Rizada concurrencia: vientos, nubes
Surcan el indecible mar y baten
Alas sobre la sal sucesiva y doliente.
Una y otra a la vez… La ola va
Condenada a rasgar su tela sin cansancio
Contra la piedra donde medita el hombre.
Él es del mar fin y comienzo,
Y del cielo en los ojos cuando la luz le asiste,
Y resuelto murmura un monosílabo
Que es ya bajel del aire, ya del sueño.
© Rogelio Obaya

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