viernes, agosto 13

Mi vecina de arriba






Vivo solo en un piso pequeño de una habitación. Cuando me mudé, coloqué en la habitación el piano eléctrico y acostumbro a tocar por las noches (con los auriculares puestos, claro). A los pocos días, el portero me dijo que la vecina de arriba se había quejado porque escuchaba algo así como “sonido de tambor”, y llegué a la conclusión de que era el ruidito de mis dedos al golpear las teclas.














Me dijo que la mujer de arriba era mayor, soltera y médico. Trasladé el piano al salón y ahora cada vez que me acuesto siento que ella está arriba, en su cama, atenta y vigilante. A veces pienso si mis sueños podrían despertarla, porque yo sueño muy fuerte, e intento imaginar quién es esa mujer desconocida que duerme a pocos metros de mi, sólo separados por un fino techo que deja pasar el más mínimo sonido. Dormimos muy cerca, solos, y seguramente nunca conoceremos nada el uno del otro, como esos secretos ocultos de tantos matrimonios. Esta noche, antes de cerrar los ojos miraré hacia el techo y susurraré un “buenas noches”.



A propósito de OKURIBITO



http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2010/08/100804_video_japon_funeral_mr.shtml

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...