martes, diciembre 25

El cemí de fuego de César Sánchez Beras a los ojos de Leibi Ng


Cuando yo estaba preparándome para escribir esta nota, me llegó un correo electrónico de César Sánchez Beras con las entusiastas palabras de un señor llamado  Milton Amador que dicen tanto y lo dice tan bien, que yo me dije: “Ah, pero yo me embromé”. Porque entre las cosas que este señor expresa está la valoración de que el autor “ha elevado la literatura infantil de nuestra tierra a otro nivel. A partir de esta obra, El cemí y el fuego, las exigencias serán otras para los escritores que le sigan. En definitiva, el niño que no se rinda ante las maravillas de esta historia, nunca habrá soñado con ser hombre, y mucho peor aún, habría perdido para siempre el rastro de su niñez el hombre que no sienta al leerla, el sobresalto de la fascinación y la alegría”.
Y sufriendo estaba yo cuando mis ojos se toparon con un viejo folleto de mi época de militante socialista: Fantomas contra los vampiros multinacionales. Una utopía realizable narrada por Julio Cortázar. Excélsior, México, 1975. Lo miro y alcanzo a leer:

 “—Lo bueno de las utopías —dijo claramente una voz afrocubana que resonaba como un cascabel—, es que son realizables. Hay que entrar a fajarse, compañero, del otro lado está el amanecer…”. ¡Aaay! Ahí mismo dejé a don Milton Amador y me concentré en lo mío.
Entrar a fajarse por la construcción de una literatura infantil con identidad propia no resulta para nada sencillo en medio de la complejidad que nos acompaña desde hace mucho tiempo. Diré tan sólo que aún pueden surgir divisiones entre hispanistas, africanistas e indigenistas y sería arriesgado decir que nos sentimos cómodos en nuestra piel. Entonces, para un pueblo que no se reconoce mulato, venir a sembrarle leyendas indígenas ¿qué cosa es?
Pues yo creo que es un acto de valentía. Valiente ha sido Marcio Veloz Maggiolo cuando escribió De dónde vino la gente en 1978. Otros productos de la literatura infantil creados con el tema de la mitología taína y la sociedad arawaca  como “El origen del mar, según las creencias taínas recogidas por Fray Ramón Pané”, un hermoso libro ilustrado y escrito por Patricia Reid Baquero (impreso en Arte y Cine en 1981) y “Anacaoba, prehistoria de una navidad” de Manolo Montalvo y editado por la propia Patricia Reid Baquero (Amigo del Hogar, 1983); ambos libros del Museo Arqueológico Regional Altos de Chavón de La Romana.
También debemos mencionar a doña Nora del Campo de Wittkop con “La pequeña Cabonao y su amiguito Matinó o El collar de conchas”, editado en INTERGRAFIC, por Lucía Amelia Cabral en 1982.
Y aunque no sea propiamente literatura infantil, yo destaco el interés puesto por don Manuel García Arévalo por dotar a los niños dominicanos con herramientas de aprendizaje sobre la sociedad taína, con intentos tan interesantes como el Álbum indios de Quisqueya, en el año 1982 y posteriormente el libro para colorear de igual temática “Nuestros Indios”.
Así también Lorelay Carrón, con su libro “Y se los llevó el sol”, y antes, Virginia de Peña de Bordas, con “La princesa de los cabellos platinados” y “La eracra de oro”. Precisamente en “La eracra de oro”, la autora da inicio a su relato de esta forma: “En esta tierra quisqueyana, rica en leyendas gloriosas…”.
¿Y cuántas leyendas conocemos propias, auténticas y nativas de esta tierra?
Un acto de valentía es el del maestro Manuel Mora Serrano, con Goeíza al proclamar que la ciguapa es la auténtica leyenda dominicana.
Valiente es César Sánchez Beras al gestar en los fríos de la ciudad de Lawrence, Massachussetts, con sus campos de algodón y fábricas textiles, estas leyendas que hoy festejamos en su nacimiento.
El autor de La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa ha declarado que la República Dominicana tiene una de las historias más ricas y apasionantes, pero no todos los creadores utilizan este filón para extraer temas.
A nosotros no nos extraña que César Sánchez Beras, con la travesura del creador y el alma del maestro nos regale con este libro que hoy nos convoca, adelantándose a lo que ha debido ser moda entre los creadores de literatura para niños y jóvenes pero que estamos tan dispersos que no lo podemos asumir o no entendemos.
El Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, fundado en 1992 sentó un precedente al recrear el mito de la ciguapa desde diversas individualidades, con un resultado que Banreservas hizo propio al editar Huellas de la leyenda, libro que permanece y es utilizado por investigadores y estudiosos según me consta. ¿Y cuál era el fin? Enarbolar ese auténtico mito de la tierra Quisqueyana como bandera de la dominicanidad, tal como pide Manuel Mora Serrano. Y es que los creadores que no son capaces de manifestar un estilo, una voz propia, difícilmente toquen las fibras del alma de los demás.
Para un poeta que enarbola el dogma de Rainer María Rilke: “La patria es la infancia”, poner al alcance de nuestros niños el rico contenido de la mitología de la raza indígena que originalmente pobló la isla, es un asunto de vital importancia contra la transculturación. Porque para César Sánchez Beras, tal como ha declarado, su plan es familiarizar a los pequeños con palabras que pertenecen al grupo  arawak e incorpora en su obra un glosario en donde quedan sin misterio las definiciones de palabras que nombran plantas, animales y cosas del mundo aborigen. Y efectivamente, creemos que urge que los dominicanos en formación extraigan la materia de sus raíces. La dificultad está en que hay libros que contienen estas historias pero no son divertidos. Hay muchos libros que hablan de batey, yucayeque, bohío y duho; que mencionan a Atabey, a su hijo y contraparte el gran Yucahu Bagua Maorocoti, pero… ¿captan la atención de los niños? ¿Se sienten ellos atraídos con la misma fuerza con que los atrae el nuevo videojuego del nórdico dios Thor con su martillo volador, o la recién estrenada película de Harry Potter?
Como afirma Juan Cervera, “la Literatura infantil es básicamente una respuesta a las necesidades íntimas del niño”. ¿Y qué se entiende por necesidades íntimas en un chico de 8 años aproximadamente?  Pues en esta etapa comienza la edad de la razón, los sentimientos empiezan a ser un poquito dominados. Entonces uno siente cómo te siguen cuando les das explicaciones. Tienen una memoria poderosa. Muchísima imaginación. Empiezan a elaborar sus propias imágenes mentales, sienten lo imaginado. Afortunadamente se cuenta con un poco más de atención que en la etapa anterior. Es el momento de introducir conceptos abstractos como belleza, bondad, poder.
No vamos a enumerar las características de estas edades pero sí es importante conceptualizar que como buen maestro, César Sánchez Beras ha sabido conjugar en esta obra lo que para todo autor y productor de LIJ es la panacea: enseñar y divertir a la vez.
Cierto que se toma sus libertades, como todo buen creador, sobre todo en la línea del tiempo. Yo diría que su libro es un reto para los pequeños. Un desafío a que le prueben lo que él ha inventado porque estoy convencida de que su interacción con los más jóvenes le hace adelantarse a las reacciones que suscitará con sus historias.
De esta forma, las leyendas que aquí se inmortalizan llevan al cuestionamiento del idílico mundo originario de esta isla a la que nadie le discute su belleza y riqueza. Un edén donde en lugar de Adán y Eva ¡surgen cinco ciguapas! Pero como la vida es cambio y movimiento, estas cinco ciguapas pasan por la lógica de la creatividad del autor a convertirse en cinco cacicazgos. Pero como, nada se pierde, todo se transforma, terminaremos con cinco emprendedores para cuidar y hacer prosperar cada uno de estos territorios bajo la cálida mirada del poderoso dios.
Por más que yo quiero a César Sánchez Beras, no puedo decir que este libro significa un antes y un después en la literatura infantil y juvenil dominicana y no niego que ha puesto la bandera muy alto para poder emularlo.
Yo sé que cuando Alfaguara editó El carrito volador de Margarita Luciano, aquí hubo un antes y un después porque una editorial de la categoría de Santillana, Alfaguara, adoptaba a un creador dominicano para su catálogo en el capítulo dominicano. Y también sé, que don Marcio Veloz Maggiolo con la obra: La verdadera historia de Aladino me hizo reaccionar muy parecido a como lo ha hecho Milton Amador con El Cemí y el fuego ya que escribí: “Acabo de leerla y apenas puedo contener mi entusiasmo. A mi juicio, es la mejor obra de literatura infantil y juvenil de nuestro país que he leído. Hoy puedo afirmar que ese es el nivel que quiero para toda la literatura dirigida a nuestros niños y jóvenes de ahora en adelante y qué suerte que un maestro como Veloz Maggiolo se decidiera a mostrarnos el camino”.
Los creadores somos ciguapas obligados a pernoctar bajo la luz de la luna porque si nos da la luz del sol quemante de la falta de apoyo editorial, estamos condenados a guardar cuartillas en cajas, cajitas y cajones.
Con El cemí y el fuego de César Sánchez Beras, los niños dominicanos cuentan con un libro divertido, entretenido, de fácil lectura que les enseñará que nuestra raza tiene un origen, unas características, un territorio, un lugar bajo el sol.
Transformar la historia para convertirla en leyenda es la mayor fortaleza que exalto en la creación de mi compañero. Demostrar que su imaginación aumenta, matiza, deforma y hermosea, para poner en nuestras mentes la leyenda fundacional del pueblo indígena.
Rescatar aves, peces, animales y personajes para soplarles el aliento creador que fluye sensible y sencillo de la isla a tierra firme llevando el alma libertaria de un pueblo llamado República Dominicana.
Leibi Ng
08/08/11
                         

Martes 9 de agosto, 2011. 

lunes, diciembre 24

Ivan García Guerra: Presentación del libro de Doris Melo Mendoza "Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo XX"



Ivan García Guerra, actor, director y dramaturgo.

Una voz desconocida, melodiosa y educada que me solicita en el teléfono: “Con el señor Iván García Guerra, por favor”. “Yo soy”, le casi susurro, escuetamente. Y a continuación, con calma y tersura, llegan algunos elogios a los que en otros momentos no me logro acostumbrar, aunque los acepte con sonrisa algo idiota. Mas en esta ocasión la diferencia está en que los halagos me resultan creíbles, estimables y hasta agradables. Por el modo sereno de decirlos me parece percibir que no se limita a corear lo que la mayoría canturrea como loritos hogareños; parece más bien ser el resultado de un auto convencimiento… y aquello, por supuesto, burbujea en mi ego.

La autora, Doris Melo y el presentador de la obra: Ivan García Guerra.
Esa, si mal no recuerdo, fue la primera impresión que recibí de ella, Doris Melo Mendoza. Su nombre no me dijo nada en el momento; pero la impresión recibida me condujo a poner un tipo de interés especial; distinto al que les doy a los demás, que siempre es cortés, ¡nadie piense otra cosa!


Portada
Me habla de una tesis sobre teatro dominicano, que reunirá estudios de varias obras teatrales del país emparentadas con temas de la clásica tragedia griega. Con este trabajo optaría al doctorado en Filosofía, con concentración en Estudios Hispánicos, por la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras.
Y mi entusiasmo aumenta. Entre las piezas seleccionadas esta mi “Andrómaca”, una de las tres en las cuales he paseado con cierto descuido y mucho respeto alrededor del grandilocuente e ineludiblemente atractivo espíritu griego. Ésta está, inspirada en la homónima de Eurípides, de la cual sólo toma la situación de la magnífica mujer que pierde esposo e hijo por asuntos, digamos, estatales. Las otras dos, igualmente libres, son “Más allá de la búsqueda” que viene del “Prometeo Encadenado” de Esquilo, y “Soberbia” tomada del “Áyax” de Sófocles.

Ivan García Guerra junto a su esposa, France.
¡Me estaba solicitando permiso para hacer la honrosa inclusión!…y, sin pensarlo dos veces, le dije que sí, que sí, ¡que sí!… disimulando un tanto mi entusiasmo. ¿La razón? Se me ha hecho muy difícil publicar, por entendibles aunque incomprensibles motivos económicos, y además, desde que me inicié en el arte hace uno poco más de 57 años, comprendí que nunca iba a vivir de lo que era entonces un impulso, y que desde hace tiempo se ha convertido en una de las más importantes motivaciones de mi existencia: el arte.
Para que la pregunta no se les quede rondando e interrumpiendo el desarrollo de estos conceptos, les digo que las otras estimulaciones son dos: la familia (ampliamente ampliada por mis alumnos) y el deseo irrefrenable de compartir o devolver las bendiciones que Dios o a Naturaleza o simplemente la Vida, o los tres, me han dado.
Por ello, sintiéndome realizado, le ofrecí todo el apoyo que pudiera necesitar. ¡¿Cómo no?!... Lo hago constantemente sin ni siquiera esperar agradecimiento, y ahora me estaban remunerando con antelación. ¿Cuál debe ser el mayor interés de un artista? Comunicarse a través de su oficio, hacerlo llegar lo más ampliamente posible, contribuir con la espiritualidad humana. Por supuesto no estaría mal poder vivir al menos decentemente del trabajo propio; pero aunque amemos el mundo de la ilusión, debemos ser realistas y cumplir con el deber y el compromiso que tenemos, sin importar mucho que éste sea remunerativo o no.
Sólo después me di cuenta de que el valor de este proyecto superaba en mucho mi interés personal; que iba mucho más allá de un íntimo alegato; que tenía innegable y grande importancia nacional, latinoamericana y mundial.
Siguieron varias conversaciones con la señora Melo, luego la conocí personalmente, me agradó, sentí que éramos amigos, y, bastante tiempo después, separados Doris y yo por el Canal de la Mona y algunos kilómetros de tierra bastante firme, con breves contactos más bien literarios en el internet, cuando ya casi me había olvidado del asunto, me enteré del próximo parto: ya pronto se pondría en circulación en la República Dominicana “Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo XX”.
El importante hecho me fue informado por Martín Gómez, quien me solicitaba que fuera yo quien presentara la obra en nuestro pueblo. Y no lo dudé un instante. Aquí estoy… ¡y complacido!
Ahora me circunscribo al asunto.


Doris Melo Mendoza, autora.
Doris Melo Mendoza nació en la República Dominicana, en nuestro Santo Domingo, allá por el 1948; pero reside en San Juan de Puerto Rico desde el 1973, hace ya 23 años.
Había obtenido un grado de Licenciada en Psicología clínica en 1975 de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Y ya en su nuevo espacio, para el 2004, logró su Maestría en Artes con concentración en Estudios Hispánicos y un Doctorado en Filosofía con concentración en Literatura Hispanoamericana, ambos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Además, estudió Artes Plásticas: dibujo, pintura, litografía y xilografía; los idiomas francés, italiano, portugués y latín en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
Ha sido profesora del departamento de Español y Literatura en las Universidades de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras y actualmente enseña cursos de literatura en la Universidad Metropolitana de Cupey en Puerto Rico.
Ciertas revistas especializadas en literatura en Hispanoamérica y España ha, recogido numerosos ensayos y artículos. Algunos de sus poemas han aparecido en varias antologías como “Pinceladas y relatos” del 2010, “Prosa, poesía y artistas plásticos” del 2011. Ha prologado varios libros como “Arena, mar y viento” del 2010 del poeta español Teo Revilla Bravo y “Cuentos de luz” de Paola Troya de Uruguay entre otros. Y además de la obra que hoy nos ocupa, como poeta, ha publicado tres libros: “Solo de pasión, soledades y otras ausencias” en abril del 2010, “El olor de la palabra rota” en septiembre del 2011, y “Rasgada memoria” del 2012.
Los títulos de sus poemas nos hablan de qué tipo de persona es: “Pasajes inimaginables de mis fantasías”, “Habitando la irónica proeza del existir”, “El olvido no existe”, “Balada para un cuerpo”, “En una noche desterrada de mí”, “Una memoria para asir el tiempo”, “Nadie puede predecir el pasado”, “Colmada de memorias rotas”, “Resistencia”, “Rebeldía”, “El deshacer del tiempo”, “Una noche desterrada de mi pasado”, “Las mujeres que habitan en mí”, “Una memoria para asir el tiempo”.


Doris Melo junto a los actores Teo Terrero y Aidita Selman. Aidita también ha escrito obras de teatro.

Pero, la mejor descripción de esta valiosa mujer ella misma la regala a los posibles lectores en la portada de su apartado de internet:“Yo soy eso que ves en este espacio, mar, tierra, belleza tanto interna como externa, soy parte de ti y tengo como tu una pureza de espíritu que trato de mantener en este presente. Una conciencia de libre pensamiento sin ataduras a las normas vigentes siempre que puedo escapar. Soy rebelde y terca pero también soy flexible y me doy en amor hasta el tuétano de mis huesos. No Me gustan las controversias ni las discusiones y cuando me enfado trato de ver por qué y no guardo rencor. Me veo en el espejo de esa otredad que suelo ser yo misma. Soy librana y como tal soy una mujer muy solidaria con los demás y me encanta hacer amigos y disfruto plenamente la vida porque me considero un ser gregario…”
Terminada esta hermosa y enjundiosa cita, ¿qué mas agregar?... No mucho.

Autor Luis Martín Gómez, productor de yola yelou

Con motivo de una reciente entrevista realizada por Martín Gómez para su espacio multimedia dijo: “Que se sepa, este trabajo de Doris Melo Mendoza no tiene precedente en nuestro país y constituye un significativo aporte al estudio del teatro dominicano desde una óptica novedosa.” Y esto es afortunadamente cierto en cuanto se refiere a su característica ensayística y a la validación científica que hace del maltratado teatro dominicano, ligándonos acertadamente con el modélico mundo de la dramaturgia mundial.
Por otra parte el “prologador” puertorriqueño Miguel Ángel Náter, catedrático de la universidad de Puerto Rico, ya había sentenciado algo en sentido similar. Cito: “su mayor valor radica en que saca de la insularidad las obras del teatro dominicano, poniéndolas a conversar con el teatro del mundo y de todos los tiempos”.
Y es que, me he informado de varias tesis y trabajos monográficos en que se ocupan de creadores teatrales dominicanos y de algunas antologías en las cuales aparecen selecciones de autores nacionales (una de ellas por otro dominicano de la llamada diáspora), más casi todos (el “casi” para no parecer categórico o arbitrario y para no quedarme fuera), estos trabajos han sido gestados en el extranjero.
Parecería que es imprescindible cierto distanciamiento para abarcar un significado positivo en nuestro quehacer humano; para superar la resonancia del “quisqueyanísimo” “complejo de Guacanagarix”, que predispone al dominicano a loar todo lo que huela a extranjero, en detrimento del grandísimo e indudable talento local.
Pero, justo al lado de éste nuestro terruño lamido por las olas, aparece una figura como la de esta hermosa y brillante doña, que se sacude de esa modorra pesimista, y con visión serena y docta grita sólidamente al mundo que no somos una porquería, que tenemos valores que trascienden a los bienaventurados peloteros y a los desafortunados delincuentes que consuetudinariamente marcan la “detrimentosa” opinión internacional.
Por eso, para terminar, digo, profundamente convencido: “Dios te ha bendecido, Doris”; porque haber logrado cabalmente un trabajo, haber podido aportar positivamente a la cultura, y así hacerle un bien al país de nosotros y por ende a la humanidad que nos alberga, eso es ya una gran consagración.

Gracias, amiga.

Iván García Guerra



Frances, Leibi Ng y Rosa Esther


Eduardo Gautreau De Windt y participante.

Hijo mayor de Doris Melo y Analie Trinidad Ng
Don Miguel Collado, Ramón Saba y Luis Martín Gómez



sábado, diciembre 22

Yasunari Kawabata: La frágil vasija

Kannon o Kuan Yin,
Bodhisattva de la Compasión, representado con forma de mujer.




En una esquina de la ciudad había un local
de objetos de arte.
Y entre la calle y el frente del local
una estatua de cerámica
de la deidad budista Kannon[1], 
con la altura de una niña de doce años.

Cuando el tren pasaba, el gélido cutis de Kannon se estremecía,
al igual que el vidrio de la puerta del negocio.
Cada vez que yo pasaba por allí, temía que la estatua se cayera.
Éste es el sueño que tuve: El cuerpo de Kannon caía directamente sobre mí.

De pronto Kannon estiraba sus largos y blancos brazos,
que hasta entonces pendían a lo largo de su cuerpo,
y me envolvía el cuello con ellos.
Yo saltaba hacia atrás con desagrado
por lo sobrenatural de sus brazos inanimados
cobrando vida y por el frío toque de su piel de cerámica.

Sin un ruido, Kannon se rompía en miles
de fragmentos al costado de la calle.

Una muchacha recogía algunos de los pedazos.
Se detenía un instante, pero rápidamente volvía
a juntar los pedazos diseminados,
los fragmentos de cerámica reluciente.
Su irrupción me tomaba por sorpresa.
Y cuando estaba por abrir la boca
para ofrecer alguna disculpa, me desperté.

Parecía que todo hubiera sucedido
en el preciso instante posterior
a la caída de Kannon.

Intenté una interpretación del sueño.

"Honra a la mujer tanto como a la más frágil vasija".

Desde entonces recuerdo este versículo de la Biblia[2]
con frecuencia. Siempre establecí una asociación
entre una "frágil vasija" y una vasija de porcelana.
Y más tarde, entre ambas y la muchacha del sueño.

Nada tan frágil como una joven.
En cierto sentido,
el hecho de amar
representa la caída de una muchacha.
Es lo que yo pienso.

Y así, en mi sueño,
¿no estaría la joven
recogiendo apresuradamente
los fragmentos de su propia caída?

Yowaki utsuwa, 1924 (La frágil vasija)

[1] Bodhisattva de la Compasión, representado con forma de mujer.

[2] Primera Epístola de San Pedro, parte III, Sobre el matrimonio: "Ustedes, m

Fuente: http://spartakku.perrerac.org/japon/yasunari-kawabata/yasunari-kawabata-la-frgil-vasija/435/


miércoles, diciembre 19

Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez)


NOTA PUBLICADA POR EL PROFESOR ALEJANDRO PAULINO RAMOS EN SU FB: "El profesor Francisco Henríquez Vásquez (Chito), no solamente era historiador (y de los mejores), sino que también él era historia: de los fundadores del Partido Socialista Popular (PSP) durante la dictadura de Trujillo, fue de los exiliados vinculados a la formación del PRD en Cuba y estuvo entre los primeros en la fracasada "expedición de Cayo Confites". Fue profesor de historia de la UASD y vicepresidente de la Academia Dominicana de la Historia. Falleció al finalizar el año 2007. Una nota aparecida en el desaparecido periódico Clave Digital decía:

Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez)

FALLECE EL HISTORIADOR FRANCISCO HENRÍQUEZ VÁSQUEZ

(La Academia de la Historia lamenta fallecimiento de Francisco Henríquez Vásquez (Chito Henríquez). Nació en la ciudad de Santo Domingo el 9 de mayo de 1917. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Santo Domingo entre los años 1939 y 1944, obteniendo el título de Doctor en Derecho con la tesis de grado (1945) titulada "Las Reformas Constitucionales en la República Dominicana".

SANTO DOMINGO, República Dominicana (20 octubre 2007).-La Academia Dominicana de la Historia informó del fallecimiento del historiador doctor Francisco Henríquez Vásquez, académico de número. Henríquez Vásquez murió alrededor de las ocho de la mañana del lunes en la Clínica Corazones Unidos, a causa de quebrantos de salud. Tenía 90 años de edad.

Ocupaba el sillón H de la Academia Dominicana de la Historia y su muerte ha causado un profundo pesar entre los académicos, historiadores que lo conocían por sus numerosos aportes a la historia y la lucha contra la tiranía trujillista.

Henríquez Vásquez nació en la ciudad de Santo Domingo el 9 de mayo de 1917. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Santo Domingo entre los años 1939 y 1944, obteniendo el título de Doctor en Derecho con la tesis de grado en 1945 titulada "Las Reformas Constitucionales en la República Dominicana".

Viajó a Cuba en los años 1938 y 1941 participando en el proyecto del Partido Revolucionario Dominicano y en la aprobación definitiva de su doctrina. Participó en el año 1942, junto a un grupo de luchadores contra la tiranía trujillista en la fundación del Partido Democrático Revolucionario Dominicano (PDRD).

Redactó junto a Pericles Franco del manifiesto de ese partido, llamando a la formación de un Frente Nacional de Liberación, para combatir la tiranía trujillista. Fue detenido en 1944 cuando organizó el congreso del PDRD y al ser detectado el manifiesto, y nuevamente en 1945 pero fue enviado a la frontera donde fue conminado a escribir obras elogiosas al régimen, lo que provocó su asilamiento en la embajada de Venezuela y su posterior salida al exilio.

Se incorporó en el movimiento expedicionario de Cayo Confites, y cuando fue disuelta fue hecho prisionero en el Campamento de Columbia en La Habana, como oficial del batallón Sandino. Durante los 14 años de exilio, hasta la ejecución de Trujillo en 1961 militó en el Frente Unido de La Habana.

Después de la desaparición de Trujillo intentó reintegrarse al país, siendo deportado tres veces por los Consejos de Estado de Balaguer y Bonnelly a Jamaica, Martinica y Francia. En el 1966 se reintegró de nuevo al país ingresando a la Universidad Autónoma de Santo Domingo como profesor de las cátedras de Teoría de la Historia, Historia Dominicana e Historia de América. En 1968 fundó y organizó el Departamento de Historia y Antropología de la UASD.

También fundó y organizó el Museo Nacional de Historia y Geografía, en cuya dirección estuvo en los años 1975 al 1981. Fue vicepresidente de la Academia Dominicana de la Historia.

Entre sus ponencias y artículos se encuentran: "El proceso de formación nacional, problema capital de nuestra historia", "El nacionalismo dominicano y la solidaridad con Haití"; El factor multirracial en la formación nacional dominicana", "El ejército libertador de la Primera República"; Cayo Confites: Auge, agonía y muerte de una expedición contra Trujillo", entre otros.
(Tomado de http://www.clavedigital.com/)
)

La naturaleza de los deseos





Un día, después de haber estado alborotando, Bastian se sentó, un poco sin aliento, y preguntó:
- ¿No podría quedarme siempre contigo?
El león sacudió la melena.
- No, señor.
- ¿Por qué no?
- Aquí sólo hay vida y muerte, sólo Perelín y Goab, pero no hay historias. Y tú tienes que vivir tu propia historia. No debes quedarte aquí.
- Pero ¡si no puedo marcharme! -dijo Bastian-. El desierto es demasiado grande para que nadie pueda salir de él. Y tú no puedes llevarme, porque llevas el desierto contigo.
- Los caminos de Fantasía -dijo Graogramán- sólo puedes encontrarlos con tus deseos. Y sólo puedes ir de un deseo a otro. Lo que no deseas te resulta inalcanzable. Eso es lo que significan aquí las palabras «cerca» y «lejos». Y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. Tienes que querer ir a otro. Tienes que dejarte llevar por tus deseos.
- Pero si yo no deseo marcharme... -respondió Bastian.
- Tendrás que encontrar tu próximo deseo -contestó Graogramán casi serio.
- Y si lo encuentro -preguntó Bastian-, ¿cómo podré marcharme de aquí?
- Escucha, señor -dijo en voz baja Graogramán-: hay en Fantasía un lugar que conduce a todas partes y al que puede llegarse desde todas. Ese lugar se llama el Templo de las Mil Puertas. Nadie lo ha visto nunca por fuera, porque no tiene exterior. Su interior, sin embargo, está formado por un laberinto de puertas. El que quiera conocerlo tiene que atreverse a entrar.
- ¿Cómo es posible, si uno no puede acercarse por fuera?
- Cada puerta -prosiguió el león-, cada puerta de Fantasía entera, hasta una puerta completamente corriente de establo o de cocina, incluso la puerta de un armario, puede ser, en un momento determinado, la puerta de entrada al Templo de las Mil Puertas. Si el momento pasa, la puerta vuelve a ser lo que era. Por eso nadie puede entrar una segunda vez por la misma puerta. Y ninguna de las mil puertas conduce otra vez al lugar de donde se vino. No hay vuelta atrás.
- Pero, cuando se está dentro, ¿se puede salir otra vez a alguna parte?
- Sí -respondió el león-, pero no es tan fácil como en las casas corrientes. Porque a través del laberinto de las mil puertas sólo puede guiarte un deseo auténtico. Quien no lo tiene ha de vagar por el laberinto hasta que sabe lo que desea. Y a veces hace falta mucho tiempo para eso.
- ¿Y cómo se puede encontrar la puerta de entrada?
- Hay que desearlo.
Bastian meditó largo tiempo, y dijo luego:
- Es extraño que no se pueda desear simplemente lo que se quiere. ¿De dónde vienen realmente los deseos? ¿Y qué es eso, un deseo?
Graogramán miró al muchacho con los ojos muy abiertos, pero no respondió.


****
Unos días más tarde, tuvieron otra vez una conversación muy importante.
Bastian le enseñó al león la inscripción del reverso de la Alhaja.
- ¿Qué significa? -preguntó-. «HAZ LO QUE QUIERAS». Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graogramán pareció de pronto terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
- No -dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad? -repitió Bastian impresionado-. ¿Qué es eso?
- Es tu secreto más profundo, que no conoces.
- ¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
- Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil -opinó Bastian.
- Es el más peligroso de todos los caminos -dijo el león.
- ¿Por qué? -preguntó Bastian-. Yo no tengo miedo.
- No se trata de eso -retumbó Graogramán-. Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.
- ¿Quieres decir que no siempre son buenos los deseos que se tienen? -trató de averiguar Bastian.
El león azotó con la cola la arena en que estaba echado. Agachó las orejas, frunció el hocico y sus ojos despidieron fuego. Bastian se agachó involuntariamente cuando Graogramán, con una voz que hizo vibrar nuevamente el suelo, dijo:
- ¡Qué sabes tú lo que son deseos! ¡Qué sabes tú lo que es o no es bueno!
Bastian pensó mucho al día siguiente en todo lo que la Muerte Multicolor le había dicho. Sin embargo, muchas cosas no se pueden averiguar pensando: hay que vivirlas. Y por eso sólo mucho más tarde, cuando había vivido mucho, recordó las palabras de Graogramán y empezó a comprenderlas.

Michael Ende
La Historia Interminable
Ed. Alfaguara

viernes, diciembre 14

Exiliados españoles en República Dominicana, 1939-1943: Descripción y Análisis Socio-Económico y Demográfico, monografía de Natalia González Tejera

Historiadora Natalia González Tejera
Natalia Catalina González Tejera es historiadora, egresada de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD (1993), con especialidad en Historia de la Nación Dominicana (2003). Es profesora adjunta de la cátedra de Historia Dominicana en la misma universidad, y se ha dedicado por más de veinte años a la enseñanza de las ciencias sociales a nivel de la escolaridad básica y media. Posee además una maestría en Educación.
Actualmente participa como investigadora en el proyecto "Marcadores del tiempo: continuidades y discontinuidades en las sociedades hispanoantillanas, siglos XIX y XX", coordinado por la doctora Consuelo Naranjo Orovio, del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
Además es investigadora asociada en el proyecto ADAI-AGN "Catálogos de fuentes documentales para el estudio del exilio español en la sociedad dominicana, 1939-1946". Participó como documentalista en la exposición "Literaturas del Exilio", presentada en el país por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior, en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, 2007.
Ha trabajado como documentalista, curadora y restauradora en la Exposición "Más fuerte que la muerte", presentada por el Archivo General de la Nación y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias en los años 2009 y 2010. Dichas exposiciones han recorrido parte de las Comunidades Autónomas de España y México. Además fue curadora de la exposición que, con motivo de los 50 años de las Expediciones de Junio de 1959, se presentó en el Archivo General de la Nación en junio del 2009.
Tiene publicados algunos ensayos sobre el exilio republicano español en la revista Clío número 174 (2007), y en las memorias del Seminario Internacional "El exilio republicano español en la sociedad dominicana" (2010), además de haber compilado y publicado los "Cuentos y escritos de Vicenç Riera Llorca  en La Nación" (2010), para el Archivo General de la Nación.


Obra reciente de Natalia González Tejera publicado
bajo los auspicios de la Academia Dominicana de la Historia
como su Volumen XCIX con presentación de su
Director Frank Moya Pons.




lunes, diciembre 10

Poesía necesaria


GÉNESIS


(… y digo que es culpa de ella
—de la noche— el universo,
cual son culpables los versos
de que haya noches y estrellas.) Silvio Rodríguez

¿Sabe acaso el poema que es poema?
¿Para saberse verso, un enunciado,
es suficiente que él mismo se proclame
o requiere el apoyo de otros versos
que lo absuelvan y libren de pecado?

¿Quién comprobó el poema primigenio,
-gutural desconcierto bajo el árbol-
que al hacer verbo al mono, lo hizo hombre,
y al hacer verso al hombre, lo hizo humano?

¿Quién bendice metáforas y tropos?
¿Quién certifica el canto bien logrado?
¿Consultar, como Emily, algún sabio?
¿Esperar de los dioses un milagro?
¿Sencillamente ser: como la rosa,
como el agua, como el beso o el verano?

¿Sabe acaso el poema que es poema?
¿Es un don, un castigo o un milagro?
En verdad, lo proclamo,
¡no me importa!
¡No me absuelvan ni libren de pecado!
Yo humano, hago versos, como rosas,
como el agua, como el beso y el verano.

© Luis Carvajal


¡EMBARAZADO!



¡Cómo hundo mis dedos en el tibio intersticio de dos tropos alados!
¡Qué cálido adjetivo encandila aquel nombre que da sentido y gracia y curvas al poema!
¡Ah, qué verbo tan intenso!
¡Qué suave el hemistiquio!
¡Qué húmedas palabras!
¡Qué tiernos son los giros!

Se me eriza la carne con la sensual silueta de una estrofa tendida con sus rimas abiertas;
con sus ritmos que evocan el batir de las olas,
la erupción de volcanes
o el fluir de los ríos.

Casi estallo de gozo cuando mis labios besan
-sin pudor-
sus lúbricas metáforas y sus alegorías
y al rozar con mi lengua alguna metonimia
– Me excito de pensarlo-
descubro todo el cosmos oculto en la poesía.

Cuando abrazo al poema,
cuando el poema me abraza
vierto toda mi savia sobre su anatomía.

Luego acaricio el verso con mi carne dormida.
Percibo que me late otro ser en la sangre,
que se gesta un milagro que tendrá propia vida.

Después serán espasmos,
humores, sacudidas;
las palabras se ensanchan
como una herida abierta;
un dolor infinito, y al final,
– ¡Maravilla!-
en éxtasis de parto,
nacerá la poesía.

© Luis Carvajal


http://cuchopoeta.blogspot.com/

martes, noviembre 27

Miguel Decamps diserta sobre Antonio Sánchez Valverde en AGN

Los historiadores Miguel Antonio de Camps Jiménez y Alejandro Paulino Ramos en foto de archivo.

El historiador Miguel De Camps Jiménez dio una charla la mañana del martes 27 de noviembre 2012, en el salón de conferencia del Archivo General de la Nación: La misma, titulada: "Criollismo en el siglo XVIII, figura de Sánchez Valverde", está basada en la obra surgida de su tesis para obtener el título de historiador y que ha sido publicada en España, y próximamente en el país. La investigación de De Camps tiene suma importancia porque, según expuso contestando a la pregunta de un participante, el padre de Sánchez Valverde era agrimensor, trabajo que le permitió medir prácticamente toda la isla, datos que aprovechó el cura, (mestizo según estableció el mismo De Camps en conferencia anterior en la Academia Dominicana de la Historia) y también intervino un cartógrafo gobernador de la isla, que permiten ofrecer el célebre documento: "Idea del valor de la isla Española", tenido por muchos como el documento más antiguo de lo que luego sería la República Dominicana. Sánchez Valverde era supuestamente el primero en escribir sobre la colonia, pero De Camps sostiene que ha sido otro miembro de la iglesia, nacido en (Santiago de los Caballeros, Santo Domingo, 1694, Pedro Morel de Santa Cruz quien unos 50 años antes publicó acerca de la isla, documento que existe en una biblioteca digital y que ha sido divulgado por Miguel Antonio. Sin embargo, el escrito "Idea del valor de la isla Española" del cura Sánchez Valverde es el documento que tienen los historiadores como prueba de  consenso, sin darle aún todo el crédito al dominicano Morel de Santa Cruz que falleció en La Habana, el 30 de diciembre de 1768 y que aparece registrado en la obra de Roberto Cassá "Rebelión de los capitanes: Viva el rey y muera el mal gobierno" editado por el AGN en este año.

En la charla estuvieron los historiadores Alejandro Paulino Ramos, Subdirector del AGN y Giovanni Brito, Director del Departamento de Investigación y Divulgación, así como Ramón Paniagua Encargado de Investigación y el antropólogo Carlos Andújar, Encargado de Divulgación. Alumnos del Colegio Santa Rita y sus profesores disfrutaron de la interesante conferencia. Para mí, es el punto de partida para una serie de lecturas que me hacen exclamar como Sócrates: "Yo sólo sé que no sé nada".





http://migueldecampsjimenez.blogspot.com/

http://presenciadigitalrd.blogspot.com/2010/04/al-dia-sanchez-valverde-era-mestizo.html

http://www.listindiario.com/la-republica/2010/4/9/137786/Definen-fecha-de-la-muerte-de-escritor

http://www.elnacional.com.do/mobile/article.aspx?id=58346

http://www.elnacional.com.do/mobile/article.aspx?id=45526

http://www.elnacional.com.do/opiniones/2010/8/24/58346/aaaa
http://www.hoy.com.do/resumen2006/2006/9/9/139349/printhttp://www.fundacioncorripio.org/productos_detalles.php?id_p=51http://historiadominicana.com.do/historia/ensayos/268-andres-jesus-morillo-martinez-la-nocion-etnico-racial-de-la-poblacion-dominicana-en-sanchez-valverde.html





























jueves, noviembre 8

Esta Tarde vi llover. Pedro Conde. Poema



© Pedro Conde Sturla

Vagamente recuerdo haberte amado.
Ahora que te escurres furtiva en la memoria
recuerdo vagamente haberte amado,
la espiral de tus trenzas amarillas,
la sonrisa distante y caprichosa,
el negro de tus ojos, la chispa que ahora
enciende la hoguera de nostalgia.
La hoguera que esculpe, que dibuja,
al decir de un poeta, el humo de tu rostro.

Eran días de lluvia y de infortunio.
En aquel tiempo de lluvia adolescente,
la diminuta lumbre de las tardes florecía en tus trenzas
como una dulce rosa enrevesada.

En aquel tiempo, vagamente lluvioso,
recuerdo que te amaba y recuerdo que amabas
como yo los días de lluvia,
esos días morosos y cordiales en que el leve contorno
de las cosas adquiere una doble presencia en el perfil del agua
y la atmósfera de la ciudad se siente densa, cargada de poesía.

Había algo de magia en la ciudad lluviosa de aquellos días,
un aura de misterio, la melancólica lluvia que caía suavemente
sobre los mansos atardeceres de abril y finales de mayo,
el contraste entre la pesarosa bruma y el encanto
de los robles venezolanos de la Avenida Bolívar
en flamante explosión de colores
a veces malva y azulados a veces.

Después de mayo había, sobre todo,
en aquel ambiente bucólico, engañosamente apacible,
un violento contraste con el toque casi siniestro,
el aire reservado de ciertas residencias de lujo,
ventanas caídas, puertas cerradas, casonas cerradas
que parecían deshabitadas.
Una densa impresión patibularia. El terror.
Metáfora del terror que invadía los más íntimos espacios.
El filo de un terror que cortaba como el hielo.
Toque de queda y ley marcial. La cacería humana.
La soldadesca del régimen agonizante
tumbando puertas y ventanas,
arrestando opositores, torturando, realizando ejecuciones sumarias.
El terror en lecho de muerte después de mayo.

Parecía que el mundo hubiera enloquecido de repente
y nos rechazaba de repente con una brutalidad
que no habíamos anticipado.
El fuego de metralla. El lúgubre movimiento nocturno
de las fuerzas de seguridad del estado. El ladrido de los perros.

De aquella época preservo una imagen trágica
en el momento de nuestra despedida en el aeropuerto.
Estás tú en esa imagen, tomada del brazo de tu madre,
el brazo enlutado de tu madre. El luto de tu madre. El llanto de tu madre.
Los grandes ojos rojos encendidos, glaciales y vacíos.
Fue un simple adiós entre adolescentes al doblar de la infancia,
uno de esos episodios que carecen, aparentemente,
de importancia y sin embargo se graban para siempre
y vuelven una vez y otra vez en la vigilia
y vuelven en el sueño una vez y otra vez.

Volví a verte después, muchos años después,
durante un breve retorno, cuando ya casi no éramos amigos
y casi nos habíamos olvidado.
El encuentro fue más bien un desencuentro.
Los años y la vida y la distancia hacen cosas terribles como esa.
El abismo del tiempo, muchas veces,
convierte amigos y amantes en extraños.
Se había apagado el eco de nuestras conversaciones
y nuestro idilio platónico en la sala de tu casa de la calle Cervantes
era cosa pasada, agua pasada.
Nuestra relación estuvo siempre circunscrita a ese espacio
que ahora estaba abandonado, ahora en venta.
El humo de tu rostro estaba como ausente
en el humo difuso de otros rostros.
Salvo cosas triviales, no teníamos nada que decirnos.

Ya no eras la chica de las trenzas ni volverías a serlo.
Se había dibujado en tu sonrisa una amargura aleve,
y en tus ojos, negrísimos, se había consumido el brillo de otra época,
la voz desencantada, tristísima la voz,
la chispa que encendían tus palabras.
Aparte de ciertos detalles, para quien no te hubiera conocido
en tu vasto esplendor,
lucías y relucías,
pero no eras la misma.
Te parecías un poco, lentamente a un otoño.
Parecías levemente, dignamente marchita.
Algún giro de tuerca, un vuelco del destino
te jugó una trastada,
convirtió tu carita de carmín encendido
en esa grave máscara de soledad,
ungida de soledad.
Quizás las huellas de un amor incurable.

Ahora he vuelto a verte y ya no eres.
Apenas treinta años y ya no eres ni serás para siempre.
Ahora al verte así, perdida entre los sórdidos espacios de la muerte,
pienso en días de abril,
pienso en la lluvia,
la memorable lluvia de instancia adolescente,
pienso en aquellos mansos atardeceres de abril,
las veces que juramos que al caer de la tarde,
como al caer de la vida,
desde las ventanas de tu casa
veríamos llover.

© Pedro Conde Sturla
Al poeta y amigo Ramón Tejera Rosas, por El humo de los rostros.

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...