miércoles, octubre 27

Entre la soberbia y la humildad, entre el deber y el orgullo mal entendido

"Mira aquella luz cómo disfruta
en la oscuridad
sólo le preocupa
que la vean los demás
móntate en su grupa"...


Los poetas con su poder de síntesis, dan guiños a la vida cotidiana que la hacen más llevadera. Podría escribir una biografía con letras de canciones y poemas. Se puede decir tanto... Pero el mundo es ancho, diverso y ajeno. ¡Ah, pero yo tengo un "mundo" mío. En mi mundo hay espacio para echarme más reprimendas que alabanzas: porque no importa que tan bien quede lo que hago: siempre puede quedar mejor. Y para que esto suceda, para que me quede mejor, he de vencer los prejuicios y condicionamientos. Implicarse (mojarse para algunos, que el que quiere comer pez, ya sabe), es estar dispuesto a barrer, si hay que barrer o por el contrario, estar en la línea de recibo, cuando empiecen a llegar los invitados. Toda una gama, ¿no? Según mi lógica, la mayoría de los cocineros elaboran deliciosos platos para que otros los disfruten. Eso es un arte. Eso tiene una ética. Aunque los comensales estén dispuestos a pagar, el triunfo del cocinero es que todo quede perfecto, que quienes prueben su manjar la emprendan en alabanzas y el orgullo de la satisfacción le extienda un halo de gloria por ser un gran chef. ¡Nooo!, desvarío. El pinche que echó la sal es el primero en servirse y el mal cocinero pide un precio extraordinario por su plato. ¿Qué nos pasa?
Siempre refiero que somos 8 hermanos y que entre los tres primeros y el resto hubo un cambio radical. Los hermanos menores empezaron a cuestionar qué ganaban con sus acciones, mientras que los mayores nos desvivíamos por agradar a nuestros padres, que eran la autoridad. Evidentemente, soy producto de mis vivencias y estoy vieja. Al contrario de mucha gente, para mí ser viejo es un logro, pues se supone que a mayor vida, mayor sabiduría y no hay mayor riqueza que la sabiduría. Pero el sabio tiene que encontrar la forma de lidiar con la ignorancia y hasta con la inocencia. Tengo mis propias leyes que se suponen válidas mientras no lastimen a nadie. Y he aquí que eso se vuelve utopía pues tan sólo de pensarlo y expresarlo, ya habrá alguien revolviéndose en su silla. Hasta para educar a los hijos se da una lucha de contrarios. Es bien sabido que uno de los dos padres tiene que asumir la línea dura, porque si es por argumentos...  Lo que es inconcebible es que para alcanzar un resultado haya que pasar por unos procedimientos que a veces dependen de la voluntad de alguien que a lo mejor no está en vena y eso me obligue a esperar para respetar. ¿Y no estamos precisamente para encontrar soluciones? La pasividad de algunos es un atraso, por más adelanto filosófico que signifique. Armonizar diferentes niveles de madurez y desencuentros de intereses en la época en que la complejidad invita a la confusión es una verdadera lucha física e intelectual. Lo que va a seguir siendo un enigma para mí es que todos tengamos acceso a las mismas normas y lo que realmente aprendemos es a utilizarlas a conveniencia. Menos mal que el respeto se gana con el trabajo.









Respeto


Cada cual vaya diciendo lo que quiera
se lo lleva la corriente
por la carretera
ves pasar la gente
y tu sangre permanece indiferente

Tú le pides a tu Dios por las mañanas
que lo malo no te coja
después le pides al viento
que te arrastre las hojas
rezas por la lluvia y no te mojas

ESTRIBILLO:
Está muy bien eso del cariño
yo me comprometo
pero no me des un dulce como a un niño
te estoy hablando de respeto

Ya ha llegado el sol a lo más alto
¿qué puedo yo hacer?
no puedo mirarlo
ni vivir sin él
todavía tengo mucho que aprender

Dices que la noche se hace larga
más largo es el día
regaré tus flores
si tú riegas las mías
cada bicho va buscando su armonía

Está muy bien eso del cariño
yo me comprometo
pero no me des un dulce como a un niño
te estoy hablando de respeto

Mira aquella luz cómo disfruta
en la oscuridad
sólo le preocupa
que la vean los demás
móntate en su grupa

Está muy bien eso del cariño
yo me comprometo
pero no me des un dulce como a un niño
te estoy hablando de respeto.

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