miércoles, agosto 18

La que lo dejó todo...

Hace unos años, lo abandoné todo por amor. Renuncié de mi trabajo de Copy-writer en Young&Rubicam Damaris. Yo quería vivir del cuento! Dando saltitos pasé por donde mi querida Cesarina Benavides en TeamWork y luego, por la Secretaría de Turismo, gracias a Víctoria Curiel... Ya estaba enamorada como una uva (sí, porque eso embriaga) y de pronto me vi en Madrid y por ahí comenzaron ocho años o el paso a otra dimensión.
Era seguro, que de no haberme ido a probar la ilegalidad (por supuesto que me salté el permiso de tres meses ¿quién le pone tiempo al amor?), hoy tendría unos cuantos libros publicados, pero no me arrepiento. Nadie podía vivir por mí y nadie me va a contar lo que sentí y experimenté en carne viva. 
Como siempre, mis papeles me salen al encuentro para que no los pierda ni los olvide. Este que plasmo aquí es una joya de amistad que hoy tengo el gusto de compartir, como dice Pedro Guerra: "Para quien me quiere, para quien no me quiere". ¡Gracias Enrique Pérez Díaz! Te quiero!



Enrique Pérez Díaz, escritor y editor cubano
http://www.imaginaria.com.ar/00/7/perezdiaz.htm



La Magia de Leibi


Nadie podrá dar lo que no tiene dentro.
Todos deben amar para que amar sea el verbo
que se multiplique en cada brote tierno.
Tenemos un gran potencial en nuestra esencia.
Es puro y bello.
Obsérvenlo y vuelvan a ser niños,
como los niños que quieren guiar y dirigir.
Aprecien su interior, y la imaginación será espontánea.
Lo importante es hacerlo poniendo el corazón.
Leibi NG Báez

La literatura es un oficio de dar y de recibir. A veces me ha complacido imaginarla como un grande y frondoso árbol, de muchas ramas y raíces que se adentran en los confines de la tierra o vuelan hasta los espacios siderales más insospechados e ignotos.

Todos los escritores venimos literariamente de alguna parte y, a nuestro paso por el mundo –y particularmente el mundo de las letras- lo mismo vamos tomando y dejando en una interacción perenne que no se acaba nunca, porque es eterna. ¡Afortunadamente!

Me siento muy honrado en presentar este primer libro de LeibiAnna NG Báez, un ser humano que es muchos caminos, lleno de preguntas y montones de respuestas, de sentimientos encontrados y con un sol siempre naciente en sus rasgados ojos. Quien tenga la dicha de conocer a Leibi verá que ella es la inquietud, pero también el encanto, la fascinación de una persona con dotes para ver dónde está el misterio, la poesía, la savia secreta que hace vivir su esencia suprema a los hechos más cotidianos.

Este primer libro, -que parafraseando al cuento inicial- nos complace llamar Creatas e ilustrotes (y dos cuentos de regalo) presenta a una narradora en toda la madurez del oficio, a una poeta de la palabra que, -como bien dijera el cubano Félix Pita Rodríguez “La poesía es un silencio que alguien de oreja fina escuchó”- ha sido capaz de sacar voces de los silencios y entretejer tres historias originales como las que más.

El mundo por el que se mueven los argumentos de Leibi es prácticamente inclasificable. Incluirlo en alguna tendencia, modalidad, serie, sería pecar de ingenuidad absoluta y tajante. En Leibi se ven resonancias de muchas voces y, a la vez, una originalidad enorme, que fascina sobre todo por tratarse este de su primer libro.

¿Es fantasía, ciencia-ficción, realismo mágico, simbolismo lleno de significaciones, literatura con una carga de espiritualidad? ¿Para qué detenernos en tontos afanes de encasillarla? Es, en una palabra, literatura que entretiene, motiva a seguir leyendo, hace reflexionar y sobre todo, deja al lector con deseos de que la historia continúe.

Resulta por demás, una literatura que se mueve en las claves y personajes de la usual narrativa destinada a los niños, adolescentes y jóvenes. Pero, ubicarla únicamente en este estadio de edad, tampoco sería justo. Creatas e ilustrotes es un libro para personas, para que lo lean aquellos que vivan llenos de preguntas y no se suelan conformar con las a veces tontas respuestas del mundo en que vivimos.

Humor, desenfado, altruismo, solidaridad, ingenuidad… tantas virtudes se podrían enumerar en estos tres cuentos tan bien sazonados de una enécdota, personajes excelentemente trazados, eficaces finales y un deseo de inquietar al lector.

Con este, su primer libro publicado, Leibi demuestra ser una “creata” en toda la extensión de la palabra, una “creata” provista de la imaginería, la libertad y el donaire de un verdadero “ilustrote” sobre todo en aquello de pintar universos que hagan más interesante la ya mítica y admonitoria página en blanco.

Nadie puede dar lo que no tiene adentro. Es verdad. Pero también resulta muy cierto, que quienes, como Leibi atesoran en su interior un vasto universo de sentimientos e inquietudes, cuando se deciden a plasmarlo en un libro, nos dejan con el arrobamiento del hallazgo, como si nos sentáramos a contemplar el cielo estrellado desde la perspectiva de una montaña que se mira en el mar.

Quien tiene mucho que decir, evidentemente, nunca deberá permanecer callado, no sólo en bien suyo, sino en bien de los demás.

Es válido pues, amigo lector, no detenernos más y comenzar a degustar, con exquisito olfato de un buen gourmet del aroma a papel, a savia, a esencias, que tan joven y contrastante artífice de la palabra nos regala en estas historias.

Enrique Pérez Díaz
La Habana, enero del 2000

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