viernes, diciembre 2

A un martiano de toda la vida: Armando Hart Dávalos: Máximo Gómez

Por Jesús Méndez Jiminián


Noviembre es un mes cargado de hechos históricos para los dominicanos. Sin embargo, pocos tienen presente que, también noviembre es el mes del natalicio de uno de los más ilustres y ejemplares hijos de esta tierra, y de Cuba: Máximo Gómez Báez.

Aunque la fecha de nacimiento de Gómez es incierta en cuanto al día, no lo es en lo que al mes concierne. Probablemente, la más convenida es el 18 de noviembre de 1836, momentos en que nuestro territorio tenía ya más de una década de ocupación militar haitiana.

Las fieras luchas por la independencia de nuestro país, son vistas por Máximo Gómez desde su natal Baní, tanto en su niñez como en algunos de sus años juveniles, parte de los cuales, los consagraría el preclaro banilejo en integrarse a la faena militar, primero acudiendo al llamamiento de la Patria, en 1855, para enfrentar la amenaza haitiana; y segundo, como soldado de Santana, dentro de la milicia española durante la fatídica Anexión de nuestro pueblo, iniciada en marzo de 1861.

Después de participar en algunos combates junto a las tropas españolas contra los bravos soldados restauradores, Gómez, finalmente se embarca para Cuba el 11 de julio de 1865 dejando atrás su lar nativo, sus amores juveniles con mujeres a las que les prometía y no le daba matrimonio, recuerdos, y hasta hijos; y desde luego, con la nostalgia de un adiós a media voz. Él recordaría esos turbios sucesos en los que participara, como soldado español, como un amargo trago de la historia para los hombres de su estirpe, que mañana algunos patrioteros, de seguro le sacarán en cara. Pero él es autocrítico, y lo hace saber, sin ambages ni medias tintas, en sus memorias, años después.

Memorable para él sería aquel 13 de julio de 1865, en que por primera vez, pisa tierra cubana. No sabe todavía el doloroso y difícil trance que la vida le tenía: las duras jornadas por sobrevivir, y sobre todo, por reivindicarse con la Historia. "Decepción, ingratitud, desengaño, una experiencia violentamente hostil lo sume en cavilaciones profundas que redefinen su pensamiento y reencauzan su vida".

¿Qué conmovería grandemente a Gómez, en Cuba, como soldado al servicio de España?

Su visita un día a un ingenio cubano, le lleva a presenciar una escena desgarradora. Gómez la describe con estas palabras:

"Con un látigo, el capataz descarga su furia en las espaldas de un esclavo atado a un poste en el batey, infame hábitat de una andrajosa y hambrienta población negra hacinada en sucios barracones (...) castigada como bestias por los mayorales".

El mismo Gómez nos cuenta en sus memorias aquel dramático episodio, que luego meditando, lo convertirá por esos azares de la historia, en uno de los revolucionarios más destacados y fieros de las guerras de independencia de Cuba:

"No pude dormir en toda aquella noche -dice-, me parecía que era aquel negro uno de los muchos a quienes aprendí a amar y a respetar al lado de mis padres (...) Yo fui a la guerra llevando aquellos recuerdos en el alma, a pelear por la libertad del negro esclavo. Luego fui comprendiendo que también lo hacía para justificar el deseo de la independencia de los cubanos, puede llamarse la esclavitud blanca. Uní en mi voluntad las dos ideas y a ellas consagré mis fuerzas".

Convencido de sus pasos, después de duros avatares en suelo cubano, el nombre de Máximo Gómez comienza a sonar como desertor en las tropas españolas; vinculado a conspiradores de primera fila entre los que figuraban: Carlos Manuel de Céspedes, Bartolomé Masó, Tomás Estrada Palma, Ignacio Agramonte, Salvador Cisneros Betancourt, Enrique José Varona, entre otros, Gómez entraría en acción.

De los vínculos de Gómez con los revolucionarios cubanos en los años de las postrimerías de los 60 del siglo XIX, el 10 de octubre de 1868, en el ingenio de La Damajagua, Carlos Manuel de Céspedes lanza el grito de independencia y, toma como medida trascendental la liberación de los esclavos de su ingenio.

La Revolución de Yara está en marcha al grito de "¡Viva Cuba Libre!". El espíritu de lucha de los revolucionarios entusiasma a Gómez, que se ve arrastrado a cerrar filas con ellos, y el 20 de octubre toman la ciudad de Bayamo e instalan el cuartel general de la Revolución.

Gómez, enviado por Céspedes hasta Jiguaní, entrega al líder revolucionario de allí, Donato Mármol, la encomienda del Jefe de la Revolución; Gómez se convierte en emisario de confianza, y luego va ganando méritos hasta alcanzar en recios combates, jerarquía militar en base a su inventiva y audacia sin límites.

"El carismático dominicano, con su estilo de mando singular y magnetismo avasallante, sorprende a cubanos y españoles por la acometividad con que enfrenta al enemigo, su verticalidad y osadía, la firme determinación que destella en sus fulgurantes ojos, en la mirada penetrante, dominadora".

En las distintas llanuras y desfiladeros en los que enfrentó a los españoles, vadeando ríos crecidos, por cañadas cubiertas de lodo, con la pertinaz lluvia sobre él y los suyos o bajo el candente sol que brilla en Cuba, Gómez se cubrió de gloria y fama. En la manigua cubana, además, padeció el peligro, los sufrimientos y las privaciones más abominables para un ser humano. Al grito de ¡Al machete! lideró sus tropas; las que le asignaron los jefes revolucionarios, en las primeras decisiones que tomaron.

El heroísmo de Gómez fue puesto de manifiesto en batallas como: Palo Seco, El Naranjo, La Sacra, Mojacasabe y Las Guásimas, para sólo citar algunas. "Y, en las postrimerías de la guerra - que dura diez años, (1868-1878)-, dejar iniciado el sueño de ampliar el ámbito geográfico hacia Occidente, trasponiendo la trocha militar de Júcaro a Marón para invadir Las Villas".

A su mujer Manana, Bernarda Toro Pelegrín, Gómez quedaría unido en un matrimonio más que civil, militar, celebrado en las montañas de Jiguaní, que lo convertirá no ya en jefe de tropas solamente, sino en cabeza de familia también. Esta gran compañera cubana, le sería fiel a Gómez "en las buenas y en las malas" a través de toda su vida; y con él pasaría miseria, hambre, soledad y cuantas cosas más la vida le daría en sucesivos años.

Lo cierto es, que muchos amigos de Gómez y familiares cercanos de su mujer, caerían en combate en aquellos años difíciles y cruentos de la historia de Cuba.

El fin de aquella guerra llegó. Los revolucionarios vieron venir abajo sus esperanzas ante unos soldados españoles mejor armados y alimentados. Y también, más tecnificados y numerosos. Pero, en el duro batallar de Gómez, nuevas tácticas guerreras fueron empleadas por él en aquella lucha desigual y fratricida: la política de tierra arrasada o campaña de la tea, aprendida en las luchas restauradoras, en suelo dominicano.

"El gobierno español -decía Gómez- nos ha jurado guerra de exterminio, pues bien, guerra de exterminio le haremos nosotros también, sin piedad y sin cuartel... fuego por fuego, sangre por sangre; la tea en una mano y el rifle en la otra: ese será el resumen de mi política".

Con cuarenta y dos años de vida a cuesta, ¡y de amarguras y sufrimientos!, Gómez empieza a tejer ahora los hilos de la realidad, la dura realidad. Dice antes de partir al exilio: "¡Adiós, Cuba: Cuenta siempre conmigo, mientras respire -guarda las cenizas de mi madre y de mis hijos- y siempre te amaré y serviré!". Eso es a finales de 1878. Su próximo destino será Jamaica y, desde allí hacia Honduras, después de dejar a su familia en Kingston.

Comienza el largo periplo del peregrino. Busca amigos y compañeros de lucha. La miseria persigue a todos lados al guerrero valeroso. Pero:

"En la pobreza y el desaliento están también sus compañeros de lucha tras el fracaso de la Guerra Chiquita de Calixto García, una expedición apurada que no encuentra apoyo interno, tal como Gómez vaticinó. Alienta y trata de ayudar en lo que puede. A Maceo lo enrola en el nidal de los separatistas protegidos por el Presidente Soto", quien lo había mandado a buscar con un amigo común a Jamaica.

Gómez, viaja por varias naciones. En Nueva York, se encuentra con el nido clave de la lucha por la independencia de Cuba. Allí llega en 1884 y, conoce al joven revolucionario José Julián Martí y Pérez. Tras el encuentro o, ¿el desencuentro? con Martí, a Gómez:

"Las contrariedades lo ponen de mal humor, y, en ese estado, su natural brusco se acentúa. Se pasea encolerizado por la habitación (...) Antonio Maceo trata en vano de calmarlo...

(...) Cuando el Maestro aventura algunas ideas de lo que hará, Gómez lo interrumpe en tono cortante: ´Vea, Martí -le dice-, limítese usted a lo que digan las instrucciones (...)´ el viejo asume la guerra de Cuba como propiedad suya".

Martí le hace entrar en razón. Después de años y desventuras, Gómez y Martí, se reunirían nuevamente, en 1892. Ya Martí es más Martí, y Gómez es el General. Martí es el revolucionario consumado, de temple, frío y calculador; ha construido el instrumento político para viabilizar el proyecto revolucionario anhelado: La Revolución de Cuba.

No en vano viene el Maestro y encuentra al General Gómez, en Monte Cristi. Hasta acá viene Martí a hacerle saber los planes nuevos, para que lo ayude en la redención de su patria, "sin más remuneración que la ingratitud probable de los hombres".

La historia unió aquí, en República Dominicana, a Gómez y a Martí nuevamente, y para siempre... Martí caería en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. Gómez le haría honor a su promesa de vencer o morir para bien de la libertad de su amada Cuba años más tarde. Él viviría desde aquel fatídico día en que conoció la dura y cruel esclavitud, hasta su muerte en 1905, por los latidos de aquella a quien hizo su patria: su amada Cuba.

"Cuanto hice por Cuba, humilde y devoto soldado de la libertad, lo hice a nombre del pueblo dominicano, cuya mirada estaba fija en mí". Máximo Gómez Báez
  
El autor es escritor, miembro de la Academia Dominicana de la Historia, y de la "Cátedra José Martí" en la UASD
http://www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=314530

Federación de Fundaciones Patrióticas Inc.

Museo de la Resistencia, Santo Domingo

COMUNICADO

Santo Domingo
1 de diciembre de 2011

La Federación de Fundaciones Patrióticas quiere aclararle al pueblo dominicano que las declaraciones del expresidente Hipólito Mejía son una muestra más del desconocimiento que existe sobre la dictadura de Trujillo.

‘‘Los mitos de la Era’’ diseñados por la maquinaria propagandística del régimen son repetidos 50 años después como si fueran verdad histórica.

No es cierto que para tener orden y paz se necesita un régimen que viole los derechos humanos  de  sus  ciudadanos.  Nada  tiene  mayor  valor  que  la  vida  y  es  una responsabilidad del Estado garantizarla.
No es cierto que el servicio militar obligatorio es sinónimo de formación moral. De hecho el servicio militar durante la tiranía de Trujillo sólo sirvió para aumentar la maquinaria de robo, extorsión, crimen y corrupción del dictador, y en lugar de las Fuerzas Armadas profesionales que tenemos hoy, eran unas Fuerzas Armadas con unidades creadas para el espionaje, persecución, secuestro, tortura y asesinatos de los ciudadanos y hasta con un coronel de 6 años de edad.
Pero a pesar de todo eso siempre hubo militares con honor que se levantaron para defender la Libertad.

En lugar de intentar reivindicar un régimen calificado como el mas brutal de América, debería recordar a militares como Ramón Vásquez Rivera, Eugenio de Marchena, Juan de Dios Ventura Simó, Damiro Adames Moquete, Ulises Jacquez Bencosme, Amado García Guerrero, Juan Tomás Díaz, Rafael Tomas Fernández Domínguez y Francisco Caamaño Deñó,  por  mencionar  algunos,  ejemplos  y  referentes  éticos  para  los  militares dominicanos de hoy.

El valorar la vida y la dignidad humana, el defender nuestro derecho a la verdad y la justicia no es una ‘‘patología’’, es decir enfermedad. Esa afirmación es ofensiva a todos los que hoy no saben donde están los restos de sus familiares desaparecidos por Trujillo, es una afrenta a todos los que sufrieron torturas bajo ese régimen oprobioso y es un insulto a todas las víctimas y sus familiares.
No se puede hablar de seguridad ciudadana tomando como referencia una dictadura, no se pueden tratar los profundos problemas que afectan nuestra sociedad con tal ligereza, afirmando que su solución está en ‘‘establecer autoridad y disciplina’’, argumentando que ‘‘la gente no necesita tanta libertad, el poder hay que ejercerlo y el orden imponerlo’’. Eso es subestimar la inteligencia y menospreciar los derechos de los ciudadanos.

La  autoridad  y  disciplina  en  democracia  están  diseñadas  para  respetar  la  vida,  la propiedad,  las  libertades  de  pensamiento,  expresión,  transito  y  todos  los  derechos establecidos  en  nuestra  constitución  y  en  la  declaración  universal  de  los  derechos humanos.

Los problemas sociales que nos afectan son un problema de todos y se necesita del concurso de todos los dominicanos y dominicanas para su solución.

Debemos enfrentar con unidad y responsabilidad esta realidad, para poder legar a nuestros hijos y nietos el país por el que tantos y tantas dieron sus vidas.
Una  sociedad  con  plena  conciencia  de  sus  derechos  y  deberes,  que  defienda  los derechos humanos y nuestra democracia.

Dr. Anulfo Reyes
Presidente
Federación de Fundaciones Patrióticas

Cristina Díaz Gautier
Fundación Manolo Tavárez

Francis Pou de García
Vicepresidente
Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo

Noris González Mirabal
Tesorera           
Federación de Fundaciones Patrióticas

Raúl González Mirabal
Fundación Hermanas Mirabal

Luis Manuel Pellerano   Secretario         
Federación de Fundaciones Patrióticas

Eduardo Díaz y Díaz
Fundación Héroes del 30 de Mayo

Iliana Ornes Rodríguez
Fundación Héroes del Luperón

Ing. Francisco González
Fundación Testimonio

Se apropian terrenos Héroes Luperón

Universidad Autónoma de Santo Domingo y Academia de Ciencias
piden detener apropiación de bahía Luperón

Hasta el momento hay una persona detenida, pero los ecologistas de la Academia de Ciencias y de la UASD piden que sean sometidos a la justicia los verdaderos responsables de esta acción criminal contra el medio ambiente

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La Comisión Ambiental de la UASD y el equipo ambiental de la Academia de Ciencias solicitaron a la Procuraduría General para el Medio Ambiente, a la Suprema Corte de Justicia, al Ministerio de Medio Ambiente y al Servicio Nacional de Protección Ambiental, detener la apropiación de más de 100 tareas de tierra del área protegida de bahía Luperón, en Puerto Plata.

“El área de la que se pretenden apropiar (empresarios, congresistas y militares) incluye zonas de alto valor histórico como la zona de desembarco de bahía Luperón, incluyendo el lugar donde recientemente se erigió el monumento en honor a los héroes del desembarco de junio de 1949”, dijo Luis Carvajal, en rueda de prensa efectuada en el Salón del Consejo de la UASD.




De acuerdo a la declaración leída por Carvajal, la acción estaría siendo encabezada por empresarios, congresistas y militares a los cuales no quiso referirse directamente en ese momento. Éstos han cercado con alambre de púas el área, bloqueando el acceso público al área protegida.

También se les acusa de haber eliminado las plantas que recientemente sembró el Ministerio de Medio Ambiente, entidad que fue advertida inmediatamente de la acción criminal, y que reaccionó una semana después oponiéndose a la acción.

“La bahía de Luperón es un ecosistema de alta fragilidad ambiental, con un enorme potencial turístico al servicio de todos los visitantes, dominicanos y extranjeros, protegida bajo las leyes 202, 64-00 y la propia Constitución de la República”.

De acuerdo a Carvajal, todos los estudios realizados en la zona aconsejan niveles de protección aún más estrictos de los que amparan el área.




 Puso como ejemplo los manglares de la bahía, amenazados por esta apropiación ilegal, representan un ecosistema de altísima fragilidad y con una función estabilizadora de las dinámicas y proceso que ocurren en la región, incluyendo el contexto biológico, porque allí habitan poblaciones importantes de manatíes en peligro de extinción.

La Comisión Ambiental de la UASD y el equipo ambiental de la Academia de Ciencias solicitan una investigación y la acción de la justicia, no sólo contra las personas que han sido contratadas para ejecutar la acción, sino para los autores materiales.

Recordó que en el año 2006 fueron sometidas a la justicia personas que participaron en la tala y quema de ocho tareas de manglar, en el lugar conocido como La Playita (área protegida), y, sin embargo, el único condenado fue un cabo del Ejército Nacional, “mientras que los autoproclamados propietarios e instigadores no fueron siquiera citados a los tribunales”.

“Saludamos la intervención, aunque tardía, del Ministerio Ambiente y la Marina de Guerra, para detener la tala del manglar, apertura de trochas, bloqueo de caminos y construcción de empalizadas. Corresponde ahora el sometimiento a la justicia de todos los involucrados”.

La bahía de Luperón, en Puerto Plata, fue declarada Monumento Natural en 1996  mediante el decreto 233-96, y convertida en Refugio de Vida Silvestre mediante la Ley 202, constituye el área de la costa atlántica de la islas caribeñas más apetecida para yates y veleros por sus condiciones naturales y por ser la única franja de costa isleña que en los últimos cien años no ha sido afectada por huracanes.

A la actividad asistieron miembros de las dos comisiones y la vicerrectora Administrativa, Emma Polanco, en representación del rector de la UASD, Mateo Aquino Febrillet.

30 DE NOVIEMBRE DEL 2011
http://www.acento.com.do/index.php/news/9694/56/UASD-y-Academia-de-Ciencias-piden-detener-apropiacion-de-bahia-Luperon.html




Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...