viernes, septiembre 16

Y bendigo mi sexo

 Argénida Romero y Farah Hallal, dos jóvenes poetas muy femeninas, inteligentes, comprometidas y con vocación probada, me convidaron la otra tarde frente al mar para recordar lo inmensas que somos cuando no nos encerramos en nosotras mismas o cuando lo hacemos pensando en la extensión, o cuando tenemos presente que en esencia somos mujeres. Lo celebro con uno de los poemas llevados por Argénida, leído por Farah y escuchado por Analie y por mí, de Gioconda Belli:


Dios me Hizo Mujer

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...