viernes, mayo 14

En protesta, no vuelvo a postear en un mes. Esta sociedad está enferma

Hace tiempo que el deseo del pueblo va por un lado y las decisiones "democráticas" por otro. Nos están orillando a no confiar en ningún poder existente. 

http://www.20minutos.es/encuesta/4122/


El pleno extraordinario del Consejo General del Poder Judicial ha decidido por unanimidad suspender cautelarmente en sus funciones al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, después de que el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela acordara el miércoles la apertura de juicio oral contra el magistrado por presunta prevaricación al investigar los crímenes del franquismo.
   Sí. La justicia es igual para todos y Garzón también debe acatarla.32%1626 votos
   No. Solo es una estrategia más para intentar acabar con la carrera del juez.63%3195 votos
   Al fin y al cabo solo es la suspensión de un juez. Hay cosas más importantes que el 'caso Garzón'.5%264 votos

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martes, mayo 11

El cuento es el producto más alto que tiene la lengua

QUITO. La escritora quiteña Leonor Bravo habló en su casa sobre la quinta edición de la Maratón del Cuento, Una Ciudad que Lee.


Lunes 10 de mayo del 2010


Arte y cultura ‘El cuento es el producto más alto que tiene la lengua’

CRISTÓBAL PEÑAFIEL

Leonor Bravo es la organizadora por cinco años consecutivos de la Maratón del Cuento, un evento que consta además de una serie de actividades complementarias que despiertan el interés de los quiteños amantes de la lectura durante toda una semana. La Maratón del Cuento, Una Ciudad que Lee, en Quito, busca ir más allá para lograr que su eslogan consagre a “Por un Ecuador que lee...”. En esta ocasión, la Maratón del Cuento se realizará desde mañana hasta el 16 de mayo. Bravo, quien comanda la actividad, afirma que organizarla le quita el sueño y le aumenta la tensión, pero lo contrarresta con valentía.




¿Por qué tiene muchas figuras de dragones en su oficina?

Yo soy dragón en el signo chino.

¿Cuáles son las características de las personas que pertenecen a este signo?

Ser valiente, audaz, emprendedora, noble, sincera...



¿Todo eso es Leonor Bravo?

Valiente sí soy, porque haberme metido a hacer la Maratón del Cuento durante tantos años es una gran valentía y un gran trabajo. Todavía resulta difícil convencer a la gente para que apoye un evento como este. Todavía tanto el Estado como la empresa privada no le dan la suficiente importancia a la lectura. Por suerte, este año ya tenemos el apoyo de entidades como el Ministerio de Cultura.
¿Es decir que a todas las personas y entidades que deben apoyar eventos como este les falta valentía y ser del signo dragón?

No, pero en el país todavía se piensa que la lectura es un pasatiempo grato solamente. Y es un pasatiempo grato, pero también es la base del conocimiento. En estos momentos no se pueden obtener conocimientos sólidos sin la lectura, porque el cine y la televisión le dan otro tipo de conocimiento, pero no le permite el desarrollo teórico que da la lectura. Esto aún no se ve en el país con claridad.

¿Y la Maratón del Cuento contribuye a superar esas deficiencias?

Este evento nos ha dado frutos porque la empresa privada y el Estado nos comienzan a apoyar. El año anterior, en la cuarta Maratón, tuvimos 40 mil personas asistiendo el sábado y el domingo, en el parque Itchimbía.

¿Cuántas personas esperan tener en esta ocasión?

No me atrevo a vaticinar, sobre todo en estos días lluviosos, pero ya los niños relacionan el Itchimbía con la Maratón del Cuento, con los libros, y eso es importante. Un pueblo que lee tiene mejores condiciones de desarrollo que un pueblo que no lee.

¿Cuáles son las diferencias de esta quinta maratón con relación a las anteriores?

Tenemos un seminario más, denominado ‘Protagonistas claves de la literatura infantil’, en el que este año hemos hecho énfasis en la lectura y en el manejo de bibliotecas, con invitados internacionales. Tendremos como expositores a María Beatriz Medina, de Venezuela; Manuel Peña Muñoz, de Chile; Claudia Rodríguez, de Colombia; y Rubén Silva, de Perú. En el otro seminario, ‘El arte de la ilustración’, tendremos como expositores a Javier Zabala, de España; Gerald Espinoza, de Venezuela; y Eduardo Villacís, de Ecuador.

¿Y quiénes leerán cuentos?

Estaremos los escritores del grupo Girándula, que somos trece, pero tendremos además, invitados especiales como el vicepresidente de la República, Lenin Moreno; el montañista Iván Vallejo; estarán también personajes del teatro y de la televisión. En el caso de Iván Vallejo, por ejemplo, él es un montañista súper importante en Ecuador y en el mundo, y es un ejemplo de tenacidad, de lucha, de desarrollo humano. Y si los chicos ven que Iván Vallejo les lee un cuento, asocian esa figura con la literatura y ven que la literatura es importante para otro tipo de personas también.

¿Qué se ha logrado con los cuatro eventos anteriores?

Dos cosas fundamentales en las que seguimos trabajando: llamar la atención de la sociedad hacia la importancia de la lectura; creo que se está leyendo más; además, el hecho de que el Estado ecuatoriano nos esté apoyando más ahora quiere decir que nuestros esfuerzos han caído en un terreno fértil.

¿Por qué el cuento y no maratón de poesía o de novela...?

El cuento es un material que en diez minutos da una idea completa. Sí hemos leído capítulos de novela también, pero le pusimos Maratón del Cuento porque es un nombre llamativo.

¿Y cómo hacer para que la lectura de los cuentos no se vuelva monótona?

Tenemos montones de cosas. Es un evento muy interesante. Este año nuestros compañeros ilustradores motivarán a los niños a que escriban cuentos y esos cuentos serán ilustrados y luego se harán unos libros gigantes con esos cuentos. Pero también tendremos más actos interesantes.

¿Cómo qué?

Hemos capacitado a 25 chicas, la mayoría estudiantes de educación parvularia de cuatro universidades de Quito, en manejo corporal, de voz, de grupos y en dinámicas de animación lectora y lectura en voz alta. Y un grupo de jóvenes estará listo para leer a grupos de niños, de ancianos, de jóvenes y de adultos.

¿Y qué es leer en voz alta?

Es la principal estrategia que se está utilizando para conquistar a los niños hacia la lectura, porque la voz humana ya tiene una intención, y esa intención le permite comprender al niño. Si uno no comprende, no está leyendo aunque repita las palabras. La comprensión lectora es uno de los ejercicios más complicados en los niños. Antes se pensaba que lo más complicado era la Matemática y no es así, porque la Matemática es lógica: dos más dos son cuatro y no hay otra opción.
¿Y el cuento qué es?

El cuento es el producto más alto que tiene la lengua. Por eso hacemos énfasis en la lectura-literatura. La comprensión del cuento está condicionada a montones de cosas. No es lo mismo un cuento leído por un niño que vive en El Puyo que por uno que vive en Nueva York. ¿Por qué?: porque su medio ambiente, su historia, su visión del mundo, su visión del futuro es diferente.



Leonor Bravo


Nació en Quito, en 1953. Es promotora de la lectura y la literatura infantil en el Ecuador y ha publicado 20 libros de cuentos y novelas.

Ganó el Primer Premio de novela, en el Concurso Nacional Darío Guevara Mayorga de literatura infantil, 2004; y el Primer Premio del Concurso de Cuento Alicia Yánez Cossío, del Consejo Provincial de Pichincha, 2005.

Su novela La biblioteca secreta de La Escondida fue elegida para formar parte de la lista de honor del IBBY, que recoge la literatura infantil más relevante del mundo.

domingo, mayo 9

Efraim Castillo: El Dia de las Madres

El Día de las Madres:


La plenitud de amar y ser amados

Por Efraim Castillo

HAY UNA PALABRA en sánscrito
jgdiMbka— que es de donde —probablemente— se desprende ese maravilloso vocablo que conocemos como madre y que ha sido el vínculo significante para atar al ser humano a la familia, a la sociedad y al tejido de la historia. Ese vocablo sánscrito le fue otorgado a la Suprema Shakti, la diosa que era considerada la madre del mundo para los vedas.

Muchos filólogos, tal vez tratando de ignorar la raíz común del sánscrito para la mayoría de los lenguajes occidentales, han denominado ese idioma como el proto-indoeuropeo, cuyo origen lo registran con más de 6 mil años de antigüedad. Sin embargo, por más vueltas que he dado alrededor y dentro de esa espesa maraña de jergas y dialectos escritos y hablados por las tribus y reinos que poblaron las geografías de la Anatolia y las orillas de los ríos Tigris y Eufrates, siempre arribo a la misma salida: el sánscrito —u otra lengua védica— fue el origen de los significados y significantes de donde emergieron casi todas las lenguas aposentadas desde los himalayas hasta el Atlántico y que, por debilitamientos de las civilizaciones que las sostuvieron, se dividieron en indo-europeas y nilo-saharianas, teniendo como enclave —para su decadencia o fortalecimiento— el Asia Menor, en el cual los hititas, sirios, hurritas y sumerios las tomaron para sí y las transformaron.

Como la lengua hablada es un organismo vivo, que fluye y confluye, que pierde y gana palabras, aquel vocablo sánscrito —jgdiMbka— se convirtió, por influencia del indo-ario, en Amor para los etruscos y luego, cuando esta civilización fue absorbida por los latinos, tuvo una variante a Mater o Matris; transformándose para las lenguas nilo-saharianas en la palabra Ama, que los beréberes —durante las guerras púnicas, doscientos años antes de Cristo — llevaron hasta la Montaña Navarra, cuando veinte mil de sus hombres desertaron del ejército de Aníbal al cruzar los pirineos por miedo a enfrentarse a las legiones romanas, refugiándose en lo que es hoy el país de los vascos.

Así, como quiera que se mueva la coctelera de la evolución de las lenguas, la palabra madre está conectada a la lalación, a ese sonido de necesidad, de apego, de búsqueda de calor de los niños cuando desean chupar la teta vital, o cuando necesitan la protección de ese ser que los abriga y que ellos, al no poder expresarlo de otro modo, lo hacen con esos mmmmm que articulan como si buscaran un norte, una luz de resguardo… o un cariñoso amparo.

Cuando el alemán dice mutter sabe que está llamando o refiriéndose al ser que lo trajo al mundo. Y cuando expresa mutterland sabe que está invocando a la madre patria, al igual que lo hacemos nosotros cuando pensamos en esta Quisqueya que nos duele en lo más profundo del alma, tal como hacían los vedas al implorar a su diosa Shakti, y los sumerios, y los egipcios cuando crearon la frase nunca olvides lo que tu madre ha hecho por ti; y los griegos y los romanos, cuando personificaron en las diosas Rhea —la madre de Júpiter, Neptuno y Plutón— y Cybeles, porque al hacerlo, no sólo invocaban el amparo de lo desconocido, sino que se vinculaban al milagro encarnado en el sagrado útero materno, en esa maravillosa matriz desde donde han brotado todas las prodigiosas aventuras del ser humano.

Lo importante, entonces, es hacerse una pregunta: Si el hombre ha conocido la importancia de la maternidad, ¿por qué tuvo que aguardar hasta el Siglo XVII, para que los ingleses accedieran a que sus trabajadores, que no tenían días de descanso, pudiesen dedicar un día a servir a la madre, honrando a todas las mujeres de Inglaterra que habían parido con una torta que fue llamada precisamente así —The mother’s cake—, que se disfrutaba el Mothering sunday, y que cien años después, Julia Ward Howe, sugirió en los Estados Unidos que se dedicara un día al año a la madre, el cual, también, podría ser llamado El día de la paz?

La respuesta a esta pregunta sólo podría ser manifestada desde la propia necedad humana.

La sugerencia de la señora Ward Howe, que se había efectuado en 1872, vino a tener eco en 1905, en la voz de Ana Jarvis, una joven de Philadelphia, cuya madre había muerto prematuramente y que, sin reponerse aún de su dolor, decidió que a las heroínas de la especie humana era preciso reconocerles con un día muy especial; un día para rendir tributo a sus úteros, a su protección, a su dolor y a su dedicación trascendente, dedicándose en cuerpo y alma a escribir a políticos, curas y pastores, maestros y académicos, abogados y periodistas, a fin de levantar un grito capaz de motorizar e implementar la idea de celebrar una vez al año El Día de las Madres.

Aún sin haberse convertido en ley, los ecos producidos por las cartas de Ana Jarvis se fueron materializando y para 1910 la mayoría de los estados de la Unión Americana celebraban un día dedicado a las madres, incorporándose a los festejos, hacia 1911, países como México, Canadá, China, Japón, Argentina, Colombia, Australia y Sudáfrica, creándose a finales del 1912 la Asociación Internacional del Día de las Madres, algo que se convirtió en oficial, cuando en 1914 el presidente Woodrow Wilson aprobó el proyecto de ley que le sometió el congreso de su país, proclamando el segundo día de mayo de cada año como Día de la Madre, una fecha de verdadera fiesta nacional en los Estados Unidos de Norteamérica y que unos años más tarde fue seguido en más de cuarenta países alrededor del mundo.



Como era de esperarse, el Día de las madres entró a República Dominicana con la primera ocupación norteamericana, en 1916, aunque hay vestigios de que ya para el 1912 las familias con vínculos familiares en los Estados Unidos lo celebraban, precisamente el segundo domingo del mes de mayo, oficializándose durante el gobierno de Horacio Vásquez, cuya esposa, Trina de Moya compuso el himno dedicado a todas las madres dominicanas y del mundo, a pesar de que ella, a quien llamaban Chin-Mamá, no tuvo hijos.

Dicen algunos de los historiadores que se esconden en las sombras del anonimato, que Trujillo —a quien sin lugar a dudas estamos convirtiendo en mito, en un paradigma de lo bueno y lo malo—oficializó El Día de las madres el último domingo del mes de mayo, atendiendo a peticiones de comerciantes que le sugirieron que, como en el país se pagaba a finales de cada mes, trasladara para esa fecha la celebración y así aliviar un tanto los bolsillos de los trabajadores, despegando, asimismo, el Día de los padres para el último domingo del mes de julio. Aunque no sé si el establecimiento de las fechas obedece a esta razón comercial, lo cierto es que así se han quedado las cosas hasta que algún otro gobierno de nuestra frágil democracia se aventure a realizar los cambios, internacionalizando las celebraciones con el calendario global.

Pero, me gustaría hacer una pregunta algo tonta: ¿debería aplicársele el vocablo madre tan sólo a las mujeres que han engendrado vida en su útero? La pregunta la hago porque aunque tuve, desde luego, una madre carnal que me amó y protegió, no es menos cierto que tuve una tía llamada Candita Polanco, Quiquí, quien sin haberme parido me profesó el más profundo de los cariños, tal como Catalina Parr lo hizo con sus hijastros, los vástagos del rey inglés Enrique VIII; o como Luisa de Coligny, que sacrificó su riqueza para criar a los hijos de Guillermo de Orange, el libertador de Holanda; o como Ana, la madrastra de Leonardo Da Vinci, a quien amó y cuidó como si hubiese nacido de sus entrañas; o como Sara Bush Johnston, que crió a Abrahan Lincoln, inculcándole los valores que, más tarde, este pro-hombre pondría en práctica en los Estados Unidos; o como Alexandrine, la esposa de Emile Zolá, que educó con gran amor a los dos hijos que el escritor tuvo con su querida Jeanne Rozerot; o como la bailarina Josephine Baker, que deslumbró con sus bailes exóticos a cuerpo batiente a la exigente Francia de los años veinte, pero que dedicó su fortuna a criar once niños huérfanos de diferentes nacionalidades, amándolos como si fueran suyos.



Y es por esto, por todas estas pruebas de que cada mujer es, de por sí, una madre, que creo profundamente que el maravilloso vocablo madre debe aplicársele a todas las mujeres, a todos esos seres que conforman nuestro otro yo, esa mitad que hizo posible que el ser humano aceptara la apuesta inconmensurable de amar y perdonar, tal como nos la enseñó hace más de dos mil años un humilde carpintero nacido en Belén de Nazareth, en Judá.

Entonces, sintamos y celebremos el Día de las madres como algo que nos ata a la vida, como algo que nos da el valor de estar vivos y, desde luego, que nos produce la plenitud de amar y ser amados.

¡Efraim: todo mi amor y agradecimiento!

Dios existe

Entiendo que una parte de España quedó traumatizada con ciertos símbolos utilizados por el franquismo de manera autoritaria. Para los dominicanos honrar bandera, himno, escudo y padres de la Patria es hermoso, a pesar de que algunos sigan irrespetuosos caminando cuando bajan bandera o tocan himno. Ayer, sin que esto signifique merma alguna en el amor que siento hacia Dominicana, miré estas banderas en lo alto del MAM, en el recinto de la XIII Feria Internacional del Libro y todas estaban "descansando". Enfocando con mi cámara dije: "Anda, Diosito, una brisita", y ¡ta-rán", pasó esto.

No lo niego ni lo negaré nunca: tengo a España en el corazón y Dios lo sabe.
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sábado, mayo 8

LOS HERMANOS MIXES

Fotografía: Juan Rulfo

Luisa González Díaz
Recopilado por: María del Carmen Castillo

Se trata de unos hermanos ayuujk de la edad de 10 y 12 años pero uno piensa que ya están más grandes.
Comienza con una señora que pasaba por el camino y se encontró con el hermano chico que se la pasaba cuidando el ganado.
– Ah, hijito, buenos días – que le dice.
– Buenos días, abuelita – que le contestó.
– Ay, yo quería saber ¿de quién son los ganaditos? – le preguntó al niño.
– Ah, ¿eso quieres saber, abuelita? pues los míos son siete y de mi hermano es uno. Así le dijo pero no era cierto porque su hermano tenía siete y él uno. Después llegó la señora donde estaba el hermano mayor, también lo saludó y le dijo:
– Ah, encontré a tu hermano, hijo, él me dijo que su ganado eran siete y el tuyo uno.
– Hijoles, cómo es que platica así, no es cierto, por qué platica así las cosas.
– Pues no sé, así me dijo, así le pregunté a tu hermano. No más les pasaba a saludar y ya me voy.
Pasó pues la señora y luego, como ya era tarde otra vez, que llega el muchacho y que su hermano enojado le dijo:
– ¿Ya vienes? ahora sí estás muy bien ¿verdad? ¿por qué platicaste mal? ¿por qué le dijiste a la señora que el mío era uno y el tuyo siete? Ahora voy a matar el tuyo, a ver qué cuidas.
– Sí hermano, como quieras, si así lo quieres pues hazlo – le contestó.
Entonces afiló su cuchillo y que luego empezó a matar el ganado de su hermano, y el chico dijo:
– Ni modo, mi ganadito se murió, pues le voy a quitar el cuero.
Y que así lo hizo y al día siguiente salió con su cuero a llevar por ahí a ver quién lo compraba, mientras, el hermano consiguió otra persona para que cuidara el ganado, y ya el muchacho salió. Él caminaba, caminaba a ver a dónde le compraban el cuero.
– Ahora sí dónde voy a conseguir para dormir – pensó.
Caminaba por donde se veía una casita así chica, y llegó allá donde la casa y pidió hospedaje para que allí se quedara para caminar otra vez al día siguiente. Llegó allí, y estaba un matrimonio que comía y que bailaba:
– Pásate hijo, si quieres quedarte pues te quedas aquí – y le dieron un lugarcito donde no llegaba la lluvia. Desde ahí vio como comían, bailaban, lavaban trastes. A él no le dijeron si quería comer o nada pues. Luego vio que se quitaban toda la ropa, tenían muy bonita toda su ropa, de lujo. Tenía un armario, allí echaron toda su ropa, y tazas en una olla grande. Luego se durmieron pero dice que tenían otro armario más grande y allí entró el hombre pero desnudo, el señor con quien estaba allí la señora entró desnudo a ese armario. Y que le puso candado y ya se durmieron así. Luego llega otro señor y que como allí estaba afuerita el niño le dijo.
– Ah, ya vine, ya llegué.
No contesta la señora, ya se enfermó.
– Y que ya llegué ¿no oyes? – gritó el señor.
– Ah sí, pasa, ahorita estoy muy enferma.
Que así contesta y que luego el muchacho dice y ahora qué le pasa a la señora si hace rato estaba bien. Él estaba viendo todo pues.
– Sí pasa.
Y que luego el muchacho le avisó el señor.
– Aquí pedí hospedaje para que me quedara, es que ya se me hizo tarde.
– Ah sí hijo, pues pásate que aquí tenemos una casita para que comamos – le dijo el señor.
Él pasó – gracias – le dijo y pasó. Luego notó que se estaban hablando.
– No, mi enfermedad no ha pasado, pues qué bien que llegas, como estoy muy enferma me voy a dormir – dijo la señora
– ¿No ha pasado tu enfermedad todavía? – le preguntó el señor.
– Pues no, se me está agravando más.
El muchacho bien que vio que ella estaba muy bien, que no le pasaba nada.

– Pásate hijo, vamos a hacer un cafetito para cenar un poco, tengo unas tortillas duras, vamos a calentarlas – le dice el señor.
Y así pasó, comieron e hicieron su lumbre, y le estaba platicando de su señora que ella siempre se enferma, que no sabe cómo tienen que vivir, que la enfermedad está siempre con ellos.
– Ah poco, abuelito, pues yo no sabía, pues a lo mejor ustedes van a vivir bien – contestó el chamaco porque vio que ella no estaba enferma.
Se durmieron. Se levantaron más tempranito, como a las cinco, porque ya iba a salir otra vez el señor, el viajaba para hacer un poco de dinero.
Pero antes le dijo al niño:
– Ay muchachito, yo te quería preguntar ¿tú no sabes qué medicina le daría a mi mujer? ella siempre está enferma.
– No abuelito. Pero tengo un cuero, yo trabajo con ese cuero, a ver qué es lo que me dice, qué es lo que me habla, a lo mejor sí hay solución – …pero nada más inventaba.
– Ah sí hijo, pues órale hablemos a ver si es que es cierto.
– Sí abuelito yo creo que ustedes sí tienen riqueza – contestaba el muchacho.
– Pues empezamos – y comenzó a patear el cuero.
– Ahora sí, tú vas a patear el cuero.
Y que el señor lo patea tres veces la patada y luego el niño hizo como que interpretaba.
– Ahh, abuelito, ya escuché de lo que dice, dice que ustedes tienen mucha riqueza, ahorita ya me dijo que allí en la olla hay platos.
Luego otra patada:
– Ahhh, ahora sí, allí en ese cajón, allí ustedes tienen ropa fina. A ver, véanlo, a ver si no más digo.
Pues sí es cierto, hijo, hay ropas .
Bien que estaba escuchando allí el otro hombre que no más llegaba, pero sí vivía con esta mujer muy bien. Y luego otra vez le dice:
– Otra vez patea a ver qué más dice.
Y el señor lo pateó otra vez.
– Ah, en esa olla hay mucho dinero – le dijo – a ver, véanlo, véanlo, a ver qué es lo que hay que ustedes compraron, y esas cajas, esas ollas ya están llenas.
Y que vio que sí tenían mucho dinero allí en la olla. Pero ya se acercaba el otro cajón donde estaba encerrado el otro hombre.
– Pues otra vez patea, abuelito – y lo pateó.
– Nooo abuelito, esto sí que está muy cabrón, ahora sí, abuelito, creo que ustedes aquí tienen un diablo – le dijo.
– Abuelito ¿puede ir a traer un palo para que yo esté aquí y tú allá?.
– No abuelita, es el diablo, por eso te pasa eso. Al rato, cuando salga el diablo, yo creo que te vas a componer – le dijo.
– ¿Ah sí? – que le contesta.
Pero la llave la tenía ella y su marido la estaba buscando.
– Pues no me acuerdo la llave dónde está, dónde estará, dónde la puse – decía.
– A ver dámela, tú la has de tener –le dijo a su esposa.
– Ay, no me acuerdo, dónde será, dónde quedó ¿dónde será que la puse? – decía la señora.
– Ora sí ya encontramos la llave, ora sí ya va a salir el diablo.
– Pues ten mucho cuidado abuelito, qué tal si te patea o qué sabemos nosotros qué te va a hacer.
Pero bien que estaba oyendo el de adentro. Abrieron.
– Hijoles abuelito, cuídate mucho, ya va a salir – dijo el muchacho.
Salió el hombre y se fue corriendo desnudo, dejando su ropa y todo. Y que cuando salió:
– Ora sí, abuelito creo que ya nos salvamos porque si no qué tal si nos iba a matar – dijo el muchacho.
–Pues no hijo, yo no sabía, con razón siempre se enferma tu abuelita pues es el diablo, por eso se enferma – le decía – el diablo es lo que hace enfermar a mi mujer.
– Sí abuelito, sí es el diablo – contestó – pues ahora sí, ya la salvamos y ustedes tienen mucha riqueza ¿que no lo vio? Ahora sí van a vivir felices, usted ya no va a salir, ustedes tienen mucho dinero – les dijo.
–Pues sí es cierto, hijo, yo no me he dado cuenta, como yo siempre salgo, siempre voy de viaje.
–Sí abuelito, ahora sí van a vivir felices.
– Ah sí muchacho, pues dónde conseguiste ese cuero que trabaja muy bien.
–Pues yo trabajo con ese cuero, era de mi ganadito que se murió pues ni modo – le dijo – con ese cuero he trabajado siempre.
–Ay, qué vamos a hacer, cuánto te pagaré – dijo el señor.
– Pues no sé abuelito, como tiene mucho dinero pues la mitad de la olla – le dijo.
– Ay ¿así tanto?, pues déjame el cuero muchacho, como ya sé cómo se patea a ver cómo hago y así te doy el dinero, la mitad.
–Bueno abuelito, está bien, te lo doy – le contestó.
Y así quedaron. Le dio la mitad de su dinero, dejó el cuero y ya regresó otra vez donde su hermano. Cuando llegó:
–Ya llegué, hermano, ya vendí mi cuero. Mira, tengo mucho dinero – le enseñó.
– ¿A dónde lo vendiste? ¿quién lo compra? – le dijo.
– Pos allá, caminé mucho rato. Noo, ahí sí lo compran, quieren muchos cueros –le dijo.
– A poco ¿dónde es? Ahora sí voy a matar mi ganado.
– Pos allá encontré muchas personas y ellos me lo compraron, allí sí quieren mucho. Ahora sí, mano, si quieres vender cuero pues mata tu ganado.
– Sí, yo creo que sí ¿que no ves que no tengo ni un quinto?
Entonces mató cuatro ganados, se fue caminando cargado de cueros que le pesaban y nunca encontró comprador.
– Creo que me engañó mi hermano, aquí no más que se queden los cueros en el camino, ya me cansé.
Regresó enojado otra vez!
–Híjole no más me engañaste ¡ora sí ya te voy a matar a ti! –.
Para esa entonces vivían con su abuelita que dormía junto a la lumbre. Esa noche el niño bajó y dijo:
– Abuelita, tengo mucho frío, quiero hacer lumbre, mejor me bajo yo y tú te subes a dormir arriba.
Él estaba ahí al lado de la lumbre y su abuelita donde él dormía.
El hermano subió, vio que alguien dormía profundo y dijo:
– Ahora sí…
Y pasó despacio su cuchillo y según mató a su hermano pero no, había matado a su abuelita.
Mientras el otro desde abajo pensaba:
–Ay mi abuelita ya se murió.
Fue a buscar un pañuelo y se lo puso a su abuelita como cuando uno tiene tos y luego trajo una carretilla para colocarla ahí. Salió de la casa con la carretilla y en el camino se encontró a un borrachito:
– Muchacho, adónde vas?
– Mi abuelita se enfermó y tengo que llegar con el doctor para que me den medicinas. Y dejo la carretilla cerca del barranco.
– ¿A sí? Qué va a estar enferma? –dijo el borracho, hay que darle mezcal para que se cure.
– A ver señora, tenga este mezcal –.
Le decía pero la señora como estaba muerta nunca contestó.
– ¿Por qué no me contesta? –.
–No abuelito, está muy enferma, está muy grave.
Entonces el señor le dio una cachetada y del golpe se fue para la abuelita con todo y carretilla.
– ¡Híjole, le pegaste a mi abuelita ¡ora sí te voy a denunciar!
–No chamaquito, no me denuncies ¿sabes qué? Yo tengo mucho dinero, allí llevo dinero, en el burro. No me denuncies, por favor, te doy la mitad de lo que tengo, de lo que lleva el burro.
–No, si me das todo el dinero no te denuncio, y si no me quieres dar pues te denuncio.
Fue entonces que consiguió más dinero y llegó a su casa con todo y burro.
–Ya llegué otra vez, hermano.
–Pues tú de dónde vienes?
–Pues fui a vender a mi abuelita que tú mataste, por allá sí quieren muchos muertos, en un pueblo lejos.
–Cómo, no es cierto, siempre me engañas
–Sí es cierto hermano ¿no ves? Aquí traigo el dinero, esto es lo que me dieron, como quieren muchos muertos por eso me lo compraron.
–Ahora sí voy a matar al que cuida el ganado.
Lo mató, camino con el muerto a cuestas hacia un pueblo, lo tendió en la plaza y comenzó a ofertarlo. Por poco lo meten a la cárcel.
– ¿Qué estás vendiendo? –le dijeron. ¿No será que estás muerto tú mismo?
Empezó a correr y a correr porque lo querían meter en la cárcel.
– Hijole, otra vez me engañó mi hermano ¿por qué me hace esto?
– Ahora sí, hermano, ahora sí, ya es mucho lo que me haces, mejor te llevaré al fondo del mar.
– Como quieras hermano, como tú digas, hazlo a tu manera.
Cargó a su hermano, caminó y caminó y se cansó. Lo dejó a medio camino y fue a conseguir mezcal para recuperarse. Echó al hermano en una canasta y lo amarró con un mecate.
Paso un viejito y se detuvo.
– ¿Qué hay ahí? dijo.
Como el hermano estaba durmiendo, no oyó.
Entonces el niño contestó:
– Soy yo, abuelito.
– ¿Por qué estás así , quién te hizo eso? – le preguntó.
– Ay abuelito, es que ya me van a llevar al cielo.
– ¿Al cielo? Pues todavía estás muy chamaco ¿por qué te vas al cielo? Creo que yo me voy, hijo. Yo quiero ir al cielo en tu lugar.
– Pues abuelito, si quieres ir puedes meterte aquí, desata el nudo del mecate para que yo salga.
–Sí hijo, eso sí, yo quiero ir al cielo. ¿Sabes qué? Tu abuelita va más adelante, llévale el ganado y le dices que yo ya me voy al cielo. Dejas allí el ganado donde está tu abuelita.
El chamaco se llevó ocho ganados grandes. Mientras el hermano despertó, cargó el canasto y se fue al mar. Llegando, sin abrir nada, lo aventó
Cuando venía de regreso, vio a su hermano que llegaba con más ganado.
– Ya llegué hermano – le dijo el pequeño.
– ¿Por qué llegas? ¿No te llevé al mar?
– Pues sí, me dejaste allá, lo que pasa es que allí había muchos ganados para escoger y entonces tomé unos.
– ¿De verdad? – le dijo – ¿por qué no me llevas al mar para que recupere mis ganados?
– Sí hermano, si quieres te llevo – contestó el chico.
– Sí, llévame de una vez para que yo traiga mi ganado y pueda tener como tú mucho ganado.
Y así se fueron, derechito al mar. Lo echó al fondo y se regresó a casa. Así quedó libre, con su ganado, su dinero, su burro y sin hermano.

jueves, mayo 6

EDWIN DISLA

VIDA DE UN TORMENTO
o LA COTIDIANIDAD DE LA FICCIÓN

Por el Dr. Julio Cuevas

La imaginación, en el discurso narrativo nos atrapa y nos coloca ante la presencia de universos insospechables. La imaginación es ruptura con el ordenamiento lógico de lo tangible, sin embargo, cuando lo imaginado se vincula con la realidad, el contexto se dimensiona y las argumentaciones narrativas se justifican, más allá de las dimensiones conductuales de los sujetos actuantes.
En el caso de la novela Vida de un Tormento, de Edwin Disla, nos encontramos con un entramado narrativo, donde los aspectos descriptivos se envuelven en la discursividad contextual de la obra.
Un narrador en tercera persona y en tiempo pasado, nos va llevando por los laberintos de los acontecimientos, dejándonos a cada paso, en medio de una trama situacional, envolvente, telúrica y patética, a la vez, donde el fenómeno de la locura, alcanza su más profundo matiz humano.
Una narración intensa va situando el acontecer en cada uno de los escenarios, hasta ubicar al sujeto lector ante un ambiente que le es conocido, o al menos le es familiar, formando parte de las rutas cotidianas por las que transmitan los sujetos actuantes de esta Vida de un Tormento, por lo que Morín y su madre Mercedes Mora, dan saltos en la temporalidad que envuelve el espacio histórico de los siete capítulos que estructuran el universo morfosintáctico de esta novela.
Varios sujetos narradores omniscientes se entrecruzan en esta obra y hacen que el lector se recree en su contexto y sea cómplice de las cotidianidades de la calle Julio Verne, la Arzobispo Noel y la Puerta del Conde, entre otros tantos espacios que nos son propios, alrededor de un espejismo lúdico que permite refractar, a golpe de palabras, un innegable, imborrable y persistente episodio de nuestra historia, a lo largo del trujillismo.
Edwin Disla, se sumerge en su ruta vital y como todo escrito, recrea sus fantasmas, perfila sus figuras, asume sus códigos y los pone a actuar, a través de un ritmo proceso de reinvención de nuestra historia contemporánea, y desde la ficción categoriza a sus personajes, los cuales se fijan en nuestra memoria y entran a formar parte de nuestras acciones coloquiales.
La religiosidad; los temores de la dictadura, el abuso sexual, la persecución ideológica, los conflictos familiares y las tragedias del ser, son posibilidades temáticas trilladas por Edwin Disla en Vida de un Tormento, con el objetivo de llevarlos a su imaginario, y desde allí narrarnos parte de lo que somos y justificar, desde el poder la lengua, la existencia de lo inexistente.
Un sublime sentido místico, recorre el discurso narrativo de Edwin Disla en Vida de un Tormento. Las miserias espirituales de los sujetos, los desencuentros del destino y el tormento de quienes arrastran la desesperanza, son los ejes en torno a los cuales gira el sentido espiritual de la narrativa de Disla.
A veces nos encontramos con la imaginación hecha historia, y otras veces, con la historia hecha imaginación, y en ambos perfiles está el discurso rítmico y la combinación de escenas, buscando, retrotrayéndonos hacia los repetidos episodios del mágico Caribe.
Y así tenía que ser, porque el autor de Vida de un Tormento, ha estado, como personaje de la Vida, entremezclado en la búsqueda del transcurrir de estos pueblos latinoamericanos, subyacentes en el realismo mágico, de ahí su primer libro Historia de la Revolución Nicaragüense (1988) y su segunda obra Un Período de Sombras(1993).
En efecto, estoy presentando una novela, y en verdad ella es la que nos presenta a nosotros, porque en sus capítulos están latentes nuestros espacios, simbolizando lo que somos y hemos sido, desde la historia de ensueños y melancolía que se desparrama en cada línea de Vida de un Tormento.
La contemporaneidad es aprovechada por Edwin Disla, para cogerla como pretexto y hacer que el lector se desdibuje recorriendo sus propias quimeras.
Esta es una novela que se sitúa en nuestras raíces y en el perfil de las vivencias que han servido de plataforma a la sociedad dominicana de los últimos 40 años. Se trata de una novela que recorre con sus personajes nuestros rincones y nos convoca a ser parte obligatoria de los acontecimientos.
Cuando los críticos y analistas literarios se decidan a estudiar la novela psicológica histórica dominicana, necesariamente tendrán que recurrir a Vida de un Tormento, de Edwin Disla, y entonces nos reconoceremos como sujetos de unos episodios escritos para no dejarse olvidar, porque Vida de un Tormento, es la presencia novelada de nosotros mismos, rompiendo los espacios de la ficción.

Edwin Disla
Nacido en Mao, provincia Valverde, en el año 1961. Narrador, ensayista e ingeniero. Hijo de Evaristo Disla y Lourdes Rojas. Ingeniero Civil por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1986). Se reveló como escritor en 1988 con la publicación del ensayo Historia de la Revolución Nicaragüense, considerada como la obra más acabada que sobre Nicaragua y sus luchas ha escrito un dominicano. A este ensayo le siguieron tres novelas: Un Período de Sombras (1993), la cual le pareció excelente a la Biblioteca Popular Domingo F. Sarmiento de Argentina, “por la naturaleza de su tema, difícil y conflictivo, que da como resultado un vasto fresco de una época de triunfos y fracasos evocados con objetividad, y con un ameno estilo narrativo”; Vida de un Tormento (1997), que fue llevada al teatro en el año 2000 por el grupo Los Rinocerontes; El Universo de los Poetas Muertos(2004) y la novela histórica, Manolo (2007), basada en la vida de Manolo Tavárez Justo, que fue galardonada con el premio nacional de novela Manuel de Jesús Galván del año 2007, la más alta distinción narrativa del país.
Sobre Vida de un Tormento, el humanista y poeta Mariano Lebrón Saviñón, escribió que es una novela de tema trujilloniano, cuyo protagonista Patricio Mora, es el producto de la entrega obligada de su madre -hermosa doncella de mancillada pudibundez- a la desenfrenada vesania sexual del déspota. Son capítulos esenciales del libro de Disla los que describe la desgana de amor del violador y sus inútiles aspavientos orgásmicos. Lo demás, para este comentario que ahora hacemos, salvo señalar que su autor es un auténtico novelista, zahorí en la técnica de la novela moderna.
Las palabras de la presentación del libro estuvieron a cargo del Dr. Julio Cuevas. A continuación su discurso:

JIMMY HUNGRÍA Y LUIS AQUINO, CONVERSATORIO HOY


Muy cordialmente, les invito HOY jueves 6 a las 6:30 p.m.
en el Pabellón de Música: un conversatorio con Luis Aquino 
sobre mi libro Gastronomía musical y bibliografías en construcción

Saludos,
Jimmy


Desde el 31 de marzo pasado, está circulando mi nuevo libro, “Gastronomía musical y bibliografías en construcción”, cuyo contenido es de especial interés para aquellas personas a quienes les apasionan la gastronomía, la música y la literatura, así como la manera en que estas se relacionan, ya que el mismo brinda amplia información y una propuesta preliminar de títulos y autores que conformarían bibliografías de cinco temas: el bolero, el jazz en América Latina, gastronomía y ópera, gastronomía y literatura, y gastronomía dominicana.

Todo empezó casi un año antes, cuando mi esposa, Maritza Álvarez, impartió, en el Centro Cultural Babeque, el curso “Literatura y gastronomía o el placer de una sopa de letras” (en el cual participé) y ofreció una conferencia, con ese mismo título, en el Pabellón del Libro Cocina de la XI Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2008, atendiendo una gentil invitación de la escritora Rosa Silverio, coordinadora de la programación literaria de dicho pabellón.


Me involucré intensamente en el tema y aproveché un viaje de vacaciones a Nueva York para comprar algunos libros referentes al mismo, entre ellos dos sobre gastronomía y ópera, asunto sobre el cual había escrito un artículo en 2001, en ocasión de haber comprado, en la librería Mateca, el libro del tenor José Carreras, “Gastronomía musical. Un menú para cada ópera”.

Se me ocurrió retomar dicho artículo y actualizarlo, incorporando los dos nuevos libros adquiridos al respecto, pero añadiéndole la bibliografía de gastronomía y literatura, así como otras dos bibliografías que he venido preparando desde hace un tiempo: la de la gastronomía dominicana y la del jazz en los países latinoamericanos.

El artículo quedó muy largo y mi esposa me sugirió publicarlo como separata, folleto u opúsculo, pero yo preferí ampliarlo más para que fuera un libro y le agregué la bibliografía del bolero (ante la proximidad del III Congreso Internacional Música, Identidad y Cultura en el Caribe, dedicado al tema “El bolero en la cultura caribeña y su proyección universal”, celebrado en el Centro León del 17 al 19 de abril), así como un apéndice titulado “Jazz y Cortázar”, que es una versión corregida y ampliada de un artículo que escribí hace años sobre la presencia del jazz en la obra literaria de Julio Cortázar, y un apéndice del apéndice, que reproduce fragmentos de un artículo de Enriquillo Sánchez sobre Cortázar y su novela “Rayuela”.

Para la fotografía de la portada (creación de las artistas del lente Maritza Álvarez y Ángela Caba), en que aparezco disfrazado de chef y músico (sin ser ninguno de los dos), tuvieron la generosidad de prestarme, su saxofón soprano, César Namnúm, y su uniforme de chef, Francisco Díaz. Editorial Letra Gráfica se encargó del diseño y la diagramación y Editora Búho de la impresión. Mi agradecimiento a todos ellos, así como a los lectores que adquieran el libro, a quienes pido en el mismo que, por favor, me ayuden a completar y corregir las bibliografías preliminares que esbozo, comunicándome sus errores u omisiones.

Al respecto, ya he comenzado a recibir valiosas informaciones que agradezco muchísimo, pues me permiten añadir, a los ocho títulos que menciono en la bibliografía de gastronomía y ópera, cinco más: dos publicados en Francia, “Rossini. Les péchés de gourmandise”, por Peter Knaup (fotografías), Thierry Beauvert (texto), Natalie le Foll (recetas) y Alain Ducasse (prólogo) (Éditions Plume, 1997); y “A la table de Verdi”, por Eva Gesine Baur (Éditions du Chene, 2001); y tres publicados en España: “En la mesa con Rossini”, por Alessandro Falassi con ilustraciones de Eduardo Arroyo (Galaxia Gutenberg, 1993); “Cenando con Mozart”, por Juana Barría Aguiló (Ma Non Troppo, 2006); y “Diez menús para un concierto: la cocina de la música”, por Joan Roca (Galerada, 2008). Este último contiene cuarenta recetas inspiradas en obras de diez compositores (Verdi, Rossini, Puccini, Mozart, Beethoven y otros cinco) y viene acompañado de un CD del pianista Antoni Besses, titulado “Cubiertos de música”, con diez improvisaciones libres a partir de las diez obras inspiradoras de las recetas.

De igual modo, a los cincuenta títulos de la bibliografía preliminar del bolero propuesta en mi libro, debemos agregar “El bolero y la educación sentimental en México”, por María del Carmen de la Peza Casares (Universidad Autónoma Metropolitana y Editorial Miguel Ángel Porrúa, México, 2001); “Señor Bolero”, por José Espinoza Sánchez (Ecuador, 2003); “El bolero en Guadalajara: Músicos y experiencias performativas de un fenómeno musical-social urbano”, por María Enriqueta Morales de la Mora (Universidad de Guadalajara, México, 2007); “La noche de anoche”, por Elsy Manzanares (Banco de Venezuela/Grupo Santander, Caracas, 2008); “Canciones para toda la vida. Reflejos de una época romántica”, en dos tomos: compositores latinoamericanos y dominicanos, respectivamente (B. O. Johnson, editor; Santo Domingo, 2008); “La poética del bolero en Puerto Rico y Cuba”, por Alinaluz Santiago (Isla Negra, San Juan de Puerto Rico, 2009); y “Ese bolero es mío”, compilación de León Félix Batista (Ediciones de la Secretaría de Estado de Cultura, Santo Domingo, 2009).

Minutos después de que presenté “Gastronomía musical y bibliografías en construcción”, en una de las sesiones del referido III Congreso Música, Identidad y Cultura en el Caribe, se me acercó uno de los panelistas de dicho congreso, El Hadji Amadou Ndoye, profesor de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Université Cheikh Anta Diop, de Katar, Senegal, quien me obsequió un ejemplar de su libro “En torno a la literatura hispanoamericana” (Universidad Autónoma de Colombia, Bogotá, 2008), que reúne sus ensayos sobre obras de Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti, Ernesto Sábato y otros autores latinoamericanos, incluyendo uno titulado “Jazz, blues y literatura en “Rayuela” de Julio Cortázar”, cuyo primer párrafo dice así:

“En las 635 páginas de “Rayuela” se encuentra nueve veces el nombre de Jelly Roll Morton, siete veces el de Louis Armstrong, siete veces el de Coleman Hawkins, tres veces el de Big Hill Broonzy así como los de numerosos expositores de la música popular Negra Americana. Igualmente se encuentran palabras como “blues”, “jazz”, “swing”, etc. ¿Esnobismo? ¿Adorno estético? Las alusiones al jazz, la implicación de este último en la trama de “Rayuela” son tan evidentes que nos preguntamos sobre el papel y alcance de la música Negra Americana en la novela de Cortázar. Nuestra pesquisa se refiere a las razones que han podido llevar al escritor, traficante en palabras, a la música, universo de los sonidos, de un grupo étnico muy determinado en el espacio y el tiempo”.

martes, mayo 4

INVENTOS DEL INSTANTE/INSTANTES ROTOS

¡FELICIDADES ENRIQUE, POR TU NUEVA OBRA!


Cortésmente les invito a la puesta en circulación de mi libro

que se efectuará el próximo jueves 6, a las 6:30 p.m.,

en el Salón de Orientación de la BibliotecaUniversitaria Pedro Mir

(el primer salón a la entrada).


Enrique Eusebio
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VOLVAMOS TODOS A LA ESCUELA. LA HONRADEZ SE APRENDE

A veces la vida me parece un cuadro familiar. Como cuando estamos entre hermanos con mucha confianza, uno dice un juicio hiriente y el otro le responde con algo más doloroso. Nadie es perfecto, pero el camino hacia la evolución, es un lento, lento enderezamiento de la espalda encorvada de la bestia. Una columna vertebral erguida es el símbolo de un ser humano digno. Pasamos por reconocer nuestros fallos, de ahí que valoro esa enunciación tan sabia: Yo me perdono, y perdono en mí a todos  los que me han ofendido. 

Salir de la simulación requiere valor para enfrentar los propios miedos y lo que lo hace tan difícil es que no todos confían en una figura magna como Dios. Esa gran bondad que nos acepta con nuestros defectos porque desea infinitamente que nos elevemos sobre nuestras miserias.

No olvidemos que en la infancia, los padres representan a Dios. De padres acusadores, hirientes, sarcásticos, vengativos, que dicen una cosa y hacen otra, salen hijos idénticos. ¿Por qué ponemos el grito en el cielo al ver cómo la corrupción nos arropa si estamos alimentando a ese monstruo desde toda la vida?

Propongo que volvamos a la escuela. Propongo que los padres y maestros sean figuras veneradas, dándoles todos los atributos y condiciones para que ejerzan como tales. Propongo que la sociedad enfrente sus propios errores y venza al miedo con la verdad.



He encontrado en la Web, esto del primero de la ESO del gobierno de Canarias, bien que podríamos aplicárnoslo:

 Objetivo
Valorar la sinceridad como algo indispensable para poseer una personalidad íntegra.

 Desarrollo
La sinceridad es, ante todo, una actitud hacia nosotros mismos; es no engañarnos, no hacer de nuestro "yo" una máscara.

La persona falsa se autodaña y, a la larga, se atrofia para discernir lo verdadero de aquello que no lo es.
El mundo, la vida y las personas llegan a ser para él como un laberinto en el que se pierde; no tiene norte ni referencias claras. Por eso, la sinceridad se convierte en un elemento indispensable para tener una personalidad sana y un carácter firme.
Para afrontar la realidad hay que conocer su verdadera cara; el autoengaño y el engaño a los demás sólo llevan al fracaso.
Por otra parte, ser sinceros es tener en cuenta a los otros, considerarlos dignos de lo mejor que podemos ofrecerles: nuestra verdad.
Lo contrario es propio de personas mezquinas, a las que les viene grande lo noble del ser humano. Mentir es la manera de enrolarse en un camino sin fin, en el que se va perdiendo identidad y se entra en una nebulosa ficticia, que se enreda y envuelve como una tela de araña.

La sinceridad conduce a la seguridad de la propia verdad.
Ser sinceros nos hace valientes, sabiendo que la verdad se antepone a todo lo demás y que lo peor sería precisamente perderla u ocultarla.
  La persona sincera adopta una postura de aceptación de la verdad de los otros, entendiendo que su verdad es sólo una parte que, como una pieza de un puzzle, unida a la parte de verdad de los demás, se agranda y se acerca al verdadero sentido de la existencia.
Además, es importante no confundir sinceridad con descaro; no se trata de decir lo que pensamos en cada momento de un modo improvisado, porque eso únicamente da lugar a situaciones que, por carecer de la serenidad del razonamiento, pueden ser inoportunas o incluso herir a alguien.

http://www.esmas.com/fundaciontelevisa/valores/pages/honestidad-actividades.html

«OBSTÁCULOS PARA LA HONESTIDAD»

a.- La impunidad que demuestra que se pueden
violar las leyes y traicionar los compromisos 
sin que ocurra nada.

b.- El éxito de los "vivos" y los mentirosos,

que hacen parecer ingenuas a las personas honradas 
y responsables, pues trabajan más y consiguen menos 
que aquellas que viven de la trampa.

c.- La falta de estímulos y reconocimientos a quienes 

cumplen con su deber y defienden sus principios 
y convicciones a pesar de las dificultades 
que esto les pueda acarrear.

lunes, mayo 3

NADIE ESTÁ LEJOS SI PUEDO NOMBRARLO

EL POEMA EN EL POEMA

…Cuando un extraño canta dejando de ser extraño
el fuego se acerca y nos toca la frente.
Y canta el silencio sólo escuchado
cuando todos hablamos y reímos…
         (el fuego, su sombra olvidada / El poema en el poema)


Nadie está lejos si puedo nombrarlo
si mi perro mueve la cola cuando lo nombro
…si con mi copa en alto se la ofrezco al destino
mostrándole los cuatro extremos de la mesa
…si para todos alcanza esta incalculable medida
derramada en el hombre y ofrecida en la copa…
         (nadie está lejos / El poema en el poema)


…Al abrirse por primera vez los ojos de un niño
se abre ese ojo tenebroso que tuvimos en la frente.
Y en las mujeres al dar a luz
         se abre en sus entrañas
el vacío que separa la vida de la muerte.
         (trances mortales / El poema en el poema)


Cuando me acerqué
él se incorporó en su lecho mirando a todos lados.
Se apaciguó al verme
         al saber que existía otro hombre
que seguiría siendo un hombre al convertirse en polvo…
         (trances mortales / El poema en el poema)


El primer poema fue una mano abriéndose a la luz
con el estremecimiento de una serpiente al reptar
de un rayo al cruzarnos el rostro…
         (el primer poema / El poema en el poema)



En el día de San Felipe, Primo Chez


http://efrain-barquero.net/home.htm

domingo, mayo 2

Johanna Goede, Brevedad



BREVEDAD

Sentada y balanceándose en su regalo de cumpleaños se encontraba la niña cuando el hermanito llegó del colegio.
-Corre Manuel, ven a ver lo que tengo en mis manos.
Y mientras así llamaba al niño invitándolo a acercarse, seguía su alegre y despreocupado vaivén en el columpio.
-No veo nada en tus manos.
-¿Qué no ves nada? ¿Y todas estas rayitas?
-¿Y para esto es que me llamas con tanto alboroto? ¿No te habías dado cuenta de que las tienes desde que naciste?
-No, fue hoy que las encontré y... ¡Mira ésta, qué cortita!
-Amelia, no te encumbres tanto. ¡Detente! ¡Amelia!
-¡Mira Manuel, estoy alcanzando el cielo!
-¡Amelia, no sigas...! ¡No! ¡Amelia...!

Amelia, qué pequeña era tu rayita de la vida.




Johanna Goedes, poeta, es autora del "Romance con la muerte" (poesía) y "Aún no sé que nombre ponerle" (prosa poética).
Nació en Puerto Plata en 1955 y ha obtenido dos premios en cuentos: El segundo lugar, con el cuento Brevedad (1991) y la Primera Mención de Honor con el cuento Levedad (1991), en el concurso Por nuestro país organizado por la Sociedad Cultural Renovación de Puerto Plata.

LUMINOSO CARLOS FUENTES

Carlos Fuentes, 82 años, erguido sobre una vida plena de trabajo reconocido mundialmente, se presentó anoche, Día Internacional de los Trabajadores con su conferencia:  “La Novela de la Revolución Mexicana: de Mariano Azuela a Juan Rulfo” en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito.


Memorable: que yo tenía un micrófono frente al lente de mi cámara por lo que no pude tomar buenas fotos; que había una señora delante nuestro tirando fotos con un telefonito de esos que pitan a cada pulsación y que hubo que llamarle la atención; que conseguimos asiento "reservados"; que cuando comenzó la conferencia Carlos Fuentes dijo que en México hubo una época en que se decía: "Quien lee a Proust se "proustituye"; que el adverbio favorito de los mexicanos es "ya", ya mismo, ya llegó, ya se murió...; que Agustín Yañez, autor de la novela "Al filo del agua", señala el fin de la novela de la revolución y que este autor cultivaba una prosa diáfana, lo que denotaba una voluntad de estética; que Yañez intentó mostrar el secreto de lo desconocido; que Juan Rulfo hizo con Pedro Páramo una novela del campo con agonista y protagonista; que esta novela ofrece unos tiempos simultáneos, futurizables...que en ella negar el mito sería negar el lenguaje y que ello es una contradicción: Rulfo trata de explicar el silencio del mundo antes de la existencia del ser humano. "Escuchamos el vasto silencio de una tormenta que se avecina". Que la etimología del mito es "MU" = misterio, mítico, místico, mugiente, muerte, México...; que a ser fantasma se aprende en esta vida; que Comala es una frontera entre la vida y la muerte donde "siento como si alguien caminara sobre nosotros. - ya déjate de miedos. Nadie te puede dar ya miedo. Haz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados".
En fin: que hay que seguir leyendo y estudiando porque tenemos poco tiempo y necesitamos saber quiénes somos antes de pasar al otro lado. Después de todo, la vida es un guiño y viceversa: El guiño es vida. ¡Gracias Don Carlos y VIVA MÉXICO!

Pedí a alguien que me tomara una foto mientras me firmaban mi libro,  pero sólo tomó una y me sacó así; de espaldas. Doy fe de que esa es mi cabeza despeinada y ese libro que firma el gran Carlos Fuentes, es mío!


Perfil de Carlos Fuentes

Hijo de padres diplomáticos, Carlos Fuentes, el más prominente de los narradores mexicanos modernos nació en Panamá, el 11 de noviembre de 1928. Estudió en Suiza y Estados Unidos. Luego vivió por diferentes periodos en Quito, Montevideo, Río de Janeiro, Washington, Santiago y Buenos Aires. En su adolescencia regresó a México, donde se radicó hasta 1965. El tiempo que pasó en su país marcó definitivamente su obra, inmersa en el debate intelectual sobre la filosofía de “lo mexicano”. Su primer libro, “Los días enmascarados”, se publicó en 1954, y desde entonces Fuentes no ha dejado de preocuparse por la identidad mexicana y los medios adecuados para expresarla. Un hito fundamental en este clima de preocupaciones intelectuales, fue la fundación, en 1955 junto con Emmanuel Carballo y Octavio Paz, de la ya mítica Revista Mexicana de Literatura.
La repercusión que alcanzó con sus primeras novelas (La región más transparente, en 1959; y La muerte de Artemio Cruz, en 1962) lo proyectó como una de las figuras centrales del llamado “boom” de la novela latinoamericana. Al igual que los demás intelectuales que participaron de este fenómeno, su compromiso político y social con ha sido, desde entonces, un  rasgo fundamental de su carrera intelectual: "Lo que un escritor puede hacer políticamente - afirmó en un ensayo para la revista Tiempo Mexicano, en 1972 - debe hacerlo también como ciudadano. En un país como el nuestro el escritor, el intelectual, no puede ser ajeno a la lucha por la transformación política que, en última instancia, supone también una transformación cultural."
Fuentes es graduado en Derecho en la Universidad Autónoma de México y en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra (Suiza). Ha sido delegado de México ante los organismos internacionales con sede en Ginebra, en el Centro de Información de la ONU en México, en la Dirección de Difusión Cultural de la UNAM y en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Fue embajador de México en Francia (de 1972 a 1976) y jefe de la Delegación de México en la reunión del grupo de los 19 países en desarrollo participantes en la Conferencia sobre Cooperación Económica Internacional.
Figura central e indispensable de la novelística moderna en castellano, entre los títulos más importantes de la obra de Fuentes destacan: “La región más transparente” (1959), “Zona sagrada” (1967), “Cambio de piel” (1967), “Terra nostra” (1975), “Cristóbal Nonato” (1987) y “Los años con Laura Díaz”. Otros títulos suyos de especial significación podrían ser “Agua quemada” (1981); “Gringo viejo” (1985) y la reciente “La silla del águila”. Fuentes mismo ha organizado su obra en un vasto árbol titulado “La edad del tiempo”, donde conviven sus novelas con sus libros de relatos y su prolífica labor de ensayista (que abarca desde el fundacional estudio “La nueva novela hispanoamericana” hasta el reciente “En esto creo” (2002). Ha recogido su obra suelta en numerosos volúmenes, tiene numerosos guiones cinematográficos y algunas piezas teatrales de gran originalidad (son notables, por ejemplo, sus obras “El tuerto es rey”, 1971, y “Orquídeas a la luz de la luna”, 1982).
Desde hace cuatro décadas, la vida de Carlos Fuentes es un periplo itinerante: lo mismo vive durante algunas temporadas en París que enseña en Princeton, Harvard, Columbia y Cambridge. Su intensa vida académica se resume en los título de Catedrático en las Universidades de Harvard (USA) y Cambridge (Inglaterra), así coma la larga lista de sus doctorados honoris causa (por las Universidades de Harvard, Cambridge, Warwick, Essex, Miami, Chicago...)
Algunos de los premios y reconocimientos que ha recibido el escritor mexicano son: Premio Biblioteca Breve, el Premio Nacional de Literatura de México (México), el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Alfonso Reyes, el Premio Miguel de Cervantes, el Premio Menéndez Pelayo en 1992, la Legión de Honor francesa en 1992, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1994, el I Premio a la Latinidad, concedido por las Academias francesa y brasileña de la Lengua, 1999, la Medalla de Honor Belisario Domínguez (que concede el Congreso de su país), y muchos otros.
Actualmente, Fuentes colabora en las más importantes revistas y publicaciones literarias de América Latina, Estados Unidos y Europa.

sábado, mayo 1

FIL HOMENAJE A AÍDA BONNELLY


El Ministerio de Cultura y la Dirección General de la Feria del Libro designaron con el nombre de 
Aída Bonnelly de Díaz  una de las calles del recinto ferial.

La autora de Variaciones, Retablo de costumbres dominicanas y Testimonio del canto y la palabra, pasa a formar parte de la amplia lista de escritores dominicanos que son reconocidos cada año en la FIL.

Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo de Alejandro Arvelo, director General de la Feria, que expresó “Doña Aída Bonnelly de Díaz es justamente un ejemplo que desde que nacen son flechas lanzadas en el horizonte” y que “en todas las áreas a las que se dedicó, se destacó, como estudiante, concertista, como gestora cultural, como crítica literaria y comentarista de conciertos. Hoy es un día especial para todos los que la hemos seguido y aprendimos a admirarla a través de su dilatada carrera artística, como gestora y como escritora”.

En nombre de Aída Bonnelly de Díaz estuvieron presentes sus hijos Raúl Virgilio y Victoria Díaz Bonnelly, quienes agradecieron el reconocimiento a nombre de su madre que no pudo asistir debido a su delicado estado de salud.

Aída Bonnelly de Díaz, ensayista y musicóloga, nació en Santiago, República Dominicana en 1926. Se graduó en la Julliard School of Music de New York y realizó estudios en París. A partir de 1978, cuando recibió el Premio Anual de Didáctica de la Secretaría de Educación, por una obra sobre la música, publicó crítica e historia de la música, semblanzas, ensayos acerca de las tradiciones y costumbres dominicanas, impresiones acerca del acontecer nacional, y cuentos para niños.

En el acto estuvieron presentes el director General de la Feria del Libro, Alejandro Arvelo, la viceministra de Participación y Creatividad, Bernarda Jorge, y el viceministro de Educación, Luis de León.

Además, los directores Valentín Amaro, Irene Blanco, Valentín Guerrero, Ramón Rosario y Eda Grullón; los músicos Julio De Windt y Ramón Díaz; los escritores José Alcántara, Brunilda Contreras, Rafael Hilario Medina y Leiby NG, entre otros. 
La XIII Feria Internacional del Libro nombra calle Aida Bonnelly de Díaz a este tramo frente al Teatro Nacional, y reconoce la grandeza de esta dominicana cuya amistad me honra y cuya obra debemos divulgar mientras vivamos.

Semblanza de Aída Bonnelly
Esta ilustre músico e inteletual dominicana, tiene un extenso currículum que se enriquece a medida que transcurren los años. su presencia en la vida cultural dominicana, junto a su esposo, el laureado escritor y abogado, don Virgilio Díaz Grullón, arroja abundante luz sobre los acontecimientos del mundo del arte en nuestro país.

Diplomada del Juilliard School of Music de N.Y., Mención Piano con la Profesora Katherine Bacon, luego estudió en París orientada por el Profesor Harry Cox. Entre 1962 y 1967 realizó cursos de Post Grado en la Universidad Católica de Washington y cursos de piano con Emerson Meyers.

Aída Bonnelly de Díaz, fue directora Artística del Teatro nacional durante tres períodos. Sobre ella recae el mérito de haber creado la funcional Sala de la Cultura de dicho teatro. Dedicó la Sala Ravelo a las presentaciones de teatro que organizó en temporadas. Promovió muy buenos espectáculos y a muchos artistas jovenes dominicanos.

Desde 1971 escribió crítica y articulos de temas culturales para el Listín Diario, sumando más de mil setecientos artículos publicados.

Aída Bonnelly ha escrito: En torno a la música, 1978, Premio Nacional, renglón Didáctica. Testimonios del canto y la palabra, 1980. Sintesis de la historia de la música dominicana, 1979. Variaciones (Serie de Cuentos), 1984. Retablo costumbres dominicanas, 1991. Especialmente para niños y jóvenes, su libro Los niños y las artes (1993), es un magnífico ejemplo de como introducir a la gente menuda en el mundo de la música, el teatro, la pintura, la danza, la literatura, la escultura y la arquitectura. Doña Aída es miembro del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña.
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YO TAMBIÉN ESTOY CONTRA EL GASTO INNECESARIO

 



Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...