martes, agosto 26

Entre Explorer y Firefox

¡Oyeme! ¡Por fin caigo! Acabo de darme cuenta de que gran parte de los conflictos humanos radican en nuestra necesaddddd! NO SE ENTERAN QUE SOY MUJER Y NO ME GUSTA LEER LAS INSTRUCCIONES!
Después de 30 años de usar la computadora, harta ya del dialoguito que dice que podría ser víctima de un pirateo, se me ocurre meter un disco de Word8 de la portatil del colega aquí presente, y ¡resulta que borré las correcciones que le hice a un libro y todo lo que tenía! Para colmo, el pugilato entre Windows y Google me tiene al coger el monte.
Sí, soy bruta, ¿y qué? Lo que quiero es escribir, resultados, salir de mis pensamientos como del aliento que entra y sale, porque se me agolpan, me pegan, me conectan y desconectan... ¿por qué me tengo que convertir en técnica en informática?
Cuando más acelerada estoy por escribir, viene el demonio con monitor y se reinicia por las malditas actualizaciones ¡Yo no quiero actualizarme más que en las noticias!
De acuerdo, paciencia, me acuesto y regreso (el monstruo este se quedó encendido toda la noche, dando cambios de luces con el monitor). En la mañana, todo parece distinto, pero reconfirmo (tenía una íntima esperanza porque creía haber leído que todo lo anterior se archivaría en Windows-old, pero no. Se fue, se esfumó, no hay rastros...Caigo en el gancho del que dice que me puedo hacer rica mientras duermo, planeo sobre sus idas y venidas. ¡Pufff!
Apago. Me voy pa la calle. Regreso y todo lo que tenía de Picasa se ha ido. ¡Ooooh, soy una mala imitación de Muchachadanuit o como se llame el soso ése! Ahora reina el Live con sus cabezones verdeazul. Publico en el otro blog. Apago. Regreso. Abro Mozilla Firefox y se pone otra vez que si es predeterminado, que si las actualizaciones... ¡AY, COLÓN, QUÉ DESENCANTO! Dame paciencia, Dios mío. Bueno. Ná. Ahí dejo los cangrejos de río ésos para que conste que he aprendido algo de la gastronomía hispánica que también ostento. ¿Alguien puede decirme por qué las patas parecen serruchitos? No. Mejor no me digan nada. Bye. Hasta otro. Voy pal blog de mi hermana ahora. Ciao. Besos, Arrivederci. Nos vemos. Hasta lueguito, camaroncito.

EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica