miércoles, enero 27

El Bosch que yo conocí, Mildred Guzmán


¡Gracias, amiga!

Miguel Cocco, habló de la figura pública de Juan Bosch, de las conversaciones que sostenían en privado y de cómo fue contacto entre Bosch, la izquierda y Balaguer.

En el libro “El Bosch que yo conocí” de Mildred Guzmán Madera, quien fuera secretaria del Prof. Juan Bosch, aparece una entrevista intima y nostálgica, que Miguel Cocco le concedió a la autora, antes de morir. Esa entrevista es una queja, un llanto, una confesión y una protesta póstuma a la forma y al manejo que le dieron a la figura del escritor, político y ex Presidente de la República, en el ocaso su vida.

Pero, ¿Qué dijo Miguel Cocco? Miguel Cocco, dijo:

“…Lamentablemente, don Juan vivió expuesto a lo que deseaban los demás, sin necesidad. Porque lejos de protegerlo, muchas personas se empeñaron en exponerlo a presentarse en público innecesariamente. Sé que me voy a ganar muchos sinsabores por declarar esto, pero para mí la figura de Juan Bosch, que crece cada día, no queda reducida por esas posiciones inútiles e improcedentes. Me parece que alguien debe testimoniar que la grandeza de Juan Bosch no se define por sus últimos momentos, sino por la trayectoria que pudo demostrar en el transcurso de su vida.” (Pág. 352).

Lo dicho por Miguel Cocco es refrendado por Mildred Guzmán, en el libro, también. Oigámosla:

“-Miguel, tienes mucha razón, no debieron exponerlo ante los demás innecesariamente en el ocaso de su vida y a sabiendas de que el mismo don Juan convocó al Comité Político en casa de Daniel Matías y su esposa Niní para expresar su preocupación al respecto. Su papá había padecido de senilidad y solicitó que si algún día llegara a perder la memoria, no lo expusieran a pasar vergüenza. Tristemente, eso fue lo que hicieron con él sus allegados en los últimos años de su vida". (Págs. 352, 353).

Más delante y en la misma entrevista a la pregunta: “… ¿de qué hablaban?”, Miguel Cocco suelta esta confesión: “-De política. Yo servia de contacto entre don Juan y la izquierda dominicana y de contacto con el Dr. Balaguer” (Pág. 353). No sé, pero tengo la sensación de que esta confesión de Cocco deja a algunos autoproclamados albaceas políticos de Juan Bosch con muy poco protagonismo y reducido a lo anecdótico, pues, queda evidenciado que ese rol lo jugó, por decisión del propio Juan Bosch, el ex dirigente de izquierda, editor y funcionario público: Miguel Cocco Guerrero.

Y abundando sobre la misma pregunta y sobre su papel de contacto y testigo presencial, Miguel Cocco narra:

-“Mildred, quiero narrarte algo. En el año 1990, participé en una de las reuniones entre Peña Gómez y Juan Bosch. El PRD se había dividido entre el BIS (Bloque Institucional Socialista) y el grupo de Majluta. Ahí tuve contacto con Peña. Nosotros habíamos homogenizado la oposición y una vez pasadas las elecciones Peña Gómez volvió a decir que era del PRD. Bien, tuve contacto con Peña a solicitud de él mismo y en mi presencia le pidió a don Juan apoyarlo sin condiciones. Don Juan le contestó, que se lo agradecía, pero que él debía ir solo. Don Juan hizo lo mismo con Jacobo Majluta, a quien nunca quiso y le rechazó de forma vehemente su apoyo. Miguel sigue narrando y dice que preguntó a don Juan, ¿entonces, no vamos a ganar? Y Bosch me respondió: “¿Y tú crees que vamos a ganar?”. Bosch dudaba de la posibilidad de poder gobernar y me lo planteó de manera reiterada, esas eran las conversaciones que sosteníamos en la intimidad". (Págs.: 355, 356).

No quiero terminar esta nota sin poner en perspectiva la visión del Prof. Juan Bosch, respecto a la debida comunicación y consulta que debería primar entre el Comité Político y el Comité Central del PLD que Mildred Guzmán pone de manifiesto en su libro, a modo de retroalimentación y de interpretación del apego al Centralismo Democrático que siempre exhibió Bosch en el contexto orgánico de su partido y de las decisiones políticas de trascendencia. Al respecto, Mildred nos recrea:

“Siempre abogó porque las propuestas trascendentales fuesen llevadas al Comité Central; igual preocupación tuvo porque los dirigentes de ese alto organismo, es decir, el Comité Central, estuviesen debidamente informados de lo sucedido en el partido y el país”.

Y agrega este otro párrafo: “Una vez, Juan Bosch hizo notar que la mayoría de los miembros del Comité Central no tenían ni idea de lo que hacía el Comité Político, por tanto convocó una reunión con el Comité Central para explicarles lo que hacía el Comité Político” (Pág. 147).

Ahora preguntamos: ¿Quién se anima en el Comité Político actual del PLD a recuperar y reivindicar esos métodos de información y explicación del Comité Político al Comité Central? ¿Adónde fue a parar el Centralismo Democrático?

Finalmente, “El Bosch que yo conocí” de Mildred Guzmán Madera, será, en mi humilde opinión, una lectura obligada para el que quiera conocer al hombre, al político, al escritor, al líder y al ciudadano público que fue el Prof. Juan Bosch. Su lectura, al menos la que yo hice, arroja una verdad insoslayable: Juan Bosch fue, es y seguirá siendo un paradigma.

Fco. S. Cruz

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