miércoles, septiembre 3

1977

Ahora que veo un expreso chino por dondequiera y me encuentro en el rebulú de libros que siempre me acompañam esta instantánea de Polaroid (¡diablos, cuánto tiempo!), doy fe de mis 14 horas de pie en el mostrador. Era en Puerto Rico y comíamos todos los días o chow-fan, pollo frito con papas fritas, camarones mariposas o egg fu-yon. La higiene era nítida, los envases de cartón (que se degradan, no como esas cosas que flotan por los ríos y playas) y sin lugar a dudas, al final del día (11 de la noche), nos fajábamos a limpiar una o dos horas, para levantarnos a las 7 tan campantes. Un día libre a la semana e íbamos que nos matábamos.
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