JUAN BOSCH Y LA MUJER. CHIQUI VICIOSO

Juan Bosch y la mujer, un retorno al 63

Chiqui Vicioso

Los días 25 ,26 y 27 de junio un grupo de intelectuales de una veintena de países, reunidos para conmemorar el centenario de don Juan Bosch, declaró:

“Nosotros, participantes en el Encuentro Internacional Juan Bosch, convocados por el legado de humanidad de ese político, teórico, artista y maestro que fue Juan Bosch,
consideramos que:

1.-En el 1963, Juan Bosch, en un contexto de frágil cultura democrática y guerra fría, de manifestaciones masivas de “reafirmación cristiana” y fuerte oposición de la jerarquía católica, negada a aceptar su propuesta de separación Iglesia-Estado, prohijó una de las Constituciones mas progresistas de América, y uno de los gobiernos mas democráticos del continente, cuyos principios han sido reconocidos por la mayoría de los gobiernos actuales de la región.

2.-Hoy, en medio de una situación que incluye un nuevo y favorable balance político regional e internacional, consideramos que se abren posibilidades de continuar el proyecto histórico inconcluso de nuestros próceres, del cual Juan Bosch fue promotor y ejecutor, y de construir una patria americana, libre, democrática y solidaria para todos sus ciudadanos y ciudadanas.

3.-En este momento histórico, consideramos vital retomar de Juan Bosch la tradición Martiana del arte de hacer política, entendido como una actividad orientada por un compromiso ético de servir a los demás. Un compromiso fundamentado en un pensamiento critico y creativo que nos permita identificar y unificar las diversas fuerzas sociales; y definir vías de acción adecuadas para realizar un proyecto colectivo de autentica transformación social.

4.-De igual modo, consideramos necesario retomar y difundir la noción de cultura y del quehacer artístico como actividad que nos permite reinterpretarnos y recuperar y afirmar la riqueza espiritual de la nación dominicana”.

Esta declaración fue resultado, entre otras cosas, de la extrañeza de la intelectualidad frente al hecho de que precisamente durante el Centenario de Juan Bosch se decidiera reformar la Constitución y modificarla en dos renglones innegociables para Bosch: la solidaridad con la población haitiana nacida en suelo patrio, y la condición de la mujer.

Particularmente sobre la mujer, causaba estupor el hecho de que si Don Juan se atrevió a enfrentar la intransigencia de cierta jerarquía católica en 1963 (sin el contexto en que actualmente se desenvuelve Latinoamérica) hoy, a 46 años de la Constitución del 63, los seguidores de Juan Bosch parecen haberse dejado acorralar por acciones que superan por mucho algunas de las peores iniquidades de la Inquisición, entre ellas el denunciar desde los pulpitos, a los y las diputados y diputadas que votaron en contra del Articulo 30, que insiste en mezclar para condenar el aborto terapéutico (en caso de violación de las niñas y peligro de muerte a las madres) con el aborto en general.

Ojala que esta Declaración, así como una posible condena internacional al país por violar los derechos humanos de las mujeres, actualmente en consideración, animen a nuestros legisladores y legisladoras a rescatar el fiero apego a los principios de Juan Bosch, frente a todo tipo de presiones, durante su Centenario.

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