miércoles, diciembre 19

Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez)


NOTA PUBLICADA POR EL PROFESOR ALEJANDRO PAULINO RAMOS EN SU FB: "El profesor Francisco Henríquez Vásquez (Chito), no solamente era historiador (y de los mejores), sino que también él era historia: de los fundadores del Partido Socialista Popular (PSP) durante la dictadura de Trujillo, fue de los exiliados vinculados a la formación del PRD en Cuba y estuvo entre los primeros en la fracasada "expedición de Cayo Confites". Fue profesor de historia de la UASD y vicepresidente de la Academia Dominicana de la Historia. Falleció al finalizar el año 2007. Una nota aparecida en el desaparecido periódico Clave Digital decía:

Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez)

FALLECE EL HISTORIADOR FRANCISCO HENRÍQUEZ VÁSQUEZ

(La Academia de la Historia lamenta fallecimiento de Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez). Nació en la ciudad de Santo Domingo el 9 de mayo de 1917. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Santo Domingo entre los años 1939 y 1944, obteniendo el título de Doctor en Derecho con la tesis de grado (1945) titulada "Las Reformas Constitucionales en la República Dominicana".

SANTO DOMINGO, República Dominicana (20 octubre 2007).-La Academia Dominicana de la Historia informó del fallecimiento del historiador doctor Francisco Henríquez Vásquez, académico de número. Henríquez Vásquez murió alrededor de las ocho de la mañana del lunes en la Clínica Corazones Unidos, a causa de quebrantos de salud. Tenía 90 años de edad.

Ocupaba el sillón H de la Academia Dominicana de la Historia y su muerte ha causado un profundo pesar entre los académicos, historiadores que lo conocían por sus numerosos aportes a la historia y la lucha contra la tiranía trujillista.

Henríquez Vásquez nació en la ciudad de Santo Domingo el 9 de mayo de 1917. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Santo Domingo entre los años 1939 y 1944, obteniendo el título de Doctor en Derecho con la tesis de grado en 1945 titulada "Las Reformas Constitucionales en la República Dominicana".

Viajó a Cuba en los años 1938 y 1941 participando en el proyecto del Partido Revolucionario Dominicano y en la aprobación definitiva de su doctrina. Participó en el año 1942, junto a un grupo de luchadores contra la tiranía trujillista en la fundación del Partido Democrático Revolucionario Dominicano (PDRD).

Redactó junto a Pericles Franco del manifiesto de ese partido, llamando a la formación de un Frente Nacional de Liberación, para combatir la tiranía trujillista. Fue detenido en 1944 cuando organizó el congreso del PDRD y al ser detectado el manifiesto, y nuevamente en 1945 pero fue enviado a la frontera donde fue conminado a escribir obras elogiosas al régimen, lo que provocó su asilamiento en la embajada de Venezuela y su posterior salida al exilio.

Se incorporó en el movimiento expedicionario de Cayo Confites, y cuando fue disuelta fue hecho prisionero en el Campamento de Columbia en La Habana, como oficial del batallón Sandino. Durante los 14 años de exilio, hasta la ejecución de Trujillo en 1961 militó en el Frente Unido de La Habana.

Después de la desaparición de Trujillo intentó reintegrarse al país, siendo deportado tres veces por los Consejos de Estado de Balaguer y Bonnelly a Jamaica, Martinica y Francia. En el 1966 se reintegró de nuevo al país ingresando a la Universidad Autónoma de Santo Domingo como profesor de las cátedras de Teoría de la Historia, Historia Dominicana e Historia de América. En 1968 fundó y organizó el Departamento de Historia y Antropología de la UASD.

También fundó y organizó el Museo Nacional de Historia y Geografía, en cuya dirección estuvo en los años 1975 al 1981. Fue vicepresidente de la Academia Dominicana de la Historia.

Entre sus ponencias y artículos se encuentran: "El proceso de formación nacional, problema capital de nuestra historia", "El nacionalismo dominicano y la solidaridad con Haití"; El factor multirracial en la formación nacional dominicana", "El ejército libertador de la Primera República"; Cayo Confites: Auge, agonía y muerte de una expedición contra Trujillo", entre otros.
(Tomado de http://www.clavedigital.com/)
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La naturaleza de los deseos





Un día, después de haber estado alborotando, Bastian se sentó, un poco sin aliento, y preguntó:
- ¿No podría quedarme siempre contigo?
El león sacudió la melena.
- No, señor.
- ¿Por qué no?
- Aquí sólo hay vida y muerte, sólo Perelín y Goab, pero no hay historias. Y tú tienes que vivir tu propia historia. No debes quedarte aquí.
- Pero ¡si no puedo marcharme! -dijo Bastian-. El desierto es demasiado grande para que nadie pueda salir de él. Y tú no puedes llevarme, porque llevas el desierto contigo.
- Los caminos de Fantasía -dijo Graogramán- sólo puedes encontrarlos con tus deseos. Y sólo puedes ir de un deseo a otro. Lo que no deseas te resulta inalcanzable. Eso es lo que significan aquí las palabras «cerca» y «lejos». Y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. Tienes que querer ir a otro. Tienes que dejarte llevar por tus deseos.
- Pero si yo no deseo marcharme... -respondió Bastian.
- Tendrás que encontrar tu próximo deseo -contestó Graogramán casi serio.
- Y si lo encuentro -preguntó Bastian-, ¿cómo podré marcharme de aquí?
- Escucha, señor -dijo en voz baja Graogramán-: hay en Fantasía un lugar que conduce a todas partes y al que puede llegarse desde todas. Ese lugar se llama el Templo de las Mil Puertas. Nadie lo ha visto nunca por fuera, porque no tiene exterior. Su interior, sin embargo, está formado por un laberinto de puertas. El que quiera conocerlo tiene que atreverse a entrar.
- ¿Cómo es posible, si uno no puede acercarse por fuera?
- Cada puerta -prosiguió el león-, cada puerta de Fantasía entera, hasta una puerta completamente corriente de establo o de cocina, incluso la puerta de un armario, puede ser, en un momento determinado, la puerta de entrada al Templo de las Mil Puertas. Si el momento pasa, la puerta vuelve a ser lo que era. Por eso nadie puede entrar una segunda vez por la misma puerta. Y ninguna de las mil puertas conduce otra vez al lugar de donde se vino. No hay vuelta atrás.
- Pero, cuando se está dentro, ¿se puede salir otra vez a alguna parte?
- Sí -respondió el león-, pero no es tan fácil como en las casas corrientes. Porque a través del laberinto de las mil puertas sólo puede guiarte un deseo auténtico. Quien no lo tiene ha de vagar por el laberinto hasta que sabe lo que desea. Y a veces hace falta mucho tiempo para eso.
- ¿Y cómo se puede encontrar la puerta de entrada?
- Hay que desearlo.
Bastian meditó largo tiempo, y dijo luego:
- Es extraño que no se pueda desear simplemente lo que se quiere. ¿De dónde vienen realmente los deseos? ¿Y qué es eso, un deseo?
Graogramán miró al muchacho con los ojos muy abiertos, pero no respondió.


****
Unos días más tarde, tuvieron otra vez una conversación muy importante.
Bastian le enseñó al león la inscripción del reverso de la Alhaja.
- ¿Qué significa? -preguntó-. «HAZ LO QUE QUIERAS». Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graogramán pareció de pronto terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
- No -dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad? -repitió Bastian impresionado-. ¿Qué es eso?
- Es tu secreto más profundo, que no conoces.
- ¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
- Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil -opinó Bastian.
- Es el más peligroso de todos los caminos -dijo el león.
- ¿Por qué? -preguntó Bastian-. Yo no tengo miedo.
- No se trata de eso -retumbó Graogramán-. Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.
- ¿Quieres decir que no siempre son buenos los deseos que se tienen? -trató de averiguar Bastian.
El león azotó con la cola la arena en que estaba echado. Agachó las orejas, frunció el hocico y sus ojos despidieron fuego. Bastian se agachó involuntariamente cuando Graogramán, con una voz que hizo vibrar nuevamente el suelo, dijo:
- ¡Qué sabes tú lo que son deseos! ¡Qué sabes tú lo que es o no es bueno!
Bastian pensó mucho al día siguiente en todo lo que la Muerte Multicolor le había dicho. Sin embargo, muchas cosas no se pueden averiguar pensando: hay que vivirlas. Y por eso sólo mucho más tarde, cuando había vivido mucho, recordó las palabras de Graogramán y empezó a comprenderlas.

Michael Ende
La Historia Interminable
Ed. Alfaguara

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...