sábado, enero 2












Por Virgilio López Azuán

LOS NIÑOS

Gracias a los niños que en mis sueños orinan mi verso,

a los que juegan y saltan inventando la alegría.

Gracias a esos “loquitos”, que ríen y mofan.

Gracias a los jodones, que saltan brincan y enamoran.

Con ellos corro los caminos tapiado de sonrisas.

Los llevo muy dentro, pedacitos de pan y alimento.

Cómo no amarles sus cuatro puntos cardinales:

el Norte de sus sueños,

el Sur de su infancia,

su Oeste vigoroso y

el Este de su esperanza.

Gracias a los niños que juegan en el parque,

en la calle y en los barrios.

Porque todos floretean en mis adentros,

hacen fiestas, tiran cantinas, matan hambres contenidas.

Gracias a los niños, ataviados de luz,

que se tiran en los pisos y me devuelven maravillas.

A ellos que tocan mis versos,

que los llenen de babas, de balbuceos, y lágrimas de leche.

Gracias a los niños que convertidos en mariposas

llenan de alas la tarde.

Gracias, angelitos, babitas del alma.

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Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...