miércoles, febrero 26

Pasa, pasa, palabra, fragmento © Narraciones de Ella, 2014, Martha Rivera-Garrido

Pasa, pasa, palabra;
haz en mis ojos tu lágrima
y en mi boca de carne rosada tu risa.
Soy fea, soy hermosa.
Déjame acomodarme en ti
como lo haría en el regazo de la madre insondable.

Pasa el pensamiento,
pasa rápida la bengala de un sentimiento solo,
transgresor, primitivo, incomprendido
quizás en su dimensión de aire
y de luz.

Hazme, hazme vida vivirte
vestida de tul azul,
mojada en el elemento que soy y me define.
Agua en el agua que se convierte en agua,
sed en la sed donde me bebo a mí misma.

Avanza, avanza mujer desconocida;
ve donde quieras, a donde te lleve el relámpago
en las rutas sin nombre de países extraños
y a veces hostiles.

Vete, vete a donde te lleven los dedos de pan
o el silencio y sus vértigos,
descalza en el texto que te desgarra o te remienda,
rota como una medusa en la espada del mito,
amada como una ninfa caprichosa,
sin rostro en el espejo atávico,
deshojada en tu mar como una hoja de espuma
besa el atolón donde revienta el aliento de los peces
y el barco en el que partiste.

Llueve, llueve niña de tiza, de hojalata y de miel,
de hebras y heredades enredadas en el fuego,
de sangre dispuesta a ser fuente en la herida.

Vuela, vuelve, corre hacia atrás y hacia adelante,
nieva el hielo que funde tu pelvis
y te hace estatua sáfica
allí donde no tiemblan el tacto y el secreto.

Mana. Mana recóndita en el atardecer
de un tiempo que no existe.
Que nadie encuentre la gruta donde
se desangra otra
esa que eres en la sombra
y en el insomnio solitario de la noche
que eterniza tu palabra: la que pasa sin retorno.

Aprende, aprende pequeña poeta boreal:
del amor el amor, del olvido el olvido.



© Narraciones de Ella, 2014, Martha Rivera-Garrido

miércoles, febrero 12

Marassá y la nada” en Port-au-Prince


Alana
CRESFED
Hora: 7 pm



EL Centre de recherche et de formation économique et sociale pour le développement (CRESFED) tiene el placer de anunciar la presentación de “Marassá y la nada”, la nueva novela de la autora dominicana residente en Berlín y Puerto-Príncipe, Alanna Lockward. La obra cuenta con ilustraciones exclusivas de la artista israelita residente en Nueva York, Gabriela Vainsencher.

La presentación tendrá lugar a las  7:00 p.m. y estará a cargo del comunicador Ary Régis, director del Departamento de Comunicación de la Université d'Etat d'Haïti e Isael Pérez, director de Editorial Santuario.


El crítico literario y autor, Avelino Stanley ha escrito sobre la misma:

Desde el inicio mismo de Marassá y la nada el escenario de la obra está en Haití. En las 750 novelas referidas hay un amplio espectro temático. Pero en la mayoría los autores se han autocensurado con el tratamiento del tema sobre Haití. Es como si le temieran.

Los autores dominicanos que miran el tema haitiano lo hacen de asomo y muchas veces con la visión tradicional de los sectores dominantes. Dice Elissa L. Lister, (El conflicto hatiano-dominicano en la literatura caribeña, C3 Ediciones, Petion Ville, 2013.) que en Over (1939), al igual que en El masacre se pasa a pie (1973), “Los trabajadores haitianos… aparecen despersonalizados y como un elemento más del paisaje”. (pág. 176).

[...] Alanna Lockward, en cambio, cohabita con el tema del vudú sin temores, sin complejos, con plena naturalidad. Respeta esa forma de fe como lo que es, una religión. La valentía de asumir esa visión merece el reconocimiento. Lo hace consciente de que existe un vudú dominicano que es anterior al de Haití, porque llegó al lado este de la isla traído por los primeros esclavos africanos.”
  
Sobre la Autora

Alanna Lockward se ha distinguido como periodista, bailarina clásica, escritora y curadora de arte contemporáneo. Nacida en Santo Domingo, es egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, D.F., y de la maestría en Arte en Contexto de
la University of the Arts Berlin. Recibió un diplomado en Dance Education de la Royal Academy of Dancing y perteneció entre otras companías al Ballet Clásico Nacional, Ballet de Cámara de Jalisco, Neubert Ballet y Australian Opera.

Lockward es autora de la novela Marassá y la Nada (Santuario, 2013) y Apremio: apuntes sobre el pensamiento y la creación contemporánea desde el Caribe (Cendeac, 2006). Fue editora cultural del Listín Diario, investigadora de la revista Rumbo y columnista del Miami Herald. Actualmente es columnista de Acento.com.do.

En el Museo de Arte Moderno fungió como Encargada de Asuntos Internacionales (1988) y colaboró como Jurado de Selección de la XX Bienal Nacional de Artes Visuales (1996) y como Jurado de Premiación en su 26 edición (2011). Lockward reside en Berlín y dirige Art Labour Archives, plataforma organizadora de eventos interdisciplinarios en el Caribe, Europa, África y los Estados Unidos, fundada en 1996. Paralelalmente, es curadora asociada del espacio teatral de vanguardia, Ballhaus Naunynstrasse y gerente general del Transnational Decolonial Institute. Como curadora ha sido premiada por la Allianz Cultural Foundation, el Danish Arts Council y el Nordic Council of Ministers.


lunes, febrero 10

El biólogo del alma

JEAN ROSTAND


El hijo no es todo su padre más su madre;
él no realiza, como pretendía Hegel, "la fusión
viviente de la pareja". Él es la mitad de uno
más la mitad del otro. Él funde en sí mismo
a los dos seres que existían potencialmente en
las dos células paternas. ¡Extraño tema para
hacer trabajar la imaginación, el de estos dos
seres que se conjugan gracias a nuestra
existencia: ellos existieron por separado;
nosotros elaboramos la conciencia de su síntesis!

Los hombres no conocen una suerte igual sino
antes de su nacimiento y después de la muerte.
En el seno de la madre y en la tumba.

Si es verdad que mucho de la ascensión
humana depende de lo largo de la infancia,
se podría decir, un poco esquemáticamente,
que el niño ha hecho la civilización
y la civilización ha hecho al viejo.

El reino de la ciencia ha iniciado un tipo
de época glacial en la historia de nuestra especie:
aún no se ha demostrado plenamente que
la friolera alma humana pueda resistir
el clima riguroso de la razón.

La muerte es la única cosa más grande
que la palabra que la designa.

JEAN ROSTAND

lunes, febrero 3

CUANDO TODO NOS FALTÓ, ESTABAS TÚ

Dedé Mirabal
Minou Tavárez Mirabal 

Cuando la ignominia nos arrancó de cuajo a nuestro papá Enrique, a nuestro abuelo, a tu papá querido, tu estuviste ahí: en el desconcertante trajín de los días, en la cantinita tibia y olorosa, en la carretera y en el tocador…. Acicalándole la cara al mal tiempo. Así como eras, así como siempre fuiste para ti, para esta nación que amaste siempre, así como siempre fuiste para nosotros, tu familia: incondicional y presumida, elegante y afanosa.

Cuando de la mañana a la noche, de un brutal garrotazo tus tres hermanas eran tres cuerpos quebrados de la vida, tres cuerpos yertos, tres cuerpos mudos, en tus propias narices tú, oh tú, tú fuiste la que se aseguró de que no fueran tres pasados nunca.

Tú fuiste la que gritó “asesinos” a los cuatro vientos y oídos del día, regalándole a esta República Dominicana, a este país tan tuyo secuestrado por el miedo, tu desobediencia a gritos como única posibilidad, tu indignación en carne como próximo paso.

Tú fuiste, mamá, tú fuiste aquella vez la más valiente, la más desesperada, la única “loca” en un país enfermo de exceso de cordura. O muerto de miedo.

Tú fuiste, mamá, con ese “asesinos, asesinos” “ustedes las mataron”, tú fuiste la que cortó la trenza que mantenía una nación completa atada a su propia cobardía.

Tú fuiste la que trepada en la cama de esa camioneta que llevaba a tus hermanas rotas al cementerio, fuiste la que destrenzó para siempre y de raíz la historia de servidumbre de una tierra esclava de su propio terror.

Tú fuiste, mamá, la que hermosa, joven, rozagante, en tu mejor momento de mujer, llegaste del cementerio a esconder tus pedazos para meter en la cama ya no a tres, sino a nueve hijos que criaste desde aquella abominable noche y hasta hoy como tuyos.

Y tú fuiste, por supuesto mamá, la que para siempre y hasta ahora, como bien nos dijiste, “lo diste todo por tu familia y por tu país”.

Tú fuiste, mamá, la que cuando todo nos faltó como nación, como mundo, como familia, como hijas e hijos, tú fuiste la que llenó todo con su presencia comprometida y eterna, con esa historia que nunca te cansaste de contar una y otra vez, para que tus hermanas nunca fueran solamente pasado.

Tú fuiste, mamá, tú fuiste la que cuando todo faltó, todo lo diste.


Minou

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...