domingo, noviembre 28

¿Los que más "aman" (cuando hay divorcio o separación) se quedan con todo tratando de amarrar a la pareja?



En esta película, la protagonista se da cuenta de que el marido va por un lado y ella por otro. Decide romper y llega a pronunciar esta frase: "Quédate con todo", porque entiende que su libertad está por encima del lastre que es pleitear por bienes gananciales y todos esos conflictos de división que trae consigo el divorcio.

En la Guerra de los Rose,  la pareja pasa del amor, del matrimonio perfecto a la lucha de intereses y terminan en una guerra a muerte. Violencia in crecendo. En realidad, los matrimonios que no terminan nunca de litigar se aman de tal manera que al no romper de una vez por toda con el vínculo son capaces de matarse entre sí. ¡Qué barbaridad!

¿Quién contra mí si yo estoy conmigo?


Mi sangre china debe haber influido mucho en mí porque he llegado a esta edad tratando de ser todo lo contrario de lo que me han querido inculcar. Me preocupo por conocer las razones de las cosas pero trato de mantener mi propio criterio. Sé que en muchas ocasiones soy idiota, en otras, puedo aparentar genialidad. Ni lo uno ni lo otro. Sólo soy yo misma. Y serlo implica asumir la responsabilidad de tragar cuando hay que hacerlo y no envanecerse cuando se hace algo bien porque al fin y al cabo, todo es vanidad. Nadie, absolutamente nadie puede juzgarme sino yo misma. Por tanto, ¿quién puede hacerme daño?

Esta perorata me sale porque he sufrido el robo de ideas y de protagonismo en más de una ocasión. Gente más hábil, más inteligente emocionalmente o simplemente con un puesto por encima del mío "ha gozado de mis favores mentales" sin mi consentimiento. La última vez, que fue en España, me sentí tan distinta y liberada que no me importó. Ahora que alguien cercano me habla de eso, empaqueto en un único regalo a toda esa gente que vive matándose para que les reconozcan y lo mando lejos. ¿Acaso no sabes tú misma quién eres y de lo que eres capaz? ¿Para qué caray tienes que esforzarte tanto en andar diciendo que "yo hice", "yo fui", "yo lo parí", "yo, yo, yo"... ¡qué agobio!

Tan triste es el que sufre el expolio como el que lo disfruta por unos momentos (todo se sabe al fin y al cabo).

Tan penoso es centrar la atención en una idea que no tenerla.

De manera que así como no le doy ninguna importancia a mi cadenita de oro y al collar de plata y rubíes que andan tirados por ahí, me pueden robar las ideas porque ¡yo sé quien soy!

Y por último, lo siento mucho por quienes sienten envidia porque creen que consigo las cosas sin esforzarme. Mis luchas están en otro plano.

Por otro lado, acabo de ver la película de Julia Robert y Javier Bardem, Comer, orar y amar: La frase "Dios reside en mí como quiera que yo sea" me ha llegado al alma. Por lo tanto, ¿quién contra mí si yo estoy conmigo?

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...