domingo, octubre 12

SI ME AMA...

mor tan deseado, tan anhelado, tan necesario... Si eres mujer y estás iniciando una relación, reflexiona sobre estas normas y busca el equilibrio entre tus emociones y tu razón. Si te ama, buscará la forma de no hacerte daño.



SI ÉL ME AMA...
1. Respetará mis sentimientos, mis ideas
2. Sabrá que soy mujer y por tanto, un insulto a cualquier mujer está dirigido a mí también
3. Comprenderá mis ideas espirituales y mis diferencias culturales
4. Conversará conmigo sobre lo que le produce desacuerdo pero no criticará constantemente mi conducta, mis ideas y mis acciones
5. Sabrá separar nuestras diferencias cotidianas de nuestro amor y no me “penalizará” o “castigará” con su indiferencia o silencio; o por el contrario, me “premiará” con halagos y caricias con fines utilitarios.
6. Jamás me humillará delante de otros, ni siquiera delante de parientes y amigos íntimos
7. No tendrá inconveniente en mostrarse conmigo delante de todos sus conocidos, amigos, colegas y parientes. No se avergonzará de mí
8. Buscará el equilibrio en la administración. Lo hará quien más habilidad tenga con el manejo del dinero. Jamás utilizará los pagos para manipularme.
9. No tendrá reparos en proporcionarme el acceso a sus bienes: coche o automóvil, tarjetas de crédito, etc. Igual que yo le doy acceso a los míos.
10. No utilizará la corrección a los hijos como forma de hacerme daño
11. No me manipulará con explicaciones rebuscadas para confundirme, no me dirá mentiras o argumentos contradictorios
12. No me amenazará con llevarse o quitarme a mis hijos, o predisponerlos contra mí
13. No golpeará objetos, destrozará la casa o los muebles con el fin de dominarme o meterme miedo. No me chillará. Controlará su enojo como yo controlo el mío.
14. No me echará la culpa de todos sus defectos, ni de la pérdida de todo lo que deja mal colocado diciendo que yo se lo cambio de lugar
15. No hará regalos caros a sus amigos pagándolos con mi dinero
16. No me hará regalos a mí dejándole la factura como al descuido para que conste lo "cara que salgo"; ni me recordará a cada oportunidad lo mal que cuido sus regalos
17. No empleará la coerción ni la violencia verbal o física.

DIÁLOGOS ENTRE LA BRUJA Y EL ÁNGEL




V

-¿Qué es lo más importante en el amor para ti,
Ángel?
-Para mí, la libertad. ¿Y para ti, Bruja?
-Para mí, la sabiduría.
-¿Entonces por qué te rizas el pelo y te hechas
tantos polvos en la cara?
-¿Y por qué no vuelas tú con más frecuencia?
-Porque los rizos y los polvos te quedan bien.
-No en otra cosa gasto yo mi sabiduría.

IX

-Imagínate que una cuerda pende desde el cielo
frente a ti, Bruja. ¿Qué harías?
-Una cuerda no puede caer desde el cielo.
-Imagina que puede ser.
-¿Tiene un lazo en el extremo?
-¿Por qué una bruja tiene que pensar siempre
que las cuerdas tienen un lazo en el extremo?
-De lo contrario no sería una bruja.
-No, no tiene un lazo –contesto impaciente el Ángel.
-En ese caso, esperaría junto a ella.
-¿No correrías?
-No. Creo que no.
-¿Y para qué esperar?
-Porque una soga extendida desde el cielo
solo puede significar dos cosas:
un cabo en la distancia o un SOS.
-¿Qué harías?
-Aguardar.
-¿La ayuda que te brindan?
-No Ángel, no necesito ayuda.
-¿Esperar por quién te necesita? ¿Eres tan solidaria, Bruja?
-Me importa un bledo que alguien necesite ayuda.
-Entonces, ¿a qué esperar?
-Ángel querido, sólo una vez penderá una cuerda
desde el cielo frente a mi.
Si sigo de largo, pasaré el resto de mi vida
esperando que vuelva a suceder.

siempre lo he dicho. Vivimos en...


«una sociedad que crea ella misma sus propias enfermedades para buscar después los medios de curarlas».




domingo, 12 de octubre de 2008
Levantar olas
Una de las cuestiones por las que La diferencia prohibida merece la pena ser conocido es por cómo Tony Anatrella se refiere a la respuesta social ante las cuestiones educativas que trata.
En general, dice, vivimos en Sin duda, la total falta de análisis y de comprensión con la que la mayoría de los políticos hacen frente a los retos educativos, así como el hecho frecuente de que su visión sea corta y sus mentes sean estrechas, añaden confusión a la confusión e irritan mucho por su esterilidad. Pero el fracaso de la educación es global y, aunque esté agudizado por tanta demagogia social y tanto idealismo sentimental, no adelantamos nada culpando a otros. El autor subraya que la voluntad de “no levantar olas”, tan común, es anestésica; que la «inocencia gazmoña» que pretende que nada dependa del individuo y todo de la sociedad se llama irresponsabilidad; que los problemas se incuban y se desarrollan cuando no tenemos presente la fragilidad psíquica de los niños y adolescentes y echamos sobre sus espaldas responsabilidades que no son las suyas, y mucho menos si «nuestros modelos actuales consisten en decir a los jóvenes: no os identifiquéis con nosotros, no tenemos nada que proponeros».
Son clarificadoras las páginas que dedica el autor a la pederastia, en las que con claridad afirma que, «al mismo tiempo que nuestra sociedad pone en guardia contra la pederastia, crea las condiciones» para que prolifere. También lo son las que dibujan una breve historia de cómo los adultos han ejercido su «derecho de vida y de muerte» sobre los niños de corta edad: si antiguamente los recién nacidos rechazados por sus padres eran abandonados en los bosques o en la plaza pública para dejarlos «al arbitrio de las adopciones con vistas a la esclavitud», o simplemente para que murieran, «con los progresos técnicos, la edad de su eliminación ha sido adelantada a los comienzos de la gestación» y, además, lo asombroso es que «las leyes protegen estas prácticas». Al final, concluye, «no es extraño que la violencia que pesa sobre el nacimiento del niño reaparezca en las conductas violentas de los niños y de los adolescentes en relación con la sociedad».

Al respecto pueden leerse: Semana negra, Los niños siguen siendo noticia, Cuánta razón.
Tony Anatrella. La diferencia prohibida. Sexualidad, educación y violencia: la herencia de mayo de 1968 (La différence interdite, 1998). Madrid: Encuentro, 2008; 336 pp.; trad. de Lázaro Sanz; col. Ensayos; ISBN: 978-84-7490-875-6.
Mi lado izquierdo.
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EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica