres últimos meses cuando le di forma final y escribí las Palabras Preliminares y el Epílogo.

El escritor ha partido en cuatro su memoria. No sigue orden cronológico, ni temático. Es más bien vital y compulsiva la división de los capítulos del libro: “Primeros Tiempos” y “Grandes Decisiones” narra el origen de su vida. Todo lo que sucedió después estaba allí, como germen, como presentimiento, como destino, dice Sabato. La segunda parte, “Quizá sea el fin”, está dedicada a la situación, trágica para él, por la que atraviesa el mundo. “El Dolor rompe el Tiempo” es la experiencia que quebró su vida y la que, “paradójicamente, me entregó su sentido final. El epílogo es la carta, un pedido a los jóvenes, el 'Pacto entre derrotados'”.
No son, pues, memorias al uso, sino reflexiones acerca de las cosas en determinados momentos de su vida. Así que desde su infancia argentina al desastre ecológico, desde la muerte de su hijo Jorge al romance de Juan Lavalle no hay más que un paso. Pero manda la fatalidad, el desasosiego por los “hechos irreversibles”, la advertencia.

Hechos irreversibles
-Sí, he dudado en publicarlo o no. Durante largo tiempo lo dejé de lado, porque creí que la visión de lo que está sucediendo en el mundo, la fatalidad de hechos irreversibles, podría dañar a la gente joven. Pero finalmente lo publiqué porque creo que aún la humanidad está a tiempo de convertir su camino.

-¿A qué hechos irreversibles se refiere?
-Los hombres quieren ignorar que han dañado a la vida, irreversiblemente, para poder seguir ganando fortunas al precio de la destrucción, y de ese modo no sentir el peso de la culpa que cae sobre todo criminal. El hombre ha puesto la tierra en un estado desolador. Si no se toman medidas urgentes, va a ser inhabitable en tres o cuatro décadas. Mire cómo están talando el Amazonas, que es una de las últimas grandes reservas, y el África. El oxígeno está disminuyendo peligrosamente por el ácido carbónico de autos y fábricas. Y qué me dice de los reactores nucleares arrojados a los mares, del agujero de ozono. Y la aniquilación de las especies animales. ¿Es que el hombre piensa que puede sobrevivir sin plantas ni animales? Mire la desertización de África, ¡el hambre de esos hombres cuyas tierras fueron fértiles praderas...!

-¿Qué se puede hacer ante tanta catástrofe? ¿Da usted en su libro soluciones, alguna esperanza?

Espíritu religioso
-Yo soy un hombre por momentos pesimista y por momentos creyente y utópico; pero soy poco abatido. Siempre he luchado en la vida. Ahora bien, no se puede llegar a los ochenta y siete años y no sentir nostalgia de la vida, de las personas que ya no están aquí, aún de los grandes desencuentros. Pero no estoy abatido, no, porque siempre he sentido una enorme pasión por la vida. Creo, como dijo Camus, que “no hay amor de vivir sin desesperación de vivir”.

Ernesto Sabato hinca sus palabras en lo más profundo. Atraviesa el escritor momentos especialmente espirituales y confiesa sentirse hoy, tal vez hoy más que nunca, un espíritu religioso pero con graves contradicciones.
-Creo que es muy difícil sostener en la vida una fe absoluta y permanente. Una fe auténtica. Hasta los grandes místicos tuvieron momentos de duda. A lo largo de la vida he entrevisto al Absoluto en las obras de los grandes artistas, ¡tantas veces durante mis prolongados abatimientos, alguna coral, una trompa en una sinfonía, han aliviado esta existencia atormentada! Pero también durante este último año en que he viajado por el interior del país, he podido ver cómo la gente más pobre mantiene la confianza en la vida en medio de grandes precariedades; lo mismo me sorprendió en un país tan desvalido como Albania. El fervor religioso con que viven me inclina a creer en un Dios oculto detrás del sufrimiento. Gandhi decía que no habría podido alcanzar a Dios sin el hombre, quizá hoy yo puedo afirmar lo mismo.

Del cerebro para abajo
“Si por un momento -concluye Sabato- tenemos la certeza de que el hombre, como dijo Nietzsche, es el animal más perverso de la creación, ¿por qué no creer que estos seres bondadosos y pobres son la reserva de la humanidad? Si, el amor es una utopía, por la que vale la pena vivir y morir”.

-Me ha dicho en alguna ocasión que el ensayo se escribe con la mente, y la novela con el alma. Que la novela, en contra de lo que le sucede a la mayoría de los escritores, ha dado cobijo a lo más trascendente que ha escrito usted nunca. ¿Y “Antes del fin”?
-Durante estos últimos siglos todo se ha subordinado a la razón, a tal punto que la mayoría de las personas cree que los grandes problemas existenciales se resuelven con razonamientos. Nada de eso, los temas fundamentales del hombre suceden de la corteza cerebral para abajo. En todo caso, para este libro me he apoyado fundamentalmente en las “razones del corazón” de las que hablaba Pascal. He volcado, desde luego, algunas ideas, he narrado pasajes de mi vida con datos objetivos, pero pocos. “Antes del fin” está escrito con el corazón, a través de intuiciones poéticas, desde una necesidad visceral de darle un sentido a la existencia y al terrible dolor de estos últimos años.

Los grandes misterios
Prosigue Sabato: “El corazón del hombre es el que acusa los grandes misterios, el amor, la amistad, el bien, el mal, y esa soledad en la que finalmente todos nos encontramos. ¡Qué inválida parece la inteligencia ante estas condiciones fundamentales! Si hay alguna apertura posible sin duda se encuentra en el paradójico mundo de nuestras almas, donde percibimos la condición trágica de la existencia, como lo señaló el genial Unamuno. ¿Cómo quiere que un hombre que se va acercando a la muerte pueda buscar un sentido de la vida con los precarios alcances de la inteligencia?

-Dígame: ¿cómo compensa ese sentido trágico de la realidad? ¿Cuál ha sido el motor de su vida?
-Me es difícil contestar, siempre me he encontrado resurgiendo. Es inexplicable para mí, cómo, después de las más grandes amarguras, he vuelto siempre a recomenzar. Y donde hubo un abatimiento ha surgido luego una gran pasión. Creo que la creación ha sido la salvación para mí, y también esta manera apasionada de ser que, si bien me ha traído grandes problemas, de ella he recibido el impulso para resistir.

-Acabamos el siglo sin apenas referencias morales. No parece que hoy los intelectuales del mundo desempeñen su papel histórico, ¿cuál es, a su juicio, la razón? ¿Qué tendrían que hacer?
-Quizá no sean los intelectuales, sino la simple gente de pueblo, quienes posean una reserva de sentido que nos encamina hacia otra manera de vivir, que es la única puerta que nos queda.

Al final, el gran misterio radica según Sabato en saber si el hombre camina inexorablemente por su tendencia hacia el mal.
-Ése es un gran misterio, la esperanza volviendo a nacer una y otra vez de los escombros de la historia. Si sólo existiese el mal, como es lo que nos transmiten las noticias, si todo estuviese perdido, en rigor nos dejaríamos morir en las indiferencias. Y por el contrario, a pesar de los desastres y las frustraciones la gente sigue esperando. Es muy conmovedor sentir la magnitud de la esperanza que alberga el corazón del hombre.

Una parte sustancial de “Antes del fin” la escribió Sabato a raíz de la muerte de su hijo Jorge. El dolor por su muerte rompió brutalmente, así que es imposible referirse a ello sin que el escritor ponga en sus palabras, y en su gesto, y en sus silencios, todavía mayor gravedad de la acostumbrada. Ha sido otro Sabato desde entonces.

La desmedida frivolidad
-La muerte de Jorgito fue terrible para mí. Toda experiencia de dolor, de gran dolor, nos cuestiona enteramente la vida, hasta la misma existencia de Dios. Pero los grandes sufrimientos nos llevan a contemplar la vida con mayor hondura. Es un gran misterio, y por eso no lo podemos explicar. La razón logra abarcar el absurdo pero no alcanza a penetrar los misterios. No quiero decir que estoy en contra del placer, no; lo que detesto es la desmedida frivolidad de nuestros días. Sin duda el dolor, a través de la historia, ha sido la fuente de grandes creaciones.

-¿Usted cree, entonces, que el arte verdadero es siempre trágico?
-Creo que cuando el arte revela lo esencial del ser humano es trágico. Porque la vida es trágica. Y cuando digo trágica también estoy diciendo poesía.

-¿Es tan grave la situación?
-Usted conoce las noticias, ¿acaso podemos permanecer indiferentes? El desastre ecológico es irreversible, y lo peor es la ausencia de medidas reales para impedir que esta situación siga adelante. Si mal no recuerdo, en la Cumbre Ecológica de hace dos años, las áreas en las que se había notado un marcado empeoramiento eran las mismas en que las grandes potencias se habían comprometido a mejorar en la Cumbre del año anterior. Las especies siguen extinguiéndose de modo alarmante, y varios países continúan con sus “ensayos atómicos”. Por otra parte, el descreimiento que hay en las generaciones jóvenes de poder llevar adelante un cambio me preocupa. Aunque también, hay cantidades de personas, de jóvenes, que luchan por los demás. Y éste es un hecho absoluto.

-En el último capítulo, “Pacto de derrotados” hay un resquicio de esperanza. Se dirige a los jóvenes a veces incluso con entusiasmo. ¿Cree que son ahora sus mejores lectores?
-No podría decirle con certeza quiénes son mis mejores lectores. Hay gente grande que por pudor no se atreve a expresarme lo que siente, las mujeres lo hacen a través de cartas muy conmovedoras.
Lo que ocurre con los jóvenes es otra cosa, ellos son los que más sufren, los que necesitan creer en los valores y hoy no encuentran quienes los apoyen en sus ideales, en esa fe a menudo candorosa pero siempre auténtica. Hablo de pacto entre derrotados porque es una frase que pertenece a la cantata “El romance de Juan Lavalle”, y porque expresa ese sentimiento que viven los hombres de hoy, desconcertados ante el fracaso de lo que Occidente impulsó como proyecto, basado, como le dije en la técnica, la razón y el dinero. Ahora el mundo es un caos. Mi esperanza es que apostemos a una historia que no relegue al ser humano. Cuando tuvo que emprender su doloroso exilio, León Felipe dijo “mientras exista el llanto el hombre estará aquí de pie”.

- Al final hablamos de política. Las ideas políticas de Sábato, que ha antepuesto siempre su sentido de la justicia a sus preferencias estéticas, le ha acarreado la amistad y la enemistad con otros escritores. No podía no hablar de Borges en este libro, ni de la revista Sur, ni de José Bianco, de Victoria Ocampo, de Leopoldo Marechal y, de ahí, de sus escritores más cercanos: Camus Huxley, Michaux, Faulkner o Tagore. De Borges cuenta cómo, lamentablemente, “en 1956 nos separaron ásperas discrepancias políticas para siempre y comprendí que en ocasiones los seres humanos llegan a separarse, no por las cosas que les diferencian, como decía Aristóteles, sino por lo mismo que aman”.

El coraje de Garzón
-Señor Sabato: ¿Le hubiera gustado un juez Garzón para los generales argentinos?
-No hay fronteras cuando el horror que padece un pueblo llega a violar a tal punto la sacralidad del ser humano. En este sentido considero fundamental las actitudes de coraje que en este último tiempo han demostrado hombres como el juez Garzón. En nuestro país también hubo un juicio ejemplar, cuyas sentencias fueron luego anuladas por decreto. En un mundo como éste, tan evidentemente injusto la lucha de Garzón es esencial y heroica.

http://www.elcultural.es/revista/letras/Ernesto-Sabato-antes-del-fin/13091

martes, enero 6

Literatura para duendes por Ylonka Nacidit Perdomo

A Eric V. Ramos… por recordarme las “cosas” que tengo pendientes de realizar al iniciar el año.

No soy escritora de literatura infantil, o bien, en el mejor de los casos, diría de literatura escrita para infantes. Lo único que puedo decir es, que como toda niña de mi generación, educada en un hogar tradicional, mis primeros viajes imaginarios a la literatura fueron de la mano y en los brazos de mi madre. Ella fue quien me alfabetizó en la casa y, luego, aun cuidándome por mi delgadez y mi poco deseo de comer me llevó a temprana edad a un colegio de monjas altagracianas, en cual cursé la primaria, la intermedia y la secundaria.

De mi infancia recuerdo como lecturas iniciales las aventuras de Pinocho, y los versos que mi mamá me enseñaba para recitarlos en las veladas que se organizaban en el colegio. La poesía de Gabriela Mistral me sorprendió por su musicalidad, recuerdo de su libro “Ternura” el poema

Meciendo

El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño”.

La Edad de Oro de José Martí, me cautivó mucho, y más aún sus ilustraciones realizadas a plumilla. Heredé de mi abuela paterna, una primera edición de 1889, bajo el título La Edad de Oro. Publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América redactada por José Martí y editada por A Da Costa Gómez en Nueva York. Éste es, y será, mi principal libro de cabecera para recordar lo que llamo mis “tiempos felices”.

He pensado que cuando en nuestro país, y en el circuito de especialistas, académicos, escritores y lectores se habla de literatura infantil, lo que se pretende es llamar la atención sobre este tipo de creación en un solo sentido: denominar así a la literatura escrita para niños desde la óptica y desde la percepción de los adultos.

No sé si es correcto o válido utilizar esa “etiqueta” puesta a esa creación como un guiño, ya que entiendo que toda literatura se asume como ficción cuando se construye para y hacia los otros.
Considero que, toda literatura –sea para adolescentes o niños­ es un nuevo alfabeto de palabras con sus territorios semánticos propios y un status referencial de autoría. Así, la literatura infantil se afirma como si fuese un paisaje de recuerdos y, se justifica por sí misma, subvirtiendo con desarraigo lo institucionalizado como mito, o bien, provocando el deshojamiento de las ideas.

Pero fuera del “sentimiento” de escribir, de la pertenencia y apropiación de la palabra ¿cómo se puede abarcar con magia el pensamiento de la infancia, contarle a los niños, narrarle una historia, en torno a las ideas del bien y del mal, de lo que se considera como justo, si la naturaleza de su infancia los hace vulnerable?

“Conjugar” una narración para abrir el universo de la infancia a la cotidianidad del mundo, requiere de una interlocutora­escritora explícita, que se comprometa con cierta clarividencia a dejar a un lado los arquetipos borrosos que estén totalmente distantes de la historia que se cuenta, que los personajes puedan instaurar un diálogo abierto, recreativo, si se quiere, para que los infantes accedan a las ideas de lo que se dice.

Para ser escritora de literatura infantil, para esas pequeñas personitas que viven su edad dorada es, necesario ser un duende, y no emprender como único rol ser un ángel protector o un héroe magnánimo; solo se requiere ser un duende dentro del bosque, no un simple peregrino fabulador, audaz y complaciente, porque la inocencia rebelde existe en los infantes con sus interrogantes, con sus oídos atentos y sus recurrentes entrecejos que ponen en duda las palabras que no aceptan para analizarlas como “buenas”.

En la inocencia todos tenemos incertidumbres y conflictos vagos; nos enredamos en imágenes y guardamos un arsenal de miedos; otras veces, nos resistimos a reconocer nuestro reino y a cualquier autoridad oscura o de mansedumbre, pero siempre en la infancia escuchamos una voz que sobrevive a todas las horas, que nos va construyendo la memoria. Nuestra infancia comienza con cómplices. Somos “bebés” y escuchamos a alguien que va escribiendo nuestra biografía ficticia o semificticia, aunque pequeña.

Este largo viaje de palabras que he pensado en alto es, como un adictivo, como una elegía liberadora que me había contado a mí misma; es la mirada totalizadora que he recordado cuando empecé a despertar del sueño de la inocencia; nunca antes había hecho esta catarsis de comprensión sobre el mundo en el cual discurrió la frugal edad de oro en la cual no sentíamos fatigarnos en la aventura del saber, porque siempre una es benevolente con el aprendizaje que nos ofrece nuestra madre, y nos ajustamos a las “decorosas” convenciones.

Si hoy he podido escribir estas líneas guiada por un angélico duende, es porque tuve de frente, ante mí, la edición del cuento “Las Mariposa” [1] de Rosa Francia Esquea, una escritora que me honra con su amistad.

La primera lectura de este libro la realicé en noviembre del 2006; desde entonces no he cambiado mi opinión de que este cuento unitario de Esquea, “Las Mariposas”, se nos presenta como un relato de concertación, con raíces que provienen de un árbol esbelto, cuyas hojas nacen para crecer con el vaivén que trae el viento en invierno, para que luego, en primavera, sus flores surjan de múltiples colores.
Rosa Francia Esquea
Cuando la palabra de una autora como Rosa Francia germina desde el viento, el viento se convierte en un militante abierto e infinito para aferrarse al espejo de los tiempos, y echar al suelo aquella expresión de que “las palabras se las lleva el viento”.

Su escritura es como la de una hormiga que va página por página dándonos epígrafes, pistas próximas, para aproximarnos al borde del drama. Su lectura es de un aliento dócil, donde los sentidos admiran el mensaje de los pliegos de papel pintados por mariposas.Este libro de Rosa Francia es la primera piel que la mirada inocente debe descubrir para entrenarse en el mundo de los adultos, porque en la infancia, a veces, las cosas son previsibles, pero en la adultez, las cosas se convierten en una tormenta de intensidades abismales, que nos hacen mostrar una “nueva piel” esculpida por el dolor, el silencio, la soledad, la muerte y las injusticias.

Perderse en la primera piel sucede a edad temprana y, luego, en la vida que es equivalente a la existencia, cuando ponemos deslindes entre la tristeza y la felicidad, y nos reconocemos al través de los símbolos que reinan en la tensión de la sobrevivencia.

Esto me sucede ahora, porque en el remolino que es esta sociedad, donde una inmensa mayoría son miopes o sufren de una progresiva miopía, “Las Mariposas” sobreviven renovando su piel con un vuelo en el tiempo eterno.

Y, ahora que ellas habitan el espacio metafórico de la literatura infantil a través de este singular cuento de Rosa Francia Esquea, creo, pienso y siento, que debemos aferrarnos a la dialéctica como resistencia y no dejar que la infancia dominicana tenga miopía.

“Las Mariposas” son ahora, en el presente, mi “edad de oro”, y los invito a ustedes a hacerlas suyas al igual que el libro de José Martí, como una publicación “de recreo e instrucción dedicada a los niños de América”.

Considero que éste es, el final y el propósito que debe asumir la literatura infantil cuando estamos en nuestra primera piel: la instrucción y el recreo.

Nota:
[1] Las Mariposas es el título del cuento de Rosa Francia Esquea que narra la desaparición física, y el horror de la tortura que sufrieron las Hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, siendo víctimas de la tiranía trujillista. La autora actualmente es la Editora del suplemento infantil “Tinmarín” del periódico HOY.

Esquea, Rosa Francia. Las Mariposas. (Editora Universitaria. UASD, 2006): 53 páginas. Introducción de la autora, y prólogo de Margarita Luciano López. Ilustraciones a color de Amaya Salazar.

http://acento.com.do/2015/opinion/8209982-literatura-para-duendes/#


viernes, enero 2

Palacio de Cabildo o Casa Consistorial de Santo Domingo, primada de América





Palacio de Cabildo o Casa Consistorial edificado sobre estructura del siglo XVI. En una remodelación de 1953 se le sumó la torre. En su interior hay murales del gran Vela Zanetti que ilustran el origen de la ciudad de Santo Domingo. Durante la ocupación haitiana fue utilizada como recinto militar, pero luego regresó a sus funciones de ayuntamiento. Se recoge que en sus paredes se podía leer la siguiente décima:

"Los que en aquestes estrados
juntos regís y mandáis
mirad bien lo que juzgáis,
porque habéis de ser juzgados.
Emplead vuestros cuidados
en que se halle abastecida
la ciudad, y sea cumplida
la medida, igual el peso,
pues Dios os hizo para eso".

Área de Fotografía del AGN. 


EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica