viernes, diciembre 24

Yo confieso...


...que no coloco esto como un medio de exhibición (aunque lo sea), es que sé que dentro de unos años, revisar este blog será mi memoria, y me voy a reír muchísimo. Acabo de ver esta peli que hace mil años andaba buscando y sólo voy a anotar que me quisiera casar con Clint Eastwood. Es lo más varonil que he visto, aunque los hombres como él ya estén pasados de moda. Es el director más eficaz del mundo y sabe exactamente lo qué quiere lograr en cada escena. Por demás, elige los temas más difíciles. El final de este film, por ejemplo, es sorpresivo y paradójicamente esperado. De alguna manera se iba a inmolar y le da un voto de confianza a la justicia, pues al fin y al cabo la juventud necesita creer en la estructura de una sociedad que a pesar de los pesares, aún funciona: no somos animales y no estamos en la selva... ¿o sí?

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...