miércoles, diciembre 23

ROSA SILVERIO. Dos hermanas

Dos hermanas iban por el mundo.
Una era coja.
La otra fingía que también lo era.
En el camino encontraron arenas movedizas, rememoraron el pasado,
se amaron y se odiaron como se aman y se odian todas las hermanas.
Recorrieron el mundo a pie:
una cojeando
la otra simulando que cojeaba.
Cuando las asaltaba la angustia
hacían el amor con locos y animales
dormían en los parques, se drogaban a escondidas
perdían la razón y volvían a recobrarla.

El mundo rodaba hacia abajo y nada podía evitarlo.
Arriba un dios que duerme plácido, aquí los hombres que disparan.
En el desierto de sus vidas:
dos criaturas soñando con ir al Bryant Park de picnic.
En su interior una sabía que nunca iría.
La otra no imaginaba que en poco tiempo allí se haría una foto.

Dos hermanas iban por el mundo
La mayor era coja.
La otra fingía porque no sabía hacer otra cosa que fingir para sentirse amada.
Y mientras la enferma preparaba la cama
acumulaba las pastillas
compraba el incienso y dejaba listo todos los papeles,
la otra preparaba su fiesta de cumpleaños.
La última a la que su hermana iría
a mostrarles a todos su cojera.


© Rosa Silverio 2009
Todos los derechos reservados
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