martes, abril 12

Una vez superado el tema...

Hace unos años, abrí este blog con el ánimo certero de que por más abajo que estuviese, podría remontar. Los amores, y yo creía que eso era pura literatura, vienen y van, dejando cada uno sus marcas y lo que es peor, sus recuerdos. Una vez comprobado el hecho de que fue verdad que no podía vivir sin él, que no quería la vida si había de verlo ajeno, que mejor muerta que sin ti, y que espérame en el cielo corazón, que yo me voy primero... Estoy trabajando en una vacuna para que a ninguna de las hembras a mi alrededor le dé algo parecido, aunque me temo que nadie aprende en cabeza ajena... Bueno, que aquí estamos, con la penita apagada y la sonrisa encendida porque como genio y figura... yo voy a seguir buscando lo que no se me ha perdido hasta que lo encuentre. Lo que quiero decir es que ahora siento que no me pega el dicho tan pueril del sana sana. Ahora no es más que una frase trivial para una fase superada, como mi infancia, como mi adolescencia, como la que no fui y España está muy lejos.
De modo que estamos importando el blog http://sanasanaculitoderana.blogspot.com/  para otro blog cuya URL será http://loquenosemehaperdido.blogspot.com/ porque ya soy mayor y no me duele nada! Sin embargo, habría que editar a cada una de las entradas para que aparezcan publicadas y como no tengo tiempo y de todas formas sanasana no se borra, hago la aclaración. Así que si no me ven por aquí, estoy realmente buscando lo que no se me ha perdido. Un beso. LEI

No tengo nada que confesar, salvo que lo he visto y lo sé.

http://cristobalmanuel.com/

Le han premiado. Su trabajo me ha estrujado hasta las lágrimas y me pregunto ¿qué otra cosa puedo ver?
Le han premiado por traerme hasta mi vida cómoda y despreocupada la verdad que no quiero ver.

Y es que sé que aquí en mi tierra hay ahora mismo un ser desnudo caminando hacia la nada.
Y está solo, despojado de sí mismo, sin pasado y sin mañana.
Le han premiado y yo quisiera morirme para no llevar conmigo el sufrimiento que me toca
simplemente por saber.

domingo, abril 10

El Paladión, Cuna de los Cultores del Trujillismo

El Paladión, Cuna de los Cultores del Trujillismo

De Diario Libre: Historia y memoria por Frank Moya Pons MEMORIAS DE UNA CURIOSA

Manuel Salvador Gautier y Antonia Vásquez de Freites. 


Desde hace más de un siglo los historiadores vienen poniendo atención a lo que algunos llaman la dinámica de clases de las sociedades. Por influencia del marxismo y otras escuelas sociológicas, muchos practicantes de las ciencias sociales insistieron durante muchos años en que el método más importante en sus estudios era el "análisis de clases" pues esa era la manera en que mejor podía entenderse la dialéctica de las relaciones sociales.
Esta fue una de las modas académicas más extendidas durante más de medio siglo, y por ello fue muy frecuente ver publicados cientos, sino miles, de libros enfocados en la participación de las llamadas clases populares en el devenir histórico. Por clases populares normalmente se entendía que se hablaba de los obreros industriales, los campesinos, los peones agrícolas, los chiriperos, los soldados, los mineros y algunos grupos artesanales, entre otros.
Durante la segunda mitad del siglo XX, los sociólogos y los historiadores le pusieron poca atención a otras clases tan visibles como ésas, a pesar de que en muchos casos jugaban un papel muy decisivo en el acontecer social.
Por eso son tan infrecuentes los buenos estudios de los empresarios industriales, los hacendados, los banqueros, los dueños de las minas, los navieros, los profesionales destacados y otros grupos que funcionan en la cúspide de la pirámide social.
Si hemos de mantener el análisis de clases como un instrumento de comprensión de la estructura y dinámica de las sociedades, entonces lo lógico sería darle entrada en ese escenario metodológico a todas las clases, incluyendo las llamadas "clases dominantes" pues éstas, quiérase o no, juegan un papel fundamental en la orientación y en la conducción de los pueblos.
No es necesario que las obras sobre estas "clases superiores" sean producidas por reconocidos académicos salidos de las grandes universidades para que sus contenidos retraten con fidelidad el acontecer social. Hay varios géneros narrativos que pueden ser más reveladores que los áridos tratados sociológicos o las narraciones históricas formales, como son, por ejemplo, la novela, el cuento, el teatro, la crónica, el relato y el cine, las memorias y la biografía.
Todos esos géneros son válidos como métodos de representación de la realidad siempre y cuando sus autores y sus públicos entiendan sus limitaciones epistemológicas, pues ninguna narración agota nunca en todas sus posibilidades los hechos narrados.
Por ello, un hecho, un proceso, un fenómeno, pueden ser narrados numerosas veces a partir de perspectivas distintas que mantienen su propia validez objetiva, y por eso las narraciones históricas pueden ser abordadas con distintos lentes cuya utilización selectiva depende de la decisión soberana del narrador.
En pocas palabras, cada quien escoge el tema que va a narrar y, asimismo, decide con qué género va a realizar su narración. De la misma manera, cada narrador escoge sus temas a partir de motivaciones muy singulares ancladas en su propia subjetividad y en su propia soberana decisión.
Cada narración es, pues, un acto de suprema libertad individual, libertad que debe ser respetada tanto en el ejercicio literario como en las motivaciones últimas de los autores.
Algunos escritores escogen sus temas a partir de procesos íntimos a los que nadie más puede acceder, y una vez que lo hacen es la sola responsabilidad de ellos de contar sus historias de la manera más libre que les sea posible.
Esa libertad debe ser respetada por los lectores. La relación lector-escritor, o escritor-lector, es de una libérrima libertad (no es redundancia) pues uno escribe lo que desea y el otro lee lo que quiere, sin que uno influya en la decisión del otro.
Se ha dicho muchas veces que cuando un libro sale de las manos de un escritor esa obra deja de pertenecerle y adquiere una vida propia que la pone a rodar por caminos que su autor ni nadie pueden prever. Los motivos del escritor quedan como testimonio del origen de la obra, pero ya no son esos motivos los que determinan el futuro de ésta.
El destino de la obra literaria o histórica lo determinan otros factores, entre ellos su relevancia para entender una sociedad o un grupo social en un momento determinado, o su función como reflejo de las condiciones sociales de una época.
También determinan ese destino los múltiples y casi infinitos usos que hacen los lectores de esa obra. Para algunos puede ser mero entretenimiento, para otros puede ser revelación psicológica, para otros puede ser una epifanía. Para cada quien la obra literaria o histórica es un producto distinto.
Por ello es que los autores no controlan el destino de sus libros. Sus intenciones no siempre van en armonía con la recepción que hace el público de su creación. Usted puede escribir un libro para sanar una depresión por orden de su psiquiatra, y de repente descubre que esa obra cumple una función didáctica o académica que usted nunca imaginó que tendría.
Esto es lo que ocurre con la obra de Antonia Vásquez de Freites titulada Memorias de una Curiosa, que comenzó a circular esta semana.
Antonia escribió este libro para liberar sus tensiones, penas y temores, y ahora resulta que su obra es algo que va más allá que una sesión, o serie de sesiones, de terapia psiquiátrica.
Antonia ha escrito la obra más importante que se haya producido en el país acerca de una clase que ha carecido de historia hasta ahora. Una clase a la cual no le habían contado su historia porque durante el siglo XX, con la "rebelión de las masas" y el "marxismo vulgar" de por medio, era políticamente incorrecto escribir acerca de lo que deberíamos llamar el patriciado urbano tradicional dominicano, ese micro-universo particular que formaba parte de las llamadas "clase dominantes".
Este libro, como dice Manuel Salvador Gautier al final de su introducción, que luce como una frívola relación de anécdotas familiares de una joven inquieta e inteligente que crece en una familia de gente blanca y rica, bien educada y refinada, directamente conectada con las familias principales de las principales ciudades del país, pero es mucho más que eso.
Es, además, un testimonio de una época que empezó a cerrarse con el ascenso de Trujillo al poder, pero cuyos valores han continuado siendo conservados por muchas familias de ese patriciado a quienes el dictador les quitó el poder económico y político, pero no les pudo arrancar la educación, las buenas maneras, sus valores religiosos, ni sus buenas costumbres.
Muchas personas leerán esta obra con curiosidad familiar y amistosa simpatía, pues está escrita como un documento casi para consumo privado de la familia extendida de la autora.
Sin embargo, una vez que este libro salga del círculo familiar de los Vásquez y los Freites, otras personas tendrán entonces la oportunidad de entender cómo era la cúspide de la sociedad capitaleña en aquel tiempo que podríamos llamar también "la belle époque" dominicana.
Allí conocerán esos lectores que no era necesario ser muy rico o muy blanco para pertenecer al patriciado dominicano, pues los requisitos eran otros, y verán que en la base de todos ellos estaba la educación familiar, la buena educación doméstica, la seriedad y la honradez, el cumplimiento de la palabra empeñada, la solidaridad y la caridad cristiana.
Antonia Vásquez de Freites escribe en estilo autobiográfico y nos describe una familia criolla blanca en su evolución a lo largo de tres generaciones, pero en el camino nos va dejando entender un mundo más amplio compuesto por personajes de la alta política, de los negocios y de las organizaciones sociales y religiosas.
También nos va retratando, desde la óptica de su vida familiar, cómo fue cambiando la República Dominicana desde el gobierno de Horacio Vásquez hasta estos mismos días; cómo Trujillo se apoderó del país y humilló a los que no eran de su clase imponiéndoles a muchos, primero, cárcel y castigos y, luego, invistiéndolos con cargos públicos, honores sociales y dignidades políticas siempre y cuando se resignaran a servirle.
Llama la atención los múltiples rituales de servicios y lealtades familiares que mantienen ligados a los personajes que Antonia Vásquez de Freites retrata a lo largo de su narración, desde las parientas empobrecidas a quienes los de mejor posición ayudaban en todo lo posible durante la Gran Depresión de los años treinta, hasta la protección que ella y su esposo, y su prima Josefina y su esposo, brindaron a Luis Amiama Tió y su hermano a raíz del ajusticiamiento de Trujillo.
Discreción, lealtad, amistad, solidaridad, educación, refinamiento, honradez, caridad, religiosidad, servicio público y ciudadano, entre muchos otros altos valores, son algunos de los rasgos que la autora, sin proponérselo expresamente, va resaltando como componentes del ethos familiar y social de ese patriciado urbano que hoy, a principios del siglo XXI, va en camino de desaparecer en la República Dominicana.
Cuando usted lea este libro, amiga lectora, goce de las flores, las recetas, los vestidos, los sombreros, las fiestas en los clubes y casas de familia, los grandes bailes de salón, los viajes al extranjero, las tardes de té y los juegos de canasta y póker, sí, pero póngale atención, por favor, a otra historia más profunda, más decisiva, que va rodando por debajo de las aparentes frivolidades que una clase que luce ociosa (como le llamaba el sociólogo Thorstein Veblen), pero que formaba y todavía forma parte del entramado social del país, y sin la cual no es posible entender la vida dominicana.
Clase ésta sin la cual no es posible entender la historia dominicana contemporánea pues ha servido de modelo a varias clases nuevas, emergentes, que con éxito variable tratan de imitarla externamente obviando, lamentablemente, los valores fundamentales que sostenían y aún sostienen a los miembros sobrevivientes de este patriciado urbano.
Es un testimonio de una época que empezó a cerrarse con el ascenso de Trujillo al poder, pero cuyos valores han continuado siendo conservados por muchas familias de ese patriciado a quienes el dictador les quitó el poder económico y político, pero no les pudo arrancar la educación, las buenas maneras, sus valores religiosos, ni sus buenas costumbres.

jueves, abril 7

¿Dónde esta Waterloo? (por Andrés Trapiello)

Andrés Trapiello

LA ESCENA DE FABRIZIO del Dongo, protagonista de La Cartuja de Parma, preguntando en medio de la batalla de Waterloo a unos y otros dónde estaban los combates (los que veía no le parecían a la altura de la idea que se había hecho él de Napoleón), ha quedado como ejemplo de nuestra dificultad para objetivar los hechos. No hay nadie desde hace quince años que no sienta que el mundo está cambiando radicalmente, que va hacia una nueva era, que lo está haciendo a una velocidad incontrolable, que esto no ha hecho más que empezar y que no sabemos tampoco dónde ni cómo ni cuándo parar.

Las revueltas que se han iniciado en el norte de África y las pendientes en China o Cuba la incertidumbre sobre las reservas energéticas o la gran revolución Internet que concierne a todos por igual, ricos y pobres, musulmanes, cristianos y budistas, hombres o mujeres, justos e injustos, nos asombran tanto como nos desasosiegan. Hablemos, por ejemplo de algo que nos concierne a tantos: los libros. También se oyen opiniones apocalípticas. Es posible que sigan escribiéndose, vaticinan, pero no está claro que vayan a leerse.

La invención de la imprenta supuso el fin de los copistas; la invención de la linotipia, el de los cajistas, y una de las primeras consecuencias de la invención de los ordenadores, el de los linotipistas y fotocompositores. El trabajo que hacían ellos lo hemos asumido los escritores. Somos escritores, pero se nos ha hecho cajistas y linotipistas de nuestros propios libros, y es cuestión de tiempo que internet nos convierta en editores, y quién sabe si también en nuestros propios distribuidores y libreros. "Editor de su sola y propia obra” dijo de sí mismo Juan Ramón Jiménez, un hombre que soñó, sin haberlo conseguido nunca con tener una imprenta debajo de su casa que imprimiera cada día su trabajo de la víspera. Hoy Juan Ramón sería feliz, escribiría sus poema en su portátil y los difundiría a la mañana siguiente por todo el mundo limpios, corregidos (acaso lo que más le gustara pues nunca ha sido tan sencillo corregir). Y como é1, todos nosotros. Pues esto nos ha traído la era digital: el escritor podrá ganar un poco más escribiendo lo mismo y el lector, leer lo mismo pagando mucho menos. Habrá más libros con menos costes, y la literatura conocerá una difusión en la que jamás pudo soñar. ¿Se opondrán a ello los papeleros, impresores, editores, distribuidores y libreros? Si aman la literatura y la cultura como dicen, no deberían. No deberían tampoco impedirlo los lectores, con sus rapiñas. Pues sueña uno sí, con el día en que podamos difundir desde nuestro ordenador nuestros libros, como vilanos que se dispersan por el mundo libres de toda brida. "siembro en todos los vientos", se leía en el anagrama de la vieja enciclopedia Larousse junto a una joven que soplaba sobre un vilano. Nada ha cambiado, aunque los vientos hoy sean
otros. Escribimos para todos y para ninguno por lo mismo que tu lees este articulito para ti en nombre de todos y de ninguno. Ha empezado esta batalla de Waterloo, de fin incierto pero vivir, escribir, leer no es más que el testimonio de una incertidumbre. Y eso fue así ayer, lo es hoy lo será mañana.

(Gracias E)

miércoles, abril 6

Fernando Pessoa y su estética de la abdicación

"Conformarse es someterse y vencer es conformarse, ser vencido. 
Por eso toda victoria es una grosería. 
Los vencedores pierden siempre todas las cualidades 
de desaliento con el presente que los llevó a la lucha que les dio la victoria. 
Quedan satisfechos, y satisfecho sólo puede estarlo aquel que se conforma, 
el que no tiene mentalidad de vencedor. 
Sólo vence el que nada consigue nunca. 
Sólo es fuerte el que siempre se desanima. 
Lo mejor y más púrpura es abdicar. 
El imperio supremo es el del Emperador que abdica de la vida normal de los demás hombres, 
en que la preocupación por la supremacía no pesa como un saco de joyas."
Fernando Pessoa, 
Libro del desasosiego.
 
Fotografía: Juan Rulfo
 
Estética de la abdicación

Conformarse es someterse y vencer es conformarse, ser vencido. Por eso toda victoria es una grosería. Los vencedores pierden siempre todas las cualidades de desaliento con el presente que los llevó a la lucha que les dio la victoria. Quedan satisfechos, y satisfecho sólo puede estar aquel que se conforma, que no tiene la mentalidad de vencedor. Vence sólo quien nunca consigue. Sólo es fuerte quien se desanima siempre. Lo mejor y lo más púrpura es abdicar. El imperio supremo es del Emperador que abdica de toda vida normal, de los otros hombres, en quien el cuidado de la supremacía no pesa como un fardo de joyas.

Fernando Pessoa

martes, abril 5

Los intelectuales y Trujillo: jueves 7 a las 7 en el AGN

El Archivo General de la Nación (AGN) presentará  el panel “Los Intelectuales y Trujillo”, en el marco del programa de conmemoración del 50 aniversario del ajusticiamiento del tirano  Rafael Leónidas Trujillo.
El panel se realizará este jueves 7, a partir de las 7:00 de la noche, en el patio español del AGN y tendrá como expositores a los historiadores, Roberto Cassá, Raymundo González, Odalís Pérez, Alejandro Paulino y Luis Gómez.
El propósito de la actividad es debatir la participación de los intelectuales dominicanos en el proceso histórico del 1930, que dio inicio a la llamada  era de Trujillo y a la consolidación de una de las dictaduras más férreas de America Latina.
Se analizarán las causas que impulsaron a un grupo sobresaliente de intelectuales a sumarse al proyecto trujillista, mientras que otros lo enfrentaron, pero terminaron en el exilio.
A la actividad han sido invitados historiadores, intelectuales, estudiantes y público interesado.  La entrada es gratuita.


Disertantes:
Roberto Cassá
Raymundo González
Alejandro Paulino
Odalís G. Pérez
Luis Gómez

1er. Festival Internacional CUENTA CUENTO

Del 2 de abril hasta el día 9 en la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana














PROGRAMA en PDF:
https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0B4lhlQRQrba6NDVjZDdiMDktOTJiZi00NTdiLWFjNjctNTVhMDM4NWY5ZDgw&hl=en&authkey=CM3elecG&pli=1

sábado, abril 2

Aída Bonnelly de Díaz, la Dama exquisita de la música y las letras

Aída Bonnelly de Díaz

Nacida para crear y difundir las Artes

Nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el 2 de mayo de 1926. Casada con el escritor y abogado Virgilio Díaz Grullón, con el cual procreó dos hijos: Victoria y Virgilio Díaz Bonnelly.

ESTUDIOS
Se graduó de bachillerato con Primer Honor de su clase en el Colegio Luis Muñoz Rivera, Sto. Dgo. 1944.
Discípula de piano de la profesora Manuela Jiménez* hasta 1945.
Se diplomó en el Juilliard School of Music de Nueva Cork con mención en PIANO en 1949 con la profesora Catherine Bacon.
Estudió música y piano en París con el profesor Harry Cox (1954-55).

En Washington D. C. entre 1962 y 1967 hizo cursos de Post-grado en la Universidad Católica y cursos de piano con Emerson Meyers.

ACTIVIDADES PROFESIONALES
1955-1961
Al regresar de Juilliard tocó muchos recitales públicos. Enseñó piano privadamente a un gran número de discípulas que pasaron con ella al Conservatorio cuando fue nombrada Directora del Departamento de Piano entre 1955 y 1961.
Varias ex discípulas fueron posteriormente profesoras de dicha institución.
Fue profesora de historia y materiales de música y clases privadas avanzadas.
Desde 1971 escribió crítica y artículos de temas culturales para el Listín Diario, sumando más de mil setecientos artículos publicados.
El 9 de agosto de 1973, fue designada Co-Directora Artística del Teatro Nacional, días antes de su inauguración. Promovió buenos espectáculos y muchos artistas jóvenes dominicanos.
Terminó esa etapa en 1978 con el cambio de gobierno.
En junio 1º de 1979 fue Directora de la Sección de Música de la Biblioteca Nacional donde dictó cursos de Apreciación Musical y auspició recitales de nuevos talentos.
Desde el 1980 al 1983, fue designada Directora Artística del Teatro Nacional. Creó la funcional Sala de la Cultura, de ese teatro. Dedicó la Sala Ravelo a las presentaciones de teatro que organizó en temporadas.
El 7 de septiembre de 1987, fue nuevamente designada Directora Artística del Teatro Nacional. Renunció para retirarse a tocar piano, enseñar música, escribir artículos y nuevos textos, además de dar charlas de promoción musical. Fue reemplazada en agosto 20 del 1990.

PUBLICACIONES
Ha publicado varios libros y más de 1700 artículos en el Listín Diario mayormente:

En Torno a la Música, 1978. Premio Nacional, renglón Didáctica. Editora Taller

Testimonios del Canto y las Palabras. 1980. Editora Alfa & Omega.

Síntesis de la Historia de la Música Dominicana. 1979. BanReservas, Aniversario Fundado. (Reedición Popular Síntesis Historia de la Música Dominicana. 1983. Secretaría de Educación.

Variaciones (Narrativa). 1984. Edición BanReservas.

Retablo Costumbres Dominicanas. 1991. UCAMAIMA-Editora Taller.

Los niños y las Artes. 1993. Tobogán-Editora Alfa & Omega.
Por los trillos del arte. 1996. 
Vuelo de amigos. 1998
Timo el dinosaurio. 2000



REPRESENTACIONES EN EVENTOS NACIONALES E INTERNACIONALES
Como Delegada a la Comisión Interamericana de Mujeres (cargo honorífico), asistió a numerosas asambleas y actividades. Entre los años 1968 y 1971.
Como Representante de la crítica dominicana asistió a la Primera Conferencia de Críticos Internacionales celebrada en Washington en mayo de 1973.
Representó a los músicos en el Primer Coloquio de Críticos Dominicanos. Santiago, febrero de 1980.
Asistió como crítico al Encuentro Internacional celebrado en Caracas en el año 1983

ASOCIACIONES NACIONALES E INTERNACIONALES
Miembro activo de las asociaciones culturales dominicanas Club de Música y Pro-Arte (socia fundadora).
Delegada nacional ante la Comisión Interamericana de Mujeres CIM, desde 1968 al 1971. Luego fue Asesora hasta su ingreso en el Teatro Nacional, 1973.
Miembro de la Fundación Sinfonía que labora a favor de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Miembro del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña y posteriormente fundadora del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes.

CHARLAS Y CONFERENCIAS
Ha dado numerosas charlas, conferencias y cursillos en salas públicas, bibliotecas, universidades y otros centros docentes.

HONORES
Fue condecorada con la orden de Andrés Bello, grado de Caballero por su labor a favor de la cultura y colaboración con Venezuela, 31 de enero de 1983.
Reconocimiento Nacional con Trofeo Ángel en 1982 por labor a favor del teatro.
Mujer Sobresaliente por el Tele-Club del Hogar, 1984.
Declarada Munícipe Distinguida por el Ayuntamiento de Santo Domingo en 1989.
Numerosos pergaminos de Instituciones, Universidades y Centros Culturales.
---
* Acerca de la profesora Manuela Jiménez, por azar tenía guardado este escrito del intelectual y músico Jacinto Gimbernard: "(...) Era una sala tan fortísimamente personalizada, tan impregnada de los gustos de su dueño, como lo era aquella sala de doña Manuela Jiménez en la avenida Independencia, frente al cementerio, en los altos de una famosa ebanistería creadora de bellas tallas en caoba para los escritorios y mobiliarios de los altos funcionarios de la Era de Trujillo, incluyendo al portentoso y temible Generalísimo. Doña Manuela, distinguida profesora de piano, mitad alemana y con la otra mitad cargada de la mulatería cubana de su padre que sedujo –supongo yo que con luminoso desparpajo– la rígida cuadriculación de una nórdica mujer anhelosa de simples claridades. ¡Cuánto frescor éste del desorden antillano!".

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...