sábado, enero 28

A la antigua


Soñando

Pero... ¿habrá, por fortuna, un puente solo,
un sauce ajado por su propio espejo
y un pobre diablo que se escurre triste,
enfundado hasta el alma pero en el alma ajeno
a la vida que bulle en el crisol del tiempo?
¿Habrá una esquina amarga como la luz dormida,
como la luz dormida de los niños sin sueño,
de los niños sin nombre,
de los que ya son llanto,
de los que no se han muerto
y sin embargo pueblan la fronda de tu pelo?
¡Oh, Dios, y que aún dominen las horas mi destierro
sin que diga que espanta la marcha del silencio
y que apenas pronuncie la flor de mi deseo!

© Rogelio Obaya





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