domingo, junio 27

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, AIDITA SELMAN!

La gran actriz y productora Aidita Selman, maravilloso ser humano, ha cumplido años en junio y al celebrarlo en familia, reafirma su coherencia y fortaleza pues al contrario de otras personas, conoce todos los secretos del espectáculo y no convierte en ello su vida personal. Mi amor y admiración siempre para ti, Aidita. LNG



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PREMIAR LAS BUENAS ACCIONES, CREER QUE LAS MALAS DESAPARECERÁN...

Méritos. El presidente Leonel Fernández instruyó al jefe de la Policía que ascendiera de rango al sargento You Rafael Vásquez.


Declaran “héroe” a sargento YOE RAFAEL VÁSQUEZ
que rescató a un niño

Ramón Urbáez
Santo Domingo
Los dos hombres entraron al restaurante El Expreso, de la avenida Mella y la calle José Reyes, y de repente se llevaron al niño. Antes de salir a la calle le gritaron a la madre, esposa del dueño del negocio, que si no les daban 2 millones de pesos no volverían aver a su hijo.
Eran exactamente las 6:45 de la tarde y en el Barrio Chino llovía ligeramente. El sargento policial You Rafael Vásquez, que estaba fuera de servicio y buscaba un lugar donde cenar con su esposa, vio que dos individuos viajaban en una motocicleta con niño chino que lloraba y llamaba a su madre en un idioma que no entendía. 
“Los vi medio sospechosos y por la forma en que el de atrás llevaba al niño, casi colgando, me pareció un rapto”, dijo el suboficial a LISTÍN DIARIO.
De inmediato Vázquez pidió a su esposa que lo esperara un momento y persiguió en su motocicleta deportiva a los dos sujetos, que aceleraron la marcha la calle 19 de Marzo. Un hombre que corría a pie por la calle le voceó: “se robaron a un niño”.
El sargento ya no tenía dudas y logró dar alcance a los plagiadores en el puente Mella antes que cruzaran hacía Villa Duarte. No tenían armas de fuego, y el policía pudo acercarse lo sufiente y les pinchó a balazos las llantas de la motocicleta.
El conductor escapó y el que llevaba al niño lo entregó al sargento Vázquez, quien enseguida lo encañonó y logró atarle las manos con su propia correa.
En el puente Mella se aglomeraron más de cien personas, entre ellas numerosos chinos que supieron que el niño de sus compatriotas Weng Lang y María Chang, había sido rescatado. 
“No lograron ir muy lejos, en apenas siente minutos ya había detenido a los secuestradores”, dijo el sargento Vásquez que acudieron inmediatamente al lugar.
Reconocimiento 
Mientras en el Barrio Chino los comerciantes hacían fiesta por el rescate del niño y felicitaban al sargento, el presidente Leonel Fernández instruyó al jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, para que lo ascendiera de rango, le aumentara el sueldo y le asignara un apartamento en el proyecto de viviendas que construye la Policía. 
Vázquez, de 35 años y padre de seis hijos, agradeció los reconocimientos y dijo que se sentía muy orgulloso del actual jefe Guzmán Fermín, quien lo recibió ayer en su despacho y le impuso sus nuevas insignias.
Vásquez, nativo de Castañuelas ingresó a la Policía en 1993. Es campéon de ciclismo y ha recibido varias medallas en los Juegos Deportivos Militares, sin menoscabo de sus labores de patrullaje.
Ayer fue declarado “Héroe de la Policía”.
Y “no es la primera gran acción de este agente, pues hace dos años arrestó a tres personas que intentaron sobornarlo con 300 mil pesos para que los dejara escapar con 17 libras de marihuana”, dijo Guzmán Fermín.

sábado, junio 26

Oscuro Amor de Norberto James Rawlings visto por Pedro Conde Sturla

Norberto James Rawlings ha vuelto a escribir y escribe y describe un oscuro amor con imágenes transparentes, de “oscura transparencia”, que dejan pasar la luz a cuentagotas, tamizan la impronta del recuerdo, “la triste máscara del recuerdo”, y recuperan con doloroso placer lo pasado y lo soñado, la madeja de sombras que nutre su presente.




Ha vuelto a escribir desde el aire “blando y frío de Nueva Inglaterra” y evoca intensamente aquel “azul de las noches de Cuba”, la de sus años de estudiante.

Escribe desde un amor inagotable e incurable, oscuro amor consumado que nunca fue consumido:

“fragor y luz que ahora
tu diminuta mano blanca
repentinamente clausura
silencia
con el índice del adiós”

Escribe desde una incertidumbre y desde una certidumbre, desde “luminosas ventanas”, desde un abril que ya no es triste, desde un oscuro amor que deleita su “arrebatado corazón”:

“El viento que guía tus naves
es el mismo que se despliega
en las sedientas sombras diurnas
de mi desfasado anhelo.”

Escribe, en fin, desde la certidumbre de que nadie le quita lo bailado, nadie le quita lo soñado, nadie le quita lo vivido. Pedro Conde Sturla.

Oscuro amor
Oscuro amor
que desde luminosas ventanas
deleitas y renuevas mi
arrebatado corazón
Ahora que regresas a mí de distante viaje
ahora que te deshaces de las furtivas huellas
sin dejar rastro visible
ningún dios posible podrá doblegar
ni trocar mis sueños como te he soñado
mía sin límites ni ataduras
Ya no será abril el mes triste
del que hablan algunos poetas
Para nosotros será mes
de tiernos recuerdos
a puro corazón forjado
Amor en tu sangre en la mía
arden los mismos fuegos
se derraman iguales luces
El viento que guía tus naves
es el mismo que se despliega
en las sedientas sombras diurnas
de mi desfasado anhelo.

Lugar incierto
Ya no quedan silencios
No quedan más banderas por desplegar
Centros
límites por alcanzar
ni dioses celosos o neutros
Se han ausentado todos
y las indeclinables aves del adiós
no baten alas y ya no hieren inclementes
los puñales de la despedida
Adiós lugar incierto
deshabitada luz.

Oscura transparencia
Lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación.

Mario Benedetti
Ahora puedo caminar junto a ti
sin que estés conmigo
Puedo oírte sin que me hables
Tu signo es la oscura transparencia de la lluvia
Tu luz la de este exiguo y breve sol
de Nueva Inglaterra
Riachuelos de caliche y guarapo
nos irrigan la sangre
Provincias de olvido y recuerdo somos
Comarcas de desbocado amor
nuestras vidas
¿De qué materiales está hecha
la transparencia que te concibe
albor de mis días?
¿Cómo se construye el alba sin luz
que te contenga?
¿Cómo las espesas paredes de soledad
que te cercan?
Ternura salvaje
sedienta de entrega.

Descubrimiento
Como pecio en aguas de su propio naufragio
como pozo seco en la noche
repitiendo los ecos de su aridez
ambula este corazón de ti sediento
 y en medio de la densa tristeza
que le atribuyen al mes de abril
me diste miel de las penumbras vacías
de los tambores
me diste a beber del sonoro hueco
que escuda tu corazón errante
me diste pequeña mía
de tu amor el más ávido
el para mí reservado.

Esos que arrastran
Esos que arrastran
las oscuras aguas de tus ojos
son escombros de mi pasado
desilusiones inadvertidas
duelo entre resplandor y sombra
tierno desafío
guirnalda de luz
flor de viento
sollozo reprimido
Ahora
por tus silencios trepan los míos
Todo se llena de ti
y te siento crecer vigorosa
irrepetible más allá de ti misma
como número momento
o cifra de día no vivido
como pregunta extendida
sin signos
sin fin.

Trueque
Tú me das tu corazón
yo en cambio te doy las mieles
de mi alma
de poeta errante
sin singladuras (pre) establecidas
sin anclas
sin ataduras.

Recuerdos que no fueron
La muerte vierte sus ecos
en metálicas copas
mientras las campanas ensayan
loas a la mudez de sus badajos
La muerte pasa sin pasar
y a su paso
sólo quedan silencios
dolorosos silencios que matan
de tu presencia
todos los recuerdos que no fueron.

Excúseme señora
Excúseme usted señora
por haberme tardado tanto bajo su piel
por haber desatado la sed que ahora la habita
por no advertir que mi sol no se ponía
en sus cielos como creí
Fue sin querer señora
que queriéndola yo
la indiferencia inauguró distancia entre nosotros
dejó en la mesa sus mejores frutos
Excúseme usted señora
que mi frente quiera descansar
entre las opacas lunas que alberga
en su pecho
y que la sombreada isla de mis deseos
 se vea nutrida de abulia.

Ventana
Desde tu corazón me dice adiós un niño
y yo le digo adiós.

Pablo Neruda
Para cuando te llegue este mensaje
yo tristemente me habré resignado a recordar
que entre nosotros
no todo el amor fue consumido
que de tu ternura no pudimos
transitar todos los senderos
que aunque beso a beso conquisté las rotundas y blancas alturas
de tus caderas y tú
mis más densos bosques de caoba
la avidez que hasta entonces
habitaba mi boca
como el azul de las noches de Cuba  que no conoces
derramó sobre mis días
fragor y luz que ahora
tu diminuta mano blanca
repentinamente clausura
silencia
con el índice del adiós
Me resignaré a recordar
de tus desatados placeres
sumergidos en el albor de imparciales sábanas
sus lentos y audaces salmos
el enriquecido ámbar de tus ojos
las tardías aguas de su firme y pedagógica mirada
y tu agridulce admonición
hundida en mi silencio
“no quiero irme pero me tengo que ir.”

Segunda ventana
¿Qué hago con lo escaso que me dejas de vida
cuando en los innumerables corazones
del viento no florezca mi risa
y en mis versos no habiten
los claros y nobles sonidos de la tuya?
¿Qué haré solitario obvio
cuando mis palabras ya no te acosen
y el álgebra de mi soledad interior
se subleve contra tu silencio?
¿Qué haré cuando tu persistente transparencia
se imponga “al verso aquél
que no podemos recordar”
desborde las orillas de parques y estacionamientos
baldíos
y reine tu imagen en urticante recuerdo
tornándose sombra de beso robado
bajo las cenizas de las tardes
de Nueva Inglaterra? Dicho de manera simple
¿Qué voy a hacer sin ti?


Pedro Conde Sturla es escritor
pericopepe@live.com

viernes, junio 25

Elogio de la Cordura. René Rodríguez Soriano ¡Me encantó!


René Rodríguez Soriano, escritor


Mal, que mal, el bien existe. Nado entre el azul y el cielo, buscando lo que no se me ha perdido. Y, de vez en cuando, aunque me salga espuma o se me brote el guarapo por los metacarpianos –o la sed me supure por las comisuras de las sienes–, para librarme del tedio, escribo. Tengo un resguardo de apasote, chile verde, chirimoyas, pelos de ángel y carey que me cura del pasmo, retruécanos y pasioncillas. Eso me hace muy bien. Sobre todo, si no tengo que cambiarme de camisa ni atusarme el peluquín o maquillarme.



Soy caribeño, nada sonoro me es ajeno, y me gustan, ¡cuánto me gustan! las palabras melódicas como mandarinas y los vocablos fuertes, contundentes. Por ejemplo: pedazo de esperpento, picada de cacata, aguacate con yuca, chocolate de ajonjolí, merluza con gorgojos, jengibre con cazabe o moñito de tusa. Pero lo que de verdad, verdad me gusta es jugar con trabalenguas, perderme en el rejuego silabárico de esas palabras extrañas y, quedarme al final, sin saber qué dije cuando dije, más o menos: que un moñito es un animañito que come mañí moñido o que no es lo mismo el río Missisipi que me hice pipi en el río, como tampoco es lo mismo el trasero de Tapachula que tápate, chula, el trasero...



Todas estas cosas me gustan. Me gustan tanto que, a veces, no sé si me divierto o sufro tratando de construir frases profundas, con alto sentido filosófico, científico. Esta mañana, para ser más específico, me pasé horas y horas sentado frente a una libreta de notas tratando de hacer una oración que definiera el universo. Me gasté alrededor de catorce hojas. Vano intento. Por más que me esforzaba en mi parafernalia, no llegaba más que a meterme en intrincados laberintos que podrían sacar de quicio al más ecuánime de los mortales.


Acudí a mil tratados. Hasta que Darwin, siempre pensativo, siempre canero retardado me hace pensar en sus antepasados y los míos, cada vez que ve o apenas olfatea o presiente que una salchicha o pequinesa de la vecina del Audi 1000, sale a rociar los geranios del jardín y, le cae un cosquilleo –a Darwin, por supuesto– en la cola o en las patas y se le resuda la nariz, se revuelca en los tarros y desordena mis papeles, provocando la ternura de mis pírricos aullidos que, al parecer, muy poco le divierten (¿será porque presiente, como siempre, el postre: mi chancleta, sonora y matancera, posándose sin tapujos en la placidez de su posadera?).


En fin, me gustan los tratados pantagruélicos. Los poemas famélicos. Sincrónicos. Monógamos. Cromosómicos y catalépticos. Plenos de verbos tísicos y mordaces como alcachofas, lechugas hervidas (hará apenas una semana, leí unos versos de un poeta porfiado y comadrero, tan soso y tan nadero como el Baltasar que desbarata Borges. Unos versos, ay, tan molondrones que me internaron en un mundo de sueños zigzagueantes y arbitrarios. Unos versos tan pigmeos y esmirriados que me llenaron las manos de metáforas sebosas y raquíticas, de tropos en almíbar, en punto de caramelo; de símiles, prosopopeyas; de gentilicios y patronímicos apagados y desmadejados. Unos versos, caray, tan enjutos, crustáceos y morrudos, que me dejaron la esperma podrida de gerundios, arabescos y manzanas pomelos gusaneras. Unos versos, unos versos que, ya quisiera usted nunca encontrarlos en su mesa).


Ah... también me gustan las frases esquemáticas, glaciales, lapidarias, anacrónicas, hueras, huecas. Ay, las frases interruptas (Verbigracia: hijuetuma... ¡y las otras que usted sabe!). 

Ya lo dije, me gustan las palabras. Superpuestas. Yuxtapuestas. Montadas en canciones. Cortadas. Entrecortadas. Sojuzgadas por el ritmo. Me gustan las palabras. Las palabras, las palabras me gustan, me enloquecen, me llenan, me placen, me enternecen, me arrullan, me sacan de la cama, me tiran sobre el piso, me lavan, me sacuden, me sumergen, me atrapan.


Mmmm, me llevan y me traen, me matan las palabras, las duras, las cuneiformes, las palmípedas, las contumaces, las esquizoides, las peripatéticas, las enigmáticas. Pero, las que en verdad me ganan, con sobradas razones, son aquellas contundentes, secas, mágicas, definitivas, instantáneas y cáusticas. Las que pautan el final y punto | para Juan Freddy - © Manuel de intrusiones

101 Aniversario del Profesor JUAN BOSCH. Maratón de narradores






 

martes, junio 22

Vincent Van Gogh: el “suicidado” que retorna. Reflexión psicoanalítica en torno a un video sobre Vincent Van Gogh









Por Armando Almánzar Botello

He podido apreciar la hermosura un poco triste que sin dudas se ofrece en la canción dedicada a Vincent Van Gogh en la "banda sonora" de este vídeo.




Sin embargo, salvo en algunas zonas de cierta lograda "resonancia magnética" entre la imagen, la música y las aristas temáticas de la canción de fondo, me parece que estamos en presencia de un empalagoso, sensiblero y convencional trabajo sobre el grande y sigiloso Vincent Van Gogh.




(A)*morosa -¿(a)*moral?- delectación en la melancolía de una recepción estética del artista entendido como "víctima sacrificial" de una sociedad que, después de "suicidarlo" (como bien dijo Antonin Artaud), lo reivindica como figura mesiánica en un intento de recuperar el resto excesivo, la desmesura ígnea que deviene, al ser domesticada, dulce y nihilista chapoteo en aguas muertas.

A la medida de los que nunca comprendieron ni comprenderán la intensidad de los "vibrantes perceptos y afectos" de Van Gogh, de Edvard Munch, de Francis Bacon... A la medida de un mundo banalizado en el que la sensiblería y el sentimentalismo espectaculares y neuróticos, blandos, soft, light, han sustituido a la peligrosa travesía del Stimmung, a la síntesis arriscada del pensamiento más alto y de la percepción intensiva.



Aquí, en este logrado artefacto digital, bello (la belleza en su papel de simple y medroso velo del horror) y casi perfecto fetiche audio-visual, se mata, con el cantable casi siempre dulzón que las recubre, el fulgor terrible de las imágenes, el zumbido intenso de la "letra"-fragmentada y su luz enardecida; aquí se pretende, con la sentimental melodía de fondo, suturar el horror de la fisura irreparable, de la mancha y del trazo hirientes, del exutorio pictórico indecible; hacer olvidar, en fin, la radical y no reductible disonancia heterofónica que aflora en esa pintura intensiva de la furia vital y de la belleza rota.






Se pretende así conjurar, como diría Fredric Jameson, la intensidad intoxicante o alucinógena de la euforia dionisíaca, borrar con la evocación nostálgica de un legado pictórico que deberíamos experimentar como trauma, como sacudimiento que nos desborda, como trágico límite estético de un agujero inasimilable, la herida que Van Gogh escribió sobre lo Eterno.






Fuera de esto que me tomo la libertad de señalar, me gusta el video, es hermoso, está bien hecho, como un velo que cubre la briosa crepitación de un cadáver más vivo que los que lo lloran...

"Todo un mundo destruido nos separa" de este sentimentalismo....y nos reúne con los ojos terriblemente abiertos ante la belleza rota de lo inconmensurable... Y sin embargo, mal que bien me alegra que Van Gogh todavía nos convoque al pie de su abismo, de su enigma irreductible...





¡He meditado horas y días completos frente a los cuadros originales de Van Gogh! Otra cosa muy distinta es su visualización cibernética. Esto corresponde a un arte otro que semióticamente se rige por principios y reglas diferentes. Como obra digital, ésta que analizo tiene sus virtudes técnicas y estéticas, participa de una cierta coherencia interna, rítmica, entre sus diferentes registros y niveles expresivos. Aunque truca y sobresatura con frecuencia los colores reales de algunos cuadros que en ella aparecen, para tornarlos más "llamativos o vistosos" para el gran público. Este es un mal que procede del imaginario fotográfico de la publicidad...

* El psicoanalista francés Jacques Lacan distingue entre:

1) *A: Autre; Otro, cuyo discurso, el Inconsciente, constituye un simbólico insabido que sabe y no soporta que sepamos que sabe; sabe sin saberlo...

2) *a: objet petit a; objeto pequeño a (objeto real e inalcanzable, causa del deseo, y que se encuentra siempre más allá de lo que simula o pretende apaciguar al deseo degradando a dicho objeto fugado, metonímico, hasta el estatuto de imagen obturadora de la carencia, mero brillo de la mercancía o del gadget sin fisuras. El objeto a como real, es lo que falta al Gran Otro, lo que impide su completud).

Para Lacan la realidad no es lo real. La primera es una suerte de real domesticado por lo simbólico y lo imaginario. Estos tres últimos registros, juntos, constituyen el trípode denominado Nudo Borromeo: Real, Simbólico, Imaginario. Estos tres órdenes se mantienen unidos por la Metáfora Paterna o por Suplencias del Nombre-del-Padre, como lo puede ser, eventualmente, la creación artística como sinthome, o síntoma "sublimado". Lo "Simbólico" es el mundo de la palabra y del lazo social, de la distancia adecuada entre los sujetos que sólo ella posibilita. Lo "Imaginario" es el reino del espejo y de la fascinación no verbal que da pie a la identificación fusional. Lo "Real" es lo inasimilable, lo inasible, aquello que "no cesa de no escribirse", de no verse, que no se deja capturar por los otros dos registros. Lo real es lo traumático, concebido como tope, como real imposible. Ese real intratable, a través de la textura, del trazo fulgurante, de la pincelada rota, es (a)ludido, merodeado, bordeado constantemente por la pintura de Van Gogh.
Para Lacan, la mirada misma funciona como real, como objeto metonímico a, como carencia o mancha. Es la dimensión radical de la mirada lo que se pretende borrar o elidir en el acto de la representación pictórica figurativa convencional. Entonces, "miramos que miramos": vemos. El ver es una dimensión reflexiva del mirar en la que se pierde la mirada como carencia pre-reflexiva. No obstante, la insinuación del hueco, la carencia y la mancha, es decir, lo real inaudito, insoportable, reaparece en el gran arte pictórico como torsión o anamorfosis (recordar Los Embajadores de Holbein).








En el video que analizamos, el Otro no tiene ya falta de Ser: "and now I understand " (y ahora yo comprendo), dice en algún lugar la canción de fondo, y es como si la voz que canta dijera al Otro, en este caso a Van Gogh: "Al empatizar contigo, te completo, te recupero para el círculo del intercambio, de la "cla-usura" simbólica y/o mercantil". Se pone fin a la hemorragia del ser. Es decir, de modo paradójico se asesina dulcemente una vez más a Van Gogh, mediante el expediente apotropaico, apaciguador, que constituye la recepción "comprensiva" y tierna, humanística, de lo radicalmente extraño.

De hecho, la pintura del holandés vale porque rompe las costuras de la cansada comprensión lírica y/o del encorsetamiento emotivo-convencional, y nos obliga a desplazarnos hacia la "punta loca del cogito", donde la mirada, paradójicamente "ciega" para los prestigios de lo verosímil, patentiza en el lienzo el inaudito y terrible resplandor de lo real.

Van Gogh es un reto porque encarna en su obra y en su vida un encuentro fallido: Tyché o (des)encuentro con lo real inasimilable para la Razón prisionera del Logos metafísico. No es casual que Descartes sea el fundador, creador o descubridor de los principios de la óptica como disciplina científica. En ese campo de saber, la llamada "perspectiva geometral de la visión" elide a la mirada como "dar a ver" originario de un "Eso" o un "Ello" que "muestra".

En "contra" de Wilhelm Worringer (Ver su obra Abstracción y empatía) me atrevería a decir: La empatía, poderosa arma para incomprender lo "comprendido"; peligrosa arma para comprender lo "mismo".

En realidad a Van Gogh no hay que comprenderlo ni canonizarlo. Esto siempre se ha pretendido hacer con su obra y su persona, pero el cadáver sigue vivo: ¡nunca fue un cadáver! A "Van Gogh-la pintura" hay que gozarlo -en el sentido más allá del placer que tiene el Goce para los poetas trágicos griegos, para Freud y para Lacan- y, sobre todo, ¡experimentarlo!

Es preciso vivir el riesgoso juego de intensidades puras a que aludimos cuando decimos el nombre propio: ¡Vincent Van Gogh!...

Como diría un gran crítico contemporáneo: Debemos permitir que la obra y la vida del gran pintor holandés logren escribir fragmentos de nuestra cotidianidad..


Armando Almánzar Botello
junio 2010

lunes, junio 21

Homenaje a Miguel Cocco

Arte Urbano en memoria de quien siempre estará presente en nuestras vidas
¡SIEMPRE MIGUEL COCCO!
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Amor trascendente: Miguel y Minerva Cocco

Amaba a Miguel Cocco en vida porque me sentí hechura suya en algunas cosas y si escribo es por él, que me dio alas. Lo amo aún porque es obligado hacerlo gracias a la fuerza del amor de su esposa Minerva, de quien dije una vez que era imprescindible para la vida de Miguel y cada día lo confirmo al ver cómo ella concreta o sustancia ese sentimiento enorme que la desborda. ¡Bendito amor que trasciende y nos vuelve mejores y más humanos! Gracias Miguel, gracias Minerva!









Sin ser moda, la mitad de mayo sirvió de punto de partida a una necesidad latente en la sociedad que no ha sido más que cosechas de un terreno largamente sembrado. La Dirección General de Aduanas nombró Edificio Miguel Cocco a la sede principal el 20 de mayo del 2010. El Ministerio de Hacienda nombró a su sala de conferencia Lic. Miguel Cocco el 15 de junio del 2010.
Editora Alfa y Omega también conmemora su ausencia. Su esposa Minerva, junto a sus hijas, dieron luz a un mural que no podía quedar en otro lado, sino en la empresa que sirvió de refugio a las ideas más progresistas de su país, en un momento dado de nuestra historia. Hombres y mujeres comunes, grandes personalidades, (mencionaremos sólo a Juan Bosch), pasaron por esta Editora desde los 70's hasta la hora de su partida hacia otro espacio desde el cual nos ve, seguramente sonriente.
Jovial, activo, ágil, feliz, firme, colorado, blanco, azul, morado, alegre, sólido, locuaz, callado, fuerte, suave, amoroso, enojado, visionario, capaz, inteligente, minucioso, cuidadoso, detallista, juguetón, bromista, pertinaz, sereno, dominicano, internacional, lector, leído, constante, solidario, protector, reparador, nutritivo, familiar, inmenso...
Cada trocito de cerámica refleja la luz de Miguel Cocco, hay colores como sentimientos y en cada pasada que demos, un emotivo homenaje ahondará el esfuezo coronado por su amante esposa Minerva, sostenida por Katherine, Jarouska, Maureen y Patricia. Un tejido apretado y firme pero capaz de emitir las más insondables notas de su ternura.
Miguel Cocco no ha terminado de cosechar todo el amor y la ayuda que sembró en sus años de vida. Todavía retumba su risa y sus ojos brillan con el candor de un niño travieso, pero sabio, muy, muy sabio, porque nos mostró un camino que nunca jamás vamos a olvidar.

Gloria a ti Miguel, honor y agradecimiento por sembrar en el corazón de los justos la magia de tu presencia.





Mural en Homenaje a "Miguel Cocco".
Técnica: Mosaico. Tamaño: 3x4 mts.
Artista: Christian Tiburcio
Develado: 27 de abril del 2010
Fotografía: Mariano Hernández
Ubicación: Editora Alfa y Omega,
Calle José Contreras No.69,
Zona Universitaria, Santo Domingo, República Dominicana


domingo, junio 20

A sugerencia de Almánzar Botello. No soy muy dada a los anglosajones, pero quiero conocer todo lo que pueda mientras viva




CRÍTICA: POESÍA

El arte como espejo extraño

ÁNGEL RUPÉREZ 05/08/2006
Uno se pregunta sin remedio qué sería entre nosotros de un poeta como John Ashbery (Rochester, Nueva York, 1927) si no viniera avalado por el poder cultural estadounidense y todas las secuelas de valoraciones institucionales que ese poder acarrea: crítica influyente, canonización universitaria, premios de postín, etcétera. Y también uno se pregunta sin remedio por qué razones unos poetas alcanzan esa notoriedad y ese relieve y otros no. ¿Por qué Ashbery va a tener más caché que poetas de su misma época como Mark Strand o Charles Wright -ambos publicados en España por Pre-Textos- si estos últimos son infinitamente más atractivos e interesantes? Algunos se hacen con un puesto y viven de esa renta para siempre. Es el caso de Ashbery aunque también es verdad que se trata de una figura controvertida, venerado por unos y claramente vilipendiado por otros. Esa trinchera se da también entre nosotros: unos se ponen a su vera para escribir posmodernidades más o menos pretenciosas e insulsas y otros nos situamos a una distancia kilométrica que apenas consigue disimular desdén cuando no simple indiferencia.
Pero, al menos para quien esto escribe, hay un problema. Ashbery escribió, cuando se acercaba a la cincuentena, un largo poema -Autorretrato en espejo convexo- que fue y es sin duda un extraordinario poema. No podemos imaginarnos de qué fábrica salió semejante pieza porque -que sepamos- su autor no ha incurrido ni de lejos en nada semejante en los muchos libros que ha publicado desde entonces (1975). En el mismo libro de título homónimo que ahora se traduce ya se da esa contradicción interna. Por un lado, los típicos poemas de Ashbery basados en la dislocación del sentido, en las anécdotas fracturadas, en la ausencia de cualquier clase de desarrollo más o menos unitario. Sí, de vez en cuando, un ramalazo descriptivo muy atractivo, una impresión sujetada casi a regañadientes, un pálpito de unidad abandonada enseguida e, incluso, un atisbo de reflexión intrigante y llamativa que denota una buena cabeza pensante. Pero, en total, predomina la sensación de caos controlado y el ejercicio posmoderno de asimilar con cautela y distancia e ironía algunas de las claves de las roturas vanguardistas o, para ser más exactos, modernistas, tal como usan este término los angloamericanos (en un sentido más amplio que el que denota en castellano vanguardismo).

De hecho, a Ashbery se le ve

el plumero a distancia de las influencias de Eliot y Stevens y de cierta clase de irracionalismo puesto al día. De Eliot toma la idea de la fractura temática entreverada de anécdotas realistas y de reflexiones punzantes, además del regodeo en las citas disueltas en el discurso como si tal cosa (eruditos, a cazar esas liebres
...). De Stevens, la abstracción pensante pero sin la sensualidad arrobada que define su más grande poesía -¡ay, Wordsworth y Keats y hasta Shelley, qué le vamos a hacer!-, y del surrealismo, la idea de la incoherencia sistemática, apuntalada por ocasionales irracionalismos absolutos, propios de la viejísima idea de la escritura automática. Y lo más curioso del caso es que este sistema poético se mantiene intacto tanto en aquel libro del año 1975 como en este Secretos chinos, del cercano 2002. Prácticamente ninguna distancia entre los dos o quizá más maestría en el manejo de los mismos mecanismos expresivos en Secretos chinos, además de la pérdida casi absoluta de las bellas captaciones descriptivas de las estaciones del año que le han debido parecer a Ashbery con el tiempo banales concesiones al espíritu figurativo, siempre conservador (parece decir). Y al mismo tiempo la misma desazón lectora, la misma irritación, la misma sensación constante de coitus interruptus: cuando parece que viene lo mejor -ese pensamiento que asoma y anuncia dianas certeras sobre lo que somos o dejamos de ser-, zas, a otra cosa, mariposa, vuelta a la normalidad insustancial, a la fractura narrativa, al anecdotario sin pies ni cabeza, a cierta sensación irreprimible de pedantería hiperculta que mira de reojo a los collages más sofisticados y esnobs (¡oh, oh, oh...!).

Pero, volviendo al comienzo

de este comentario, sí que hay una diferencia entre los dos libros, además de la que marcan los respectivos editores en sus prólogos -Dámaso López, comedido y certero; Heffernan, posmoderno y volatinero-; y esa diferencia la marca la existencia del citado gran poema Autorretrato en espejo convexo, cima de la poesía de herencia posromántica, alianza perfecta de la celebración contenida y la reflexión austera, una invitación a acercarse tanto al misterio del arte como al de la vida, los dos entrelazados inextricablemente, con soberbios márgenes de roce e interacción entre los dos ámbitos, el del cuadro que no deja de ejercer fascinación sobre quien habla en el poema y el de la vida diaria que se inmiscuye maravillosamente bien en ese ámbito de artificialidades perfectas que, sin embargo, no pueden ser una residencia definitiva para nadie (nada, ni siquiera el arte, es definitivo). "Éste pudo haber sido nuestro paraíso: un refugio / exótico en un mundo agotado...
". Así, más o menos, hemos vivido muchos la realidad del arte en un mundo que nos podía parecer agotado, exhausto o, sencillamente, inhóspito y hostil. La conformidad lectora produce la felicidad artística. He aquí un poema logrado. Pero el resto de la poesía de Ashbery
...

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...