lunes, diciembre 13

Un extranjero me enseñó a amar a mi país

AM. - Se buscan realizadores
Durante dos décadas, el sacerdote jesuita Santiago de la Fuente se dedicó a proponer soluciones. Así de sencillo. Los artículos que publicó en la prensa y que ahora sus ex alumnos han recopilado en el volumen "Se buscan realizadores para una Dominicana mejor", (en una edición de Juan Manuel Prida Busto) parten de una convicción: este país tiene solución, pero es necesario que nos pongamos manos a la obra para que las cosas se encaucen. Ese es el punto de partida: la convicción de que es preciso actuar, involucrar a los ciudadanos para solucionar los problemas. (Los jesuitas, ya se sabe, son hombres de acción). Desde los primeros escritos recogidos, los artículos son de una inquietante actualidad. O el padre Santiago siempre ha sido un moderno, o los problemas son los mismos desde los años 70. Probablemente un poco de cada cosa. ¿Temas? Las crisis como oportunidad, la naturaleza de los líderes, o la verdadera cultura del desarrollo. Algunos como "Responsabilidad, dignidad e importancia de los que aspiran a gobernar" parece escrito ayer. El crecimiento económico solidario, los problemas electorales, de la electricidad, de la pobreza, de la educación... pasan por estas páginas como agudos análisis que mezclan, como no podía ser de otra manera, una visión trascendente de la presencia del hombre en el mundo con una ética estricta para encarar los asuntos de la vida en común de los ciudadanos. Y sí, son valores inmutables.

IAizpun@gmail.com


Santiago de la Fuente
He dicho que yo visité las bibliotecas de mayor. Que lo primero que hice cuando me dieron el carnet de residente en España, fue inscribirme en la biblioteca y sacar tres libros y tres DVDs cada semana. Porque yo, por no tener el hábito y ser excesivamente tímida no aproveché nunca biblioteca de la UASD cuando era estudiante, y cada vez que me topaba con un libro interesante y tenía que dejarlo, el malestar me desesperaba. Eso me pasó con la Geografía Dominicana del padre Santiago de la Fuente. Con 23 años fui secretaria del Ing. Camasta y éste tenía algunos libros en la oficina. Allí fue mi primer encuentro con esa geografía que me puso de frente a los datos de mi tierra. Sólo yo sé el impacto que me causaron sus epígrafes:

"Ser patriota es mejorar la patria".
 "Sólo quien conoce la realidad y posibilidades de su patria, puede mejorarla".

Algún día se cantará a los cuatro vientos todo el bien que los educadores religiosos han hecho por los dominicanos, y no sólo en la intimidad de los hogares, pues es moda decir lo mala que fue tal monja, o el reglazo que dio el padre tal, pero no se resalta lo buenos que han sido en muchísimos otros aspectos. En el caso del jesuita Santiago de la Fuente, refuerzo el editorial de Inés Aizpún de Diario Libre. Un hombre a quien le asignaron la enseñanza de geografía dominicana y al encontrarse que no había libro, se fajó a hacerlo él mismo, con verdadera entrega, tan bien hecho que no ha sido superado. Dios bendiga a este sacerdote jesuita a quien expreso mi gratitud porque gracias a él, yo conozco un poco de mi tierra y empecé a amarla trascendiendo la tinta y el papel desde su magnífica Geografía Dominicana. El libro, me lo voy a comprar de nuevo, porque el que tenía lo he perdido en uno de esos préstamos sin devolución, ojalá le haya resultado tan beneficioso como a mí.

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...