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sábado, septiembre 18

La verdadera historia de los tres cerditos

Teatro

Por Koldo Campos Sagaseta


                                        Cuadro 1

Gruñendo su decepción, tres cerditos salen de una oficina de empleo.

-Cerdito 1.- ¡Puerca vida la nuestra, siempre la misma respuesta!
-Cerdito 2.- ¡No hay trabajo! ¡No hay trabajo! ¡No hay trabajo!
-Cerdito 3.- ¡Qué trabajo da encontrar trabajo!
-Cerdito 1.- Y digo yo, ¿de qué nos sirve tener estudios, trabajar como burros cuando aparece algún empleo precario, ser serios y decentes? ¿De qué?
-Cerdito 2.- No hay que perder la esperanza, hermano,  verás como todo es mejor mañana…
-Cerdito 1.- Pero para eso será necesario que hagamos algo hoy… ¿y qué estamos haciendo?
-Cerdito 3.- (luego de una elocuente pausa) Por suerte que en otra vida debimos ser cigarras que aún nos quedan algunos ahorros…
-Cerdito 1.- Sí…algunos  (refiriéndose a sus hermanos)

De improviso, un vendedor de periódicos semioculto tras los mismos, vocea las últimas noticias

-Vendedor.- “¡Extra, extra…!” “¡Anda suelto el lobo! ¡Peligran los cerditos!”
-Cerdito 1.- (con evidente pesar) Parece que nuestras calamidades no se limitan sólo al empleo…
-Cerdito 2.- El lobo anda suelto y nadie como nosotros sabe lo que eso significa…
-Cerdito 3.- Bueno… Caperucita.
-Cerdito 2.- Sí, es verdad, nadie como nosotros y Caperucita sabe lo que eso significa…
-Cerdito 1.- Bueno…y los corderitos…
-Cerdito 2.- (malhumorado) De acuerdo, está bien…nadie como nosotros, Caperucita, los corderitos… (observa a su alrededor en el temor de ser interrumpido) y otros posibles animales, sabe lo que significa que ande un lobo suelto.
-Cerdito 1.- Y ninguno de nosotros tiene casa en la que protegerse de su amenaza.
-Cerdito 3.- En cualquier caso, la casa posible deberá ser lo suficientemente sólida como para resistir los soplidos con que el lobo las tumba.
-Cerdito 1.- Yo hace tiempo que solicité un piso en alquiler a través del Gobierno y sé que las respuestas no las traen las liebres pero confío en que tampoco las tortugas. Por si las moscas, mientras espero, voy a meterme en un piso de alquiler.
-Cerdito 2.- Yo voy a ponerme en manos de una inmobiliaria. No tengo muchos ahorros pero no quiero seguir de colmena en colmena pagando alquileres. He visto por televisión anuncios muy interesantes de viviendas seguras, con abundante tierra, aguas lodazales y barrizales varios, dignas de un verdadero cerdo.  Hasta con troncos en los que rascarte…
-Cerdito 3.- No sé, no sé…  en esos negocios siempre hay sueltos muchos gatos y es bueno tener la vista de águila que tú no tienes. A los puercos nos toman por borregos si no nos amparamos en algún seguro. Y ese seguro, hermanos, es un buen banco.
-Cerdito 2.- ¿Mejor que una inmobiliaria?
-Cerdito 3.- Las inmobiliarias incumplen, defraudan, se declaran en quiebra, nadie las controla, son menos confiables que una víbora. El banco sale un poco más caro, es verdad, pero no tanto como una oferta inmobiliaria. Un banco es otra cosa, un buen banco quiero decir…y  yo soy un lince para elegirlos. Con la garantía de un banco obtendré mi vivienda.
-Cerdito 1.- Lo importante es que por mucho que sople el lobo no nos tumbe la vida.
-Cerdito 2.-Entonces… patas a la obra.

Los tres se van por caminos distintos  en busca de resolver el problema de sus viviendas.



                                            Cuadro 2

El primer cerdito, buscando algún apartamento en alquiler, recorre la ciudad de punta a cabo, sudando como un cerdo. Sube, baja, dobla a la izquierda, tira por la del medio, sale a la otra calle, toma un ascensor, se baja en la quinta, gira a la derecha, cruza el puente, pasa la plaza, da la vuelta a la iglesia…y queda, exhausto,  frente a la Oficina de la Vivienda.

-Cerdito 1.- ¡Nada… ni una sola casa en alquiler…! Sólo casas abandonadas y casas en construcción, edificios vacíos y edificios en obras… ¿Y para qué es que se construyen tantas casas con tantas casas desocupadas?
Se está haciendo de noche y no es prudente seguir en la calle pero, tal vez en la Oficina de la Vivienda ya tengan la respuesta a mi solicitud.

En la puerta de la oficina un burrócrata le sale al paso.

-Burrócrata.-   ¿En qué puedo ayudarle?
-Cerdito 1.- Sólo quería saber si ha salido ya mi vivienda…
-Burrócrata.- Tiene su identificación…
-Cerdito 1.- No…pero soy el  primer cerdito, usted me conoce…
-Burrócrata.- ¿Y cómo sé yo que es usted el primer cerdito  que asegura? En fin, voy a hacerle el favor…dígame su número de solicitud.
-Cerdito 1.- El 22
-Burrócrata.- (Mientras revisa una carpeta con expedientes) Aquí está el 22 pero ¿y cómo sé yo que el 22 es el suyo?
-Cerdito 1.- Pues porque se lo digo yo, y además hemos quedado en que yo era el que soy, el primer cerdito…
-Burrócrata.-  ¿Y cómo sé yo que es usted el primer cerdito y que le corresponde el  número 22? En fin, voy a hacerle un último favor… (cuenta con los dedos) a dos casas por año adjudicadas los años buenos,  y considerando que a usted, si fuese en verdad el primer cerdito que dice ser  y le correspondiera el número 22 que dice usted…dos y dos cuatro, me llevo cinco…  le queda de espera como doce años… si no hay más inconvenientes.
-Cerdito 1.- (Cabizbajo) Gracias por la información…
-Burrócrata.- Y la próxima vez que vuelva  recuerde traer identificación.

Ya es noche cerrada y, aterido de frío, el cerdito busca, todavía, una vivienda en alquiler. Cuando observa a un vecino parado en una esquina se acerca en procura de ayuda.

-Cerdito 1.- Disculpe vecino…¿Conoce por aquí alguna casa en alquiler?

El vecino, que no es otro que el lobo, en lo que canta un gallo da cuenta del confiado cerdito.

-Lobo.- (Mientras se lo come) Pobre cerdito…tanta vida que parecía tenía, pero no hay mal que por bien no venga. Ya no va a tener que preocuparse por el problema de la vivienda porque, desde estos momentos, ha pasado a residir a mi agradecido estómago (eructa)... ¡y no le cobro renta!


                                                   

                                            Cuadro III                           

El segundo cerdito entra en la oficina de la inmobiliaria. Mientras pasa junto a algunas mesas en las que hay algunos zorros trabajando   medita su decisión.

-Cerdito 2.- Una inmobiliaria que se anuncia en televisión tiene que ser una inmobiliaria seria.

Al final de la oficina, tras una mesa, es recibido por  el principal ejecutivo del negocio, un tigre contratista.

-Tigre.- Está usted en su casa…póngase cómodo…
-Cerdito 2.- Buenas tardes…yo quería…
-Tigre.- No, no diga nada… Como gerente de esta empresa debo confesarle que en Tigre & Asociados resolvemos sus problemas antes, incluso, de que los tenga… Usted está buscando una vivienda y nosotros tenemos la casa de sus sueños (mientras le muestra rápidamente varias fotografías de viviendas)
-Cerdito 2.- El problema es que…
-Tigre.- Sí, ya lo sabemos, el problema es que anda suelto el lobo y usted quiere la vivienda con carácter de urgencia, y que sea sólida y confiable… (le enseña más fotografías y planos)
-Cerdito 2.- ¿Y sería posible…
-Tigre.- Por supuesto que sí, ni lo dude. Para Tigre & Asociados no hay imposible que valga cuando se trata de satisfacer las necesidades de nuestros clientes. Una vez firme se le entregan las llaves.
-Cerdito 2.-  Me gustaría que la casa…
-Tigre.- No, no se moleste, no tiene que explicarme nada… (al tiempo que le muestra otra fotografía) Esta es la vivienda que usted necesita, ni cerca ni lejos, ni arriba ni abajo, ni pequeña ni grande… sino todo lo contrario… ¿Qué le parece? La número 8 de esta misma calle. En cuanto al campo de golf que aparece al lado le garantizo que no le va a causar problemas. Es más, los hoyos del campo se los vamos a convertir en charcas.
-Cerdito 2.- (al tiempo que pone los ahorros sobre la mesa) ¿Y además de mis ahorros…?
-Tigre:- ¿Qué más falta? Nada, sólo firmar estas 20 sonrisas a plazo fijo, los intereses correspondientes y la letra pequeña, y (mostrándoselas) las llaves son suyas.

El cerdito se despide y sale de la oficina. Está anocheciendo. Tras comprobar la dirección de la casa  en el recibo que le han dado en la inmobiliaria, echa a andar. Lo interrumpe el vendedor de periódicos.

-Vendedor.- “¡Extra, extra…el lobo se come al primer cerdito!” “¡No se lo pierda, banquete de tocineta!”

El segundo cerdito solloza al escuchar la amarga noticia.

-Cerdito 2.- ¡Oh no… el lobo se comió a mi hermano! ¡Tanta ilusión que tenía por llegar vivo a Navidad! ¡Que porquería de vida la nuestra! Pero hay que seguir adelante que la casa número 8 no debe estar muy lejos…cuatro…seis…¡Por San Martín, esta es! ¿Y qué es esto?

Delante del cerdito se levanta precariamente una casucha de la que cuelga el número 8, rodeada de matorrales y basura. Por si no fuera suficiente, una pelota de golf  cae sobre la casucha abriendo un hoyo en el techo.

-Cerdito 2.- ¡Cómo quisiera aullar como perro para consolar mi vergüenza! ¡Mi hermano me lo dijo, no le hice caso y estas son las consecuencias…

Otra pelota de golf cruza el cielo y se estrella contra la casucha.

-Cerdito 2.- (resignado) Cuando llegue el lobo no tendrá ni que soplar. Le bastará con respirar al lado de la casucha... (recuperando el ánimo) pero yo no soy un conejo como para salir corriendo o un avestruz que esconda la cabeza. Ahora mismo vuelvo a la inmobiliaria y pongo a ese felino en su lugar.

El cerdito regresa sobre sus pasos.

-Cerdito 2.- La verdad es que no debiera andar en la calle con el lobo suelto, pero más que la prudencia me empuja la indignación que siento al saberme estafado por ese tigre. Me va a oír.

El cerdito entra de nuevo en la inmobiliaria, como elefante en cacharrería, alborotando el avispero y con las llaves de su casa en la pata.

-Cerdito 2.- ¿Y dónde es que se esconde el que se quedó con mis ahorros? ¡Que salga que quiero verlo, que aquí es donde la puerca retuerce el rabo!

Inconscientemente, el propio cerdito se mete en la boca del lobo al entrar en la oficina del felino ejecutivo. No le dio tiempo ni de arrepentirse. El gerente de Tigre & Asociados, que no era otro que el lobo, se sirvió a dos carrillos su menú preferido y del segundo cerdito sólo quedaron las llaves.




                                         Cuadro IV


El tercer cerdito llega a la quinta planta de un gigantesco banco buscando hacerse con un préstamo para su vivienda.

-Cerdito 3.- De los bancos dirán muchas cosas pero la verdad es que me siento un león. Desde que he entrado ha sido el centro de todas las miradas. Aquí hay eso que se dice “clase”, clase animal pero, clase al fin. Y una organización extraordinaria y eficiente: Ratas confirmando pagarés, cocodrilos consultando balances, buitres revisando arqueos, hienas notificando desahucios… incluso abogatos, equipos de abogatos al servicio de la empresa. Una verdadera fauna en la que no faltan algunos grandes cerdos que, muy amables, desde la puerta, se me han acercado interesados en mi solicitud.

Se detiene junto a una mesa ocupada por un elegante león  a quien estrecha la zarpa.

-León.- Así que está usted interesado en nuestros servicios de vivienda con gestión bancaria… ¿Y de qué patrimonio dispone?
-Cerdito 3.- Bueno…yo tengo una vieja pocilga que cubriría el préstamo…(mientras alarga un título de propiedad que desaparece inmediatamente en las alas de un búho)

Confirmada la legitimidad del título, el león pone sobre la mesa algunos documentos que el cerdito firma sin leer.

-León:- No se preocupe, no es nada, papeleos sin importancia, sólo tiene que firmar estas 20 sonrisas a plazo fijo, los intereses correspondientes y la letra pequeña.
-Búho.- Y le hacemos entrega, además, como un detalle que solemos tener con ciertos distinguidos clientes, de un edredón y dos kilos de estiércol.

Tras los naturales abrazos que sellan la relación, muy orondo, el cerdito se despide y comienza a bajar las escaleras con su edredón y su estiércol.
En la cuarta planta es interrumpido por un lagarto.

-Lagarto.- Perdón, ¿es usted el tercer cerdito?
-Cerdito 3.- Bueno, lo era hasta hace un rato…
-Lagarto.- Soy de Asuntos Legales, de este banco (mientras le da un documento) es para notificarle que debe ponerse al día con el rédito subsiguiente al interés total del neutro.
-Cerdito 3.- ¿Y eso qué es?
-Lagarto.- Su mismo nombre lo dice…el rédito neutro al total subsiguiente interés, lo que hace un total de dos mil…si lo paga ahora.
-Cerdito 3.- Pero de eso no se habló…
-Lagarto.- Está en los papeles y usted lo firmó. ¿Va a pagar ahora o prefiere que le cobre compulsivamente en su casa?
-Cerdito 3.- (sorprendido) Tenga, tenga usted…

El cerdito sigue bajando, siempre cargando su edredón y su estiércol. En la tercera planta le sale al paso un loro.

-Loro.- Disculpe, soy del Departamento de Asuntos Fiscales de este banco y tengo que recordarle que todavía no ha abonado el interés indirecto de aplicación automática
-Cerdito 3.- ¿Cómo? ¿De qué está hablando?
-Loro.- No se me haga el burro señor cerdo, hablo de que usted ha triplicado el valor gregario de su cuenta adjunta…y eso le sale por otros 2 mil.
-Cerdito 3.- Pero a mí no me hablaron de eso…
-Loro.- Está en los papeles y usted lo firmó. ¿Verdad que usted no quiere que mande un alguacil a su casa?
-Cerdito 3.- (Cariacontecido) Tenga…mil y dos mil…

El cerdito llega a la segunda planta. Lo interrumpe una culebra.

-Culebra.- Vamos a hacer esto fácil. Mira cerdito,  el  impuesto agregado a la conservación del inmueble usufructuado acaba de elevarse a un 75%”… y ya sé que no lo entiendes pero debes al banco cinco mil y el plazo acaba de cumplirse.
-Cerdito 3.- Pero yo…
-Culebra.- Está en los papeles y usted los firmó.
-Cerdito 3.- (triste) De acuerdo, lo pagaré… (revisa en su cartera pero no tiene tanto dinero) Sólo tengo tres mil…
-Culebra.- Si no paga ahora los cinco, temo que para cuando llegue a la primera planta, la deuda va a ser mayor…y  el banco se quede con la porqueriza.
-Cerdito 3.- Si esperan hasta mañana tal vez podría…ahora no tengo dinero.
-Culebra.- (maliciosamente) ¿No tiene dinero? ¿Y no ha pensado acudir a un banco?

El cerdito llega a la puerta del banco absolutamente desolado. Dos gorilas de uniforme se abalanzan sobre él y lo dejan a solas con su deuda.

-Gorila 1.- ¡Son órdenes superiores!
-Gorila 2.- ¡El edredón se queda…! (a gorila 1) ¿Y el estiércol?
-Gorila 1.- El estiércol… también.

Es noche cerrada y el tercer cerdito camina sin rumbo, a ninguna parte, sin pocilga en la que revolcarse, ni casa en la que defenderse del lobo.
En una esquina de la desierta calle, el vendedor de periódicos sale a su encuentro anunciando su siniestra nueva:

-Vendedor.- “¡El lobo se zampa al segundo cerdito!” “¡Gobierno lamenta hecho pero insiste en que el cerdo no es una especie en vías de extinción!”

El cerdito escucha con pesar la triste suerte que, también,  ha corrido su otro hermano.

-Cerdito 3.- ¡Oh no…el lobo se ha comido a los dos! Es duro perder a un hermano por más cerdo que fuese, pero aún es más duro perder a los dos cuando en su puerca vida, los tres marranos que somos apenas hemos tenido tiempo de disfrutar de unas ricas bellotas, de un buen pienso. Así, en la flor de la vida, tan lejos todavía de su San Martín, han ido a morir mis dos cerditos hermanos en los dientes de un insaciable lobo… Y con tantas porquerías que les quedaban por hacer.

-Vendedor.- “¡Ya sólo queda un cerdo!” ¡Ya sólo queda un cerdo”! (mientras se acerca al tercer cerdito)  ¿Quiere un ejemplar?
-Cerdito 3.- Sí, dame uno,  que no quiero leerlo pero me ayudará a protegerme del frío.
-Vendedor.- No te preocupes cerdito que a donde tú vas no se pasa frío…

El vendedor, que no es otro que el lobo, rápido como banco, se abalanza sobre el tercer cerdito y se come hasta los intereses.
Después se va voceando titulares  por la desierta calle.

-Lobo.- “¡Extra extra, trasladan el cáncer de la ballena de hospital !” “¡No se pierda las fotos exclusivas del cachalote tras su divorcio!” “¿Es realmente el mico hijo del macaco?”

Suena la música mientras cae el telón

Con los primeros aplausos (caso de que los haya) vuelven al escenario el lobo y todos sus acólitos, haciendo espacio en el centro para la llegada de los tres cerditos. Mientras espera el público la presencia de los tres cerditos, que sigue sin producirse, algo extraño ocurre tras bastidores, algo que el público no acierta a comprender hasta que, finalmente, hacen su entrada los puercos hijos de los tres cerditos, seguidos de algunos puerquitos más y otros tantos animales que, inmediatamente, toman posesión del escenario y se dirigen al público.

(Cantando)

-Puerquito 1, 2 y 3.-  Y colorín colorado…
-Puerquito 1.-… este cuento habría acabado…
-Puerquito 2.-… que así es que nos lo han contado…
-Puerquito 3.-… Tres cerditos devorados
-Puerquito 1.-…por un lobo desgraciado…
Puerquitos 1,2 y 3.- Colorín colorado…
-Puerquito 1.- …el cuento no ha terminado
-Puerquito 2.-…ya no son los tres cerditos…
-Puerquito 3.-…hoy somos muchos marranos…
-Puerquito 1.-… y no somos tan pendejos…
-Puerquito 2.- ¡La vivienda es un derecho!
-Puerquito 1, 2 y 3.-… Colorín, colorado…                                 
-Puerquito 3.-…la vivienda que queremos
-Puerquito 1.-…la más sólida y segura…
-Puerquito 2.-…la que no nos tumbe el lobo…
-Puerquito 3.-…es la que vamos haciendo…
-Puerquito 1.-…entre todas y entre todos.
-Puerquito 1, 2 y 3.- Colorín colorado…
-Todos.- La vivienda es un derecho…
                 Colorín colorado…
                 no hay que darle tregua al lobo...
                 Colorín colorado…
      
                   La vivienda es un derecho…
                   Colorín colorado
                   no hay que darle tregua al lobo…


Este estribillo se repite hasta que el Estado adjudique y abarate las viviendas, los constructores construyan como si hicieran sus propias casas, los intermediarios se suiciden, los lobos vuelvan a los montes y el resto de las fieras a la selva, y vayan presos todos los especuladores, defraudadores inmobiliarios y demás delincuentes de tan surtida fauna de canallas, empezando por los banqueros.
Caso de que estas medidas se demorasen más de lo prudente, puede usted dar por terminada la función.