jueves, noviembre 28

“Nuestra América: Proyecto de Integración Antillana y Latinoamericana de José Martí”


El ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN se complace en invitarle a la conferencia

“Nuestra América: Proyecto de Integración Antillana y Latinoamericana de José Martí”

Que será dictada por el Prof. Carlos Rodríguez Almaguer, Vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí de La Habana, Cuba.



Lugar: Archivo General de la Nación
Fecha: Lunes 2 de diciembre de 2013
Hora:  11:00 a.m.


martes, noviembre 26

Presencia de las Hermanas Mirabal en la Bibliografía Nacional por Miguel Collado

 Investigación publicada el 20 de noviembre de 2010 en el periódico "Hoy".








Por: Miguel Collado

En torno al vil asesinato de las hermanas Mirabal, ocurrido la noche del 25 de noviembre de 1960, existe abundante información oral y dispersa en publicaciones periódicas,diarios, revistas, suplementos, y en medios virtuales, pero hay una escasa bibliografía que trate el tema de manera exclusiva. Recoger todo ese material en volumen es una tarea pendiente para historiadores y estudiosos del tema, incluso para los narradores con proyectos novelísticos inspirados en ese trágico acontecimiento.

Una de las primeras publicaciones en la que aparece un texto elegíaco rindiendo tributo a la memoria de las hermanas Mirabal es 4 poemas heroicos: un ensayo-discurso (1962), obra editada bajo el cuidado de Aída Cartagena Portalatín, quien dirigía las Ediciones Brigadas Dominicanas. Marcio Veloz Maggiolo es el autor del texto poético Salmo heroico a las hermanas Mirabal recogido en ese volumen. Transcribimos una parte:

Vedlas. ¿Flotan o no?… Visión de oro,
las Mirabal no han muerto.
Visión de eternidad,
las Mirabal perennes.

Sonido de la patria,
su nombre es como un himno
que aprendan los niños,
que aprendan los pájaros,
que murmuran los ríos
las rocas polvorientas,
el polvo mismo.
(…)

Dedé, Minerva y Patria
Fotografía AGN
Pero es a partir de la década de los 70s que comienzan a ver la luz pública obras de carácter histórico cuyo tema exclusivo es el del crimen contra las hermanas Mirabal: Las Mirabal (1976), de Ramón Alberto Ferreras; Minerva Mirabal: Historia de una heroína (1982), de William Galván; Tres heroínas y un tirano. La historia verídica de las Hermanas Mirabal y su asesinato por Rafael Leonidas Trujillo (1996), de Miguel Aquino García; Las heroínas de Salcedo en un Ojo de Agua (1997) de Alcibíades Cruz González; y Minerva Mirabal: la revolucionaria (2000), de Roberto Cassá.

Un hecho bibliográfico importante es el siguiente: en el año 2000 es editada, bajo el auspicio del Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia, la tesis de grado de Minerva Mirabal: Principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia dominicana. La segunda en edad de las tres hermanas Mirabal asesinadas obtuvo en 1957 el título de Doctora en Derecho por la Universidad de Santo Domingo, graduándose Summa Cum Laude. A esta tesis se refiere el doctor Luis Scheker Ortiz en su artículo De la reelección y la irretroactividad de las leyes (Revista [A]hora, 15 de julio de 2002): Por su contenido, su exposición metodológica, su desarrollo y sus conclusiones, mereció la calificación de sobresaliente, habiendo sido el jurado examinador integrado por tres notables juristas.

En lo que va del siglo XXI han visto la luz pública hasta donde sabemos- los siguientes títulos: Asesinato de las hermanas Mirabal y ajusticiamiento de Trujillo (2003), de Etzel Báez; Heroínas nacionales: María Trinidad Sánchez, Salomé Ureña y Minerva Mirabal (2007), de Roberto Cassá; y Vivas en su jardín. Memorias (2009), de Dedé Mirabal, única hermana viva de las heroicas muchachas de Salcedo. Quedé viva para contarles la historia, confiesa ella.

Ahora bien, de manera episódica o tangencial el tema de las tres hermanas Mirabal asesinadas es tocado -en libros y en enjundiosos artículos- por diversos investigadores: Franklin J. Franco Pichardo, Juan Daniel Balcácer, Emilio Cordero Michel, Bernardo Vega, Euclides Gutiérrez Félix, José Luis Sáez, Lauro Capdevila, Frank Moya Pons, Juan José Ayuso, Jaime de Jesús Domínguez, Mu-kien Adriana Sang Ben, Víctor Grimaldi y Juan Francisco Martínez Almánzar y otros.

Citaremos a algunos de ellos para que la juventud dominicana de hoy -carente de una clara visión de lo que fue la nefasta Era de Trujillo- pueda hacerse una idea de la bestialidad con la que actuaba el trujillismo contra todo aquel dominicano o aquella dominicana que tuviera la valentía de disentir del oprobioso régimen.

El historiador Franco Pichardo, en su obra Historia del pueblo dominicano (1992) comenta el censurable crimen del siguiente modo: el 25 de noviembre de 1960, sicarios del Servicio de Inteligencia Militar asesinaron a garrotazos, en una carretera que conduce a Puerta Plata [], a tres hermanas de la familia Mirabal: la doctora Minerva Mirabal de Tavárez, Patria Mirabal de González y María Teresa Mirabal de Guzmán, y a Rufino de la Cruz, su chofer. Y sigue relatando: Para simular un accidente, los cuerpos fueron introducidos en el propio vehículo en que viajaban, el cual fue arrojado por un precipicio. Este horrendo hecho sacudió profundamente la conciencia de todo el pueblo y originó una verdadera conmoción internacional.





En Trujillo: el tiranicidio de 1961 (2007) Balcácer dice: El abominable asesinato de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, en noviembre de 1960, fue uno de los sucesos de mayor impacto en la psiquis de aquellas mujeres que respaldaron a los hombres que ajustaron cuentas con Trujillo. Ese crimen horrendo, perpetrado por el Gobierno y su cáfila de matones, fue otra demostración inequívoca de que no sólo los hombres combatían la dictadura; que también mujeres, quienes, además de cumplir con sus deberes en el hogar y en la formación educacional de sus hijos, abogaban militantemente por la supresión de la dictadura y por el establecimiento de un régimen de derecho y libertades públicas.

Gutiérrez Félix, en su obra Trujillo: monarca sin corona (2008) dice: Ese crimen de las jóvenes mujeres y su acompañante y vecino, que no tuvo justificación ni explicación política, conmovió todos los sectores de la familia dominicana. Y luego agrega: A personas ligadas por vínculos familiares y de gratitud personal a la figura de Trujillo y a sus más allegados colaboradores y parientes, el crimen les pareció monstruoso.

Sang Ben afirma que Uno de los crímenes de la dictadura que más ha calado en la conciencia y la memoria colectiva fue el de las tres hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa.

Lo hace en su texto histórico-didáctico Historia dominicana. Ayer y hoy (1999). El español Sáez, en La sumisión bien pagada. La iglesia dominicana bajo la Era de Trujillo 1930-1961 (2008): En una emboscada, en la mansión de ´La Cumbre´, a su regreso de Puerto Plata, caen asesinadas las hermanas Patria, Minerva y María Teresa y su chofer Rufino de la Cruz.

Eduardo Galeano, uruguayo que alcanzó gran notoriedad intelectual en el mundo hispano con Las venas abiertas de América Latina (1971), también hace referencia al tema de las hermanas Mirabal: La grandeza del sacrificio de esas mujeres, que pone en evidencia el mezquino tamaño de una dictadura de opereta, sigue multiplicando, así que pasen los años, la admiración y la curiosidad de mucha gente, en muchos lugares (Contracubierta de Vivas en su jardín. Memorias, de Dedé Mirabal; edición de 2010). Por su lado, el francés Capdevila, en La dictadura de Trujillo, República Dominicana 1930-1961 (2 ed. en español, 2010) asevera que: Ese asesinato múltiple rompió los lazos que todavía podía mantener con la sociedad dominicana el régimen trujillista.






Moya Pons, en su ya clásico texto histórico Manual de historia dominicana (1977), señala: “Muchos dominicanos fueron asesinados en 1960, entre ellos tres hermanas de la sección de Conuco, Salcedo, pertenecientes a la respetada familia Mirabal, cuyos esposos estaban encarcelados por participar en la conspiración originada por la invasión del 14 de junio del año anterior. El asesinato de las Hermanas Mirabal, ocurrido el 25 de noviembre de 1960, colmó los ánimos de la gente sensata y decente contra Trujillo y acrecentó la atmósfera de profunda animadversión que ya existía contra el Gobierno” (8 ed., 1984, p. 523).

Más recientemente, el periodista Ayuso, en Lucha contra Trujillo 1930-1961 (2010), comenta: De todos los caídos a lo largo de los treintiún años de la tiranía de Trujillo, el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal ha sido al que más atención se le ha dedicado en los últimos cuarenta y nueve años. [Este] fue un hecho que levantó entonces la indignación de todas las clases del país, que galvanizó el definitivo sentimiento de protesta y que desde entonces mantiene un sabor muy amargo en el recuerdo de los dominicanos (p. 324).

En Tumbaron al Jefe (1985) Grimaldi señala: El asesinato de las hermanas Mirabal le puso la tapa al pomo. Un crimen de esa naturaleza no se había producido, de manera tan provocativa, agresiva y abierta, en los 31 años del régimen de Trujillo.

Tres damas de una familia distinguida y apreciada, con tradición de trabajo y de honradez en toda la región del Cibao.

En su blog, Herbert Pérez nos ofrece un testimonio espeluznante de uno de los asesinos: He aquí la fría narración de uno de sus autores: Después de apresarlas narra Ciriaco de la Rosa las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas.

Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas. (Historia de las hermanas Mirabal, disponible en la siguiente dirección de la Internet:

Ficción y cine. Es importante consignar que tanto en la literatura de ficción como en el cine la lucha heroica librada contra la tiranía trujillista por Las Mariposas -nombre secreto de Minerva en su clandestinidad política- ha fascinado a los creadores.

La bibliografía en este aspecto es amplia, especialmente en la narrativa. En 1995 la novelista dominicana Julia Álvarez se inspiró en las Mirabal para escribir su exitosa novela En el tiempo de las mariposas, llevada al cine en 2001 bajo la dirección del director español Mariano Barroso.

En la novela La fiesta del Chivo (2000), del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, el asesinato de tres de las cuatro hermanas Mirabal es un referente dentro de la historia contada, desde la perspectiva ficcional, por el brillante narrador y ensayista peruano. En el capítulo IX aparece el personaje Antonio Imbert, uno de los conspiradores contra el tirano, haciendo un recuento de los crímenes cometidos por el régimen, incluyendo el de las Mirabal: Y, el 25 de noviembre de 1960 -Imbert sintió aquel aguijón en el pecho, inevitable cada vez que recordaba el lúgubre día-, el asesinato de las tres hermanas, Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, y del chofer que las conducía, en La Cumbre, en lo alto de la cordillera septentrional, cuando regresaban de visitar a los maridos de Minerva y María Teresa, encarcelados en la fortaleza de Puerto Plata (p. 190).

En 2005 esa novela fue llevada al cine bajo la dirección del también peruano Luis Llosa. En ella actúa el actor dominicano Pericles Mejía, quien desempeña el rol de Joaquín Balaguer, intelectual al servicio de la dictadura trujillista.

Otros montajes cinematográficos basados en el asesinato de las Mirabal son: Oriundos de la noche (2007), docu-drama dirigido por el español Javier Balaguer; Crimen (2008), dirigida y escrita por el cineasta dominicano Etzel Báez; y Trópico de cáncer (2009), del director dominicano Juan Deláncer. En esta última película hace de Minerva Mirabal la famosa actriz domínico-estadounidense Michelle Rodríguez.

En 1999 Fiume Gómez Sánchez editó la antología poética Minerva, Patria y María Teresa: Heroínas y mártires (1999).

Hay poemas de Aída Cartagena Portalatín, Grey Coiscou Guzmán, Abelardo Vicioso, Pedro Mir, Carmen Natalia y Juan Sánchez Lamouth, entre otros. Incluye el poema Amén de Mariposas, de Mir, y un poema épico de gran belleza de la autoría de Sánchez Lamouth: Elegía en memoria de las hermanas Mirabal. Transcribimos un fragmento:

Cayeron tres estrellas
detrás de la montaña
con un ramo de Patria
entre las manos.

Hoy se abren todos
los corazones para sentir
la flor de sus recuerdos.

Oh, innumerable forma de la muerte
mejor hubiera sido
en vez de la masacre
que este antillano mar
hubiese hundido
este poco de América.
(…)

Esa antología reproduce el artículo Las hermanas Mirabal fueron asesinadas a palos en un cañaveral de Emma Tavárez Justo, publicado el 25 de noviembre de 1974 en la revista ¡Ahora! Emma, cuñada de Minerva, describe el abominable crimen así: Atadas, lucharon desesperadamente forcejeando con los hombres sin rostros que las sujetaban.

Los golpes caían brutales, acercándolas segundo a segundo a la muerte; sangre tibia y silenciosa corría empapando sus ropas y desprendiéndose lentamente mojaba la tierra del cañaveral. Quedaron inconscientes. Fueron llevadas al jeep y lanzadas al precipicio.

Textos de narrativa breve cuya temática es el asesinato de las Mirabal son: Un viaje hacia la muerte (2007), de Aglae Echavarría; Las maripositas Mirabal (2007), de Johanna Goede; y Minerva Mirabal. La Mariposa (2010), de Farid Kury.

Dos obras dramáticas publicadas en volumen y referidas a ese hecho: ¡Yo soy Minerva! Confesiones más allá´ de la vida y la muerte (2003), de Mu-Kien Sang Ben; y Minerva y Manolo: amor y lucha (2005), de Dinorah Coronado. Ambos dramas fueron representados en 2006.

La pieza teatral Las huellas de las Mariposas será representada el 30 de noviembre en el Aula Magna de la UASD, bajo la producción y dirección del dramaturgo Juan María Almonte como parte del programa de actividades conmemorativas del 50 aniversario de la triste efeméride.

En síntesis, el horrendo crimen del que fueron víctimas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal consternó a la sociedad dominicana de entonces, concitando, a la vez, el repudio internacional y siendo motivo para que, 39 años después, la UNESCO declarara el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, decisión contenida en la Resolución 50-134, de fecha 17 de diciembre de 1999, emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas.


El próximo jueves 25 de noviembre de 2010, al cumplirse el quincuagésimo aniversario de ese sangriento acontecimiento, todos los dominicanos deberíamos rendirle tributo a la memoria de esas tres Heroínas Nacionales y reflexionar sobre lo peligroso y vergonzoso que sería para la nación dominicana el resurgimiento de un régimen que ultrajó, durante 31 años, la dignidad del pueblo dominicano.

sábado, noviembre 16

Natacha Batlle y Bajo la piel de la aguja

Natacha Batlle

Nace en Hato Mayor del Rey, 1984, República Dominicana. Licenciada en Publicidad, Artista Plástica y artesana. Egresada de la Universidad APEC y la Escuela Nacional de Bellas Artes. Poeta .Es editora y creadora de Colecciones Colibrí, libros artesanales de colección grabados en madera. En Vetas de Fuego, primer compilado de poesía de esta colección, comparte páginas junto a otros 11 poetas dominicanos. De igual modo, muestra de su autoría ha sido publicada online y en papel por la revista Paradoja, así como en la revista Internacional de poesía Conexos. Ganadora del segundo lugar en el certamen regional para talleristas de la IX Feria del Libro San Pedro 2013.


Ponen en Circulación Poemario de Natacha Batlle
en Feria Regional del Libro en San Pedro de Macoríx. Pronto en Santo Domingo.


Jesús Alcedo: “-Desde el primer poema Natacha se desnuda total e íntegramente y es como si también nos desnudara a los que la leemos. A veces más allá del simple desnudo; se quita la piel, la arroja en cualquier rincón y nos avienta sus intimidades envueltas en viento frio que viaja sosegada”.


“Bajo esa piel que a veces es de acero y a veces solo frágil envoltura, ella se reinventa y se enfrenta consigo misma y nos presenta los colores que le han dejado las cicatrices, sus ansiedades y quimeras, aquellos gritos que la acosan y también a tantos seres humanos". Jesús Alcedo.



"A mi familia
por su amor infinito.
A los vivos
que aun llevan apetito
en los ojos y sed tras las orejas.
A Todos los que creen,
porque de ellos será el reino de las letras”.

Natacha Batlle 


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 Yo Solo Sé Que El Mar


          Yo solo sé que el mar se hizo a golpes
          aletazo de ojo en la ola
          mariposa ciega de vuelo terrible.

          A veces mi herida huye en la espuma
          por temor a extrañar
          el picoteo de las gaviotas.


© Natacha Batlle, De Bajo la Piel de la Aguja

El Bosque



Un bosque me ha crecido en la boca
sus frutos se pudren a sus pies
y me blanquean los labios con sus pálidos gusanos.

Las garzas han tejido sus nidos en ramas de sol
y ya no escucho más allá de la brisa entrar entre mis dientes.
mi voz se pierde en el aliento de la hoja.
Yace un río bajo la lengua.
El bosque es un monólogo triste de un cielo húmedo y finito.
Una tribu de microbios le come las raíces
la mañana extiende sus alas cenicientas
y llueve el sueño de mi sueño a navegarme de pronto
un barco se desliza, sujeto por los dedos
y regreso a mi ayer
efímero de selva rota
corto su vela de papel y me vuelco oscura catarata
la noche naufraga conmigo, sabana o bosque que se borra.


© Natacha Batlle, De Bajo la Piel de la Aguja

Rafael Hilario Medina

Apolo y Dafne. Bernini

Confundidos bajo los pétalos
de la más bella flor del estío
atravesamos el jardín.
La luna adormecida parecía flotar desnuda
sobre las aguas del estanque.
Contra los oscuros designios de las olas
la codicia del sueño nos arrastraba.
El viento iba de uno a otro costado de la tierra.
En las inmediaciones del puente de la bruma,
justo en el lugar donde a menudo deliraba
el ferviente seno de la viña,
el pálido fantasma del porvenir nos sorprendió:

«¡Oh Fugitiva!
-aulló al pie de los trémulos peldaños de la llama-
¡Si la luz de súbito invadió el espacio
que en el aire ocupaba la furia de tu corazón devastado,
fue para impedir que el dolor asumiera
la total posesión de tus dominios!

¡Oh Fugitiva!
¿Qué añoranza alienta la soledad
de tus deseos contra el reflejo de la duda semejante?»
Fiel, empero, al resplandor
que sustentaba la línea de nuestro destino,
la balanza del tiempo nos precedía.
A esas alturas del camino, en cambio,
traspuesto ya el pórtico de los corceles,
ni la furtiva rueda del Azar
ni la descarnada rosa de la Vigilia
conseguirían separarnos.

«¡Oh Fugitiva!
—susurró perdido un eco mientras ganábamos
la firme claridad de otra orilla—
Sobre el arco luminoso de tu frente
combatían el trébol, los labios de la tormenta…

«¡Oh Fugitiva!».
El piar de los pájaros de la cima eclipsaba la lira del cielo.

"Sombra de alondra" (fragmento) de Rafael Hilario Medina

miércoles, noviembre 13

Sobre nuestra indigente literatura por León David

Conferencia. Imagen del Área de Fotografía del Archivo General de la Nación (AGN).



Aseguraba Unamuno que la misión del arte no era otra sino rescatar al espíritu humano de la vulgaridad y la torpeza.


Si algo no tiene vuelta de hoja es que, por los días que corren, en este rinconcito isleño de nuestras angustias y ensoñaciones arrecia, irrefrenable e impetuosa, la mala literatura. ¿Mala dije?... No, calificarla de ese modo es hacerle un favor, es incurrir por mor de la delicadeza en piadoso eufemismo. Indigente, estólida, tediosa, exasperante son epítetos que ahorrándonos meditar por despacio sobre tan enfadosa cuestión, lucen harto más a propósito para aquilatarla y describirla.

Anticipo que lo que viene de acuñar mi pluma sobre la hospitalaria blancura de esta cuartilla (conceptos que acaso adolecen de excesiva virulencia y desplante categórico perfectamente ocioso), como las opiniones que otrosí tengo en mientes desovillar en los renglones desinhibidos que a continuación estamparé, me harán correr el albur de ser vilipendiado por todas las personas -populosa legión- que se han tragado la fábula de que, en lo atinente a la creación en la esfera de las letras y el pensamiento, seríamos los hodiernos habitantes de la antigua Hispaniola afortunados testigos de un clima de esplendor, de un momento de auge como no se había visto otro en tiempos pretéritos. Pues de dar crédito a las frecuentes expresiones de satisfacción que sobre dicho tema escritores y gente del área de la cultura externan, y que los medios masivos de comunicación complacientemente propalan, la literatura que por esta fecha se produce en nuestro país sería epítome de irrefragable excelsitud.

Huelga advertir que el autor de estas líneas hurañas discrepa con entestada animosidad de tan halagüeña convicción por conceptuarla horra de fundamento y de verdad. Basta, en efecto, disponer de una mínima dosis de sensatez y no mostrarse refractario a las seducciones del refinamiento, la brillantez y el número para comprobar que la optimista percepción de los méritos de nuestra insular vida literaria a que hemos hecho referencia en el párrafo anterior importa una falsedad demasiado notoria como para que coseche el honor de que la sometamos a ponderado examen. Lo obvio por sí propio se impone, se desentiende olímpicamente de justificaciones y teorías. Y si una cosa tengo por ostensible es que los escritores de las más recientes hornadas no se andan con remilgos a la hora de destripar el galano idioma de Cervantes; para nada les arredra hacer acopio de lugares comunes, imágenes trilladas, pensamientos vacuos y soporíferas trivialidades; ni por asomo diera la impresión de que les afecte la absoluta falta de consideración para con el recato y el decoro que se desprende de su empecinada condescendencia hacia cuanto de sórdido, repugnante, ruin, procaz y escabroso se agazapa en los bajos fondos de nuestra animalidad, pestilente letrina sobre la que recae por obsesivo modo su atención y esmero descriptivo; ni tampoco les amilana -apartándose de los civilizados protocolos de la urbanidad y la moderación- epater le bougeois mediante el facilón recurso a lo estrambótico, excéntrico y chocante; y por si no fueran suficientes los pecaminosos descarríos que acabo de imputar a su quehacer literario, viene a cuento añadir que les importa un bledo mortificar al lector con aburridas "experimentaciones" de lenguaje, enfoque y estructura textual -cuya superfluidad es patente amén de dar en lo aparatoso-, procedimientos desprovistos por completo de novedad habida cuenta de que hace unos cien años las chillonas vanguardias llevaron a cabo con gozoso afán polémico y sensacionalista gesticulación las recetas que nuestros ingenios criollos intentan hacernos pasar por invención primicial y singularísima.

Acaso, a manera de réplica, surja el señalamiento de que hay de todo en la viña del Señor y que si bien es cierto que la mediocridad se hace presente en determinado número de obras, pareja circunstancia se ve ampliamente compensada en términos culturales por el hecho innegable de que, como declara el coloquial modismo, jamás de los jamases había la industria editorial vernácula prosperado tanto como en estos últimos años, florecimiento al que el sostenido incremento de publicaciones literarias no es, en cuanto puede conjeturarse, ajeno. Objeción que me apresuro a descalificar argumentando que una cosa es un viñedo donde de vez en cuando y con escaso perjuicio arraiga la mala hierba, y otra muy distinta un jardín donde unas pocas flores de puro milagro sobreviven asfixiadas por el espinoso matorral.

Tengo por cosa averiguada -y mientras no se me demuestre lo contrario no pienso modificar tal parecer- que la imagen del espeso e invasivo zarzal que ahoga las flores es la que, en el ámbito de la literatura, corresponde a la realidad que estamos ahora padeciendo. Haciendo alarde de consternadora obcecación, las imprentas de nuestro país alegremente desperdician buen papel y mejor tinta cuando sacan a la luz, una tras otra, obras de tan rebajada condición que lo menos que cabe reputarles es que constituyen un insulto a la inteligencia de cualquier individuo medianamente ilustrado... En la esfera de la escritura artística sería contra razón suponer que la cantidad se transforma en calidad. Los malos escritores, no por ser muchos, alcanzarán jamás la preeminencia y permanente repercusión de orden socio-cultural que una sola pluma conspicua conquista por derecho propio. Compromiso es la escritura, compromiso con la lucidez, con la belleza, con las recoletas verdades del corazón. Aseguraba Unamuno que la misión del arte no era otra sino rescatar al espíritu humano de la vulgaridad y la torpeza. Entonces imposible esquivar la pregunta: ¿puede la basura literaria que en este alborear del segundo milenio prevalece contribuir a tan elevado cuanto irrenunciable propósito? No, porque así como la suciedad corporal además de repulsiva se revela insalubre, la inmundicia que vierte la literatura de despreciable estofa sobre la sensibilidad, la mente y el alma de los lectores sólo atinará a pervertir, corromper, degenerar... Comportémonos con dignidad: no leer páginas de desfachatada estolidez ha de ser primordial preocupación de aquellos a quienes todavía asiste un orgulloso sentimiento de respeto y estima de sus propias personas.

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...