viernes, enero 2

LOS DESEOS


http://www.derjen.idv.tw/site.html (Der Jen, extraordinario ilustrador chino).

Los deseos

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar.
Que de no olvidar, no guardes rencores.
Deseo que ese no sea tu caso, pero si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
incluso algunos malos e inconsecuentes,
pero la mayoría, valientes y fieles, y que por lo menos
tengas uno en quien confiar sin dudar.

Te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas capaz,
mas no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa capacidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven
no madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no desesperes
porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso, que algún día estés triste.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y
la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia, personas infelices.
Pero siempre tendrás la oportunidad
de llevar una palabra de consuelo.

Te deseo que acaricies a un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera, te sentirás bien.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
Sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus afectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

Sergio Jockymann, 1930, Brasileño
enviado por: pengsien@gmail.com

Réquiem por un hombre casado



Ella me enviaba cuando yo era niña a vigilar a su amante. El trayecto de la calle Barahona hasta la Juan Bautista Vicini era malditamente largo. La ira era demasiada para mi escaso cuerpo. Lo hice tres veces. Tres veces regresé diciéndole: "No está el carro" lo que era sinónimo de "tu maldito amante no está donde la otra, coño". Y esto lo decía aunque el carro estuviera pues si le decía que sí ¿qué iba a pasar? Pleito y ya yo estaba haaaarta de pleitos.

¿Y qué era lo que me ponía iracunda? Mi lucha interior. Yo estaba venciendo mis enseñanzas cristianas de "NO MENTIRÁS", más vivas que nunca porque acababa de hacer mi primera comunión.

Fue en esa época que aprendí a mentir para salvarme. Y fue desde esa época que decidí que habiendo tantos hombres en el mundo, yo jamás de los jamases pelearía por uno.

La vida a veces nos pone a prueba. Mi corazón casi se va detrás de un hombre ajeno. Encantador. Inteligente. Capaz de escribir los más bellos poemas. Sensible... Pero me apliqué la ley. Me senté y me dije con el dedo acusador: "Te gustaría que te lo hicieran a ti, ¿eh? ¿eh? ¡Contesta!". No. No quiero que ninguna otra mujer toque a un hombre que esté casado conmigo. En eso soy irreductible. En eso soy una maldita leona capaz de romper buzones, violar correspondencias y ladrar como un bulldog.

Así que el año comienza. Me olvido del jodido cuento del alma gemela y me concentro en trabajar pisando a conciencia cada pata del maldito alacrán de la amargura repitiéndome a cada pisotón: TODO ME ES PERMITIDO, MAS NO TODO ME CONVIENE.

Una boca pálida, por Farah Hallal

Una mano sangrante se me funde en el pecho. La perfección del pétalo tiene este charco de sangre. Una  boca muere gozosa y poseída, ...