viernes, septiembre 11

EUGENIO MARÍA DE HOSTOS



“Estoy solo con mi idea dominante.
Ella es la que me sostiene en mis postraciones,
la que me empuja hacia delante,
la que apaga en su fuego inextinguible mis lágrimas secretas,
la que me hace superior a la soledad, a la tristeza, a la pobreza,
a las calumnias, a las emulaciones, al desdén y al olvido de los míos,
al rencor y a los insultos de nuestros enemigos. Ella es mi patria, mi familia, mi desposada, mi único amigo, mi único auxiliar, mi único amparo, mi fe, mi esperanza, mi amor, mi fortaleza. Ella es la que me señala en Puerto Rico mi deber; la que me indica en Cuba mi estímulo, la que me muestra la gran patria del porvenir en toda la América Latina…" (Obras Completas, XIV, 7)
Eugenio María de Hostos
(1839-1903).

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...