sábado, abril 27

Diana Serenne Borja Cerda ¡estupenda!

En pocos minutos, la actriz hace un recorrido por la historia de la Literatura Infantil ecuatoriana .
Véala en la Zona Infantil de la XVI Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2013

Diana  Serenne Borja Cerda
37 años
1713005864
Telf.0998528171
Actriz ecuatoriana de teatro, radio, cine y tv.
Directora de teatro, y guionista de teatro, radio e insumos educativos escénicos.
- Licenciada en Artes Escénicas especialidad ACTUACIÓN. Facultad de Artes. Universidad Central del Ecuador, 1997.
- Diplomado Superior en Artes Escénicas – Dirección Teatral- Universidad Central del Ecuador 2007
-Profesora de Voz y Radio de la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador. 2004-2011
Actualmente es Directora escénica de Zonacuario Cía Ltda. Y  con ellos desarrolla varios productos comunicativos, educacionales y  de divertimento en las áreas de teatro, video, radio, y activaciones escénicas.
Teatro:
1997 UBÙ REY de Alfred Jarry. Dir. Víctor Hugo Gallegos.
1998 Chancho Agridulce de Patricio Guzmán Dir. Freddy Zamora
2000 Sueños de un seductor de Woody Allen Dir.  Guido Navarro.
2001 Trama, dama y chocolate. Con Santiago Naranjo y Eduardo.“Mosquito Mosquera.
2002 Un hombre muerto a puntapiés de Pablo Palacio Dir. Jorge Mateus.
2003-2007 “DEBORA EL FIN” monólogo de Diana Borja. Dirección de Patricio Estrella  Ganadora del premio al Mejor Espectáculo Artes Escénicas  2003 “La noche boca arriba” de Pablo Salgado
2004-2005 “Espaguetis”. Dir. Juan Carlos Terán .Teatro Socavón de la Cámara.
2004 Opera Juan Y Rita Dirigida por Javier Andrade y estrenada en el Teatro Nacional Sucre
2006 Hasta Nunca Clase Media. Dirección y Dramaturgia de Peky Andino.
2006-2012  Actuación y manejo de títeres serie de tv “Aventureros  y Enlazados con Babau”  INNFA y MIES INFA.
2008 Asistencia de Dirección.” No te suicides amor” de Juan Carlos Terán.
2008 Lecturas Dramáticas. Historias de radio teatro en vivo: Historias Urbanas, Cuentos de la revista elé ,  Justine del Marqués de Sade, Amores patológicos de Nuria Barros, cuentos de Charles Bukovsky,etc.
2008 Dirección de” La calle de las Artes” y “El gran libro de las Artes” Ministerio de Cultura y Zonacuario.  Feria del Libro
2009 “La extraordinaria muerte de Ada Maldonado” con Irina Gamayúnova. Dirección Pedro Saad Vargas Grupo Mascaró.
2009 Dirección del grupo de radio teatro  AKAVOCE.
2009 Dirección del Montaje “La revolución en las tablas” FONSAL
2009 Dirección del montaje educativo “Cuando Gutemberg llegó a quito” Feria del libro Quito Ecuador 2009 Zonacuario- Ministerio de Cultura
2009-2010 Dirección Obra Proyecto 33 Monólogo de  Pablo Tatés y fundadora de teatro en Casa.
2011 Locutora y productora del programa de radio “Las estrellas o ellas tres” en Radio Pública de Quito 102.9 FM
2010-2012 Directora y guionista “El tren más divertido del mundo”. Propuesta llevada a la feria del libro en Bogota Colombia 2010 y  Feria del libro quito ecuador 2011
2010-2013 Actuación Monólogo Bárbara Babilón. Presentaciones Nacionales e Internacionales. Participación en el Festival Mujeres en escena 2012.
2010- 2012. Dirección de la propuesta histórica y educativa La Feria del Bicentenario  1 y 2”  Fonsal, Municipio de Quito y Museo de la Ciudad.
2012 Dirección de la obra de Teatro - Suspenso Celda 4 con el grupo D- Kanté.
2012. Directora escénica del squech de la campaña ”Habla serio sexualidad sin misterios” Zonacuario y Ministerio de Salud.
2012.  Directora de la radionovela “Esperanza” En contra del  trabajo infantil. Ministerio de relaciones Laborables- Zonacuario. Y de la obra teatral para los mercados de Quito sobre el mismo tema.
2012 Guión y dirección de actores videos  campaña contra el bullyng Zonacuario- Ministerio de Educación
2012 Dirección escénica de los spots “LOS TIVOS” Zonacuario. Ministerio de Educación.
2013 Actuación en la serie “Don CEPITO” Oreja de Pez Ministerio de Economía y Finanzas.
2013 Guión y Dirección escénica  obra teatral “Don Talento” CIUDARTE- Ministerio Coordinador del talento humano.
2012 -2013  Voz en off  del programa de TV  “Ecuador ama la vida “ Activatv.
Directora de radio novelas como: “Manuela vuelve” Secretaria de los pueblos. “Entre botas asfalto y rock and roll”  y “El toque mágico” Colectivo de derechos humanos  PRODH.
Locutora  y actriz de radionovelas dirigidas por Loly Zambrano para  la Radio Publica del Ecuador y  La Radio de la Asamblea Nacional. 1993-2013
Locutora y actriz para serie de cuentos para Radio Municipal de Quito. Dir. Pancho Ordoñez.2011
 Locutora y actriz para  www. Radialistas.net  Dirigido por José Ignacio López Vigil. 2000-2012
Locutora de marcas comerciales como  CYZONE, BANCO PROCREDIT, ALMACENES LA GANGA, ARTEFACTA , PINGÜINO CARTEDOR, voz personaje YAKUTIN Municipio de Quito, entre otros.





Luis Martín Gómez entrevista a Pedro Antonio Valdez

http://luismartingomez.blogspot.com/2013/04/pedro-antonio-valdez-nunca-he-cortado.html

miércoles, abril 10

'España partida en dos'

'España partida en dos'

UNA SOMBRA DORMIDA EN LA BACHATA




Las calles se acuestan a soñar otros tiempos
mientras la gente pasa,
se orina en las esquinas,
le lanza una botella vacía de cerveza,
escupe sobre un charco de sol en el cemento;
comenta una tragedia, un número en la loto,
el último merengue, el precio de una sombra.

Sin respetar si sueña, dormita, medita o se recrea
los autos roncan, chillan, trepidan, se marean.
Ya vomitan hollín sobre el asfalto;
ya ensucian los pañales que cuelgan en ventanas;
ya miran entrepiernas bajo las minifaldas;
Ya proclaman bachatas y humillan las aceras.

Marionetas u hormigas,
postalitas pegadas al vaivén de pinceles que dibujan la nada
en su prisa sin prisa van mil extras que pasan
sin saber que es la calle la que pasa cansada
en su lecho de asfalto, de contenes y plazas.

Desdentadas aceras ven pasar uniformes 
con mochilas, sotanas, corbatines y estrellas.
Las macanas vigilan las pisadas, las huellas
y el semáforo pauta el trajín que no cesa.

Venduteros, asombros,
y palabras, palabras.

La bachata resuena
en contenes y plazas,
comenta una tragedia
bajo la minifalda.

Hormigas, marionetas
son mil extras: la nada,
en la calle que sueña
mientras la gente pasa.

En el tiempo una sombra
se ha quedado acostada
en su lecho de asfalto,
de contenes y plazas.



© Luis Carvajal

martes, abril 9

Mis días con Adrián Javier, por Leon Félix Batista

Adrián Javier con Bernardo Silfa Bor en el Taller Literario Juan Sánchez Lamouth
Poco después de mediodía del sábado 11 de mayo de 1985, después de visitar a Evan Lewis en su oficina del hoy desaparecido periódico El Sol, en la zona de Honduras, me dirigí a pies hacia mi casa de Villa Consuelo. Llevaba el invaluable tesoro de mis poemas publicados en el suplemento “Pasos de Literatura”, que dirigía Evan. Era la segunda vez que yo publicaba. Tenía 20 años.

Hice una parada “técnica” obligatoria e intermedia en la Biblioteca Nacional, a leer gratuitamente los diarios del día y a refrescarme con uno de aquellos baratísimos y sabrosos jugos de tamarindo que servían en su cafetería. Sorbiendo el delicioso zumo, iba releyendo incrédulo mis propios poemas en el diario. Al lado mío sentía una mirada insistente, metiéndose en mi periódico, leyendo sobre mi hombro. Era un muchacho alto, delgado, de ojos enormes, que no pudo resistirse más, y me abordó con estas palabras, interrumpiendo mi bebida y mi lectura: “¿tú eres poeta? ¡yo también!” Así conocí a Adrián Javier…
Nos fuimos entonces andando hasta los bancos que estaban (¿o están aún?) bordeando el lago artificial (casi siempre seco) en la zona verde entre la Cinemateca y el paraboloide. Allí, a horcajadas en un banco, frente a frente, hablamos hasta por los codos de poesía, de poemas, de poetas, con esa intensa pasión, agudeza y lucidez que caracterizaba a Adrián desde siempre. Y luego nos fuimos a mi casa, a seguir hablando mil veces de lo mismo. Me di cuenta de inmediato que no era más que poeta, que nunca sería otra cosa que poeta, pues la poesía le corría por las médulas.

Y para hablar de lo mismo siempre, pero de manera distinta, Adrián siguió yendo a mi casa: cuando menos lo esperaba, estaba frente a mi puerta. Había salido hacía poco “Utopía de los vínculos”, de Cayo Claudio espinal, y ambos estábamos fascinados con ese libro; tanto, que me lancé a escribir un ensayo sobre él, y mi nuevo amigo Adrián me dio el título: “vincular las utopías”. Eso nos hizo amigos: la poesía, en momentos de terrible indefinición y afianzamiento para ambos, a pesar de que soy 3 años mayor. Yo estaba entonces con la fiebre del Taller Literario César Vallejo, y Adrián involucrado con un grupo de poetas de la zona oriental, tan importantes como Médar Serrata y el propio Evan. Muy pronto Adrián, Médar, José Alejandro Peña… demostrarían contundentemente con su obra la falsa afirmación de que lo mejor de la poesía de los 80s provenía del César Vallejo.

Ocurrieron entonces cosas, eventos de esos que espacian las amistades más sólidas: a fines de ese año me casé, y al año siguiente me fui a Nueva York, para sólo volver casi 20 años después… En mis viajes no lo veía (nunca supe su lugar de residencia natal), hasta que leo la grata noticia de que Adrián, a sus 21 años, obtuvo el Premio de Poesía de Casa de Teatro, con un jurado presidido nada más y nada menos que por Don Pedro Mir. Y así nos reencontramos en una doble coincidencia: publicaríamos ambos nuestros primeros libros en 1989, con cercanía titular: el suyo “El oscuro rito de la luz”, el mío “El oscuro semejante”, a cuya presentación, recuerdo, fue Adrián (tengo fotos inéditas suyas allí). También estuvieron Zapata, Aquiles Julián, Mateo, Plinio, Dionisio, Eloy Tejera, Modesto Acevedo y Víctor Bidó y José Alejandro, mis presentadores. Adrián me había enviado su libro con Angela Hernández a Nueva York.

20 años después, Adrián me propuso en mi oficina de la Editora nacional -a donde iba con frecuencia-, que hiciéramos alguna actividad en conjunto para conmemorar aquella doble coincidencia. Le respondí, encantado, que publicáramos ambos libros en un solo tomo, bajo el nombre burlón de “Doble Negro” (remedando el doble blanco de las fichas de dominó, a la vez que hacía ligera referencia a la palabra “oscuro” en nuestros libros), y que hiciéramos gira de lectura. Riéndose, me dijo que lo iba a pensar, porque si ya ser negro en este país es complicado, imagínate que uno se llame a sí mismo negro ¡nada menos que en un libro! Allí murió la idea. Así era Adrián.

En el ínterin, antes de mi regreso al país, sabía de sus andanzas, iba a visitarlo a la biblioteca de la Galería de Arte Moderno. Nuestra amistad, como casi todas, fluctuaba, sin un sí, sin un no. También empezaron a distanciarse nuestras visiones de la poesía: Adrián se mostró vanguardista en su primer libro, pero fue derivando a una poesía más cristalina, digerible, aunque siempre extraordinaria. Mientras, yo me radicalizaba, descontento con mi primer libro demasiado “ochentista”, y buscaba mi propia voz desesperadamente, aunque me fuera la vida en ello. Adrián ganaba premios con su poesía clara. Yo también los ganaba, con estupor, pese a mi poesía oscura. Supongo que es afán de cada uno ser sí mismo. Hasta que en 2005, a raíz de un ensayo sobre poesía dominicana contemporánea que publiqué en México, ocurrió nuestro primer desencuentro serio. Allí yo escribí que el imperativo erótico característico de la poesía ochentista derivaba a veces en “eros light, de la sintaxis de las superficies, como el que exhibe Adrián Javier”. 8 años después, sigo viendo eso mismo en su poesía, sin que llegue eso a significar que no es una poesía fuera de serie. Adrián es un gran poeta, y una de las pocas voces singularísimas que tiene mi generación y nuestro país. Siempre lo dije y lo demostré, antologándolo y hasta lo hice traducir al italiano. Pero él me recriminó el adjetivo “ligth”…

Dicho sea de paso, ese ensayo mío me generó también el enfado de Zapata, de quien yo lamentaba que, pese a su formación en psicología y psicoanálisis, no aprovechara el caudal de este último para verterlo a su poesía, como bien habían hecho Hinostroza, Luis Hernández y Osvaldo Lamborghini. Mi gran amigo Plinio Chahín, aunque de modo menos virulento, también me reclamó que dijera que él “eyacula poco a poco su sintaxis renal, algo quebrada”. Vale decir en mi defensa que nunca hubo tentativa de reducir la poética de nadie. Todo lo contrario: mi idea era estremecerlos, hacerlos arder un poco (en el caso de Plinio creí, lo juro, que lo estaba elogiando). El problema, que no vi, es que somos de la misma generación, y nunca se entiende bien un análisis con escalpelo si lo hace el tipo que está al lado tuyo. Resultado: me arrepentí, no de haber escrito lo que escribí, sino de escribir sobre mis compañeros de generación. Consecuencia: no pienso escribir jamás. Pero todo quedó allí, y seguimos siendo amigos todos, desde la conciencia de que estamos procurando levantar edificios particulares de la lengua poética.

Las diferencias se dan entre hermanos, cómo no iban a darse entre amigos. No significa que no se quieran o no se respeten. Y a veces se dicen cosas, se escriben cosas que responden al sentir de momento. Aunque los ochentistas tenemos fama de practicar canibalismo entre nosotros, no se crean ese cuento: todos nos queremos mucho (salvo contadísimas excepciones: cuando ha habido difamaciones personales, por ejemplo) y lo hemos demostrado en momentos extremos, cuando alguno necesita a otro. La muerte de Adrián, cuya noticia recibí a las 7 de la mañana del sábado, me duele, profundamente, por muchas razones: por nuestra historia adolescente, porque era un gran poeta en plena producción, porque admiro su deslumbrante poesía, porque persistía en el oficio de escribir a pesar de las tantísimas tentaciones de esta sociedad para que uno se dedique a otras cosas más productivas, porque era un poeta de mi generación y porque es el primero de nosotros que muere, muy a temprana edad, justo a pocos días de que uno de nosotros, Mármol, obtuviera el Premio Nacional de Literatura. Nadie debe morirse antes de tiempo. Mucho menos un poeta.
No fui su amigo íntimo ni su mejor amigo, pero su amigo sí. Y alguna vez tuvimos el sueño común de ser grandes poetas. Tal vez mantuvimos un poco de sana rivalidad literaria, natural entre poetas de una misma generación. Yo a Adrián lo quise y lo respeté, y sé que él a mí también. Y eso me basta para honrar su memoria. Que algún resentido escritor frustrado pretenda hoy cebarse sobre el cadáver todavía tibio del poeta, no va a borrar esa realidad. Allá el mediocre que irrespeta su memoria, porque nunca vivió una “fiesta poética innombrable” como la que hemos vivido nosotros los poetas, los que creemos de verdad en la literatura. Allá él, que no puede dar un testimonio suyo con Adrián Javier como lo he dado yo. Allá ése. El tiempo, que no yo, lo pondrá en su justo lugar, el reservado a los cobardes y manipuladores.

Mientras a ti, Adrián, poeta, amigo, buen viaje. Cuando emprenda el viaje yo, seguiremos del otro lado como siempre, como antes: hablando de poesía hasta el cansancio.

León Félix Batista

martes, abril 2

Un brindis por la vida. TODOS A BELLAS ARTES hoy a las 8:00




Luis Anibal Tejeda Selman, de 10 años de edad, padece de displasia cortical de nacimiento en el lóbulo izquierdo del cerebro, lo cual provoca la epilepsia intratable con medicamentos. Estas zonas afectadas, continuarán dañando las zonas sanas y eventualmente irá perdiendo todas sus funciones, a menos que sea intervenido quirúrgicamente.

Los procedimientos se estiman en aproximadamente US$300,000
(Tres cientos mil dólares).

EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica