sábado, septiembre 28

Juan Bosch: ¿”Ascenso” al poder? Por Matías Bosch




Ha causado cierto estupor (en el sentido de asombro, quedar pasmado) entre algunos relacionados, las consignas con que se recuerda al Gobierno de 1963 y su derrocamiento. Hablo, en específico, de frases como “50 años del ascenso de Juan Bosch al poder” y “golpe de Estado contra Juan Bosch”.

Por mi parte, tengo al respecto tres tipos de cuestionamientos, en el ánimo de contribuir a un debate ciudadano, amplio, que creo es vital y hasta ahora, parece, no ha tenido el espacio y los medios para hacerse efectivo y ayudar a construir una posición pertinente, lúcida y crítica sobre estos acontecimientos.

El primer cuestionamiento es de tipo político. ¿Acaso ganar unas elecciones, aún incluyendo la Presidencia de la República y la mayoría del Congreso y el Senado, es igual a conseguir el “poder”? Tal afirmación niega, de un plumazo, un hecho ineludible: son las relaciones sociales las que definen quiénes, cómo y dónde ostentan el poder. La estructura de propiedad de los medios estratégicos (productivos, materiales, morales, religiosos, culturales, informativos, simbólicos) permite a una clase (o conjunto de clases) ser el bloque dominante en una sociedad (que no es lo mismo que meramente ser “ricos”, “empresarios” o “tener cuartos”). En el caso particular de la República Dominicana, ese bloque ha estado encabezado por una oligarquía que concentra en muy pocas manos el poder económico, mediático, cultural y, por tanto, la influencia política; un bloque escasamente productivo, incapaz de generar riquezas, empleo y bienestar, que ha entregado los recursos estratégicos del país, y ha sido impotente para hacer valer la soberanía nacional y crear una institucionalidad republicana. Es ese bloque que Bosch identificó como “tutumpotes”, el que impidió el proyecto de Juan Pablo Duarte, interrumpió el proyecto restaurador y dio el golpe de Estado de 1963, instalando un modelo de país injusto, desigual e inviable para las mayorías dominicanas. Es el país de 1 millón de analfabetos, del 70% de las casas con techos de zinc y un millón de jóvenes que no pueden trabajar ni seguir estudiando. Es el país de las laticas de recolectar monedas para las incubadoras del Hospital Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, mientras los bancos se ganan 250 millones de dólares en tan solo seis meses.
AGN


El segundo cuestionamiento es de tipo histórico. ¿Ostentó Juan Bosch el poder? ¿El golpe de Estado fue contra Juan Bosch? Si un bloque de clases domina la sociedad, claramente un Presidente, por sí solo, aún con el parlamento a su favor, no podría ostentar el “poder”. Bosch, el PRD del momento que en esencia era un partido electoral, y el parlamento, hicieron todo lo que es posible dentro de los límites de la institucionalidad establecida por la estructura socio-económico-política del país. Ganaron las elecciones con las reglas del grupo dominante y en siete meses impulsaron una nueva Constitución, leyes, decretos y políticas públicas orientadas a democratizar, a fondo, la sociedad.

Sin embargo, nunca tuvieron el poder mediático ni militar, ni el conjunto del pueblo (hijos de Machepa) pudo organizarse en capacidad de disputar o equiparar el poder del sector dominante. Era este último quien controlaba la propaganda, las reafirmaciones cristianas, el paro del comercio, la especulación con los precios, la escasez de carne, las relaciones con el sector corrupto de las Fuerzas Armadas, la familiaridad con el gran empresariado nacional y norteamericano, los vínculos con los núcleos más retrógrados de los organismos gubernamentales de Estados Unidos.

El golpe de Estado, en consecuencia, no fue “contra Juan Bosch”: derrocaron al Presidente, los poderes públicos establecidos, derogaron la Constitución, reprimieron, asesinaron y desmantelaron los embriones revolucionarios, y a partir de ahí vino un período de dictadura y ocupación extranjera que, en conjunto, sumó quince años hasta 1978,  cuando la contrarrevolución dominicana ya se había logrado imponer y fijar, hasta hoy, las principales reglas del juego.

Y el tercer cuestionamiento es de índole ético-cultural. Nada más alejado de la concepción de Juan Bosch sobre la actividad política, y la tarea de gobernar, que la figura de “ascender al poder”. Primero, porque para Bosch “la democracia tiene que ser humilde” y su tratamiento nunca fue el de “excelentísimo” ñcomo nos enseñó Balaguer- sino el de “ciudadano Presidente”. Segundo, porque para Bosch no se trataba de ser como “muchos antitrujillistas, en realidad, aspirantes a sustituir al tirano, no a liquidar su régimen”. Bosch nunca quiso “ascender”, como los aspirantes a caudillos, y en tal sentido escribió a su amigo Samuel Mendoza en 1961: “No quiero que la gente me busque, ni que las multitudes me aplaudan. No quiero que los hombres me obedezcan, ni que me sirvan, ni que me adulen (Ö) tengo alto sentido de mi deber como dominicano, y por eso creí siempre que debía darle a Santo Domingo un instrumento de lucha política”.


Soy de los que piensan que Bosch se insertó en un proyecto histórico de transformación y liberación, del cual el protagonista y beneficiario primero debía ser el pueblo trabajador y oprimido, superando un orden social en el cual la riqueza y el bienestar están hiperconcentrados, en muy pocas manos. Ese proyecto estuvo delineado en el proyecto constitucional de Duarte, que establecía: “La Nación dominicana es libre e independiente y no es, ni puede ser jamás, parte integrante de ninguna otra potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna propia ni mucho menos extraña”, lo cual lo oponía, radicalmente, al golpismo oligárquico liderado por Santana.

En 1963, Bosch convoca a “convertir al pueblo dominicano en protagonista de su drama histórico y dejar de ser espectador que lo ve a distancia”, misma idea presente en su discurso de retorno a la Patria en 1961: “Esta tierra es de los dominicanos, no de un grupo de dominicanos; su riqueza es para los dominicanos, no para un grupo de dominicanos”.

La esencia de ese planteamiento continuará evolucionando y a la vez haciéndose más profunda, cuando en 1969 señala: “No somos nosotros los que hemos fracasado; ha sido el sistema social, económico y político en que hemos vivido (Ö) y mientras ese sistema no sea destruido y pongamos otro en su lugar, las minorías seguirán gozando de privilegios y las mayorías seguirán siendo esclavas, sufriendo injusticias”Ö Ya en los años ochenta escribiría: “La solución a los problemas que le impiden al pueblo dominicano progresar de verdad no se alcanza por el hecho de que algunos miles de hijos de obreros se hagan profesionales ni votando por partidos que ofrecen que van a resolver las necesidades de todo el mundo, pero no piensan ni de lejos transformar el tipo de sociedad en que vivimos; los problemas del pueblo dominicano solo se resolverán cuando aquí se conquiste la liberación nacional”.

¿Cómo este pueblo, al que a menudo se le endosa la culpa de ser “clientelista”, apenas concluida la tiranía fue capaz de elegir un gobierno revolucionario sin pedir nada a cambio? ¿Cómo fue posible la gesta heroica cívico-militar de 1965? ¿Qué ha faltado para que el pueblo ñlos hijos de Machepa- alcance el verdadero poder para construir una sociedad democrática, libre, justa y digna para todos y todas? ¿Cómo superar un orden social impuesto con golpes de Estado, invasiones, dictaduras, fraudes electorales? ¿Cómo superar la vieja política que trata de ver quién “asciende” y quién “desciende”? En preguntas como estas, radica, creo, la verdadera discusión y recordación que demanda, implora, el ejemplo de Juan Bosch hoy.

Matías Bosch

La República 28 Septiembre 2013

viernes, septiembre 27

Amanezco indignada

Por Quisqueya Lora H.

27/09/2013

Hoy amanezco indignada. Yo fui ilegal hasta los 18 años, a esa edad al tratar de inscribirme en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se dieron cuenta que no era dominicana. Mis padres exiliados en Panamá nunca hicieron los trámites de lugar. En medio del desorden del balaguerato yo, extranjera, tuve una cédula de identidad y un pasaporte dominicano. Tengo conciencia de que no estoy ni remotamente en la misma situación de los miles de dominicanos que hoy están impedidos de obtener sus documentos. Yo solo pude vivir efímeramente el temor de no tenerlos. No podía inscribirme en la universidad porque debía pagar en dólares como extranjera (no es lo mismo pagar 6 pesos por crédito que 60 dólares).  Mientras el largo y costoso proceso de nacionalización se efectuaba el Grupo Popular, para el cual trabajaba en ese momento, amablemente esperaba a que tuviera mi documento de identidad. Porque yo tuve todas las puertas abiertas, porque yo no cargo con el triple estigma de ser negra, pobre y para colmo de origen haitiano. Esos son los dominicanos menos afortunados, que hoy tienen que enfrentar las políticas fascistas que un partido como el de la “liberación dominicana” se da el lujo de auspiciar. Parecería que este año más que una conmemoración del golpe de Estado de 1963 lo que se ha producido es una celebración de la derrota a un proyecto democrático, a un proyecto de nación incluyente, más justa e igualitaria.  El partido de un Juan Bosch que en 1943 se preguntaba “cómo es posible amar al propio pueblo y despreciar al ajeno”[1].  Hoy la pregunta debería ser más abarcadora “cómo es posible despreciar al propio pueblo y al ajeno”. Eso está haciendo el gobierno del partido fundado por Bosch.

Hoy me indigno cuando veo que el Estado dominicano se desliga de un problema que él mismo creo. Porque los gobiernos mas falsamente nacionalistas y mas honestamente antihaitianos son los que nos entregaron en brazos de los intereses foráneos, en brazos de los imperios que de verdad amenazan nuestro bienestar, esos que usurpan nuestros recursos naturales, explotan nuestros hombres y mujeres y definen políticas económicas que no responden a nuestras necesidades sino a sus intereses.

Pero además fueron esos gobiernos pseudonacionalistas y antihaitianos los que trajeron masivamente e informalmente a miles de trabajadores haitianos, en condiciones de semiesclavitud. Fueron esos trabajadores quienes produjeron el azúcar, y luego los tomates y el café, y finalmente construyeron nuestro “Nueva York chiquito”.  Y esa masa de trabajadores vinieron y vivieron indefinidamente entre nosotros y se hicieron parte de nosotros y lo hicieron ante un Estado que no prestó más atención al asunto. Solo volvieron a ser tema en las coyunturas políticas o electorales en las que el expediente haitiano debía ser desempolvado para desviar la atención o restar votos al candidato de ascendencia haitiana.

Así se formaron esas dos, quizás tres, generaciones de DOMINICAN@S. Si, porque qué es un dominicano: ¿un color de piel? ¿Un pasaporte? ¿Un idioma? ¿Una vivencia? ¿Un sentimiento? ¿Pronunciar correctamente perejil? Yo diría que ser dominicano es una mezcla compleja de cosas pero en esencia es una identidad, imaginada por supuesto como diría Anderson, y eso hace que mi madre nacida y criada en Suiza, con toda la pinta de europea, con un terrible acento que la acompaña 40 años después de vivir entre nosotros, se sienta más dominicana que muchos dominicanos de pura cepa. Porque a ella le duele más este país que el de su pasaporte, sí, porque ella nunca se ha planteado nacionalizarse. Porque el sentimiento nacional, si existe, se vive, no se porta. Eso lo sabe el millón de dominicanos que juraron por la bandera gringa sin sentirse norteamericanos, con tal de portar el green card.

Ahora politiqueros conservadores de la mejor tradición trujillista-balaguerista son los que definen las políticas migratorias, más aún definen la nacionalidad dominicana, esos son los que juegan a su antojo con los documentos sin los que es imposible vivir hoy día en nuestras sociedades estandarizadas….ya lo decía aquel anuncio de la Junta Central Electoral “Sin la cédula no eres nadie”. Pues ahora esos fascistas pueden decidir quién tiene derecho a “ser” en la sociedad dominicana. Y con ese poder han decidido que miles de seres humanos no son nada.

Y es curioso que esto pase entre nosotros, justamente nosotros, un pueblo de migrantes… nosotros que sabemos que en el lugar más recóndito del planeta hay algún dominicano probablemente ilegal que lucha contra el estigma del extranjero: es prostituta, es delincuente, es ignorante, es negro, se está tomando nuestros puestos de trabajo, reduce nuestros salarios, trae enfermedades. Nosotros que estamos esperando que la reforma migratoria de Obama se apruebe, esa que permitiría a miles de emigrantes ilegales formalizar su situación.

El patrioterismo antihaitiano es una política astuta que hace que los dominicanos no miren sus verdaderos problemas, no miren hacia adentro, identificando sus propios villanos, sino hacia fuera, al otro….el problema está en el otro.  Me pareció que la crisis fronteriza por la exportación de huevos a principios de año 2013 fue tan conveniente para un gobierno que se enfrentaba a la posible reactivación de la protesta, en pausa por los festivos de Navidad. Nada moviliza y sensibiliza más a los dominicanos que el tema haitiano.  Parecería que el pueblo dominicano ha olvidado que seguimos sufriendo la reforma fiscal que resultó de un robo colosal de los fondos del erario público. La corrupción que nos tiró a las calles a finales del 2012 sigue ahí. Lo que en principio era una responsabilidad de Leonel Fernández, hoy un año después sigue siendo responsabilidad de la pasada gestión y Danilo, con su estrategia mediática de ser captado mientras brinca el charquito, come moro de habichuela roja o le da tremendo boche a un ingeniero incumplidor, se ha echado a medio país en un bolsillo, basta ver su alta aprobación en las encuestas.

Es irónico que justamente en estos tiempos en que miles de dominicanos de origen haitiano son despojados de sus documentos, de su nacionalidad, del derecho a su sustento, entonces graciosamente les regalamos la nacionalidad a ciertas “personalidades”, porque esas nos prestigian. A fin de cuentas es una política discriminatoria, en nuestro país las cosas no funciona igual para el rico que para el pobre, para el blanco que para el negro.

Se ha dicho hasta la saciedad que en dominicana no hay racismo, esto a pesar de las denuncias periódicas de escándalos de clase media alta en centros nocturnos de la capital, a pesar de que en las páginas de sociedad no encuentro un ejemplar negro ¿no hay negros ricos?, a pesar de que miro las caras de los miembros de la Suprema Corte de Justicia, los ministros o los pasados presidentes de las academias y veo que no hay rostros de color ¿por qué? ¿No hay negros educados? Si fuimos el segundo territorio americano en abolir la esclavitud, si a fin de cuentas en esta sociedad “prácticamente no había esclavitud”.  Por qué los negros siguen siendo marginales al poder político, al poder económico y al poder social.

Me duele pensar que los dominicanos sean insensibles frente al drama humano detrás de la sentencia del Tribunal Constitucional del 25 de septiembre. La sentencia afectara la vida de hombres y mujeres, de niños y niñas, que tienen sueños, responsabilidades, aspiraciones,  ¿podrán ir a la escuela? ¿Trabajar? ¿Viajar? ¿Los vamos a deportar a Haití? ¿Qué les espera? Me preocupa la indiferencia de muchos, el silencio deliberado de otros y finalmente la actitud de los ambiguos. Me asustan las posibilidades infinitas, irresponsables y perversas que animan a los sectores que viven de insuflar tensiones entre ambos pueblos. Mi dominicanidad, la que creo que ejerzo, es solidaria, comprometida, crítica pero sobre todo humana, no es superior a otras identidades y no es exclusiva (a veces me siento isleña, caribeña, latinoamericana, terrícola, etc.). Mi dominicanidad no puede estar por encima o de espaldas frente a una injusticia como la que se está cometiendo en estos momentos. Creo que es importante que se sepa que muchos no somos parte de esa dominicanidad racista, abusadora, conservadora y antihaitiana. Decía Matías Bosch que una medida, una ley, una resolución no solo debe ser legal sino también legítima. Yo diría aun más, debe ser por sobre todas las cosas humana.

  


[1] Para la historia dos cartas.  p. 105.

Quisqueya Lora H. realizó estudios de licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) donde cursó la maestría en Historia Dominicana (2004-2006). Entre los años 2000 y 20009 fue autora del área de sociales para Editorial Santillana. Desde el 2006 trabaja en el Archivo General de la Nación, donde fue Directora del Departamento de Referencias. Además, es profesora de la Universidad Iberoamericana (UNIBE).
Ha publicado diversos trabajos en revistas académicas enfocados principalmente en el Santo Domingo de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, así como las relaciones con la parte francesa y Haití.
Actualmente forma parte del proyecto de investigación "Marcadores del tiempo: continuidades y discontinuidades en las sociedades hispanoantillanas, siglos XIX y XX", del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Madrid, España, que coordina la doctora Consuelo Naranjo Orovio.

lunes, septiembre 23

"Soliloquio de los Dìas" primer poemario de Camelia Michel Dìaz en sus propias palabras



Finalmente mi poemario Soliloquio de los Días ha visto la luz. Quiero decir que los dioses me han favorecido con el afecto y apoyo de amigos invaluables. Esta obra forma parte de la colección "Insulas Extrañas", del Ateneo Insular y está prologada por el Dr. Bruno Rosario Candelier, fundador del Movimiento Interiorista y presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, quien ha estado supervisando todo el proceso. El poeta José Enrique García y su equipo de trabajo asumieron la cuidadosa edición de este texto. Las ilustraciones de portada e interiores son de la autoría del artista plástico y dilecto amigo Fernando Ureña Rib.
La publicación de un libro es un parto múltiple, pues detrás de sus páginas se esconden muchos años de trabajo intelectual y espiritual, reflexión y la colaboración de quienes hacen posible su manifestación física. Pero también es un acto de valor, ya que dejamos a la intemperie los aspectos desconocidos de nuestro yo. Y digo, además, que un poemario es una puerta abierta que ya no podremos cerrar, una invitación permanente a que nos ausculten, una granada con la espoleta a punto de caer, un extraño tren sin vagones de regreso. Igualmente es un espejo donde esperamos encontrar todos los rostros amados, la ruta por donde transitará lo inesperado, la habitación donde puedo ir definitivamente al encuentro de todos y cada uno de quienes se aventuren a leerlo!

Espero que este poemario sea una sacudida o un abrazo!

domingo, septiembre 22

LA GENTE DEBE SER MÁS SERIA: PENSAMIENTOS EN TORNO A LA PELÍCULA DOMINICANA “EL TENIENTE AMADO” Y CÓMO HACER UNA PELÍCULA DE ÉPOCA.

Escrito por Amanda Livoti




El elemento primordial que me otorga la autoridad para criticar una película es el hecho de que yo voy al cine.  En inglés hay un término que es “movie goer” cuya traducción que encontré en el internet es “cinéfilo”. Además, pago para ir.
Con gran cautela pagué para ver el Teniente Amado la otra noche. A pesar de las tantas experiencias negativas en torno a la industria cinematográfica criollo, albergaba una leve esperanza en esa película. Además, los afiches eran muy superiores a cualquier otra para una producción local que yo recordara. Felicidades a los responsables de esa faceta de la producción. Lograron SU objetivo, que era vender entradas.
Sí, yo pagué para ver el Teniente Amado, también en parte por la reputación que Huchi Lora ha tejido para sí mismo a través de una larga carrera abarcando varios medios de comunicación. Yo tenía fe en su criterio, aunque ya en los avances había observado algunas cosas que me pusieron en alerta, sobre todo en cuanto al aspecto poco profesional de la calidad cinematográfica… pero, de eso hablaremos más adelante.
¿Para qué pago para entrar al cine? Bueno, creo que es para “escapar”. Escapar de mi cotidianidad. Para andar en las botas de otro, en otro país, en otra profesión, en otra época… Pago para que la producción cinematográfica me haga un cuento tan bien hecho que me haga olvidar de todo menos la historia que se está contando. Que me lleve hacia otra existencia, hacia el espacio en el 2054, o hacia la Edad Media del “Hobbit”, o hacia la prehistoria de “La Búsqueda del Fuego”, o hacia la guerra civil de los estados unidos con “Lo Que el Viento se Llevó” .


Cuando pago mi dinero para ver una película, apuesto sobre una producción que espero logrará este objetivo. Si al final, cuando se encienden las luces de la sala no resulta ser un “aterrizaje” de vuelta, en mi opinión el director de dicho película ha fallado.
Ese es el trabajo que propone alguien al emprender la laboriosa tarea de crear una película; llevar su audiencia a otro lugar. Hacerle creer, por noventa minutos, que algo irreal es real. Se llama esto la “suspensión de la incredulidad”.
La suspensión de la incredulidad bien hecha logra que aceptemos que un parapléjico pueda ser “transportado” a un “avatar” de un extraterrestre en otra planeta o  que creamos (o no) que una pandilla de delincuentes anda por las calles del West Side, chasqueando los dedos y haciendo arabescos.
En el caso del Teniente Amado, tenemos que creer (entre otras cosas) que nos han transportado a la República Dominicana de 1961, pero ¿cómo vamos a creer eso cuando vemos un toca casete en el escenario? ¿O las farolas  de la calle de hoy en día? Cómo vamos a creer esto cuando los personajes tienen acento mejicano? ¿O cuando se nota a leguas que los autos que se supone deben de ser nuevos están llenos de “ferré” y tienen cincuenta manos de pintura? ¿O se ven tubos de PVC, o lo que es obviamente la Avenida del Puerto? ¿O los bancos del malecón actual, no el de antaño?
Me parece que no hay que ser historiador para notar que uno todavía está en nuestra época al ver el “teniente Amado”; que lo que estamos viendo en la pantalla es un grupo de hombres jugando un costosísimo juego de “pretender”.


No sólo eso. ¿Cómo vamos a suspender nuestra incredulidad cuando la cinematografía lo que ilustra es un grupo de gente de pie en la calle frente a una catedral con las luces encendidas? O sea, no un tratamiento de evoca otro tiempo, otra realidad, sino un tratamiento que muestra unos hombres fingiendo a plena luz de día. En otras palabras, ningún tratamiento ni sutileza cinematográfica.
Además, ¿cómo vamos a suspender nuestra incredulidad con diálogos tan alejados de la naturalidad o ante infantiles esfuerzos para transmitir la información necesaria para contar la historia? ¿Nadie en la producción protestó contra esos diálogos? ¿Ni siquiera los actores traídos de fuera protestaron contra esos diálogos afectadísimos, artificiales y antinaturales? ¿Nadie?
O sea, que a todos los involucrado es esta producción les pareció que estos diálogos eran válidos. Sí, hubo algunas cosas en la producción que me parecieron bien hechas, en primer lugar, la pista sonora es sumamente profesional. La edición me pareció bastante bien, la historia se movió con pocos momentos de aburrimiento, y no me percaté de ningún “brinco” de continuidad.
Solo una frase me venía a mi mente mientras veía esta película: “Qué poco serio”. No podía creer cómo podían ser tan poco serios. ¡Qué irrespeto a su arte, al público dominicano  y sobre todo, a la memoria de esos hombres tan valientes!


Es como si nunca hubieran visto una película en sus vidas; como si no estudiaron la época. Muy poco serios. Sobre todo cuando uno recuerda los esfuerzos que han realizado otros compadres del séptimo arte para recrear una época. La única explicación para esto es la falta de criterio.
En el mundo cinematográfico existen unos seres maravillosos que se llaman “doctores de guiones”. Adivinen cuál es su único trabajo. Además, hay otros seres maravillosos del mundo cinematográficos que se llaman “entrenadores de elocución”, cuyo único trabajo es entrenar actores en la pronunciación de los personajes que van a interpretar.

También existe una cosa maravillosa que se llama la computadora, donde se pueden lograr cosas maravillosas, desde crear ambientes fantasiosos o extraterrestres, hasta borrar una que otra farola callejera o un tubo de PVC que no es de esa época.
¿Cuántas personas en el transcurso de la producción habrán notado la presencia de un toca casete en una de las tomas? ¿Nadie? Ni una sola persona vio ese aparato, introducido al mercado en el 1971? Si alguien si lo comentó, ¿qué le dijeron?

Ver el Teniente Amado más que nada despertó mi incredulidad. No puedo creer la falta de seriedad.

La hija natural-Película dominicana (completa)

miércoles, septiembre 18

Palabras de Brunilda A. Contreras N. en presentación de mi libro AGUA DE SAL

Brunilda A. Contreras N.
A consolar he sido convocada, mas no con ese propósito he acudido,  pues jamás de consuelo puede hablarse, cuando del nacimiento de un libro se trata.  He venido, sí, con el corazón rebosante de un  regocijo, de una alegría y de  un gozo pocas veces sentidos, a compartir con Leibi y  nuestros  amigos, esta hermosísima ocasión, que nos permite  expresarle, a esta promotora del entusiasmo por la literatura, nuestro reconocimiento por su estímulo permanente. Ese que nos ha mantenido unidos, si no físicamente, mediante los mágicos y muchas veces incomprensibles canales  del alma,  aún cuando la vida  puso mar entre nosotros por diez largos años.

Pero la vida nos la devolvió y entonces la encontramos jugando con el cíclope ratón y su amigo el bufón, y creando hermosísimos poemas en el jardín. Aquí la tenemos siempre con las pilas puestas, dispuesta a extender los  bordes del reino de nuestra literatura,  entre estrellas, conchas, pulpos, delfines, ballenas tiernos tiburones, algas y sargazos, y una riada inmensa de espumas, olas, corales y esponjas, peces de colores, fosas submarinas, sobre la más bella de todas las arenas:  el mundo mágico de la imaginación creadora.

Pero si es preciso llorar, conmovidos por el amor que nos convoca al  nacimiento de esta obra, y por  la sinergia que se genera cada vez que los que compartimos el amor por las letras nos juntamos, junto con Leibi,  en vez de ofrecerle algún consuelo,  dispuestos estaremos a crear, de fantasía, mares inmensos.

Brunilda A. Contreras N.

domingo, septiembre 15

Rìo Salao: MISIÓN POSIBLE





https://www.facebook.com/pages/RIO-SALAO-Misión-Posible/293866824086154

Los chinos, descendientes de chinos en la República Dominicana empezamos a llamarnos "plimos" por ahí por el 2008 con la construcción del Barrio Chino de Santo Domingo. Posteriormente se fundó el GRUPO NUESTRA FAMILIA en Facebook, donde esa familiaridad se acentuó. De manera que en este país un Joa es primo de un Ng, y un Chez de una Sang y así con todas las familias.

La plima Susana Joa, casada con el líder Ricardo Bello, quien dirigió Bellas Artes con muy buena gestión, empresarios que viven a caballo entre La Romana y Santo Domingo son muy queridos. A menudo compartimos fotos de su productivo huerto. Hoy, quiero difundir el proyecto RÍO SALAO en el que se han embarcado con la finalidad de ayudar a dignificar la vida de una comunidad muy pobre, porque una cosa es no tener dinero y otra abandonarse a la miseria, la falta de higiene y la destrucción.


Ojalá cunda el ejemplo y el paradigma de pobreza digna tenga más peso que cualquier otro en lo que llega el Día de los Elegidos. ¡Súmese a los plimos y vamos a hermosear la vida!

Seminario: De la cuna a la nube. Un itinerario lector que involucra a la familia


http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=762#sthash.0TWTIMNR.dpuf

¿Cómo funciona LLEVA UN LIBRO EN LA MALETA?

¡Ya somos 300!




Damos gracias a todos los donantes, fundaciones colaboradoras, transportistas, animadores a la lectura, bibliotecarios, y recordamos a nuestros nuevos amigos la manera de trabajar de la Asociación Cultural Lleva un Libro en la Maleta:

-Recogemos libros donados, usados o nuevos, en buen estado...con todo el cariño.

-Los metemos en maletas viajeras, bultos, cajas...con todo el cariño.

-Los enviamos a nuestros amigos de las Fundaciones Hhs y Fundebido....con todo el cariño y según el $$ que dispongamos.
-Se clasifica los libros recibidos...gracias al cariño de voluntarios y amigos.

-Se deciden los centros que recibirán los libros, por orden de petición y después de comprobar que se dará buen uso a los libros...según el cariño con que son recibidos los libros y el buen uso al que se destinan, si llegan a muchas manos infantiles y juveniles, repetimos proyectos.

-Se realizan las entregas dependiendo de la disponibilidad de vehículos y tiempo y tomando en cuenta agrupar las zonas geográficas. Algunas veces también Se desplazan los receptores a las fundaciones amigas Hhs y Fundebido...Con rigurosidad se entregan las listas de libros donados, que son firmadas por los centros seleccionados y las fundaciones.

-¡Los libros llegan a donde hacen falta!

-...Y aquí no acaba el trabajo... En lo posible se da seguimiento a las donaciones: Llamamos por teléfono, repetimos visitas, pedimos fotos de los espacios, bibliotecas, salsa de tareas, de los niños leyendo los libros... Y animamos el intercambio entre donantes y receptores de libros, para que siga el cariño.


¡Únete en cualquier etapa del camino y haz tuya la iniciativa de Lleva un libro en la maleta!

Información de contacto FUNDACIÒN Hhs:

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Información de contacto Fundación de Apoyo al Desarrollo de las Bibliotecas de la Repùblica Dominicana = FUNDEBIDO

Historia del Periodismo Dominicano Aporte de la Educación a la Prensa Nacional Escrito por Alejandro Paulino Ramos

Historia del Periodismo Dominicano Aporte de la Educación a la Prensa Nacional Escrito por Alejandro Paulino Ramos

Representación de escritores dominicanos va a la Feria del Libro Dominicano en New York


Dicha feria tendrá lugar los días 27, 28 y 29 de septiembre de 2013 en el campus del Boricua College, situado en el 3755 Broadway Ave. Esq. 156th St., en Manhattan, y es organizada por el Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos de América,


Obras del escritor y bibliógrafo de Jánico MIGUEL COLLADO.

El escritor Miguel Collado formará parte de la delegación del Ministerio de Cultura de República Dominicana que participará en la VII Feria del Libro Dominicano en New York, y que estará presidida por el Ministro José Antonio Rodríguez. Además de Collado, integran la delegación los escritores Marcio Veloz Maggiolo, Andrés L. Mateo, Pedro Antonio Valdez, Eugenio García Cuevas, Mateo Morrison, César Zapata, Rafael Chaljub Mejía, Erasmo Lara, Valentín Amaro y Basilio Belliard, entre otros.

Dicha feria tendrá lugar los días 27, 28 y 29 de septiembre de 2013 en el campus del Boricua College, situado en el 3755 Broadway Ave. Esq. 156th St., en Manhattan, y es organizada por el Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos de América, dependencia del citado ministerio.

Collado pondrá en circulación sus libros “Visión de Hostos sobre Duarte” (2013), publicado por el Archivo General de la Nación en ocasión de celebrarse el bicentenario del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte; y “En torno a la literatura dominicana: apuntes literarios, bibliográficos y culturales” (2013), publicado por el Banco Central de la República Dominicana. El primero será presentado por el escritor Diógenes Abreu y el segundo por el educador y escritor José Segura.

Tanto Abreu como Segura residen, desde hace décadas, en el citado país de Norteamérica, formando parte destacada de la diáspora intelectual dominicana.

El reconocido bibliógrafo dominicano también dictará la conferencia titulada “Juan Bosch y sus aportes a la literatura infantil dominicana”.

Miguel Collado ha publicado más de veinte libros en diversos géneros literarios y campos de la investigación (poesía, ensayo, antología, historia, bibliografía, compilación), entre ellos: “Pesada atmósfera” (1976); “Un encuentro propiciado por la lluvia” (1987); “Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana” (1993, Premio Casa del Escritor Dominicano); “Jánico. Notas sobre su historia” (1993); “Obra poética completa de Aída Cartagena Portalatín 1944-1984” (2000); “Ideario de Pedro Henríquez Ureña” (2002); “Historia bibliográfica de la literatura infantil dominicana 1821-2002” (2003); “Bibliohemerografía hostosiana de autores dominicanos” (2003); “El fantasma de Trujillo: antología de cuentos sobre el tirano y su Era” (2005); “Juan Bosch: Maestro de la narrativa latinoamericana (Selección de textos críticos)“ (2009); y "La mentira es una telaraña (Reflexiones y pensamientos)" (2012).

Los libros de Collado se han constituido en importantes fuentes de consulta para investigadores y estudiosos de las letras dominicanas, así como también para profesores y estudiantes universitarios. Muchos críticos y trabajadores de la cultura ―dentro y fuera del país― han destacado su esfuerzo en pro de la difusión y valoración de la literatura de su país. A juicio del humanista dominicano Marcio Veloz Maggiolo, Premio Nacional de Literatura 1996, “Miguel Collado es uno de los trabajadores intelectuales más activos de nuestro país. Es, además de historiador, poeta y muy notable bibliógrafo, pero su mayor virtud es su modo acucioso de investigar”.

Actualmente, Collado es Presidente-fundador del Centro Dominicano de Investigaciones Bibliográficas, Inc. (CEDIBIL), Consultor Bibliográfico de la Academia Dominicana de la Lengua, Asesor de la Biblioteca Nacional “Pedro Henríquez Ureña” y Miembro de Honor de la Comisión de Cultura de la Fundación para el Desarrollo de Jánico, Inc. (FUNDEJANICO).
NdeP.


miércoles, septiembre 11

PARA LEIBI, CON LAGRIMAS DE CONTENTURA

Eladia, la Abuela Chica.

“Cloruro de sodio, células primarias, … polvos de la luna, … origen y génesis, amor en mitad”, al conjuro de algunas de las palabras mágicas que tomo prestadas a mi amiga Leibi, encuentro yo el principio de lo que quiero esta prima noche de septiembre, compartir con ustedes. 

Ciertamente, Agua de sal es una sorpresa distinta, un singular universo imaginario de agua que piensa.



      Ciertamente, es una historia bien hilvanada que interesa, divierte y emociona, sin insipideces ni empalagos. Leibi, de la mano de la inimaginable imaginación de los chiquitos grandes -que a veces es aérea como avión de papel, o flor hecha con anaranjada harina de framboyán, pero siempre inmensa como una gigante puerta de cristal- Leibi, decía, se instala para gozar y hacer gozar en ese mundo lúdico y especial que a los niños pertenece.  Desde allí cuenta las infantiles diabluras de Rocío, en el seno de su familia, donde salvo ella, curiosamente todas las mujeres tienen nombre que arranca con E.


La escritora Lucía Amelia Cabral, autora de esta presentación.

Ciertamente, la riqueza del vocabulario de Agua de sal es un trampolín de palabras escogidas y puntuales, construido con donaire, para lanzar con precisión y soltura el entramado de su historia de sombrías lágrimas de enojo, que igual se transforman en lágrimas dulces para mojar las sonrisas de alegría. 

Ciertamente, las atractivas ilustraciones, factura limpia de Henry Cid, sostienen el cuento, constituyéndose en un texto paralelo, que regala al espacio un primer plano inundado de diestro dibujo y colores.

Ciertamente, el final mágico de Agua de sal, propio de la fascinante maravilla de la literatura para niños, es irresistible, asombra y cautiva. 

Ciertamente, dicho está, Leibi reúne con maestría todos los elementos que hacen falta, los exalta con el adrede y triunfante propósito de contribuir a auspiciar en los niños el gusto por la lectura.

Línea a línea, travesura a travesura, Agua con sal afirma y reafirma que la verdadera literatura para niños no es herramienta, no es  pedagógica ni moralizante, no es suya ni la más remota intención de ser eficiente.  ¡No, oh, no! ¡La literatura es, solo es y nada más le toca ser! Y si bien Leibi con su original historia al final logra que los dulces de Eunice siempre queden sabrosos y florezcan radiantes las orquídeas de Elia, que la abuela devele ser sabia y que Rocío resuelva su seco problema de ausencia de lágrimas, en un solo minuto, y es lo que importa, lo que es remarcable e imperecedero, ¡albricias!, las turquesas ventanas de la vida quedan para siempre abiertas para poder soñar.

Confieso lágrimas de contentura al saludar con cariño este regalo a la bibliografía nacional que nos hace Leibi Ng, querida e infatigable abanderada de la literatura para niños en nuestro país.

Lucia Amelia Cabral



10 de septiembre del 2013



domingo, septiembre 8

Felices los normales





Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

©ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, CUBA

EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica